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jueves, 10 de enero de 2019

El mercado de las artes visuales en República Dominicana

DESTACADO
El mercado de las artes visuales en República Dominicana
Haivanjoe NG CortiñasPor: Haivanjoe NG 
10 de enero, 2019
mercado artes visuales
La economía naranja fue acuñada por el Banco Interamericano de Desarrollo como forma de mostrar la importancia del sector cultural en la economía y el empleo del color lo importó inspirado por las primeras manifestaciones artísticas del Antiguo Egipto, con sus artesanías de color naranja, alcanzadas a partir de la fusión de agua con pigmentos de minerales del referido color.
La medición del aporte de la cultura al PIB se encuentra en una etapa incipiente en la mayoría de las economías del mundo; pocos son los países que la cuantifican, en América lo hacen Estados Unidos, Argentina, Brasil y Colombia; en Europa, España, para citar algunos ejemplos.
En República Dominicana, el aporte que realiza el sector de la cultura a la economía no ha sido medido por el sistema de cuentas nacionales, por lo que se desconoce su comportamiento en valores monetarios, tanto del consumo, como de la creación de empleo, pese a que al menos desde el 2014 se ha promovido su valoración.

Precio no equivale a valor

Al margen de la desaparición física de un artista, que le pone fin a su carrera, las técnicas empleadas en la obra, la calidad de la conservación, lo que representa la inspiración del artista, la calidad profesional del artista, entre otros, son valores que permanecen en la obra; sin embargo, el precio varía con el transcurrir del tiempo.
Para el arte visual, como en la vieja discusión entre economistas clásicos y marxistas, valor no equivale a precio, pues de serlo, obras de arte de la categoría Salvador Dalí, Leonardo da Vinci, Van Gogh, entre otros, hoy no se cotizaran a precios altos, sino que conservaran los precios originales.
En la economía clásica de los tiempos de Adam Smith, entendían que los precios en una economía de mercado oscilaban alrededor del precio de producción; en cambio, David Ricardo, consideraba que los precios de las mercancías dependían de la cantidad de trabajo incorporado, por entender que todos los costos de producción son costos laborales.
Para Carlos Marx, el valor de cambio (precio) no es la cantidad de trabajo individual, sino el socialmente necesario para producirlo, por lo que, lo que lo determina son las condiciones medias de productividad. Para Marx, el valor de una mercancía no se lo da el valor de uso, sino el trabajo socialmente materializado en la mercancía.
La discusión no ha terminado y aunque no es el objeto de esta opinión, su mención vale la pena, dado que según los estudios internacionales, el 97.0% de quienes adquieren obras de arte lo hacen movidos por emoción y gustos, en tanto, alrededor del 49.0% lo realizan por el rendimiento monetario que le podría generar.
Pero acercándonos al mundo de la inversión, donde también el precio y valor no resulta lo mismo, tal y como lo aseveró Warren Buffett, cuando dijo: “Precio es lo que pagas, valor es lo que recibes”. Dicho de otra manera, el precio es lo que pagas por un producto, físico o financiero, determinado por la oferta y la demanda; en cambio, valor significa dinero que ganamos en el futuro, descontado el riesgo y el horizonte temporal.
En el mundo del arte, el precio como sinónimo de valor, es un tema de menos discusión o importancia entre artistas, espectadores, consumidores, galeristas, subastadores, tasadores y probablemente poco trascendente para el incipiente mercado del arte en República Dominicana.
¿Cuáles factores inciden para que una obra de arte aumente su precio en el tiempo? Confluyen varias causales: Creciente número de coleccionistas, crecimiento económico internacional, en particular en algunos países, la muerte del artista, la competencia por adquirir artículos de alto precio, las dimensiones física de la obra, el marketing de las casas subastadoras, el autor de la obra, la autenticidad, la procedencia y rareza de la obra y el motivo inspirador por parte de su autor.
Cuando una obra de arte es ofertada por el artista, al margen del valor de la obra plástica, el precio tendrá en parte un carácter subjetivo, muy distinto a la objetividad en otras áreas, como la construcción de una casa para la venta o los honorarios por servicios médicos; en esas actividades, en un mercado ordenado, los precios están básicamente parametrizados.
No es lo mismo el arte de invertir que invertir en el arte. En la primera, se muestran las habilidades, técnicas o principios necesarios a observar para realizar el acto de emplear capital en alguna actividad, como la del arte; mientras que, en la segunda, invertir en arte, es destinar recursos financieros a adquisición de obras de arte, con el propósito de obtener beneficios en un determinado tiempo.
En una decisión racional, el arte de invertir debe preceder al de invertir en arte, pues de no hacerlo, la emoción o el gusto estaría guiando la decisión de invertir, por lo que solo sería un gasto o un pasivo y no una inversión que tiene el potencial en el futuro de superar el valor inicial invertido.
Determinar si eres un inversionista profesional es clave, si lo eres, conoces las técnicas y el arte del mercado objeto de tu atención; pero si no, debes procurar asesoría, al menos para los aspectos relevantes.
Entre los aspectos más importantes en la consideración de invertir en arte visual, están: Determinar si el artista estudió en alguna escuela de renombre internacional, quién o quiénes fueron sus mentores, si es autodidacta, si han sido publicadas sus obras en libros o revistas, si ha obtenido premios, si cuenta con colecciones, las exposiciones presentadas y, si el artista es novel, platicar con él para conocer de sus habilidades y motivaciones sería una buena decisión.
En República Dominicana, el mercado del arte es incipiente. En la actualidad existen alrededor de 29 galerías de arte y el mercado básicamente está estructurado sobre la base de los siguientes canales: El directo, artista/consumidor, de dos canales, artista/intermediario y consumidor, en este caso, el intermediario puede ser una casa de arte o una persona física que también realiza oferta por la internet.
Más recientemente está el de la subasta inversa, donde vendedores compiten para colocar su obra al menor precio posible, distinto a la subasta de avance, donde los compradores son los que compiten, ofertando precios cada vez más altos; de manera que, en la primera modalidad de subasta el precio tiende hacia la baja y en la segunda hacia el alza, de estas se han realizado seis para fines benéficos.
Un blanco de público poco auscultado por las galerías, artistas e intermediarios físicos, son las instituciones estatales, habida cuenta que estas disponen de un marco jurídico especial que ampara sus compras, sin tener que observar procedimientos y requisitos rígidos establecidos en la Ley de Compras y Contrataciones No. 340-06, específicamente por lo que dispone su Art. 6, numeral 4.
El mercado de las artes visuales en República Dominicana presenta potencialidades, por el crecimiento sostenido que ha venido presentando la economía nacional, al crecer sobre el 5.0% promedio anual durante los últimos 15 años, el crecimiento de la clase media, que la ubica en alrededor de un 30.0% de la población total y los aires de modernidad con los que se construye en el país. https://www.eldinero.com.do/75383/el-mercado-de-las-artes-visuales-en-republica-dominicana/

viernes, 15 de enero de 2016

José Cestero gana el Premio Nacional de Artes Plásticas 2015

PINTURA
José Cestero gana el Premio Nacional de Artes Plásticas 2015
 
7dias.com.do Arte 14 ene 2016, 3:26 PM 
SANTO DOMINGO.-
El artista José Cestero fue seleccionado hoy como Premio Nacional de Artes Visuales 2015, informó el Ministerio de Cultura.
Así se decidió durante una reunión del jurado del concurso, que estuvo presidido por el ministro de Cultura, José Antonio Rodríguez.
Tras anunciar el premio, el viceministro de Cultura, Carlos Santos, habló por teléfono con el artista, a quien le comunicó que había sido seleccionado como ganador.
Cuando recibió la llamada, Cestero transitaba por las inmediaciones de la sede del Ministerio de Cultura y decidió presentarse al lugar para celebrar, según dicha cartera.
"Me siento como cuando presenté la primera muestra individual", manifestó Cestero al llegar al salón donde estaba reunido el jurado.
Asimismo, dijo, que cría ser merecedor de este premio, "ya que estoy incursionando desde el año 1950 en las artes plásticas.
Cestero inició en las artes a los 14 años "y hasta el día de hoy no me he parado", dijo el artista ante jurado.
"Para mí es todo un honor que me hayan elegido para este gran premio, me siento como si fuera la primera vez que recibo un reconocimiento", expresó.
Cestero, nacido en Santo Domingo en 1937, es dibujante y pintor. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde se graduó en 1954.
- See more at: http://www.7dias.com.do/cultura/2016/01/14/i203593_jose-cestero-gana-premio-nacional-artes-plasticas-2015.html#.VpjNhxXhDIU

miércoles, 29 de abril de 2015

Cinco obras que sumieron la música clásica en la controversia

Un piano cuyas teclas explotan 
De la reciente cancelación de una obra con reminiscencias al himno de Ucrania y el del partido nazi, al "Bonaparte" de Beethoven, la música clásica no es un mundo tranquilo libre de controversia. Aquí una muestra.
Un piano cuyas teclas explotan 
Algunas obras clásicas han tenido un efecto explosivo. 
"Es casi como un asesinato". Es lo que dijo el compositor de 21 años, Jonas Tarm, cuando la Sinfonía de Jóvenes de Nueva York canceló recientemente la representación de su condecorada pieza "Oblivion march" ("Marcha hacia el olvido").
Tarm, que dijo que su pieza estaba "dedicada a las víctimas que han sufrido la crueldad y el odio de la guerra, el totalitarismo, el nacionalismo polarizador, en el pasado y hoy en día", había citado musicalmente el himno de Ucrania durante la época soviética y el "Horst Wessel Lied", el himno oficial del partido nazi.
Tarm no dejó claro que lo estaba haciendo, ni el por qué, en las notas para el programa.
En una larga declaración pública, el director ejecutivo de la sinfonía dijo que "dada la falta de transparencia y la falta de consentimiento paterno para involucrarse en esta música, no podíamos seguir incluyendo la pieza en el programa".
Tarm defendió con vigor el derecho de la música a "hablar por sí misma", y describió la decisión como un acto de censura.
Por cierto, todavía es ilegal tocar el "Horst Wessel" en Alemania.
La cuestión sobre si la música, una colección de vibraciones de sonido, puede tener algún "significado" y, en ese caso, cómo debemos responder a ese significado, es una pregunta vieja y controvertida, que no estamos cerca de poder responder.
Puede que la música clásica tenga la reputación de ser refinada y gentil, pero las controversias y los escándalos abundan en su historia.
Estas son algunas de las obras clásicas que causaron un escándalo, bien por razones políticas, textuales o estéticas, en los últimos siglos.

La Pasión según San Juan, de J. S. Bach, 1724


Johan Sebastian Bach
La piedra angular del canon clásico deja un regusto amargo en la boca de algunos.

La idea que tenemos del padre de la música clásica no es exactamente la de un provocador. Aunque, como prueba la biografía de John Eliot Gardiner, de 2014, tampoco tenemos que pensar que Bach era un santo simplemente porque escribió música tan sublime.
Pero el escenario arrebatador de la pasión de San Juan, piedra angular del canon clásico, deja un regusto amargo en la boca de algunos.
En 1995 estalló una protesta estudiantil en el Swarthmore College de Philadelphia, después de que miembros del coro se negaran a cantar lo que consideraban un texto antisemita.
El góspel se refiere a los enemigos de Jesús como "los judíos, los judíos, los judíos".
La palabra se repite 70 veces a lo largo de la pieza, de 110 minutos.
En 2000, el 250 aniversario de la muerte del compositor, hubo protestas públicas contra la representación de la pasión en el Festival de Bach de Oregon.
Un rabino boicoteó el evento y otro renunció al comité de planificación del festival.
La mayor parte de analistas, sin embargo, comparten la opinión del apreciado académico experto en Bach Robert L. Marshall, quien cree que la Pasión de San Juan "da voz a algunos de los sentimientos más nobles del espíritu humano, y ni la pieza suprema ni su incomparable autor necesitan ningún perdón".

Sinfonía número 3: "Heroica", originalmente "Bonaparte", de Ludvig van Beethoven (1804)


Beethoven
Beethoven renombró su sinfonía cuando se enteró de que Bonaparte se había declarado emperador.

La historia detrás de la dedicatoria de la tercera sinfonía de Beethoven forma parte de las leyendas de la música.
Como escribe Tom Service, de la BBC, "imaginemos si Beethoven se hubiera mantenido en el plan original, y su tercera sinfonía se hubiera llamado la 'Bonaparte'".
"Napoleónica" describe sin duda la escala en la que Beethoven concibió el trabajo. Incluso esbozó un programa de la vida de Bonaparte dentro de los movimientos de la sinfonía, hasta el momento de 1804 en el que fue informado que Napoleón se había proclamado Emperador.
La dedicatoria original a Bonaparte fue eliminada y Beethoven anunció que Napoleón era "un tirano", que "se creerá mejor que todos los hombres", y renombró la sinfonía como la "Heroica".

Ballet Parade, de Erik Satie (1917)


Erik Satie
La audiencia estuvo del lado del crítico y vapuleó "Parade".

"Señor y querido amigo, no es usted solo un idiota, sino un idiota sin sentido de la música".
Fue el veredicto de Erik Satie sobre el crítico Jean Poueigh, que había vapuleado su pieza "Parade", un ballet de 15 minutos encargado por Ballet Russes de Diaghilev, que también juntó las imaginaciones modernistas iconoclastas de Jean Cocteau y Pablo Picasso.
Poueigh demandó a Satie en un amargo caso judicial, y ganó. Un excéntrico y poco convencional compositor, Satie utilizaba efectos de sonido radicales en aquel entonces, como el ruido de la máquina de escribir, de botellas de leche sonando, disparos y sirenas.
¿Vanguardia? Seguro, pero la audiencia del estreno de París, el 18 de mayo de 1917, tomó partido con Poueigh: abuchearon, silbaron e incluso lanzaron naranjas contra la orquesta.

4’33", de John Cage (1952)

John Cage, que estudió con Arnold Schoenberg, declaró que 4’33" era su obra más "importante", pero sus críticos dijeron que era una broma muy mala.
Las anotaciones en la pieza de tres movimientos instruyen a los músicos para que no toquen durante todo el tiempo que dura la pieza, para que la audiencia se sumerja en los sonidos de ambiente de la sala de conciertos.
Cage, que estaba muy influenciado por el budismo Zen, había esbozado la idea de componer una pieza totalmente silenciosa por primera vez durante una clase en la Universidad de Vassar, a finales de 1940.

John Cage
Cage pronosticó que su pieza sería "incomprensible en el contexto occidental". Y no se equivocó.

Cage predijo, sin embargo, que una pieza como esa sería "incomprensible en el contexto occidental", y era reticente a la hora de ponerla sobre papel.
"No quería que pareciese, incluso a mí, como algo fácil de hacer, o una broma", dijo entonces.
"Quería decirlo con toda la intención y ser capaz de vivir con ello". En 1951, Cage pasó tiempo en una cámara anecoica en la Universidad de Harvard, y la experiencia resultante le dio la confianza intelectual que necesitaba para llevar a cabo la idea.
"Escuché dos sonidos, uno alto y uno bajo", explicó. "Cuando se los describí al ingeniero, me dijo que el alto era mi sistema nervioso, y el bajo la circulación de mi sangre".
"Habrá sonidos hasta que muera. Y continuarán cuando me muera. No tengo que temer sobre el futuro de la música".

Cuatro órganos, de Steve Reich

Los habituales de los conciertos de música clásica en Nueva York suelen ser un grupo bastante recatado, pero no lo fueron el 18 de enero de 1973.
La pieza de Reich, escrita para cuatro órganos Hammond y maracas, había sido comisionada por el visionario director de la Orquesta Sinfónica de Boston, el joven Michael Tilson Thomas.

Steve Reich
Reich puso su pieza para cuatro órganos y maracas junto a obras más conservadoras...

Thomas no tuvo escrúpulos en incluirla en programas junto con Mozart, Bartók y Listz. Estos tres compositores habían sido también, por cierto, arquitectos de revoluciones musicales.
Pero las reacciones en la audiencia aquella noche, en el Carnegie Hall, fueron desde abucheos saludables -según un crítico- hasta gritos amenazantes, e incluso alguien corrió por el pasillo gritando "¡vale, confieso!", a una anciana que golpeaba el escenario con un zapato para intentar lograr que la orquesta dejara de tocar.
En 2011, el Carnegie Hall montó una celebración emblemática de "uno de los mejores compositores vivos de Estados Unidos". Nada menos que Steve Reich…
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/04/150425_vert_cul_controversias_musica_clasica_yv