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miércoles, 25 de febrero de 2026

Banco Central: cuando el empleo marca récord… y la informalidad aún dicta las reglas | Gobierno del presidente Luis Abinader resalta cifras históricas de empleo en 2025 con 133,915 nuevos ocupados

 Banco Central

Editorial | Banco Central: cuando el empleo marca récord… y la informalidad aún dicta las reglas

Hay cifras que, por sí solas, cuentan una historia de avance. Y hay cifras que, al mirarlas con más calma, obligan a formular preguntas incómodas. Los datos difundidos por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) sobre el mercado laboral en 2025 —y destacados por el gobierno— pertenecen a ambas categorías: son una señal potente de dinamismo económico, pero también un recordatorio de lo mucho que falta para convertir el crecimiento en bienestar sostenido y empleo de calidad para la mayoría. 

Las cifras que entusiasman (y que conviene entender)

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT), el país registró en 2025 un aumento interanual promedio de 133,915 personas ocupadas, elevando el total promedio de ocupados a 5,139,951.
Más relevante aún: 131,901 de esos nuevos ocupados —el 98.5%— se generaron en la formalidad, lo que empujó la tasa de informalidad promedio a 54.1%, por debajo del 55.5% de 2024. 

En el cuarto trimestre de 2025 (octubre-diciembre), el total de ocupados alcanzó 5,168,878, con 117,948 nuevos empleos netos frente al mismo período del año previo. De esos, el 72.7% (85,764) fue formal y el 27.3% (32,184) informal; la informalidad trimestral se ubicó en 54.2%, 0.6 puntos menos que un año antes.

A esto se suman dos hitos estadísticos que hablan de un mercado de trabajo “encendido”: la tasa de ocupación promedió 62.9% y la tasa global de participación 66.2%, ambas en niveles históricos para la serie anual.
Y del lado del desempleo, la desocupación abierta (SU1) se colocó en 5.0% (promedio anual y también en oct-dic), mientras la subutilización ampliada (SU3) descendió a 9.2% al cierre del año. 

En limpio: más gente trabajando, más participación y más empleo formal. Es una combinación que cualquier economía quisiera mostrar.

Lo que el récord sugiere: avance real en la “calidad” del empleo

Que casi todo el empleo neto del año provenga de la formalidad es, sin duda, la señal más importante del informe. Porque el empleo formal no solo “cuenta” como ocupación: suele significar cotización, cobertura, trazabilidad, crédito, estabilidad y, sobre todo, una relación laboral menos vulnerable. El propio BCRD atribuye a ese crecimiento formal la reducción de la informalidad desde el pico observado en pandemia, cuando el indicador llegó a 58.9%. 

Este punto merece una lectura estratégica: la formalidad se construye. No aparece por azar. La estabilidad macro, la recuperación sectorial, la inversión y la certidumbre regulatoria suelen ser parte del “combo” que empuja al empleador a formalizar y al trabajador a preferir un puesto con protección.

Pero la calidad del empleo no se mide solo por la condición formal. También cuenta el ingreso real, la productividad, la jornada, la protección efectiva, la movilidad y la posibilidad de ascenso. Y ahí es donde el país se juega el próximo capítulo.

La pregunta clave: ¿por qué, con récord, seguimos con 54% de informalidad?

Aquí está el núcleo del debate. Celebrar el descenso de la informalidad es justo. Pero 54.1% (promedio anual) significa que más de la mitad de los ocupados permanece fuera o en los márgenes del sistema de protección.
Y aunque el Banco Central señala que el país se ubica “en torno a la mediana regional” en comparación con otras economías latinoamericanas, eso no debe funcionar como consuelo: debe operar como punto de partida para acelerar la transición.

Porque la informalidad, en la práctica, implica:

  • Menos acceso real a seguridad social y pensiones.
  • Mayor fragilidad ante choques (salud, inflación, desaceleración).
  • Menor productividad promedio.
  • Menos recaudación y menor capacidad estatal de invertir en servicios.

El reto 2026 no es solo crear empleo; es formalizarlo de forma sostenida y masiva.

Empleo femenino: un avance que exige políticas de apoyo (para que no sea coyuntural)

El informe también destaca que la generación de empleo se concentró “principalmente en la población femenina”, sugiriendo una mayor integración de la mujer al mercado laboral.
Esta tendencia es positiva, pero plantea otra agenda: ¿en qué sectores y condiciones se está insertando la mujer? La integración no puede quedar confinada a nichos de baja remuneración o alta rotación. El país debería leer este dato como mandato para: 

  • Expandir redes de cuidados (guarderías, estancias, atención a dependientes).
  • Mejorar la empleabilidad con formación técnica y digital.
  • Promover entornos laborales seguros y con movilidad interna.

Un crecimiento con rostro femenino es un hito; convertirlo en progreso con equidad es la tarea.

Banco Central y ENCFT: por qué la credibilidad estadística importa tanto

Más allá del debate político, el valor de este informe es institucional: cuando un país mide bien su mercado laboral, puede diseñar mejor su política pública. La ENCFT se ha vuelto la columna vertebral para leer ocupación, participación, desempleo e informalidad con consistencia metodológica y periodicidad. 

En una región donde la confianza en las cifras suele erosionarse, el rol técnico del Banco Central —como emisor de datos y como referencia— aporta una ganancia silenciosa: reduce la incertidumbre, mejora el análisis y obliga a que el debate público se ancle en evidencia, no en consignas.

Agenda editorial (propositiva): del récord a la transformación

Si 2025 dejó números históricos, 2026 debería enfocarse en consolidar y profundizar. Algunas líneas de acción razonables:

  1. Formalización “inteligente” para micro y pequeños negocios
    Menos fricción para registrarse, declarar y cotizar; más beneficios visibles por formalizar.

  2. Formación técnica ligada a demanda real
    Empleo formal crece cuando hay capacidades. Alianzas empresa–centros técnicos con metas medibles.

  3. Productividad como política laboral
    No hay mejora salarial sostenible sin productividad. El empleo récord debe convertirse en empleo mejor pagado.

  4. Cuidado y empleabilidad femenina
    Si el empleo creció con mayor peso femenino, el siguiente paso es asegurar permanencia y ascenso.

  5. Fiscalización focalizada y simplificación
    No se formaliza solo “persiguiendo”; se formaliza también haciendo que cumplir sea más fácil que evadir.

  6. Lectura territorial del empleo
    Los promedios nacionales esconden brechas provinciales. La política laboral debe tener enfoque territorial.

Conclusión: buenas noticias… con responsabilidad

Los datos del Banco Central muestran un cierre de 2025 con ocupación cerca de máximos y desempleo en niveles históricamente bajos, con un rasgo especialmente valioso: el peso del empleo formal en la expansión del trabajo.
Pero el mismo informe deja claro el desafío: la informalidad sigue siendo la regla para una mayoría, y ese hecho limita el impacto social del crecimiento.

En definitiva, el récord es una señal de que el país puede. Ahora toca lo más difícil: convertir la estadística favorable en un contrato social más justo, donde trabajar no sea solo “tener ocupación”, sino tener protección, ingresos dignos y futuro,

Autor_ @GuasabaraEditor: Luis Orlando Díaz Vólquez

Fuentes: [presidencia.gob.do], [elnacional.com.do]

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22 de Febrero 2026 | Empleo

Santo Domingo.- El gobierno del presidente Luis Abinader resaltó los resultados presentados por el Banco Central de la República Dominicana, los cuales indican que la economía dominicana registró un aumento interanual promedio de 133,915 personas más trabajando durante el año 2025, elevando el total promedio de personas ocupadas a 5,139,951 trabajadores, según los resultados de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT).

El crecimiento del empleo estuvo impulsado principalmente por la generación de puestos formales, que aportaron 131,901 nuevos ocupados, equivalentes al 98.5 % del total, lo que contribuyó a que la tasa de informalidad promedio descendiera a 54.1 % en 2025, inferior en 1.4 puntos porcentuales respecto al 55.5 % registrado en 2024.

Al cierre del cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2025, el total de ocupados alcanzó los 5,168,878 trabajadores, para un incremento interanual de 117,948 nuevos empleos netos. De este total, el 72.7 % (85,764) correspondió a trabajadores formales, mientras que el 27.3 % (32,184) fueron informales. En ese período, la tasa de informalidad se situó en 54.2%, 0.6 puntos porcentuales por debajo del mismo trimestre del año anterior.

El informe destaca que la generación de empleos estuvo concentrada principalmente en la población femenina, reflejando una mayor integración de la mujer al mercado laboral.

En cuanto a los principales indicadores del mercado de trabajo, la tasa de ocupación promedió 62.9 % en 2025 y la tasa global de participación alcanzó 66.2 %, ambos valores históricos en sus respectivas series anuales, evidenciando una elevada participación relativa en el mercado laboral.

Respecto a la tasa de desocupación abierta (SU1), esta se ubicó en 5.0 % tanto en el promedio anual como en el trimestre octubre-diciembre de 2025, mostrando una reducción de 0.1 puntos porcentuales en comparación con 2024. Asimismo, la tasa de subutilización ampliada (SU3) descendió a 9.2 % al cierre del año.

El Banco Central resaltó que el crecimiento sostenido del empleo formal ha permitido reducir significativamente la informalidad desde el máximo histórico de 58.9 % registrado durante la pandemia, manteniendo al país en torno a la mediana regional en comparación con otras economías de América Latina.

La institución indicó que la expansión del empleo, principal fuente de ingresos de los hogares, junto con los programas sociales implementados, ha fortalecido el poder adquisitivo de la población y contribuido a que más dominicanos superen el umbral de la pobreza monetaria.

Con estos resultados, el mercado laboral dominicano cerró 2025 con indicadores de ocupación cercanos a máximos históricos y niveles de desempleo en torno a sus mínimos desde el inicio de la serie estadística de la ENCFT en 2014.

https://presidencia.gob.do/noticias/gobierno-del-presidente-luis-abinader-resalta-cifras-historicas-de-empleo-en-2025-con

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Del récord de empleo a la “segunda ola” del desarrollo: formalización, productividad y cohesión social en la República Dominicana (2026)

Firma: Luis Orlando Díaz Vólquez
Fecha: 23 de febrero de 2026


Resumen

La República Dominicana cerró 2025 con señales laborales que merecen ser leídas como un hito estadístico y, al mismo tiempo, como una advertencia estructural: el país alcanzó un promedio anual de 5,139,951 personas ocupadas y sumó 133,915 nuevos ocupados netos, con tasas récord de ocupación (62.9%) y participación (66.2%), mientras el desempleo abierto (SU1) se ubicó en 5.0%. En paralelo, casi todo el crecimiento neto de empleo provino de la formalidad (131,901 nuevos ocupados formales; 98.5%), lo que contribuyó a reducir la informalidad promedio a 54.1% (−1.4 p.p. respecto a 2024). [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do]

La buena noticia es evidente: se crea empleo y se formaliza más que antes. La noticia incómoda también: más de la mitad de la población ocupada continúa en la informalidad, un “techo de cristal” que limita productividad, cobertura contributiva y sostenibilidad de la protección social, como advierte CEPAL en lecturas sobre el caso dominicano. Este artículo sostiene una tesis: 2025 confirma capacidad de expansión laboral; 2026 debe convertirse en el año de la transformación cualitativa del trabajo, con una agenda que conecte formalización, productividad, ingresos reales y estabilidad fiscal. [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do] [diariolibre.com], [bavaronews.com] [noticiasacn.com], [infoelnuevonorte.com]


1. El dato como punto de partida: crecimiento sí, pero con composición

Las cifras del Banco Central basadas en la ENCFT ofrecen una lectura que trasciende el titular del récord: el mercado laboral no solo creció, sino que cambió su composición al concentrar el incremento en el empleo formal. De los 133,915 nuevos ocupados netos promedio en 2025, 131,901 correspondieron a ocupación formal, equivalente a 98.5% del total. Esta proporción es, por sí misma, una señal de fortalecimiento institucional: donde crece la formalidad, tienden a crecer la trazabilidad económica, la bancarización y la capacidad de protección social contributiva. [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do]

Para entender el alcance, conviene precisar qué significa “formal” en la medición del Banco Central: el análisis considera formales a los asalariados con acceso a beneficios de seguridad social vía su ocupación y también a los independientes cuya unidad productiva cuenta con Registro Nacional de Contribuyente (RNC). Es decir, el concepto no se agota en “estar empleado”, sino en empleo con protección y registro, un estándar que permite diferenciar crecimiento meramente cuantitativo de progreso social. [oig.cepal.org], [hoy.com.do] [hoy.com.do], [bavaronews.com]


2. Los récords de 2025: lectura técnica y lectura estratégica

En promedio anual, la tasa de ocupación se ubicó en 62.9% y la tasa global de participación en 66.2%, ambos máximos históricos en sus series anuales; mientras la tasa de desempleo abierto (SU1) fue 5.0%, y la subutilización ampliada (SU3) descendió a 9.2% al cierre del año. En el cuarto trimestre (octubre–diciembre) de 2025, el total de ocupados alcanzó 5,168,878, con 117,948 nuevos empleos netos interanuales; de ellos, 72.7% fueron formales. [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do]

En términos macro, estas cifras se insertan en un contexto en el que el país venía mostrando dinamismo económico y estabilidad relativa en indicadores agregados; por ejemplo, el Banco Mundial reporta para 2024 un PIB de US$124.28 mil millones y crecimiento de 5.0%, además de inflación anual de 3.3%. Aunque mercado laboral y PIB no siempre se mueven al unísono, el cuadro sugiere que la economía ha tenido base para sostener creación de empleo y recuperación tras el shock pandémico. [news.un.org], [one.gob.do] [elnacional.com.do], [bavaronews.com]

Pero lo estratégico no es el récord, sino lo que habilita: una ventana de oportunidad para consolidar la formalización y, con ella, la productividad y la sostenibilidad de la protección social. Si el país se limita a celebrar los récords sin atacar el núcleo del problema —la informalidad persistente—, corre el riesgo de convertir un avance coyuntural en una promesa incompleta. [diariolibre.com], [noticiasacn.com]


3. La informalidad como “techo de cristal”: por qué 54% debe preocupar aun cuando baja

La informalidad promedio se redujo a 54.1% en 2025 (desde 55.5% en 2024), y el Banco Central subraya que este indicador ha bajado desde el máximo observado durante la pandemia (58.9%). Sin embargo, aun con esa mejora, el país mantiene el rasgo estructural más difícil de remover en América Latina: más de la mitad de los trabajadores fuera de los marcos plenos de protección y contribución. [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do] [diariolibre.com], [infoelnuevonorte.com]

La CEPAL ha insistido en que la informalidad elevada limita la sostenibilidad financiera del sistema de protección social, restringe la expansión de políticas contributivas y complica la erradicación de la pobreza. En paralelo, la OIT advierte que, en América Latina y el Caribe, la informalidad sigue afectando a cerca de la mitad de la fuerza laboral regional (con estimaciones alrededor de 46.7% en la primera mitad de 2025), incluso cuando la ocupación mejora. Esta doble mirada —nacional y regional— permite entender por qué el problema no se resuelve solo con crecimiento: la informalidad es una combinación de baja productividad, costos de cumplimiento, segmentación empresarial y debilidades en protección social y fiscalización inteligente. [diariolibre.com], [bavaronews.com] [infoelnuevonorte.com], [noticiasacn.com]

Por eso, reducir la informalidad no es un “tema laboral” aislado. Es una estrategia de desarrollo. Un país puede crear empleo y, sin embargo, seguir atrapado en un equilibrio de baja productividad si la mayoría del trabajo se genera en unidades pequeñas, poco capitalizadas, con escaso acceso a crédito y tecnología. La informalidad, en ese sentido, no solo describe una condición: describe una frontera. [infoelnuevonorte.com], [noticiasacn.com]


4. Empleo femenino: avance real, agenda pendiente

El Banco Central destaca que la generación de empleos estuvo concentrada principalmente en la población femenina, reflejando mayor integración de la mujer al mercado laboral. Esta señal es valiosa por dos razones. Primero, porque la participación de las mujeres suele ser el primer indicador en deteriorarse ante crisis y el último en recuperarse; segundo, porque cuando la participación femenina crece, suele arrastrar mejoras en bienestar familiar, capital humano y cohesión social. [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do]

Sin embargo, la calidad de esta inserción importa tanto como la inserción misma. La OIT ha subrayado que la informalidad afecta especialmente a mujeres y jóvenes, elevando vulnerabilidad y precariedad, y que las brechas de género persisten en participación y calidad del empleo. En términos de política pública, si 2025 muestra un componente femenino relevante en el crecimiento del empleo, 2026 debe consolidarlo con una arquitectura de cuidados, formación y condiciones laborales que reduzcan rotación, subempleo y tramos de informalidad. [infoelnuevonorte.com], [noticiasacn.com]

El punto es sencillo: empleo femenino no puede ser sinónimo de empleo frágil. Si el país quiere convertir el avance estadístico en reputación internacional de desarrollo inclusivo, debe convertir la integración en trayectorias laborales sostenibles, con movilidad salarial y cobertura social. [noticiasacn.com], [diariolibre.com]


5. Empleo, ingresos y pobreza: relación plausible, pero no automática

El Banco Central asocia la expansión del empleo —principal fuente de ingresos de los hogares— con fortalecimiento del poder adquisitivo y avances para superar pobreza monetaria. La evidencia oficial sobre pobreza respalda una trayectoria favorable: el boletín trimestral de pobreza monetaria indica que en 2024 la pobreza monetaria se ubicó en 18.98%, el nivel más bajo registrado según esa serie. Asimismo, mediciones trimestrales para 2025 muestran niveles cercanos a ese rango (por ejemplo, 18.45% en julio–septiembre de 2025), resaltando el papel del ingreso nominal de los hogares y el efecto adverso de la inflación en el resultado neto. [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do] [efe.com], [ilo.org] [diariofinanciero.do], [efe.com]

La relación empleo–pobreza funciona por canales claros: más ocupación tiende a elevar ingresos laborales; más formalidad tiende a estabilizarlos y a ampliar acceso a protección social y crédito. Pero la relación no es automática cuando la inflación erosiona el ingreso real o cuando el crecimiento de empleo se concentra en baja productividad. Los propios boletines de pobreza reconocen el papel de inflación y distribución del ingreso en la variación de pobreza. [bavaronews.com], [hoy.com.do] [efe.com], [diariofinanciero.do]

En 2026, el desafío de reputación no será demostrar que se crea empleo (las cifras ya lo sugieren), sino demostrar que ese empleo aumenta ingresos reales, reduce vulnerabilidad y sostiene avances sociales sin depender excesivamente de transferencias o ciclos favorables. [noticiasacn.com], [infoelnuevonorte.com]


6. Qué significa “segunda ola”: del empleo creado al trabajo decente

La OIT insiste en que la recuperación cuantitativa del empleo no basta si no viene acompañada de mejoras en calidad, formalización y protección social. Bajo ese marco, el desempeño de 2025 debe interpretarse como el final de una primera fase (recuperación y expansión) y el inicio de una segunda fase: institucionalizar el empleo formal y elevar productividad. [infoelnuevonorte.com], [noticiasacn.com]

La “segunda ola” exige abandonar la falsa dicotomía entre “crecer o formalizar”. En realidad, formalizar es parte de crecer bien: la formalidad mejora acceso a financiamiento, facilita inversión y eleva la productividad media, mientras fortalece la base contributiva para sostener salud, pensiones y seguros. A la vez, la formalización requiere productividad: no se le puede exigir a una microempresa de subsistencia el mismo nivel de cargas sin ofrecer un camino gradual y beneficios tangibles. [diariolibre.com], [hoy.com.do] [noticiasacn.com], [infoelnuevonorte.com]

Por tanto, la agenda de 2026 debería definirse con una pregunta guía: ¿cómo convertir el impulso de empleo formal en una transformación estructural sostenida? Esa pregunta nos lleva directamente al componente fiscal.


7. Implicaciones fiscales: el empleo formal como base de sostenibilidad del Estado social

La formalización no es solo un logro laboral: es una variable fiscal. Cuando aumenta el empleo formal, tiende a ampliarse la base contributiva (seguridad social), la base imponible (impuestos vinculados a la actividad formal) y la trazabilidad económica, lo que reduce evasión y mejora eficiencia del gasto social. La CEPAL ha advertido que la alta informalidad tensiona la sostenibilidad financiera de los sistemas de protección social; por implicación, reducirla fortalece la capacidad del Estado para sostener políticas contributivas. [diariolibre.com], [hoy.com.do] [diariolibre.com], [infoelnuevonorte.com]

En 2025, el dato clave para la discusión fiscal es que el crecimiento del empleo neto se dio mayormente en formalidad (98.5% del incremento anual). Si esta tendencia se consolida, el Estado gana un espacio de maniobra: más cotizantes y más actividad registrada tienden a mejorar la relación entre ingresos recurrentes y obligaciones sociales. Además, la reducción de pobreza monetaria en 2024 (18.98%) y los niveles cercanos de 2025 sugieren que, si el empleo formal sostiene ingresos, podría disminuir gradualmente la presión por transferencias compensatorias en algunos segmentos, o permitir focalización más eficiente. [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do] [hoy.com.do], [efe.com] [efe.com], [diariofinanciero.do]

No obstante, aquí aparece un dilema de diseño: muchas estrategias efectivas de formalización incluyen incentivos (subsidios temporales a cotización, simplificación tributaria, régimen escalonado), lo cual implica costos fiscales de corto plazo. El criterio de un think tank no es negar esos costos, sino exigir que se gestionen con tres principios: (1) temporalidad y focalización; (2) evaluación de impacto; (3) condición de productividad (capacitación, tecnología, acceso a crédito) para que la formalización sea sostenible sin subsidio permanente. [noticiasacn.com], [infoelnuevonorte.com] [hoy.com.do], [diariolibre.com]

En síntesis fiscal: más formalidad puede significar mejor sostenibilidad, pero solo si la política evita crear “dependencias” y si la productividad acompaña. [diariolibre.com], [noticiasacn.com]


8. Riesgos 2026: dónde puede romperse la tendencia

Si 2025 fue un umbral, 2026 trae riesgos concretos que pueden frenar o revertir la dinámica positiva.

Riesgo 1: desaceleración externa y menor absorción de empleo

La región enfrenta incertidumbres recurrentes en comercio, costos financieros y cadenas de valor; cuando el crecimiento se modera, el mercado laboral suele resentirse primero en segmentos informales o de baja productividad. Si la economía pierde impulso, la informalidad puede reaparecer como “válvula de escape” laboral, reduciendo el avance logrado. [noticiasacn.com], [infoelnuevonorte.com]

Riesgo 2: formalización “estadística” sin mejora suficiente en ingresos reales

Es posible aumentar formalidad sin elevar productividad al ritmo necesario; en ese caso, la formalización puede no traducirse en mejoras sustantivas de bienestar si los salarios reales permanecen presionados por inflación o baja productividad. Los boletines de pobreza muestran que inflación puede contrarrestar mejoras de ingreso nominal, afectando especialmente a hogares vulnerables. [efe.com], [infoelnuevonorte.com] [efe.com], [diariofinanciero.do]

Riesgo 3: persistencia de brechas (mujeres y jóvenes)

Aunque el empleo femenino mostró dinamismo, las brechas de participación y calidad del empleo son estructurales en la región, y la informalidad suele concentrarse en esos grupos. Si no se implementan políticas de cuidados, formación y protección, la tendencia podría convertirse en una mejora temporal y no en convergencia sostenible. [infoelnuevonorte.com], [noticiasacn.com]

Riesgo 4: tensiones fiscales por incentivos mal diseñados

Si los incentivos a formalización no son temporales o no están sujetos a evaluación, pueden generar presión sobre ingresos fiscales sin lograr formalización duradera. Esto no es un argumento contra los incentivos, sino contra la improvisación: la formalización debe ser un “contrato” con condiciones y metas. [noticiasacn.com], [hoy.com.do]

Riesgo 5: choque inflacionario o pérdida de poder adquisitivo

Incluso con baja inflación promedio en datos recientes, un repunte podría afectar de manera desproporcionada a hogares de menores ingresos, alterando el vínculo empleo–reducción de pobreza. La evidencia de boletines de pobreza confirma que inflación puede elevar pobreza aun cuando el ingreso nominal sube. [news.un.org], [efe.com] [efe.com], [diariofinanciero.do]


9. Una agenda 2026–2028 con enfoque de resultados: seis palancas

El país necesita convertir el logro estadístico en política de Estado. Aquí una agenda operativa —no exhaustiva— con foco en métricas.

1) Formalización inteligente para MIPYMES

Simplificación y escalonamiento de cumplimiento (tributario y de seguridad social) con beneficios visibles (acceso a crédito, compras públicas, capacitación). La definición de formalidad del Banco Central (seguridad social y/o RNC) hace medible la meta. [hoy.com.do], [oig.cepal.org]

2) Productividad sectorial como política laboral

La OIT insiste en que la informalidad se vincula a baja productividad; formalizar exige elevar capacidades, tecnología y gestión. El objetivo no es formalizar “por decreto”, sino hacer rentable y sostenible la formalidad. [noticiasacn.com], [infoelnuevonorte.com]

3) Cuidados y empleo femenino

Si el empleo femenino fue motor parcial del crecimiento laboral, la infraestructura de cuidados y políticas de corresponsabilidad deben convertirse en prioridad para sostener participación. [bavaronews.com], [infoelnuevonorte.com]

4) Inspección basada en riesgo + acompañamiento

Mejorar cumplimiento no solo con sanción, sino con asistencia y transición gradual. La informalidad es estructural; la respuesta también debe serlo. [infoelnuevonorte.com], [diariolibre.com]

5) Integración empleo–protección social

Avanzar hacia mecanismos que reduzcan “trampas” de informalidad: transiciones que no castiguen de golpe a microproductores, pero que los incorporen al sistema contributivo de manera progresiva. [diariolibre.com], [hoy.com.do]

6) Datos, transparencia y evaluación

El Banco Central ya ofrece una base estadística robusta con boletines laborales y definición de informalidad/formalidad; el reto es usarla para evaluar políticas y ajustar. La política pública con reputación se fundamenta en evidencia, no en narrativa. [hoy.com.do], [bavaronews.com]


Conclusión: 2025 no debe ser una fotografía, sino un umbral

Las cifras de 2025 confirman una realidad alentadora: la República Dominicana generó empleo neto, alcanzó máximos históricos de ocupación y participación, y lo hizo con un componente formal predominante. Pero el mismo conjunto de datos revela el desafío estructural: la informalidad continúa por encima del 50%, un límite que condiciona productividad, protección social y sostenibilidad fiscal, como advierte CEPAL. [bavaronews.com], [cdn.bancen...ral.gov.do] [diariolibre.com], [bavaronews.com]

En 2026, el país tiene dos caminos. El primero es celebrar el récord y administrar el presente. El segundo es usar el récord como plataforma para la segunda ola: formalización sostenida, productividad, trabajo decente y cohesión social, en línea con las advertencias regionales de OIT sobre informalidad persistente. La reputación de un proyecto nacional no se mide por un año excepcional; se mide por la capacidad de transformar una tendencia favorable en un modelo sostenible. [noticiasacn.com], [infoelnuevonorte.com]

Firma:
Luis Orlando Díaz Vólquez


Referencias

  • Banco Central de la República Dominicana. (2025). Boletín trimestral del mercado laboral enero–marzo 2025 (ENCFT). [hoy.com.do]
  • Presidencia de la República Dominicana. (2026, 22 febrero). Gobierno del presidente Luis Abinader resalta cifras históricas de empleo en 2025… [bavaronews.com]
  • Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2025). Panorama Laboral 2025: América Latina y el Caribe. [noticiasacn.com]
  • Naciones Unidas (Noticias ONU). (2025, 11 diciembre). Las cifras de empleo mejoran… pero persisten informalidad y desigualdades. [infoelnuevonorte.com]
  • Ministerio de Hacienda y Economía / ONE (RD). (2025). Boletín trimestral de pobreza monetaria: julio–septiembre 2025. [efe.com]
  • Diario Libre. (2025, 11 octubre). CEPAL: la alta informalidad laboral es uno de los mayores retos de RD. [diariolibre.com]
  • Banco Mundial. (s. f.). Datos país: República Dominicana. [news.un.org]

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Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

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sábado, 21 de febrero de 2026

En el Concordia Horizon Summit 2026, Yayo destaca cómo RD convierte inversión extranjera en empleo local

En el Concordia Horizon Summit 2026, Yayo destaca cómo RD convierte inversión extranjera en empleo local

Durante su ponencia en el panel “Impulsando un crecimiento que importa”, el titular del MICM demostró cómo el país ha consolidado un modelo de inversión inclusivo.

20 de febrero de 2026 | GE

Punta Cana, República Dominicana. – El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, participó en el Concordia Horizon Summit: Dominican Republic 2026, en el panel: “Impulsando un crecimiento que importa: conectando el capital y las comunidades en la RD”.

Frente a líderes empresariales y tomadores de decisión, Sanz Lovatón desglosó cómo el país está garantizando que el crecimiento de la inversión extranjera y nacional en sectores clave, como la manufactura y las energías renovables, se traduzca de manera directa en inclusión social, territorial y laboral.

El ministro estableció que el empleo formal es la prioridad absoluta del Estado, expresando que las zonas francas alcanzaron un máximo histórico en 2025 con más de 200,000 empleos directos, acompañados de un aumento salarial acumulado del 66% que ha mejorado sustancialmente la calidad de vida laboral. A la par, la industria nacional generó casi 120,000 nuevos empleos el pasado año.

Para sostener este ritmo competitivo, Sanz Lovatón destacó la fuerte apuesta del Gobierno por la formación de talento y la movilidad social. Esto se ejecuta mediante programas de formación dual para jóvenes en polos industriales, iniciativas de "Universidad + Industria" donde estudiantes resuelven retos corporativos, y becas especializadas en la Industria 4.0 (software, inteligencia artificial y ciberseguridad).

El funcionario destacó el impacto de la Ley 12-21 de Desarrollo Fronterizo, la cual, solo con los proyectos aprobados en 2025, proyecta más de 3,500 empleos en zonas vulnerables. Asimismo, resaltó la creación de parques eco-industriales orientados a la economía circular y resiliencia climática, el diseño de una hoja de ruta para cerrar las brechas de género en la manufactura, y los programas de responsabilidad social donde las industrias apadrinan parques recreativos y educativos en sus entornos.

Las Mipymes como motor de los encadenamientos productivos

Como eje transversal de este crecimiento inclusivo, el titular del MICM posicionó a las micro, pequeñas y medianas empresas que hoy representan el 98% del tejido empresarial, el 61.6% del empleo y el 32% del PIB como el centro de la política económica nacional.

Para garantizar su competitividad, el Gobierno ha desplegado una estrategia que combina financiamiento, innovación y "burocracia cero". Solo en 2025, se canalizaron RD$10,900 millones vía PROMIPYME y se logró un hito regional junto a la OMPI: permitir el uso de marcas y patentes como garantía de crédito a través del SEGM, sumando más de 150,000 registros. A la par, la digitalización de la Ventanilla Única redujo los tiempos de formalización en un 80%, consolidando la creación de más de 54,000 nuevas empresas en el último quinquenio.

Este ecosistema de apoyo se blinda con una fuerte política de equidad y asistencia territorial. Más de 18,700 personas han recibido asesoría directa mediante las "Rutas MIPYMES", mientras que el Estado actúa como el gran cliente de la producción nacional al otorgar acceso preferencial de compras públicas a más de 8,200 empresas con la certificación "Mipymes Mujer" y priorizar al sector industrial local a través del Decreto 31-22.

“Hoy nuestras mipymes son proveedores altamente competitivos del turismo, la agroindustria y las zonas francas. Impulsar su formalización, innovación y sostenibilidad desde el MICM no es solo una política pública, es el camino obligatorio para acelerar el crecimiento inclusivo y alcanzar la meta nacional de duplicar nuestro PIB al 2036”, recalcó el ministro.

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EDITORIAL

Inversión que se siente: cuando el capital aterriza en el empleo y en la comunidad

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En tiempos en que la economía global oscila entre incertidumbres, tensiones geopolíticas y transiciones tecnológicas, los países que logran sostener el crecimiento no son necesariamente los que atraen más anuncios de inversión, sino aquellos capaces de convertir ese capital en prosperidad compartida. Esa es, en esencia, la discusión que volvió a colocarse sobre la mesa durante el Concordia Horizon Summit: Dominican Republic 2026, donde se insistió en un principio que debería guiar toda estrategia de desarrollo: crecer no basta; lo que importa es cómo se crece y para quién.

La República Dominicana ha sido, en los últimos años, un caso de interés regional por su capacidad de mantener dinamismo productivo, captar inversión y fortalecer sectores clave como la manufactura, las energías renovables y los servicios vinculados a las cadenas globales. Sin embargo, el verdadero punto de inflexión —y el reto permanente— es asegurar que ese flujo de inversión no se quede en cifras macroeconómicas o en titulares optimistas, sino que se traduzca en empleo formal, salarios dignos, movilidad social y oportunidades territoriales reales.

La afirmación de que el empleo formal constituye prioridad del Estado no es un eslogan: es un criterio de evaluación. Si en 2025 las zonas francas superaron los 200,000 empleos directos y registraron un aumento salarial acumulado de 66%, el mensaje de fondo es que la competitividad ya no puede construirse a partir de precariedad laboral. Paralelamente, si la industria nacional generó casi 120,000 nuevos empleos, entonces debemos comprender que el músculo productivo interno —la capacidad de transformar, agregar valor y sostener encadenamientos— sigue siendo una vía legítima y estratégica para elevar el bienestar.

Pero toda cifra, por impresionante que parezca, exige una segunda pregunta: ¿es sostenible? Y ahí aparece la otra gran variable del desarrollo: la calidad del talento. Un país no escala en productividad solo por atraer plantas o firmar acuerdos; escala cuando forma a su gente para ocupar y crear puestos de trabajo de mayor valor agregado. En esa dirección, los programas de formación dual, los esquemas “Universidad + Industria” y las becas especializadas en competencias de Industria 4.0 —software, inteligencia artificial y ciberseguridad— son señales de que la discusión se está moviendo hacia donde debe: la productividad del futuro se decide hoy en las aulas, en los talleres, en los laboratorios y en la conexión práctica entre educación y empresa.

Ahora bien, cualquier modelo que aspire a ser inclusivo debe vencer un obstáculo histórico: la desigualdad territorial. Las oportunidades no se distribuyen por igual y, si la política industrial se concentra únicamente en las zonas tradicionales, el crecimiento terminará reproduciendo brechas. Por eso tiene relevancia el enfoque de desarrollo fronterizo: si la Ley 12-21, con proyectos aprobados en 2025, proyecta más de 3,500 empleos en zonas vulnerables, con las políticas del presidente Luis Abinader, el país está, al menos, intentando colocar inversión donde antes llegaba tarde o no llegaba. A eso se suman apuestas contemporáneas como parques eco-industriales, economía circular y resiliencia climática: no son lujos discursivos, son condiciones de supervivencia productiva en un mundo que penaliza cada vez más lo ineficiente y lo contaminante.

El crecimiento inclusivo también se mide por la capacidad de abrir puertas a quienes han quedado sistemáticamente rezagados. La hoja de ruta para reducir brechas de género en manufactura es una pieza necesaria: no puede hablarse de modernización industrial si se mantiene una estructura laboral donde las mujeres continúan enfrentando barreras de acceso, permanencia y ascenso. Una industria competitiva no es solo la que exporta más; es la que integra mejor su talento, amplía participación y eleva estándares.

Sin embargo, si existe un componente donde se juega la estabilidad social de la economía dominicana, ese es el universo de las mipymes. No se trata de un eslabón menor: representan el 98% del tejido empresarial, el 61.6% del empleo y el 32% del PIB. Son, en la práctica, el “sistema circulatorio” de la economía. Cuando las mipymes respiran, la economía se mueve. Cuando se asfixian por crédito caro, burocracia o informalidad, la economía cojea.

De ahí que resulte estratégico combinar financiamiento, innovación y simplificación. Canalizar RD$10,900 millones vía PROMIPYME en 2025 apunta a un objetivo: sostener liquidez y ampliar capacidad de producción. Permitir, junto a la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual), que marcas y patentes sirvan como garantía de crédito a través del Sistema Electrónico de Garantías Mobiliarias (SEGM) abre un capítulo moderno: reconocer que el valor de una empresa no está únicamente en sus activos físicos, sino también en su capital intangible —marca, conocimiento, propiedad industrial—. Y reducir en un 80% los tiempos de formalización mediante la Ventanilla Única sugiere que la competitividad comienza, muchas veces, por algo tan simple y decisivo como **no hacer perder tiempo a quien quiere emprender**.

La asistencia territorial —con más de 18,700 personas atendidas en “Rutas MIPYMES”— y el uso de compras públicas como palanca de mercado —incluyendo la certificación “Mipymes Mujer” y la priorización del sector industrial local conforme al Decreto 31-22— completan el círculo: financiamiento, acompañamiento, mercado y reglas claras. Ese es el ecosistema que necesita una economía que quiere crecer sin expulsar a los pequeños del juego.

Con todo, sería ingenuo afirmar que el modelo está “resuelto”. Un país puede crear empleos y, aun así, enfrentarse a desafíos de productividad, informalidad persistente, costos energéticos, brechas de infraestructura, logística y presión por competitividad global. Por eso el editorialismo responsable no se limita a aplaudir; también exige continuidad, evaluación y corrección. Las metas —como duplicar el PIB al 2036— son útiles solo si vienen acompañadas de indicadores verificables: empleo formal neto, salarios reales, inserción territorial, participación femenina, densidad de encadenamientos, innovación y exportaciones con mayor valor agregado.

Lo importante de la conversación abierta en Punta Cana es que plantea una ruta: inversión que llega, pero también inversión que se queda; capital que se instala, pero también capital que forma; empresas que producen, pero también empresas que integran; crecimiento que luce bien en estadísticas, pero que se siente en el hogar. En definitiva, el país debe consolidar un contrato productivo moderno: atraer inversión con reglas competitivas y, al mismo tiempo, asegurar que esa inversión genere capacidades nacionales, empleos formales, mipymes fuertes y comunidades más resilientes.

En una economía que aspira a dar el salto, el debate no es “más inversión” a secas. El debate es mejor inversión: la que eleva productividad, mejora salarios, reduce brechas y construye futuro.

Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

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En el Concordia Horizon Summit 2026, Yayo Sanz Lovatón destaca cómo RD convierte inversión extranjera en empleo local

En el panel “Impulsando un crecimiento que importa”, el ministro del MICM expuso el modelo dominicano de inversión inclusiva, con énfasis en formalidad laboral, formación de talento y fortalecimiento de mipymes.

20 de febrero de 2026 | @GuasabaraEditor

Punta Cana, República Dominicana. – El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, participó en el Concordia Horizon Summit: Dominican Republic 2026, como panelista en la sesión “Impulsando un crecimiento que importa: conectando el capital y las comunidades en la RD”, donde presentó los avances del país en la articulación de inversión, productividad y bienestar social.

Durante su intervención ante líderes empresariales y tomadores de decisión, Sanz Lovatón explicó cómo la República Dominicana ha consolidado un modelo de crecimiento inclusivo que procura que el dinamismo de la inversión extranjera y nacional en sectores estratégicos —como manufactura y energías renovables —se traduzca en inclusión social, territorial y laboral, elevando oportunidades en distintas regiones del país.

“El empleo formal es la prioridad absoluta del Estado. No hablamos solo de atraer capital, sino de convertirlo en mejores puestos de trabajo y en movilidad social para la gente”, afirmó el ministro.

Zonas francas e industria: empleo formal y mejora salarial

Sanz Lovatón destacó que las zonas francas alcanzaron un máximo histórico en 2025, superando los 200,000 empleos directos, junto a un aumento salarial acumulado de 66%, lo que ha contribuido a mejorar sustancialmente la calidad de vida laboral. En paralelo, señaló que la industria nacional generó casi 120,000 nuevos empleos durante el último año.

Formación de talento y movilidad social

Para sostener el ritmo competitivo y ampliar la participación de la población en las oportunidades de la economía, el titular del MICM subrayó la apuesta gubernamental por la formación de talento, mediante:

- Programas de formación dual para jóvenes en polos industriales.

- Iniciativas de “Universidad + Industria”, donde estudiantes apoyan la solución de retos corporativos.

- Becas especializadas en Industria 4.0, incluyendo software, inteligencia artificial y ciberseguridad.

Desarrollo territorial, economía circular y equidad

El ministro también resaltó el impacto de la Ley 12-21 de Desarrollo Fronterizo, indicando que, con los proyectos aprobados en 2025, se proyectan más de 3,500 empleos en zonas vulnerables. Además, enfatizó el impulso a parques eco-industriales enfocados en economía circular y resiliencia climática, junto a la elaboración de una hoja de ruta para reducir brechas de género en la manufactura.

En el mismo marco, mencionó programas de responsabilidad social que promueven la integración comunitaria, incluyendo iniciativas donde industrias apadrinan parques recreativos y educativos*en sus áreas de influencia.


Las mipymes como motor de los encadenamientos productivos
Como eje transversal de este crecimiento inclusivo, Sanz Lovatón posicionó a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes)—que representan el 98% del tejido empresarial, el 61.6% del empleo y el 32% del PIB—como el centro de la política económica nacional.
Para fortalecer su competitividad, explicó que el Gobierno ejecuta una estrategia integral basada en financiamiento, innovación y simplificación de trámites (“burocracia cero”). Entre los principales avances, destacó que en 2025 se canalizaron RD$10,900 millones a través de PROMIPYME y se logró un hito regional junto a la OMPI al permitir el uso de marcas y patentes como garantía de crédito mediante el SEGM, alcanzando más de 150,000 registros.
Asimismo, indicó que la digitalización de la Ventanilla Única redujo los tiempos de formalización en 80%, contribuyendo a la creación de más de 54,000 nuevas empresas en el último quinquenio.

Asistencia territorial y compras públicas como palanca de crecimiento
En materia de equidad y acompañamiento, el ministro informó que más de 18,700 personas han recibido asesoría directa a través de las “Rutas MIPYMES”. También subrayó el rol del Estado como impulsor de la producción nacional mediante el acceso preferencial a compras públicas para más de 8,200 empresas con la certificación “Mipymes Mujer”, así como el respaldo al sector industrial local a través del Decreto 31-22.

“Hoy nuestras mipymes son proveedores altamente competitivos del turismo, la agroindustria y las zonas francas. Impulsar su formalización, innovación y sostenibilidad desde el MICM no es solo una política pública: es el camino obligatorio para acelerar el crecimiento inclusivo y alcanzar la meta nacional de duplicar nuestro PIB al 2036”, recalcó Sanz Lovatón.

Sobre el MICM

El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) lidera las políticas públicas orientadas al fortalecimiento del aparato productivo, la competitividad, el comercio y el desarrollo integral de las mipymes, promoviendo un crecimiento sostenible e inclusivo.