martes, 12 de mayo de 2026

Premio Nacional a la Innovación Pública llega a su 6ta edición; MAPRE anuncia convocatoria


Premio Nacional a la Innovación Pública llega a su 6ta edición; MAPRE anuncia convocatoria

_Los ganadores serán reconocidos como referentes en innovación pública y recibirán premios metálicos_

*Santo Domingo, R.D. 12 de mayo de 2026.-* El Ministerio Administrativo de la Presidencia (MAPRE) anunció este martes la 6ta Edición del Premio Nacional a la Innovación Pública, una iniciativa que busca reconocer las ideas más transformadoras dirigidas al sector público, creadas por colaboradores.

A partir de este 13 de mayo hasta el 13 de julio del año en curso a las 11:59 p. m. los servidores públicos, instituciones del gobierno central, entidades centralizadas, descentralizadas y autónomas, agentes públicos de la administración directa e indirecta con cargos efectivos, comisionados, designados, contratados, pasantes mayores de edad, miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, podrán postularse para participar.
Durante el acto, el ministro Bautista, expresó la importancia de esta premiación por el valor profesional y el don de servicio, que cada participante agrega en la elaboración de los proyectos que tienen como objetivo mejorar la calidad de servicios y procesos brindados a todos los dominicanos.

“Para nosotros es un honor poder estar aquí, en una acto que consideramos sumamente importante y trascendente que aporta, ha aportado y seguirá aportando a mejorar el servicio público en la República Dominicana; quiero felicitar al jurado que con tanto esfuerzo, compromiso y dedicación han hecho posible la evaluación de los proyectos de las premiaciones”, expresó Bautista.

Asimismo, resaltó la capacidad profesional y la vocación de servicio de hombres y mujeres que apuestan a una administración pública más eficiente participando en esta premiación.
De su lado, la viceministra Guante, explicó que esta 6ta edición integra modificaciones al reglamento, para incorporar elementos como   un formulario de pre-registro que permitirá organizar talleres de inducción con el propósito de orientar a los participantes para que cumplan con las bases y requerimientos del proceso.

“El Premio a la Innovación Pública permite a nuestros servidores públicos transformar lo cotidiano en algo distinto y extraordinario, a partir de sus experiencias, demostrando que nuestro interés está en el bienestar de la gente a quienes servimos”, expresó la viceministra Guante.

Esta edición del premio integra tres categorías hábiles: Innovación en Procesos Públicos y Digitales, Innovación en Políticas Públicas y Servicios e Innovación Pública implementada. 
Los participantes podrán orientar sus iniciativas solo a una de estas categorías, de acuerdo a los objetivos de sus proyectos.

La presentación de esta 6ta Edición del Premio se realizó en el lobby central del Palacio Nacional en un acto encabezado por el ministro administrativo, Andrés Bautista y la viceministra de Innovación, Transparencia y Atención Ciudadana, Xiomara Guante.

*Sobre el premio*

El Premio Nacional a la Innovación Pública es una oportunidad que brinda el Ministerio Administrativo de la Presidencia, para proponer ideas que simplifiquen y reduzcan la burocracia de diversos procesos para los servidores públicos y para los ciudadanos, quienes son los receptores finales de los servicios que brinda el Estado.

El jurado de esta premiación estará compuesto por expertos en diversas disciplinas, tanto del sector público como del privado, quienes seleccionarán los proyectos más sobresalientes e innovadores, en las diversas categorías a la que sean sometidos.

Los criterios para la escogencia de los ganadores estarán basados en el impacto, originalidad y factibilidad de cada propuesta.

Los ganadores serán reconocidos como referentes en innovación pública y recibirán premios metálicos y reconocimientos que destacarán su valioso trabajo para contribuir a la mejora de los servicios y procesos públicos.

La dualidad del país medido: aprobación, malestar y el surgimiento del ciudadano no alineado

 
La dualidad del país medido: aprobación, malestar y el surgimiento del ciudadano no alineado

La última entrega de la encuesta Gallup difundida en medios nacionales llega con una lección incómoda y, a la vez, útil para entender el clima social: la ciudadanía está aprendiendo a separar su evaluación del liderazgo y de la gestión visible, de la experiencia cotidiana marcada por el costo de la vida, la seguridad y la ansiedad económica. Esa coexistencia —aprobación relativa y malestar persistente— no es una contradicción menor; es el tipo de tensión que redefine prioridades públicas, acorta los márgenes de tolerancia y vuelve más volátil la conversación nacional. 

En la lectura global, el estudio señala que una mayoría se ubica en una valoración “buena o regular” del desempeño presidencial, con un 51.7 % que lo califica como “buen presidente” y un 9.7 % como “regular”, frente a un 36.9 % que lo define como “mal gobernante”. Más allá de la aritmética, el dato relevante es político y social: aun en un tramo avanzado de gobierno, una parte importante de la población no rompe con la evaluación general, lo que sugiere que la credibilidad institucional puede sostenerse cuando hay señales de conducción, estabilidad y entrega de resultados verificables. 

Ese “colchón” se explica, en buena medida, por áreas donde la gente percibe ejecución tangible. El turismo aparece como el principal activo de aprobación, con 73.4 %; educación registra 67.9 %; transporte público, 58.9 %; y construcción de obras públicas, 57.4 %. Son sectores que se ven, se recorren, se miden en la vida diaria y producen la sensación de que “algo se está haciendo”. En sociedades donde la desconfianza suele ser alta, la visibilidad de la obra y la continuidad de servicios ayudan a sostener legitimidad, incluso cuando otros indicadores emocionales —como la economía percibida— se deterioran. 

Pero el mismo instrumento que reconoce esas fortalezas expone el núcleo del desasosiego. La seguridad ciudadana aparece como una de las principales debilidades, con 55 % que entiende que se realiza un mal trabajo. En reducción de la pobreza, la desaprobación asciende a 64.5 %, y en el manejo de la deuda pública, 55.9 % lo evalúa negativamente. Estos temas tienen una característica común: impactan el bienestar de manera directa, cotidiana y emocional. Una acera nueva se celebra; pero un atraco en el barrio, una canasta básica que sube o una factura que no cuadra, se sienten con más fuerza y por más tiempo. 

La economía percibida —en particular— concentra el mayor riesgo reputacional, porque es el punto donde la vida real no admite narrativas. El 62.9 % define la situación económica nacional como mala o muy mala y apenas 21.6 % la considera positiva. A nivel personal, la evaluación mejora algo, pero el pesimismo sigue dominando: 43.9 % califica su situación económica como mala o muy mala, frente a 30 % que la considera buena. Esta brecha —“el país está peor que yo, pero igual me preocupa”— suele aparecer cuando pesan la inflación acumulada, el precio de los alimentos, el transporte, el alquiler y la sensación de que el esfuerzo rinde menos. 

Lo interesante, y a la vez delicado, es que el electorado parece estar desarrollando una lógica de evaluación por compartimentos. Se reconoce la gestión en áreas visibles y, simultáneamente, se expresa una insatisfacción severa en aquello que define la tranquilidad y el bolsillo. En términos de gobernanza, esto obliga a entender que la aprobación no es un cheque en blanco: es un crédito renovable que depende de cómo evolucione la experiencia semanal del ciudadano. En otras palabras, puede existir “legitimidad personal” sin “comodidad social”, y esa combinación tiende a producir expectativas más duras y demandas más concretas. 

A esa dualidad se suma un fenómeno que el país no debería minimizar: una proporción significativa declara no simpatizar con ninguna organización política, un 23.5 % según la medición vinculada al mismo levantamiento. El dato, leído con prudencia, sugiere que crece un ciudadano menos alineado, menos fiel a marcas y más dispuesto a decidir por desempeño, confianza y coherencia. Este “ciudadano no alineado” no necesariamente es apático: muchas veces es más crítico, compara más, castiga más rápido y se moviliza menos por consignas. Cuando ese segmento se expande, la política pierde automatismos y la gestión pública queda más expuesta a la evaluación sin filtros.

Por eso, la lección central no es electoral: es de gestión y de comunicación pública. En un país donde la aprobación convive con un malestar económico extendido, el gobierno —cualquier gobierno— debe cambiar el centro de gravedad de su agenda hacia lo que más duele: seguridad ciudadana, costo de vida, ingresos reales, calidad del empleo y protección social efectiva. Las obras y los sectores de alta aprobación funcionan como soporte reputacional, pero no sustituyen la respuesta a lo que erosiona la confianza en la mesa familiar. Y cuando el estudio marca desaprobaciones fuertes en pobreza y deuda, el mensaje implícito es que la ciudadanía quiere sentir no solo crecimiento, sino distribución de oportunidades y disciplina en el manejo del Estado. 

También hay una enseñanza metodológica que conviene no perder. Se trata de un estudio con 1,200 entrevistas presenciales, margen de error ±2.8 % y 95 % de confianza, realizado del 28 de abril al 1 de mayo de 2026. Esto permite hablar de tendencias con seriedad: cuando las brechas son amplias —como la percepción económica nacional negativa frente a la positiva— el clima es robusto, no anecdótico. Y cuando la conversación pública intenta reducirlo todo a propaganda, la ficha técnica devuelve sobriedad: el país está diciendo, con números, que reconoce avances, pero que necesita alivio y seguridad en su vida cotidiana. 

En suma, la encuesta describe un escenario de legitimidad con alerta: hay respaldo en áreas visibles, pero hay fatiga en los temas que definen la tranquilidad y el poder adquisitivo. En ese contexto, la verdadera prioridad nacional es cerrar la brecha entre el país que se inaugura y el país que se vive. Y esa brecha solo se cierra con políticas públicas que se sientan en la calle: seguridad que baje, precios que cedan, ingresos que rindan, servicios que funcionen y un Estado que administre con disciplina y transparencia. 

Luis Orlando Díaz Vólquez

12 de mayo de 2026

🌴📚🚌🏗️ En paralelo, sectores de gestión visible sostienen niveles importantes de aprobación:
Turismo (73.4 %), Educación (67.9 %), Transporte (58.9 %) y Obras Públicas (57.4 %). Lo que se ve y se toca, sigue contando.

🧭 El dato más estratégico: 23.5 % no simpatiza con ningún partido político. Emerge un ciudadano menos alineado, más crítico 🤔 y más dispuesto a decidir por desempeño, confianza y coherencia, no por consignas.

🎯 La prioridad nacional es clara: cerrar la brecha entre el país que se inaugura y el país que se vive, con políticas públicas que se sientan en la calle:
🔐 seguridad, 🛒 costo de vida, 💼 ingresos reales, 📈 empleo de calidad y 🏛️ disciplina del Estado.

#EncuestaGallup #RepublicaDominicana #RD
#OpinionPublica #Gobernanza
#PoliticasPublicas #SeguridadCiudadana
#CostoDeVida #Economia #Transparencia
#CiudadanoNoAlineado

✍️ Luis Orlando Díaz Vólquez 

El presidente Abinader será el orador principal en el Congreso Mundial de Zonas Francas

El presidente Abinader será el orador principal en el Congreso Mundial de Zonas Francas
El evento se celebrará desde mañana martes en Panamá.
11 de Mayo 2026 | 21:23
Presidente Abinader
Santo Domingo.- Con el interés de continuar atrayendo inversiones para la República Dominicana en sectores de zonas francas especializadas, el presidente Luis Abinader viajará mañana martes a Panamá, donde pronunciará el discurso central en el Congreso Mundial de Zonas Francas.

El jefe del Estado sostendrá reuniones con empresarios de ese sector, principalmente logísticos y de manufacturas, a los fines de que coloquen sus capitales en la República Dominicana.

Asimismo, el mandatario, con iguales fines, sostendrá un encuentro con la cúpula empresarial panameña, a quienes instará que inviertan en el país, una de las mejores economías y en constante crecimiento de la región.

En la agenda del presidente Abinader en Panamá está un encuentro bilateral con su homólogo panameño, José Raúl Mulino. 

El Congreso Mundial de Zonas Francas inicia mañana martes 12 y concluye el miércoles 13 de mayo.

El presidente estará acompañado del ministro de Industria y Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón; Biviana Riveiro, directora de ProDominicana, y el embajador en Panamá, Roberto Salcedo.

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Confianza como ventaja comparativa: la República Dominicana ante el nuevo mapa del comercio

En un mundo de cadenas de suministro más cortas, tensiones geopolíticas y decisiones empresariales guiadas por resiliencia, la República Dominicana está convirtiendo la confianza en una infraestructura invisible: estabilidad, reglas claras y capacidad productiva para competir en la economía del “nearshoring”. [unctad.org], [wfzoworldc...ngress.com]

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La palabra “confianza” ha dejado de ser un recurso retórico para convertirse en una variable dura de la competitividad. En la economía global que emerge —más multipolar, más regulada por criterios de seguridad y más exigente con la trazabilidad— la confianza opera como un activo estratégico: reduce riesgos, abarata el costo del capital y acelera decisiones de inversión que antes requerían años de maduración. Ya no basta con ofrecer incentivos, mano de obra o ubicación; hay que demostrar capacidad institucional, previsibilidad y velocidad de ejecución, porque el nuevo comercio premia la confiabilidad por encima del “precio” y castiga la fricción, la opacidad y la improvisación. [unctad.org], [wfzoworldc...ngress.com]

No es casual, entonces, que la conversación internacional sobre zonas francas y regímenes especiales esté girando hacia un “nuevo modelo operativo” del comercio mundial: menos lineal, más regional y más demandante de nodos productivos que puedan garantizar continuidad aun en escenarios de disrupción. El propio marco del Congreso Mundial de Zonas Francas en Panamá coloca en el centro la idea de que la economía del siglo XXI se reconfigura por el cambio tecnológico, la presión ambiental y la tensión geopolítica, y que las zonas francas deben evolucionar como plataformas de resiliencia e innovación —no como simples enclaves de costo— si quieren seguir siendo relevantes para la inversión global. [wfzoworldc...ngress.com], [wfzoworldc...ngress.com]

En esa transición, el diagnóstico multilateral converge: el patrón de producción global se está moviendo de la eficiencia pura hacia la resiliencia, con cadenas más diversificadas, friendshoring y anclajes regionales. La conclusión es directa: los países que ofrezcan confiabilidad, conectividad e institucionalidad ganarán terreno en la reconfiguración de inversiones y manufacturas; en otras palabras, el mundo está premiando lo que funciona sin sorpresas. Y esa es la oportunidad estratégica para economías que, como la dominicana, han entendido que la competitividad ya no se define solo por costos, sino por la calidad de su Estado, su infraestructura logística y su consistencia regulatoria. [unctad.org], [wfzoworldc...ngress.com]

En ese contexto, la República Dominicana llega con un dato que funciona como señal de mercado: la inversión extranjera directa (IED) alcanzó alrededor de US$5,032 millones al cierre de 2025, con un incremento interanual informado por el Banco Central, consolidando un nuevo máximo histórico. No se trata únicamente de un récord; es un mensaje de confianza en términos estrictamente económicos: aun en un entorno internacional de incertidumbre, el país sostuvo su capacidad de atraer capital productivo, es decir, inversión que compromete activos, empleo y exportación. [iomg.edu.do], [presidencia.gob.do]

Ese desempeño no ocurre en el vacío. Las estadísticas oficiales reseñan un entorno externo con mejoras vinculadas al dinamismo de exportaciones y de fuentes de divisas, en un año donde la inversión privada —en muchas economías— reaccionó con sensibilidad a la incertidumbre global. Dicho de otro modo: cuando el capital se vuelve más selectivo, tiende a concentrarse en jurisdicciones con reglas claras, estabilidad y capacidad de ejecución. En ese filtro silencioso, la confianza se convierte en ventaja comparativa: quien ofrece continuidad institucional y seguridad jurídica ocupa el espacio que dejan los países con volatilidad o imprevisibilidad. [iomg.edu.do], [unctad.org]

La composición sectorial de la IED también ayuda a entender el tipo de economía que se está construyendo. En 2025, los principales destinos fueron turismo (26.3%), energía (23.8%) y bienes raíces (15.7%), seguidos por comercio e industria (10.5%) y zonas francas (8.7%), entre otros sectores. Este patrón sugiere una doble dinámica: inversión en motores tradicionales de divisas y, al mismo tiempo, expansión de capacidades críticas para la competitividad —como energía e industria— que inciden en costos, confiabilidad y escalabilidad productiva. En la práctica, la inversión está financiando parte del “hardware” del crecimiento, pero también exige el “software” institucional que le permita operar sin fricción. [presidencia.gob.do], [latercera.com]

Pero la confianza no se decreta: se fabrica. Se fabrica cuando un país sostiene estabilidad macroeconómica, respeta contratos, reduce incertidumbre regulatoria y acompaña al inversionista desde la decisión hasta la instalación. Se fabrica, también, cuando la infraestructura física y la infraestructura institucional se alinean: puertos y aeropuertos eficientes, trámites modernos, ventanillas interoperables, control aduanero ágil y transparente, y coordinación público-privada orientada a resultados. En la vida real, la confianza es la suma de cientos de pequeños cumplimientos cotidianos; por eso es tan poderosa como frágil: tarda en construirse y puede perderse con rapidez si la consistencia se rompe. [iomg.edu.do], [presidencia.gob.do]

De ahí que espacios como el Congreso Mundial de Zonas Francas tengan una importancia que va más allá de la agenda de paneles: allí se compite por percepción, por credibilidad y por pertenencia a las nuevas cadenas regionales de valor que están naciendo. La programación del congreso subraya ejes como innovación, manufactura digital habilitada por datos e inteligencia artificial, transición industrial verde y “hubs” regionales, confirmando que la discusión global ya no es si habrá reorganización de cadenas, sino quiénes quedarán dentro de los nuevos mapas productivos y bajo qué estándares. Y, precisamente, la participación dominicana en Panamá ha sido presentada con una agenda de alto nivel que incluye una intervención central y reuniones con actores empresariales de logística y manufactura, en una estrategia explícita de atracción de capital hacia zonas francas especializadas. [wfzoworldc...ngress.com], [presidencia.gob.do]

En ese nuevo mapa, la República Dominicana tiene una oportunidad clara: consolidarse como plataforma de producción y logística para el hemisferio, conectando manufactura especializada con servicios, talento y trazabilidad. Cada nave industrial que se levanta no es solo metal y concreto; es la materialización de un contrato de confianza entre el país y el capital productivo. Y ese contrato se fortalece con consistencia: cuando el Estado reduce fricción, protege la integridad del comercio, moderniza infraestructura y provee reglas estables, la inversión se queda, escala y arrastra encadenamientos locales. Si, por el contrario, aumenta la incertidumbre o se ralentiza la ejecución, el capital migra hacia destinos más previsibles, porque hoy la resiliencia manda. [unctad.org], [presidencia.gob.do]

Sostener ese posicionamiento exige disciplina estratégica. Primero, proteger la estabilidad como política de Estado, porque el inversionista global compara países, no discursos, y la credibilidad monetaria y fiscal forma parte del “precio” de la confianza. Segundo, elevar la productividad con formación técnica y habilidades digitales, porque la manufactura que crece en el mundo es más intensiva en conocimiento y requiere talento listo para operar estándares de calidad, datos y automatización. Tercero, acelerar la facilitación comercial y la transformación digital del Estado, porque en cadenas reconfiguradas el tiempo es costo y la demora se penaliza. Y cuarto, alinear transición energética con competitividad, porque energía confiable y competitiva es condición para el nearshoring industrial y para zonas francas que aspiran a atraer industrias tecnológicas y sostenibles. [wfzoworldc...ngress.com], [iomg.edu.do]

La buena noticia es que el país ya está enviando señales en esa dirección: récords de IED, continuidad en la atracción de capital y presencia en foros donde se define el estándar de las zonas francas del futuro. Pero el reto real es convertir la coyuntura en permanencia. La confianza es una ventaja comparativa frágil: se construye lento y se pierde rápido. En un mundo que cambió su lógica —de eficiencia a resiliencia— la República Dominicana está mejor posicionada cuando convierte reputación en resultados medibles: inversión que llega, empleo que se sostiene, exportaciones que escalan y reglas que se cumplen. La apuesta final es sencilla y exigente: que la marca-país no sea un eslogan, sino una experiencia verificable; que “confianza” signifique, para el inversionista y para el trabajador dominicano, lo mismo: previsibilidad, oportunidad y progreso. [unctad.org], [presidencia.gob.do]

Luis Orlando Díaz Vólquez

Ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. 

MICM y CECCOM cierran 3 estaciones de combustibles en Azua y Montecristi

MICM y CECCOM cierran 3 estaciones de combustibles en Azua y Montecristi
Dos de las estaciones no cumplían con el octanaje mínimo requerido para la gasolina premium y una en la regular.

Montecristi y Azua, R.D., 11 de mayo de 2026 – El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), a través del Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM), procedió al cierre de estaciones de expendio de combustibles ubicadas en el municipio de Padre Las Casas, provincia Azua, y en los municipios de Villa Vásquez y Las Matas de Santa Cruz, provincia Montecristi, tras comprobarse que la gasolina que vendían no cumplían con la calidad mínima requerida.
La clausura de las estaciones se llevó a cabo por técnicos de la Dirección de Supervisión y Control de Estaciones de Expendio del MICM y miembros del CECCOM, tras análisis de laboratorio que comprobaron que la gasolina premium despachada no alcanzaba el octanaje de calidad necesario.
Ante este incumplimiento, las operaciones de dichas estaciones fueron paralizadas mediante las actas correspondientes.
“El compromiso es proteger a los consumidores y garantizar que los combustibles que se comercializan en el país cumplan con nuestro marco jurídico. Seguiremos actuando con firmeza, transparencia y apego a la ley frente a cualquier práctica que afecte la confianza de la ciudadanía y el comercio lícito”, expresó el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón.
La estación clausurada en Villa Vásquez no cumplía con la calidad mínima requerida para la gasolina regular, mientras que las ubicadas en Padre Las Casas y Las Matas de Santa Cruz, en la premium.
La estación ubicada en Padre Las Casas es administrada por la empresa Bohechío; la ubicada en Villa Vásquez por Grupo Empresarial Cabrera y la de Las Matas de Santa Cruz por CORAYMAR.
El MICM y el CECCOM mantienen un programa de supervisión continua en todo el territorio nacional, mediante el cual se realizan inspecciones periódicas. Estas acciones permiten identificar y sancionar a personas físicas y jurídicas que operan estaciones de combustibles o tanques de almacenamiento de forma irregular, con fines de comercialización.
Las autoridades reiteran su compromiso de garantizar la calidad de los combustibles y la seguridad de los consumidores, así como de combatir cualquier práctica que viole las disposiciones establecidas en el sector.
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🚨⛽️ MICM y CECCOM en acción: Tres estaciones de combustibles fueron clausuradas en Azua y Montecristi tras comprobarse que la gasolina premium y regular que vendían no cumplía con el octanaje mínimo requerido.  

👮‍♂️ Técnicos del MICM y miembros del CECCOM realizaron análisis de laboratorio que confirmaron la falta de calidad, procediendo al cierre inmediato de las estaciones en Padre Las Casas (Azua), Villa Vásquez y Las Matas de Santa Cruz (Montecristi).  

📢 El ministro Yayo @SanzLovaton reafirmó: “El compromiso es proteger a los consumidores y garantizar que los combustibles cumplan con nuestro marco jurídico. Seguiremos actuando con firmeza, transparencia y apego a la ley”.  

🔍 Estas acciones forman parte del programa de supervisión continua que busca combatir prácticas ilícitas y garantizar la seguridad de los ciudadanos.  
@MIC_RD @CECCOMRD
#MICM #CECCOM #Combustibles #Calidad #ConsumoResponsable #Transparencia #ConfianzaCiudadana #Azua #Montecristi #RD
https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/micm-y-ceccom-cierran-3-estaciones-de.html @gdelgotto 
https://x.com/i/status/2053977045017763924

Ningún partido tiene hoy apoyo para irse en primera vuelta en el 2028 | Encuesta Gallup Diario Libre

Ningún partido tiene hoy apoyo para irse en primera vuelta en el 2028

_ Collado domina el PRM, Leonel retiene la FP y el PLD sigue sin resolver su liderazgo

David Collado, Carolina Mejía, Leonel Fernández y Omar Fernández. (ARCHIVO/DIARIO LIBRE)
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Ningún partido político tiene hoy en República Dominicana apoyo suficiente para garantizar una victoria en primera vuelta. La nueva encuesta Gallup-Diario Libre muestra un escenario fragmentado donde el Partido Revolucionario Moderno (PRM) lidera la simpatía partidaria con 30.4 %, mientras la Fuerza del Pueblo y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) aparecen prácticamente empatados en torno al 19 %. Más significativo todavía es que el 23.5 % de los entrevistados afirma no simpatizar con ninguna organización política.

Ese dato revela un sistema político menos dominado por lealtades rígidas y más condicionado por liderazgos individuales, percepción de gestión y capacidad de atraer independientes. La elección de 2028 comienza a perfilarse, por tanto, como una competencia abierta, donde ninguna fuerza parece tener asegurado un dominio automático del electorado.

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Dentro de ese panorama, David Collado abrió ventaja en la carrera presidencial del PRM, Leonel Fernández consolidó su control sobre la Fuerza del Pueblo y el PLD volvió a exhibir sus dificultades para reconstruir un liderazgo competitivo.

Más que una simple medición de preferencias, el estudio ofrece una fotografía temprana de la sucesión presidencial y deja ver cuáles liderazgos logran expandirse más allá de sus estructuras partidarias y cuáles continúan atrapados en sus propias limitaciones internas.

En el oficialismo, el dato más contundente es el posicionamiento de David Collado. Entre los simpatizantes del Partido Revolucionario Moderno, el actual ministro de Turismo alcanza un 61.8 % de preferencia como eventual candidato presidencial, muy por encima de Carolina Mejía, que registra 21.1 %. Más atrás aparecen Raquel Peña con 2.5 %, José Ignacio Paliza con 1.3 %, Guido Gómez Mazara y Yayo Sanz Lovatón con 1 %, Wellington Arnaud con 0.8 %, y Jean Luis Rodríguez y Andrés Cueto con apenas 0.3 %.

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El resultado revela un fenómeno de concentración política. Collado prácticamente monopoliza el imaginario sucesoral del PRM. En sistemas presidenciales como el dominicano, donde la percepción de viabilidad suele pesar tanto como la estructura partidaria, una ventaja de cuarenta puntos tiende a desalentar adversarios internos, acelerar alineamientos y generar sensación de inevitabilidad.

Su fortaleza interna se complementa con otro dato decisivo: encabeza el ranking nacional de favorabilidad con 60.8 % de imagen positiva, por encima de todos los líderes medidos.

Ese doble posicionamiento -liderazgo interno y aceptación externa- convierte a Collado en una figura particularmente competitiva. Muchos dirigentes dominan sus partidos, pero generan altos niveles de rechazo fuera de ellos. Otros tienen buena imagen pública, pero poco arraigo interno. Collado parece haber resuelto, al menos por ahora, ambas ecuaciones.

El electorado parece premiar perfiles asociados a gestión y eficiencia más que a confrontación ideológica. Su posicionamiento luce menos vinculado al discurso partidario tradicional y más a una narrativa gerencial construida desde el turismo, la ciudad y la administración pública.

Carolina Mejía, con 21.1 %, aparece como la segunda figura relevante del PRM, aunque a una distancia considerable. Su capital político sigue siendo importante, especialmente por su proyección municipal y el peso histórico de su apellido dentro del perremeísmo. Sin embargo, la fotografía de Gallup muestra una competencia interna claramente inclinada hacia Collado.

El PRM, no obstante, enfrenta un desafío delicado: administrar la sucesión sin fracturas. La historia política dominicana está llena de oficialismos sólidos que comenzaron a dividirse cuando llegó el momento de decidir el relevo presidencial.

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Complejidad en la FP

En la Fuerza del Pueblo, el liderazgo sigue teniendo nombre propio: Leonel Fernández. Entre los simpatizantes de esa organización, el expresidente obtiene 64.9 % de apoyo como opción presidencial, frente al 31.7 % de Omar Fernández.

El dato confirma que Leonel continúa siendo el centro de gravedad del partido que fundó tras su salida del PLD. Sin embargo, la encuesta revela algo más profundo que una simple ratificación de liderazgo: la coexistencia entre un liderazgo histórico consolidado y una transición generacional silenciosa.

Leonel domina la estructura, conserva autoridad partidaria y mantiene el peso simbólico de haber construido una maquinaria política propia. Pero Omar empieza a ocupar el espacio de la expectativa futura.

Ese fenómeno se refleja en la medición de imagen pública. Omar Fernández alcanza 54.2 % de valoración positiva nacional, ligeramente por encima del 52.8 % de Leonel.

La diferencia parece pequeña, pero políticamente resulta significativa. Omar carga menos desgaste, genera menos rechazo y conecta mejor con segmentos urbanos y jóvenes que no vivieron directamente los años de hegemonía peledeísta. Mientras Leonel representa experiencia y capacidad política, Omar proyecta renovación sin ruptura.

La Fuerza del Pueblo enfrenta así una paradoja estratégica. Su principal activo electoral sigue siendo Leonel Fernández, pero su figura de mayor potencial expansivo podría ser Omar. El desafío será administrar esa transición sin afectar la cohesión interna ni debilitar el liderazgo del expresidente.

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Los problemas del PLD

En el PLD, en cambio, el panorama es más complejo. Gonzalo Castillo encabeza las preferencias internas con 48.3 %, mientras Abel Martínez aparece en segundo lugar con 25.3 %. Más rezagados figuran Francisco Javier García con 1.7 %, Margarita Cedeño con 1.1 %, Domínguez Brito con 1 % y Charlie Mariotti con 0.7 %.

Llama la atención, además, que un 21.8 % responda "ninguno", un indicador de vacío o desconexión interna que no aparece con igual magnitud en el PRM ni en la Fuerza del Pueblo.

A primera vista, Gonzalo muestra una ventaja clara. Pero el problema del PLD ya no parece ser únicamente de candidaturas. Es un problema de narrativa, identidad y autoridad política.

Después de gobernar durante dos décadas y construir el aparato electoral más poderoso del sistema, el partido todavía no encuentra una explicación convincente para su caída ni una propuesta capaz de diferenciarlo claramente de la Fuerza del Pueblo.

La encuesta refleja precisamente esa dificultad. En simpatía partidaria nacional, el PLD registra 19.5 %, prácticamente empatado con la Fuerza del Pueblo, que alcanza 19.6 %, mientras el PRM conserva una ventaja más amplia con 30.4 %.

Ese empate tiene una enorme carga simbólica. Significa que el partido que dominó la política dominicana durante veinte años ya no logra imponerse claramente sobre la organización nacida de su propia división.

Pero hay otro elemento todavía más delicado. Mientras la Fuerza del Pueblo logró reorganizarse alrededor de un liderazgo fuerte y reconocible, el PLD sigue transmitiendo dispersión. Gonzalo lidera internamente, pero no aparece como una figura expansiva en el escenario nacional. Abel conserva presencia política, pero no logra consolidarse como eje unificador.

El PLD enfrenta así el problema más difícil para un partido que fue hegemónico: aceptar que el sistema político cambió. Durante años, la organización construyó su fuerza sobre disciplina interna, eficacia electoral y control institucional. Tras perder el poder y fragmentarse, ninguna de esas fortalezas luce completamente intacta.

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Los minoritarios

El estudio también midió a los partidos minoritarios y el resultado confirma su escasa gravitación en este momento del ciclo político. Ramfis Trujillo aparece al frente con apenas 2 %, seguido de Yadira Marte con 1.9 %, Guillermo Moreno con 1.4 % y Roque Espaillat con 1 %.

Más abajo figuran Miguel Vargas con 0.5 %, Carlos Peña con 0.4 %, Rafael Peña García, Pelegrín Castillo y Luis Acosta Moreta con 0.1 % cada uno. Sin embargo, el dato verdaderamente revelador es otro: 92.4 % respondió "ninguno".

Ese porcentaje revela la incapacidad del sistema minoritario para capitalizar el desgaste parcial de los partidos tradicionales. En otros países latinoamericanos, momentos de desencanto han abierto espacio para outsiders o terceras vías. En República Dominicana, al menos por ahora, ese espacio continúa vacío.

Los independientes

La encuesta también deja ver otro fenómeno potencialmente más importante: el crecimiento del electorado desvinculado de los partidos.

El 23.5 % de los entrevistados respondió que no simpatiza con ninguna organización política, un porcentaje superior al de la Fuerza del Pueblo y del PLD, y solo por debajo del PRM.

Ese dato altera parcialmente la lectura tradicional del sistema político dominicano. Aunque el país sigue estructurado alrededor de tres grandes organizaciones, emerge un segmento importante de ciudadanos menos leal, más volátil y más dispuesto a decidir en función de candidaturas concretas antes que de marcas partidarias.

En contextos donde crece el voto independiente, las elecciones dejan de definirse únicamente por maquinaria electoral y pasan a depender más de liderazgo, imagen pública y capacidad de conectar con sectores moderados o despolitizados.

Eso ayuda a explicar por qué figuras con perfiles menos ideológicos y más gerenciales, como David Collado u Omar Fernández, logran niveles de aceptación que trascienden claramente sus partidos.

También ayuda a entender las dificultades del PLD. Los partidos construidos sobre identidades políticas fuertes suelen sufrir más cuando el electorado comienza a desprenderse emocionalmente de las siglas tradicionales.

El 23.5 % de independientes revela, en el fondo, una sociedad políticamente más abierta, pero también más impredecible. En un escenario así, la ventaja no necesariamente será para el partido con la estructura más fuerte, sino para el liderazgo que logre interpretar mejor el cansancio, la desconfianza y las expectativas de un electorado cada vez menos cautivo. 

Encuesta Gallup Diario Libre

Ningún partido tiene hoy apoyo para irse en primera vuelta en el 2028 

https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/edicion-usaultima-horaactualidadpolitic.html

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2028: la política entra a la era del “elector suelto”

La más reciente medición Gallup–Diario Libre deja una señal que debería ordenar, desde ya, la conversación pública: hoy no existe una fuerza política con respaldo suficiente para “irse en primera vuelta” en 2028. El mapa aparece fragmentado, con una organización puntera alrededor de 30.4 %, dos fuerzas mayores prácticamente empatadas en torno a 19.6 % y 19.5 %, y —dato decisivo— un 23.5 % de ciudadanos que afirma no simpatizar con ningún partido. 

Esa fotografía, por temprana que sea, sugiere un cambio de época más que un simple vaivén de preferencias. Cuando uno de cada cuatro electores se define fuera de las siglas, la política deja de ser un duelo de maquinarias “en automático” y se convierte en una competencia por credibilidad, desempeño percibido y capacidad de interpretar el ánimo social. En términos prácticos, el mensaje es claro: quien pretenda ganar 2028 deberá conquistar, persuadir y retener a un electorado menos cautivo y más exigente, que decide menos por herencia partidaria y más por evaluación de resultados. 

La encuesta también revela otra tendencia estructural: la concentración interna de preferencias alrededor de figuras que dominan los imaginarios sucesorales de sus respectivos espacios. En el partido oficialista, el liderazgo medido se muestra ampliamente mayoritario dentro de su base; en la principal organización opositora, el centro de gravedad sigue ubicado en un liderazgo histórico, aunque conviviendo con una transición generacional silenciosa; y en la segunda fuerza opositora se aprecia, además de la competencia, un porcentaje relevante de “ninguno” que retrata desconexión o vacío de conducción. 

Más allá de los nombres —que el calendario y las primarias irán ordenando— lo verdaderamente importante es lo que esa concentración dice sobre el sistema. En política, las ventajas demasiado amplias dentro de un partido suelen producir dos efectos simultáneos: alineamientos rápidos y tentación de inevitabilidad. El primero puede facilitar disciplina; el segundo puede degenerar en complacencia, cierre interno y desconexión con el país real. La historia dominicana, por cierto, conoce bien el riesgo de los oficialismos que se fracturan cuando llega el momento de decidir el relevo; y también el de oposiciones que, por no resolver su relato, terminan discutiendo candidaturas sin construir esperanza. 

En un escenario sin mayoría automática, el balotaje deja de ser una hipótesis y pasa a ser un diseño probable del tablero. Esto cambia la racionalidad de la estrategia: ya no basta con “ganar el partido”; hay que prepararse para ampliar coaliciones sociales, sumar sectores moderados y competir por el voto independiente. Ese tipo de votante —que no se declara de nadie— no se moviliza con consignas; se convence con agenda, integridad, consistencia y resultados verificables. Y cuando la conversación pública se llena de promesas grandilocuentes, lo que termina pesando es la confianza: ¿quién puede gobernar sin improvisación, sin ruido y sin retrocesos institucionales?

Por eso, el 23.5 % de “no simpatiza con ningún partido” no es solo una estadística: es una advertencia democrática. Es el recordatorio de que la ciudadanía se está moviendo hacia una cultura de evaluación, más que de pertenencia. Es un electorado que puede premiar la gestión, pero también castigar la arrogancia; que puede reconocer eficiencia, pero no tolerar impunidad; que puede apoyar estabilidad, pero exigir transparencia. En ese terreno, el discurso ideológico duro rinde menos que la promesa concreta de buen gobierno, servicios públicos que funcionen y reglas que se cumplan.

Al mismo tiempo, la medición expone un dato que suele pasar inadvertido: la debilidad persistente de los minoritarios para capitalizar el desencanto. Según el estudio, el segmento minoritario luce sin tracción real y con un 92.4 % que responde “ninguno” cuando se pregunta por esas opciones. Esto significa que, a diferencia de otros países latinoamericanos donde el hastío abrió paso a outsiders con rapidez, en República Dominicana el descontento no se está convirtiendo —al menos por ahora— en una “tercera vía” competitiva. La disputa sigue ocurriendo dentro del triángulo principal, pero con un árbitro nuevo: el independiente, que no perdona incoherencias y que se informa —cada vez más— por percepción de desempeño y confianza personal. 

Con ese telón de fondo, el desafío de los partidos no es únicamente escoger candidaturas: es reconstruir contrato moral con la ciudadanía. El país demanda menos propaganda y más seriedad programática: políticas públicas con costo, cronograma y responsables; compromisos claros de reforma institucional; y una señal inequívoca de que el poder no es una licencia para la impunidad. En un contexto de elector “suelto”, la mejor campaña no será la que grite más, sino la que pueda sostener una narrativa de orden, transparencia y resultados sin caer en el cinismo. 

Esto obliga, también, a elevar el estándar de la competencia interna. Si la sucesión se gestiona a base de facciones y golpes de mesa, el partido que hoy aparece primero puede perder cohesión; y si la oposición se enreda en disputas sin propuesta, puede desperdiciar la oportunidad de conectar con ese 23.5 % que está disponible, pero no enamorado. La encuesta funciona como espejo: muestra fortalezas relativas, sí, pero también exhibe el techo potencial de cada estructura cuando se enfrenta a un electorado que ya no se identifica por siglas sino por expectativas.

De aquí a 2028 falta una eternidad política, y el contexto —económico, social y geopolítico— puede alterar cualquier ventaja. Sin embargo, el aprendizaje de esta medición es inmediato: la República Dominicana se encamina hacia una elección donde la llave no será solo el aparato, sino la confianza. Quien gane tendrá que hacerlo persuadiendo a un centro social amplio, cansado de excusas y atento a la integridad. Y quien aspire a gobernar deberá entender que, en la era del elector independiente, la legitimidad no se hereda: se conquista todos los días con buen desempeño, respeto institucional y decencia pública. 

Luis Orlando Díaz Vólquez

República Dominicana ante el bajo crecimiento regional: resiliencia en la crisis y ruta clara hacia Meta RD 2036

República Dominicana ante el bajo crecimiento regional: resiliencia en la crisis y ruta clara hacia Meta RD 2036

El Banco Mundial estima que América Latina y el Caribe crecerá apenas 2,1 % en 2026, afectada por la incertidumbre global y una inversión aún débil; pero República Dominicana muestra un pulso distinto, con recuperación gradual de la actividad en 2026 y una agenda de transformación de largo plazo —Meta RD 2036— que obliga a convertir la resiliencia coyuntural en productividad sostenida y mejores salarios.¹²³ 

América Latina y el Caribe vuelven a mirar el calendario con una sensación de repetición: crecimiento moderado, reformas que avanzan a ritmos desiguales y un bienestar social que mejora más lento de lo que demandan los ciudadanos. El Banco Mundial proyecta para 2026 una expansión regional de 2,1 %, por debajo del 2,4 % observado en 2025, y anticipa 2,4 % para 2027, un rango que alcanza para mantener estabilidad, pero no para producir un salto decisivo en productividad, empleo de calidad y reducción sostenida de pobreza.¹² En el diagnóstico subyace un entorno macroeconómico que sigue siendo áspero: costos de endeudamiento altos, demanda externa moderada y presiones inflacionarias vinculadas a la incertidumbre geopolítica, elementos que frenan la inversión privada y la creación de empleo.¹²

La geopolítica, además, no opera como un ruido de fondo sino como un multiplicador de riesgos. El Banco Mundial advierte que las tensiones —incluido el conflicto en Medio Oriente— han elevado el desafío al presionar el precio de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria; y, cuando eso sucede, se estrecha el margen fiscal, porque los gobiernos ya enfrentan restricciones presupuestarias y pagos de intereses que reducen espacio para infraestructura e inversión social.¹² En consecuencia, la agenda regional se desplaza hacia el manejo de la coyuntura, mientras la inversión —el motor real de la transformación— permanece débil por la cautela empresarial y la persistencia de incertidumbre en la política comercial global.¹² 

Sin embargo, en este paisaje de moderación, República Dominicana muestra un comportamiento diferente. No significa ignorar la desaceleración reciente, sino entender su carácter: 2025 fue un año de menor expansión, pero los datos oficiales describen una recuperación gradual en 2026. El Banco Central reporta que el IMAE creció 5,1 % interanual en marzo de 2026, con un promedio 4,1 % en el período enero–marzo 2026, señales consistentes con una economía que retoma tracción incluso en medio de turbulencias externas.³ La misma fuente muestra anclas de estabilidad relevantes para sostener confianza: inflación interanual de 4,63 % en marzo 2026, tasa de política monetaria en 5,25 % (mayo 2026) y reservas internacionales brutas cercanas a US$15,888.9 millones (abril 2026), amortiguadores que explican por qué el país puede navegar mejor que otros episodios de volatilidad global.³

La lectura multilateral refuerza esa diferencia. En su Macro Poverty Outlook (abril 2026), el Banco Mundial reconoce que el crecimiento dominicano se moderó a 2,1 % en 2025, pero proyecta una recuperación a 3,6 % en 2026 impulsada por el repunte de la inversión y la resiliencia del consumo privado, con continuidad en la reducción de pobreza.⁴ Ese documento también subraya que el país sigue siendo una de las economías de mayor crecimiento promedio en América Latina en las últimas dos décadas, apoyada en un entorno de negocios relativamente favorable, apertura, turismo y políticas macro prudentes, aunque advierte que las ganancias de productividad a mediano plazo dependen de atraer IED hacia actividades de mayor valor y mejorar la eficiencia fiscal.⁴ En otras palabras: República Dominicana puede estar “yendo bien”, pero su reto histórico es evitar que el buen desempeño sea solo comparativo; debe ser estructural.⁴³

Ahí entra el elemento más distintivo del momento dominicano: la decisión de sostener una ambición estratégica de largo plazo aun cuando el entorno internacional se complejiza. Meta RD 2036 es una hoja de ruta diseñada para transformar la economía dominicana y posicionarla entre las más competitivas de la región, con metas explícitas: duplicar el PIB real al 2036, eliminar la pobreza extrema, crear 1.7 millones de nuevos empleos, triplicar el salario medio y alcanzar condiciones asociadas a grado de inversión y prosperidad regional.⁵ No es solo un plan de aspiraciones: su arquitectura se apoya en el Decreto 337-24 (17 de junio de 2024), que crea una comisión ejecutiva integrada por instituciones clave del gobierno para articular sector público y privado mediante comités sectoriales, y una unidad de gestión de resultados para dar seguimiento técnico.⁵ La visión, además, ha sido presentada como política de Estado y no como una agenda de coyuntura, subrayando la necesidad de continuidad más allá de los ciclos electorales.⁶

En un contexto regional de crecimiento bajo, Meta RD 2036 funciona como una brújula que obliga a responder la pregunta decisiva: ¿cómo pasar de resiliencia a sofisticación productiva? Aquí el informe regional del Banco Mundial es útil porque no plantea recetas nostálgicas; enfatiza que, para aumentar crecimiento y diversificar economías, las políticas de productividad deben “invertir en la base”: habilidades, apertura e instituciones sólidas que permitan a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer.¹² En el caso dominicano, esa “base” tiene una traducción inmediata: capital humano técnico y gerencial, logística y facilitación que reduzcan costos, marcos regulatorios que premien cumplimiento y una coordinación público-privada que convierta la inversión —local y extranjera— en aprendizaje, encadenamientos y exportaciones de mayor valor.¹⁵⁴ 

La oportunidad es clara, pero también lo es el riesgo. La misma geopolítica que hoy prueba la resiliencia puede encarecer energía, alargar tasas altas y sostener incertidumbre comercial; si eso ocurre, el crecimiento puede sostenerse por consumo durante un tiempo, pero sin inversión suficiente la productividad se estanca, y con ella se estancan salarios reales, formalidad y movilidad social.¹² Por eso, el mérito dominicano no se mide únicamente en superar el promedio regional, sino en sostener reformas que permitan que la economía “aprenda” y escale: modernización institucional, inversión en infraestructura estratégica, innovación tecnológica y sostenibilidad, tal como el propio diseño de Meta RD 2036 lo plantea en su enfoque multisectorial.⁵ Si el país quiere duplicar su PIB real y elevar salarios, deberá sostener un ritmo de crecimiento más exigente y, sobre todo, una calidad de crecimiento superior: más productividad por hora trabajada, más empresas formales, más exportaciones sofisticadas y más Estado capaz de medir resultados y corregir desvíos.⁶⁵ 

La conclusión, por tanto, no es triunfalista, sino estratégica. El Banco Mundial describe una región que crece poco y enfrenta restricciones de inversión, tasas altas e incertidumbre geopolítica; República Dominicana, en cambio, exhibe señales de recuperación de actividad en 2026 y sostiene una agenda de transformación de largo plazo.¹³⁵ La clave es no confundir resiliencia con destino: resistir una tormenta es distinto a cambiar el rumbo del barco. Meta RD 2036 le da al país ese rumbo; el desafío es ejecutarlo con disciplina, continuidad y un enfoque obsesivo en productividad, porque solo así el buen desempeño dominicano dejará de ser una excepción coyuntural y se convertirá en una convergencia real hacia mayor prosperidad y bienestar, incluso cuando el mundo vuelva a tensarse.⁴⁵¹ 

*El autor es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. 

Notas

  1. Banco Mundial, “Crecimiento lento en América Latina y el Caribe en medio de la incertidumbre mundial y la debilidad de la inversión”, comunicado de prensa, 8 de abril de 2026. [bancomundial.org]
  2. William Maloney, Guillermo Vuletin y Andrés Zambrano, Revisitando la política industrial: opciones estratégicas para la actualidad. Panorama económico de América Latina y el Caribe (Abril 2026) (Washington, DC: Banco Mundial, 2026). [openknowle...ldbank.org]
  3. Banco Central de la República Dominicana, “Variables Macroeconómicas” (IMAE, inflación, tasa de política monetaria, reservas internacionales), consulta mayo 2026. [Banco Cent...Dominicana]
  4. Banco Mundial, Dominican Republic: Macro Poverty Outlook (abril 2026). [thedocs.wo...ldbank.org]
  5. Consejo Nacional de Competitividad (CNC), Informe Meta RD 2036 (septiembre 2025), sección “Objetivos” y “Antecedentes” (Decreto 337-24; metas: duplicar PIB real, eliminar pobreza extrema, 1.7 millones de empleos, triplicar salario). [cnc.gob.do]
  6. elCaribe, “Ministro Paliza presenta al Senado estrategia Meta RD 2036”, 7 de octubre de 2025 (visión de política de Estado; ingreso per cápita y crecimiento requerido). [elcaribe.com.do]

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Panorama económico de América Latina y el Caribe | — Banco Mundial | América Latina y el Caribe (@BancoMundialLAC) May 11, 2026 
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República Dominicana frente al “techo” de bajo crecimiento regional: resiliencia hoy, productividad para Meta RD 2036

El Banco Mundial proyecta que América Latina y el Caribe crecerá apenas 2,1 % en 2026, en un entorno de inversión débil, costos financieros altos e incertidumbre geopolítica que presiona energía e inflación. Sin embargo, República Dominicana no está siguiendo el patrón de estancamiento regional: mantiene fundamentos, señales de recuperación de la actividad en 2026 y una ambición estratégica —Meta RD 2036— que exige convertir la resiliencia coyuntural en un salto sostenido de productividad y empleo formal. [bancomundial.org], [openknowle...ldbank.org]

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

1) El diagnóstico regional: crecimiento que administra, pero no transforma

El nuevo Panorama económico de América Latina y el Caribe del Banco Mundial confirma un problema estructural: la región crece, pero no despega. La proyección de 2,1 % para 2026 —por debajo del 2,4 % de 2025— implica que el ingreso por habitante avanza poco y, por tanto, se dificulta mejorar la calidad de vida con velocidad y amplitud. [bancomundial.org], [openknowle...ldbank.org]

Lo más relevante no es solo el número, sino la composición del crecimiento. El Banco Mundial describe un impulso más asociado al consumo que a un ciclo sólido de inversión, mientras la inversión privada se mantiene cautelosa por la expectativa de tasas elevadas y la persistencia de incertidumbre en la política comercial global. En ese marco, la región se acerca peligrosamente a un “nuevo normal” de bajo dinamismo: suficiente para sostener equilibrios, insuficiente para transformar estructura productiva, salarios y formalidad. [bancomundial.org], [openknowle...ldbank.org]

2) La geopolítica como multiplicador de riesgos: energía, inflación y tasas

El informe y el comunicado regional del Banco Mundial son explícitos: las tensiones geopolíticas —incluido el conflicto en Medio Oriente— han elevado riesgos al presionar precios de energía y añadir amenazas inflacionarias, lo que puede retrasar la flexibilización monetaria y mantener condiciones financieras restrictivas. En paralelo, la deuda pública regional se mantiene elevada y el costo de intereses “come” espacio fiscal para invertir en infraestructura y gasto social de alto impacto. [bancomundial.org], [openknowle...ldbank.org]

Ese entorno es particularmente exigente para economías abiertas, dependientes de turismo, remesas, flujos de capital y cadenas logísticas. En ALC, la combinación de incertidumbre global, inversión débil y restricciones fiscales tiende a traducirse en una agenda pública dominada por lo urgente (subsidios, contención de precios, alivios) y con menos margen para lo importante (reformas micro, productividad, capital humano). El Banco Mundial insiste en que la región solo romperá el techo si restaura confianza e impulsa inversión y productividad con reformas pro-competencia. [bancomundial.org], [elpais.com]

3) La excepción dominicana: no es “economía en baja”, es una economía que se reacomoda y retoma tracción

Aquí conviene separar percepción de evidencia. República Dominicana sí enfrentó una desaceleración reciente, pero no encaja en el relato de estancamiento crónico: el propio Banco Central reporta que el PIB creció 2,1 % en 2025, y a la vez muestra que en 2026 la actividad retoma ritmo: el IMAE interanual fue 5,1 % en marzo de 2026 y el crecimiento promedio enero–marzo se ubicó en 4,1 %. [Banco Cent...Dominicana], [diariolibre.com]

En la misma fuente oficial se observan amortiguadores macro que explican por qué el país “aguanta” la turbulencia: inflación dentro de rangos manejables (con registro interanual de 4,63 % en marzo 2026) y reservas internacionales brutas en torno a US$15,888.9 millones (abril 2026), además de una cuenta corriente que muestra mejora frente a años previos. Es decir, en medio de incertidumbre global, el país preserva anclas de estabilidad que le permiten sostener inversión, consumo y credibilidad. [Banco Cent...Dominicana], [thedocs.wo...ldbank.org]

Desde la mirada multilateral, esa lectura coincide: el Macro Poverty Outlook del Banco Mundial para República Dominicana reconoce que el crecimiento se moderó en 2025 y proyecta una recuperación en 2026 impulsada por recuperación de inversión y consumo privado resiliente. Ese mismo documento subraya el historial dominicano como una de las economías de más rápido crecimiento en la región en las últimas décadas, con ganancias sociales relevantes. [thedocs.wo...ldbank.org], [imf.org]

4) Resiliencia no es casualidad: turismo, remesas, inversión y anclas institucionales

Otro ángulo clave es el comparativo subregional. La CEPAL, en su balance para Centroamérica y República Dominicana, destaca la resiliencia macroeconómica pese a tensiones globales, explicada por consumo, turismo y remesas, en un contexto de incertidumbre comercial y geopolítica. Esa “resiliencia” es exactamente el rasgo que hoy diferencia a República Dominicana de economías latinoamericanas con mayor fragilidad externa o con menor capacidad de sostener inversión. [cepal.org], [listindiario.com]

En la misma dirección, el FMI ha proyectado —en el marco de la consulta Artículo IV reseñada por prensa especializada— un repunte de crecimiento para 2026, señalando fundamentos sólidos, estabilidad financiera y déficit externo financiado por IED, aunque advirtiendo riesgos globales y vulnerabilidad climática. La conclusión práctica es clara: República Dominicana se defiende mejor porque combina apertura con anclas macro y porque su economía de servicios genera divisas en múltiples frentes. [diariolibre.com], [thedocs.wo...ldbank.org]

5) Meta RD 2036 “en el aire”: una apuesta de largo plazo que exige convertir resiliencia en productividad

La gran diferencia dominicana no debería agotarse en “crecer más que el promedio regional”. La diferencia real está en la capacidad de sostener una visión-país ambiciosa aun cuando la región se mueve en cámara lenta. El Plan Meta RD 2036, según el Consejo Nacional de Competitividad, busca duplicar el PIB real al 2036, eliminar pobreza extrema, crear 1.7 millones de empleos y triplicar salario medio; su gobernanza se articula a partir del Decreto 337-24 (17 de junio de 2024) y una comisión ejecutiva con seguimiento por resultados. [cnc.gob.do], [elcaribe.com.do]

Esa arquitectura importa porque evita el error clásico regional: planes que dependen del ciclo político o que se diluyen en consignas. Meta RD 2036 se concibe como política de Estado, con comités sectoriales y mecanismos de seguimiento; es, en esencia, un intento de institucionalizar la transformación productiva. En un contexto geopolítico incierto, mantener ese horizonte “en el aire” es un activo: significa que la agenda de productividad no se suspende por la coyuntura, sino que se adapta para resistirla. [cnc.gob.do], [elcaribe.com.do]

6) El puente entre el informe del Banco Mundial y la agenda dominicana: política industrial moderna como política de aprendizaje

El Banco Mundial no está proponiendo nostalgias proteccionistas. Su actualización regional “revisitando la política industrial” sugiere que, ante productividad estancada, la política industrial del siglo XXI debe enfocarse en aprendizaje, desarrollo de capacidades, facilitación de riesgos, aprovechamiento de la apertura y fortalecimiento del Estado para “hacer mejores apuestas”. Ese marco conceptual encaja con lo que República Dominicana necesita para que Meta RD 2036 no sea solo un objetivo, sino un método. [openknowle...ldbank.org], [openknowle...ldbank.org]

Traducido al terreno dominicano, la pregunta no es “si hacer política industrial”, sino cómo hacerla sin capturas y con métricas. La ventaja comparativa del país —turismo, zonas francas, servicios, logística— puede evolucionar a una ventaja competitiva de mayor valor si se conectan tres piezas: (1) encadenamientos locales y certificaciones para proveedores, (2) adopción tecnológica y gestión de calidad en pymes, y (3) atracción de IED a actividades de mayor complejidad. El propio Banco Mundial, en su documento país, coloca el foco en elevar productividad mediante IED en actividades de más valor y mejoras graduales en eficiencia fiscal. [thedocs.wo...ldbank.org], [openknowle...ldbank.org]

7) La tesis central: República Dominicana está “bien” hoy, pero Meta RD 2036 requiere pasar de resiliencia a sofisticación

Ser resiliente en una crisis geopolítica es valioso; pero Meta RD 2036 exige algo más difícil: sostener una trayectoria de crecimiento y bienestar que no dependa únicamente de consumo, turismo o un ciclo favorable. Para eso, la estabilidad macro debe convertirse en “plataforma de productividad”: más inversión privada, mejores habilidades, infraestructura logística moderna y un Estado que ejecute con datos. En términos duros, el reto es que el crecimiento no sea solo un promedio anual, sino un proceso de convergencia hacia mayor ingreso por persona y empleo formal. [bancomundial.org], [cnc.gob.do]

La evidencia oficial sugiere que el país tiene con qué: indicadores de actividad retomando tracción en 2026, inflación dentro del marco de metas y señales de normalización macro. Pero los mismos datos recuerdan la fragilidad potencial: cuando la inversión se enfría, el crecimiento se modera. Por eso, la pregunta estratégica es cómo blindar la inversión y elevar productividad aun con tasas globales altas e incertidumbre externa, el corazón del diagnóstico regional del Banco Mundial. [Banco Cent...Dominicana], [bancomundial.org]

8) Conclusión: la oportunidad dominicana es convertirse en “economía de confiabilidad” en un mundo de fricciones

Si América Latina y el Caribe crecerá 2,1 % en 2026 y seguirá enfrentando inversión débil e incertidumbre global, la ventaja estará en quienes reduzcan fricciones y produzcan confianza. Para República Dominicana, eso significa consolidar su perfil de economía abierta con estabilidad, capaz de ejecutar reformas micro que eleven productividad: logística y facilitación del comercio, capital humano técnico, digitalización del Estado, reglas claras para inversión y evaluación rigurosa de incentivos. Ese es el tipo de “política industrial moderna” que el Banco Mundial sugiere: aprendizaje, capacidades y Estado competente. [openknowle...ldbank.org], [thedocs.wo...ldbank.org]

La lectura final es optimista, pero exigente: República Dominicana no está “en baja” como tendencia estructural regional; se está reacomodando y mostrando resiliencia, y al mismo tiempo mantiene el horizonte de Meta RD 2036. La tarea histórica es convertir esa resiliencia en una transformación productiva que haga posible duplicar PIB real, elevar salarios y erradicar pobreza extrema con resultados medibles. En un mundo incierto, el país que planifica, aprende y ejecuta no solo resiste: lidera. [cnc.gob.do], [Banco Cent...Dominicana]

*El autor es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación.