domingo, 13 de enero de 2019

Guaidó presidente legítimo

EN ANÁLISIS COLUMNA 

Guaidó presidente legítimo

La transición democrática de Venezuela está en marcha


Juan Guaidó (derecha), en una concentración de opositores al Gobierno de Maduro.
Juan Guaidó (derecha), en una concentración de opositores al Gobierno de Maduro. EFE
Es la hora de la transición democrática en Venezuela. Dos hechos inéditos lo corroboran. Primero, la valiente decisión del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, al asumir sus responsabilidades de acuerdo a la Constitución. Segundo, una cohesión sin precedentes en la comunidad internacional, especialmente en el continente americano. Vayamos por partes.
El jueves 10 terminó el periodo presidencial 2013-2019, produciéndose un vacío de poder y una potencial usurpación de continuar Maduro en el cargo. La Constitución ordena que dicho vacío debe ser ocupado por el presidente de la Asamblea Nacional, haciéndose cargo de manera provisoria de las funciones del ejecutivo hasta tanto un nuevo presidente surja de elecciones libres y justas.
Ese día estuve con Idania Chirinos en su programa La Tarde de NTN24. Día plagado de incertidumbres, dije que Juan Guaidó se encontraba entre la gloria y el olvido. La gloria consistía en obedecer lo que la Constitución le ordenaba, lo cual implicaba riesgos a su seguridad, su integridad física y su libertad. Esto a sabiendas de que la Constitución es la de Chávez, a la medida del régimen.
Lo cual es mejor desde el punto de vista del argumento político, ya que desnuda por completo el carácter autoritario de ese régimen y su deterioro irreversible. Es casi una ley, signo inequívoco de colapso cuando, para continuar en el poder, una dictadura debe violar hasta la propia institucionalidad que diseñó a su antojo.
Para el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, no cumplir con esa Constitución suponía comprar un boleto sin retorno hacia el olvido. Es decir, pasar a ser despreciado y descontado por una sociedad que ha escuchado demasiadas acrobacias discursivas de parte de políticos dispuestos a cohabitar con la dictadura. Y agregué que estaba en él tomar esa decisión, nadie más.
El viernes 11 Juan Guaidó se acercó a la gloria, rápidamente y con convicción. Como reza la comunicación oficial del parlamento, apegándose a los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución, el presidente de la Asamblea Nacional asumió las competencias de la presidencia de la república para convocar a un proceso de elecciones libres que faciliten una transición. La declaración es inequívoca.
Apeló a los militares y a la comunidad internacional, ambos imprescindibles, y aquí le hago una sugerencia: hacerse de la chequera cuanto antes. A propósito, un grupo de tenedores de papeles de deuda venezolana, llamado Venezuelan Creditors Committee, anunció que no negociará con Maduro sino con la Asamblea Nacional por ser el único poder legítimamente constituido. Inmejorable oportunidad.
En otras palabras, un Jefe de Estado o de Gobierno es tal en tanto sea reconocido por el mundo financiero, cuente con la obediencia de las instituciones armadas y sea considerado legítimo por parte del sistema internacional. Por ello es necesario que nombre embajadores rápidamente, aprovechando el apoyo recibido de diversos países de América Latina y Europa.
La comunidad internacional se ha ido cohesionando para desconocer a Maduro y eso ha dado impulso a la decisión de Guaidó. La OEA lo hizo inmediatamente, en la figura de su secretario general. Después, varios países miembros reconocieron la autoridad legitima del presidente interino. Ocurrió en el marco de la reunión que se llevaba a cabo en la OEA y siguió con pronunciamientos desde varias capitales.
Los aliados de Maduro, por su parte, siguen hablando de soberanía y no intervención. Un discurso falaz que ahora también repite López Obrador haciendo referencia a una supuesta tradición mexicana de no intervención. Esa tradición no fue obstáculo para romper relaciones con la España de Franco y el Chile de Pinochet, por citar dos ejemplos, además de otorgar asilo a cantidades de exiliados y a las propias instituciones de la España republicana.
Con dicha doctrina e historia, López Obrador debería hoy ofrecer asilo al Tribunal Supremo de Justicia legítimo de Venezuela. El mundo de la no intervención es tan solo una ficción de cómplices o miopes. Si el mundo funcionara así, el Apartheid continuaría vigente, Milosevic habría muerto en su casa y Videla en el poder. Quienes proclaman semejantes sinsentidos solo protegen la reproducción de la injusticia. El mundo democrático, por el contrario, ha dado un paso firme en apoyo a la transición política que se inicia en Venezuela. https://elpais.com/internacional/2019/01/12/actualidad/1547327452_183570.html?rel=mas
Twitter: @hectorschamis

Homenaje a Luxemburgo y Liebknecht en centenario de asesinato

ALEMANIA

Homenaje a Luxemburgo y Liebknecht en centenario de asesinato

Los líderes comunistas Luxemburgo y Liebknecht fueron asesinados a tiros el 15 de enero de 1919 por los denominados Cuerpos Francos (militares desmovilizados tras la Primera Guerra Mundial) en Berlín.
Deutschland, Berlin: Gedenken an Rosa Luxemburg und Karl Liebknecht (picture-alliance/dpa/J. Carstensen)
Varios miles de personas, según el partido La Izquierda, honraron hoy (13.01.2019) en Berlín a los líderes comunistas Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en el centenario de su asesinato en 1919 por paramilitares de la extrema derecha que puso fin a la conocida como "revolución espartaquista".
Los presidentes de La Izquierda, Katja Kipping y Bernd Riexinger, así como los jefes del grupo parlamentario del partido, Sahra Wagenknecht y Dietmar Bartsch, depositaron coronas con claveles rojos y gerberas en el cementerio berlínes de Friedrichsfelde, donde se encuentran sus tumbas. Oskar Lafontaine, líder del grupo parlamentario en el estado federado del Sarre y esposo de Wagenknecht, también participó en la conmemoración.
Al igual que otros años, muchas personas acudieron al homenaje para recordar a Luxemburgo y Liebknecht. La Izquierda había anunciado la presencia de hasta 10.000 personas. Además de la conmemoración estaban previstos otros actos y manifestaciones.
Manifestaciones en Berlín
Prácticamente al mismo tiempo partía desde la Puerta de Fráncfort, en el barrio berlinés de Friedrichshain, rumbo al cementerio una marcha bajo el lema "Homenaje Luxemburgo - Liebknecht 2019", en la que también participaron varios miles de personas, según la policía.
"Nos manifestamos a favor de la paz y de la solidaridad internacional y en contra de la explotación, la supresión de los derechos democráticos y el aumento de las amenazas fascistas", defienden los organizadores de la marcha, en un comunicado.
Para esta tarde hay previstos varios actos más en homenaje a los dos líderes comunistas.
La presidenta de la fundación que estudia los crímenes de la dictadura del Partido Socialista Unificado (SED, por sus siglas en alemán), Anna Kaminsky, llamó en un comunicado a evitar "una idealización de la política comunista tanto al inicio como durante la República de Weimar".
En ese sentido, subrayó la necesidad de abordar "de manera diferenciada y crítica" el papel de Luxemburgo y Liebknecht como fundadores del Partido Comunista de Alemania (KPD) y "figuras simbólicas de la revolución".
La revuelta espartaquista
La revuelta espartaquista fue el colofón de un movimiento liderado por Luxemburgo y Liebknecht con el que al término de la I Guerra Mundial (1914-1918) los elementos marxistas e izquierdistas alemanes trataron de derribar la recién nacida República de Weimar e implantar un sistema comunista semejante al establecido en Rusia tras la Revolución de Octubre de 1917.
El movimiento, cuyos líderes fundaron el Partido Comunista de Alemania (KPD), fracasó tras la reacción de las fuerzas conservadoras que movilizaron al Ejército y a los denominados "Freikorps" (milicias paramilitares derechistas) para sofocarlo. EFE
FEW (EFE, dpa)
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Rosa Luxemburgo: la brutal ejecución de “la Rosa Roja” a manos de los despiadados freikorps alemanes hace 100 años

Rosa Luxemburgo: la brutal ejecución de “la Rosa Roja” a manos de los despiadados freikorps alemanes hace 100 años

Rosa LuxemburgoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionRosa Luxemburgo, una de las revolucionarias más destacadas del siglo XX.
Nadie escoge el lugar de nacimiento, pero de una manera u otra, más o menos profundamente, marca nuestra vida.
En el caso de Rosa Luxemburgo, la mujer a quien el líder soviético Vladimir Lenin llamaría el "Águila de la Revolución", ese accidente de nacimiento fue crucial para ayudar a formar la pensadora y revolucionaria en la que se convertiría.
Rosa nació en un pequeño pueblo llamado Zamość, cerca de Lublin, en 1871, cuando Polonia era parte del Imperio Ruso.
"No era nacionalista, ni creía en la autodeterminación de los polacos, pues quería que los trabajadores del mundo se unieran obviando las fronteras", le dijo a la BBC Jacqueline Rose, codirectora del Instituto Birkbeck para las Humanidades de la Universidad de Londres.
"Sin embargo, el hecho de que nació en un país que estaba bajo el dominio de otro le hizo entender la necesidad y el potencial de la revolución y la resistencia a injusticias históricas".
Rosa LuxemburgoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEra menuda y no muy alta, pero no se achicaba ante nadie.
La familia de Rosa era judía, liberal, educada, y su padre había estudiado en Alemania.
"Cuando regresó a Polonia trajo consigo ideas contemporáneas, el interés en asuntos internacionales y el gusto por la literatura occidental", cuenta Lea Haro, editora de la traducción de todas las obras de Rosa Luxemburgo al inglés.
"Su madre también era una ávida lectora de libros en alemán y polaco, y le gustaba particularmente Friedrich Schiller. Era una familia muy cosmopolita".

Vena revolucionaria

Debido a sus experiencias, Rosa se politizó desde sus primeros años.
No había podido ir al mejor colegio, pues estaba reservado para los rusos y ella era polaca.
El antisemitismo era endémico en la vida cotidiana, y lo sintió a diario como niña de colegio en la actitud de sus compañeros de clase.
Y en 1881 ese sentimiento antijudío desencadenó una ola de pogromos terroríficos.
Para cuando la familia se mudó a Varsovia, Rosa tenía 15 años y ya estaba involucrada en actividades clandestinas.
Rosa LuxemburgoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"En el espíritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasión avasalladora que todo lo arrollaba; una pasión, a la par, del cerebro y del corazón, que la devoraba y la acuciaba a crear", escribió su gran amiga Clara Zetkin, después de su muerte.
Su vena revolucionaria la llevó a unirse al Partido del Proletariado, el primer partido socialista polaco.
Cuando los activistas intentaron organizar una huelga general, algunos de los líderes fueron capturados y ejecutados.
Con solo 18 años, Rosa tuvo que huir a Suiza, donde conoció a su compañero revolucionario socialista, Leo Jogiches.

Más que camarada

Jogiches, también conocido por su nombre de guerra Tyscha o Tyscho, se convirtió en uno de los grandes amores e influencias de su vida.
En esta carta, ella está esperando a que se encuentre con ella, a orillas del lago Ginebra:
"Dyodyo, mi dorado, acabo de recibir tu carta y la tarjeta. ¡Dos días más de espera!
"Hoy ha estado gris desde por la mañana, por primera vez, pero ni una gota de lluvia. El lago brilla con una superficie lisa del color del acero. Me gusta tanto el clima tranquilo y melancólico como éste; lo único malo es que me invita a soñar, no a trabajar.
"¡Oh, Dyodyo, apúrate!".
Rosa LuxemburgoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionElla misma se sorprendió de cuán buena oradora era.
Rosa Luxemburgo le escribió casi un millar de cartas a Leo Jogiches entre 1893 y 1914.
En ellas, "a menudo él es descrito como una figura que le ayudó a formar su ideología política e intelectual", señala Jacqueline Rose, quien escribió sobre Rosa Luxemburgo en su libro "Women in Dark Times".
"Eventualmente ella lo superó y se convirtió en una oradora y pensadora por derecho propio".
A medida que la fama de Luxemburgo como teórica marxista crecía, Jogiches se iba amargando cada vez más. En 1907 se separaron.

Cita con la revolución, en el lugar equivocado

En 1898, Rosa Luxemburg se mudó a Berlín, que sería su hogar por el resto de su vida. Se casó con el hijo de una amiga con el que nunca vivió para obtener la ciudadanía pues, como muchos de sus contemporáneos, estaba convencida de que en Alemania comenzaría la revolución.
Rosa LuxemburgoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption"La voz, el lenguaje... todo brota con precisión".
Ese primer año le escribió a Jogiches, quien todavía está en Suiza:
"No tienes idea del efecto que han tenido mis intentos de hablar en reuniones públicas. ¡Yo no creía que podía hacerlo! Pero aproveché una oportunidad y ahora estoy segura que en cuestión de 6 meses seré una de las mejores oradoras del partido.
"La voz, el lenguaje... todo brota con precisión. Y más importante, me paré en la tribuna con tanta calma que parecía que lo hubiera estado haciendo durante 20 años".
Tenía razón. Era "brillante hablando en público. Además, como escritora, era emotiva, aguda, a menudo sarcástica -'monstruosamente falta de tacto', fue como la describió un biógrafo-. Realmente irresistible... muy poderosa", resalta Rose.
Rosa se abrió camino rápidamente en las filas del Partido Socialdemócrata alemán.
Participantes a la conferencia del Partido Socialdemocrático Alemán en 1913: la tercera de la izquierda es Rosa Luxemburgo, y al frente en el centro, su amiga Clara ZetkinDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionParticipantes a la conferencia del Partido Socialdemocrático Alemán en 1913: la tercera de la izquierda es Rosa Luxemburgo, y al frente en el centro, su amiga Clara Zetkin. Meses después se sentirían traicionadas por el partido.
Y en 1905, la revolución se extendió, pero no en Alemania, sino en el Imperio ruso.

Con sus propios ojos

"Su respeto por lo que estaba pasando en Rusia y su crítica a lo que ocurría con la socialdemocracia alemana, el partido la empezó a detestar.
"Entre más la odiaban sus copartidarios, más popular se volvía en las calles, más famosa, más bienvenida era en mítines del proletariado. Ella representaba la capacidad del espíritu revolucionario de exceder los sistemas organizacionales fijos que querían mantenerlo en un solo lugar".
En 1905 viajó a Varsovia y vio las teorías revolucionarias puestas en práctica.
En 1906, le escribió entusiasmada desde Varsovia al gran teórico marxista Karl Kautsky y su esposa Lulu sobre el efecto que habían tenido los levantamientos rusos.
"El sentimiento de solidaridad, hasta hermandad, de los trabajadores rusos está tan desarrollado que uno se queda asombrado.
"En todas las fábricas, por su iniciativa, los trabajadores han establecido comités que toman todas las decisiones sobre las condiciones de trabajo, sobre a quién contratar y a quién despedir, de manera que el empleador literalmente ha dejado de ser el dueño de su propia casa".

Dudas y dolor

En su obra "La huelga de masas, el partido político y los sindicatos" -que terminó después de regresar de Varsovia- Rosa Luxemburgo argumentó que una huelga general podría usarse para provocar una revolución social.
Monumento a Rosa Luxemburgo en el lugar en el que fue arrojada al aguaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionMonumento a Rosa Luxemburgo en el lugar en el que fue arrojada al agua, malherida pero quizás aún viva.
Pero estaba empezando a dudar de que los socialdemócratas alemanes estarían a la cabeza de tal revolución.
"Le tomó mucho tiempo reconocer las verdaderas aspiraciones del partido en el que militaba. Celebró que en agosto de 1914 los socialdemócratas alemanes ganaran más escaños en el Parlamento que nunca, a pesar de que siempre le inquietó ese deseo que tenían de ser parte del sistema político", señala la experta Rose.
"Pero cuando el partido votó a favor del presupuesto para municiones de guerra ese mismo mes, quedó absolutamente devastada.
"Su amiga cercana, la política comunista Clara Zedkin, dice en una de sus cartas que ambas contemplaron la posibilidad de suicidarse".

Grandiosidad y tragedia

En vez de quitarse la vida, las dos amigas se dedicaron a hacer campaña contra lo que denunciaron como una guerra imperialista.
Las grandes amigas Rosa Luxemburgo y Clara Zedkin camino a una reunión.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas grandes amigas Rosa Luxemburgo y Clara Zedkin tuvieron que decidir entre continuar luchando por la revolución o la muerte.
En 1916, ellas, junto con el marxista y antimilitarista Karl Liebknech fundaron el movimiento Liga de los Espartaquistas (1918), que más tarde se transformó en el Partido Comunista Alemán (KPD).
Y durante esos años Rosa Luxemburgo, ya conocida como "Rosa Roja", fue encarcelada una y otra vez por encabezar protestas contra la Primera Guerra Mundial.
Fue en la cárcel donde escuchó noticias de las revoluciones rusas de 1917 y le escribió a su amiga Clara.
"Estoy convencida de que en los próximos años será inevitable un gran conmoción en toda Europa, especialmente si la guerra dura mucho mas.
"Los eventos en Rusia son de una grandiosidad y tragedia asombrosa. Lenin y su gente por supuesto no podrán controlar el caos, pero su intento por sí solo es un hecho de importancia histórica global y un hito genuino".
Carteles de Lenin y Rosa de Luxemburgo en manifestaciónDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionA Lenin le indignaron las opiniones de Rosa, pero tras su asesinato dijo que "a pesar de sus errores, ella fue (y lo seguirá siendo para nosotros) un águila".
Poco después tendría con ese mismo Lenin una de sus más notables disputas.

La verdadera libertad

Después de la Revolución Rusa de octubre de 1917, Luxemburgo reprendió a los bolcheviques por su disolución de la Asamblea Constituyente electa y su supresión de los partidos rivales.
"La libertad sólo para los partidarios del gobierno, sólo para los miembros de un partido, por muy numerosos que sean, no es libertad en absoluto.
"La libertad es siempre y exclusivamente libertad para aquel que piensa de manera diferente".
El líder de Rusia Soviética y luego de la Unión Soviética no fue el único al que le dejó saber cuánto había defraudado a quienes compartieron ideales.
Por ello, hasta el final de su vida, Rosa Luxemburgo fue amada y odiada, en igual medida.

Ese final

Del 5 al 12 de enero de 1919, Berlín fue el escenario de una huelga general, con la que los manifestantes soñaban repetir la experiencia rusa tomando el gobierno de las manos de los pocos para dársela a los muchos.
Karl LiebknechtDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionKarl Liebknecht, marxista y antimilitarista, arrestado y asesinado al mismo tiempo que Rosa Luxemburgo.
Se le conoce como el Levantamiento Espartaquista, aunque en realidad la Liga Espartaquista no la convocó ni la dirigió, aunque sí que cooperó.
De hecho, Rosa Luxemburgo señaló que la situación alemana de 1919 no era igual a la de Rusia en 1917, y que no contaban con lo necesario para derrocar al gobierno.
Sin embargo, aunque anticipó que se venía una catástrofe, se sintió obligada a participar.
El presidente socialdemócrata Friedrich Ebert respondió ordenándole a los freikorps -para entonces una banda de protonazis- que aplastaran la rebelión.
Y así lo hicieron.

"¡Yo fui, yo soy y yo seré!"

Una vez cumplida esa misión, el 15 de enero de 1919, detuvieron a Rosa Luxemburgo y a Karl Liebknecht.
Los golpearon, torturaron y humillaron.
La división implicada en el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en el Hotel Edén ese día.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa división implicada en el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en el Hotel Edén ese día.
A ella, uno de los paramilitares le rompió el cráneo con la culata de su rifle.
Con la sangre brotando de su herida, la metieron a un auto, donde fue abatida a tiros y arrojada al canal Landwehr de Berlín.
Semanas más tarde, mientras investigaba la muerte de Rosa Luxemburgo, la mujer a la que había amado, Leo Jogiches fue asesinado en Berlín.
Cuatro meses y medio después, su cuerpo fue encontrado y reconocido gracias a sus guantes y lo que quedaba de su vestido, aunque desde entonces y todavía no es seguro que fueran sus restos.
Funeral de Rosa LuxemburgoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionFuera o no su cuerpo, el entierro de los restos encontrados fue el evento que permitió expresar el dolor que causó su muerte.
Las últimas palabras que escribió conocidas fueron:
"Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para terror de ustedes: ¡Yo fui, yo soy y yo seré!".
"Con su asesinato -observó Isaac Deutscher, biógrafo de Trotsky- "la Alemania de (la casa dinástica de los) Hohenzollern celebró su último triunfo y la Alemania nazi, el primero".
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