
El jefe del Estado sostendrá reuniones con empresarios de ese sector, principalmente logísticos y de manufacturas, a los fines de que coloquen sus capitales en la República Dominicana.
Asimismo, el mandatario, con iguales fines, sostendrá un encuentro con la cúpula empresarial panameña, a quienes instará que inviertan en el país, una de las mejores economías y en constante crecimiento de la región.
En la agenda del presidente Abinader en Panamá está un encuentro bilateral con su homólogo panameño, José Raúl Mulino.
El Congreso Mundial de Zonas Francas inicia mañana martes 12 y concluye el miércoles 13 de mayo.
El presidente estará acompañado del ministro de Industria y Comercio y Mipymes, Eduardo Sanz Lovatón; Biviana Riveiro, directora de ProDominicana, y el embajador en Panamá, Roberto Salcedo.
Confianza como ventaja comparativa: la República Dominicana ante el nuevo mapa del comercio
En un mundo de cadenas de suministro más cortas, tensiones geopolíticas y decisiones empresariales guiadas por resiliencia, la República Dominicana está convirtiendo la confianza en una infraestructura invisible: estabilidad, reglas claras y capacidad productiva para competir en la economía del “nearshoring”. [unctad.org], [wfzoworldc...ngress.com]
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La palabra “confianza” ha dejado de ser un recurso retórico para convertirse en una variable dura de la competitividad. En la economía global que emerge —más multipolar, más regulada por criterios de seguridad y más exigente con la trazabilidad— la confianza opera como un activo estratégico: reduce riesgos, abarata el costo del capital y acelera decisiones de inversión que antes requerían años de maduración. Ya no basta con ofrecer incentivos, mano de obra o ubicación; hay que demostrar capacidad institucional, previsibilidad y velocidad de ejecución, porque el nuevo comercio premia la confiabilidad por encima del “precio” y castiga la fricción, la opacidad y la improvisación. [unctad.org], [wfzoworldc...ngress.com]
No es casual, entonces, que la conversación internacional sobre zonas francas y regímenes especiales esté girando hacia un “nuevo modelo operativo” del comercio mundial: menos lineal, más regional y más demandante de nodos productivos que puedan garantizar continuidad aun en escenarios de disrupción. El propio marco del Congreso Mundial de Zonas Francas en Panamá coloca en el centro la idea de que la economía del siglo XXI se reconfigura por el cambio tecnológico, la presión ambiental y la tensión geopolítica, y que las zonas francas deben evolucionar como plataformas de resiliencia e innovación —no como simples enclaves de costo— si quieren seguir siendo relevantes para la inversión global. [wfzoworldc...ngress.com], [wfzoworldc...ngress.com]
En esa transición, el diagnóstico multilateral converge: el patrón de producción global se está moviendo de la eficiencia pura hacia la resiliencia, con cadenas más diversificadas, friendshoring y anclajes regionales. La conclusión es directa: los países que ofrezcan confiabilidad, conectividad e institucionalidad ganarán terreno en la reconfiguración de inversiones y manufacturas; en otras palabras, el mundo está premiando lo que funciona sin sorpresas. Y esa es la oportunidad estratégica para economías que, como la dominicana, han entendido que la competitividad ya no se define solo por costos, sino por la calidad de su Estado, su infraestructura logística y su consistencia regulatoria. [unctad.org], [wfzoworldc...ngress.com]
En ese contexto, la República Dominicana llega con un dato que funciona como señal de mercado: la inversión extranjera directa (IED) alcanzó alrededor de US$5,032 millones al cierre de 2025, con un incremento interanual informado por el Banco Central, consolidando un nuevo máximo histórico. No se trata únicamente de un récord; es un mensaje de confianza en términos estrictamente económicos: aun en un entorno internacional de incertidumbre, el país sostuvo su capacidad de atraer capital productivo, es decir, inversión que compromete activos, empleo y exportación. [iomg.edu.do], [presidencia.gob.do]
Ese desempeño no ocurre en el vacío. Las estadísticas oficiales reseñan un entorno externo con mejoras vinculadas al dinamismo de exportaciones y de fuentes de divisas, en un año donde la inversión privada —en muchas economías— reaccionó con sensibilidad a la incertidumbre global. Dicho de otro modo: cuando el capital se vuelve más selectivo, tiende a concentrarse en jurisdicciones con reglas claras, estabilidad y capacidad de ejecución. En ese filtro silencioso, la confianza se convierte en ventaja comparativa: quien ofrece continuidad institucional y seguridad jurídica ocupa el espacio que dejan los países con volatilidad o imprevisibilidad. [iomg.edu.do], [unctad.org]
La composición sectorial de la IED también ayuda a entender el tipo de economía que se está construyendo. En 2025, los principales destinos fueron turismo (26.3%), energía (23.8%) y bienes raíces (15.7%), seguidos por comercio e industria (10.5%) y zonas francas (8.7%), entre otros sectores. Este patrón sugiere una doble dinámica: inversión en motores tradicionales de divisas y, al mismo tiempo, expansión de capacidades críticas para la competitividad —como energía e industria— que inciden en costos, confiabilidad y escalabilidad productiva. En la práctica, la inversión está financiando parte del “hardware” del crecimiento, pero también exige el “software” institucional que le permita operar sin fricción. [presidencia.gob.do], [latercera.com]
Pero la confianza no se decreta: se fabrica. Se fabrica cuando un país sostiene estabilidad macroeconómica, respeta contratos, reduce incertidumbre regulatoria y acompaña al inversionista desde la decisión hasta la instalación. Se fabrica, también, cuando la infraestructura física y la infraestructura institucional se alinean: puertos y aeropuertos eficientes, trámites modernos, ventanillas interoperables, control aduanero ágil y transparente, y coordinación público-privada orientada a resultados. En la vida real, la confianza es la suma de cientos de pequeños cumplimientos cotidianos; por eso es tan poderosa como frágil: tarda en construirse y puede perderse con rapidez si la consistencia se rompe. [iomg.edu.do], [presidencia.gob.do]
De ahí que espacios como el Congreso Mundial de Zonas Francas tengan una importancia que va más allá de la agenda de paneles: allí se compite por percepción, por credibilidad y por pertenencia a las nuevas cadenas regionales de valor que están naciendo. La programación del congreso subraya ejes como innovación, manufactura digital habilitada por datos e inteligencia artificial, transición industrial verde y “hubs” regionales, confirmando que la discusión global ya no es si habrá reorganización de cadenas, sino quiénes quedarán dentro de los nuevos mapas productivos y bajo qué estándares. Y, precisamente, la participación dominicana en Panamá ha sido presentada con una agenda de alto nivel que incluye una intervención central y reuniones con actores empresariales de logística y manufactura, en una estrategia explícita de atracción de capital hacia zonas francas especializadas. [wfzoworldc...ngress.com], [presidencia.gob.do]
En ese nuevo mapa, la República Dominicana tiene una oportunidad clara: consolidarse como plataforma de producción y logística para el hemisferio, conectando manufactura especializada con servicios, talento y trazabilidad. Cada nave industrial que se levanta no es solo metal y concreto; es la materialización de un contrato de confianza entre el país y el capital productivo. Y ese contrato se fortalece con consistencia: cuando el Estado reduce fricción, protege la integridad del comercio, moderniza infraestructura y provee reglas estables, la inversión se queda, escala y arrastra encadenamientos locales. Si, por el contrario, aumenta la incertidumbre o se ralentiza la ejecución, el capital migra hacia destinos más previsibles, porque hoy la resiliencia manda. [unctad.org], [presidencia.gob.do]
Sostener ese posicionamiento exige disciplina estratégica. Primero, proteger la estabilidad como política de Estado, porque el inversionista global compara países, no discursos, y la credibilidad monetaria y fiscal forma parte del “precio” de la confianza. Segundo, elevar la productividad con formación técnica y habilidades digitales, porque la manufactura que crece en el mundo es más intensiva en conocimiento y requiere talento listo para operar estándares de calidad, datos y automatización. Tercero, acelerar la facilitación comercial y la transformación digital del Estado, porque en cadenas reconfiguradas el tiempo es costo y la demora se penaliza. Y cuarto, alinear transición energética con competitividad, porque energía confiable y competitiva es condición para el nearshoring industrial y para zonas francas que aspiran a atraer industrias tecnológicas y sostenibles. [wfzoworldc...ngress.com], [iomg.edu.do]
La buena noticia es que el país ya está enviando señales en esa dirección: récords de IED, continuidad en la atracción de capital y presencia en foros donde se define el estándar de las zonas francas del futuro. Pero el reto real es convertir la coyuntura en permanencia. La confianza es una ventaja comparativa frágil: se construye lento y se pierde rápido. En un mundo que cambió su lógica —de eficiencia a resiliencia— la República Dominicana está mejor posicionada cuando convierte reputación en resultados medibles: inversión que llega, empleo que se sostiene, exportaciones que escalan y reglas que se cumplen. La apuesta final es sencilla y exigente: que la marca-país no sea un eslogan, sino una experiencia verificable; que “confianza” signifique, para el inversionista y para el trabajador dominicano, lo mismo: previsibilidad, oportunidad y progreso. [unctad.org], [presidencia.gob.do]
Luis Orlando Díaz Vólquez
Ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación.
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