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viernes, 20 de abril de 2018

La región fronteriza: desde la geografía y el ordenamiento territorial | Amparo Chantada

La región fronteriza: desde la geografía y el ordenamiento territorial

Amparo Chantada - 23 de marzo de 2018
Amparo ChantadaNuestra frontera es, primero,  una línea divisoria que separa dos Estados: Haiti y Dominicana  y que ha costado muchos sacrificios diseñarla metro por metro: conflictos,  batallas, muertes, Tratados y Acuerdos fueron el precio a pagar. Esa  línea no es fija,  cambio a lo largo de la Historia por violación a los Tratados o por convenciones binacionales. Es la que defiende los intereses de los dos Estados con la fuerza militar apostada en sus inmediaciones y de ambos lados. La defensa de la soberanía y de los diferentes intereses creados,  es, en todos los países,  un costo muy elevado que asumen las naciones: basta pensar en esas fortalezas construidas en la Era de Trujillo a lo largo de la línea  y en otros casos, a esos  muros, puestos de chequeos militares, aduanales, electrificación, miradores, alambres etc.  (EE.UU, Israel, Ceuta, Berlín en la guerra fría). La política de control por parte de los Estados se traga un presupuesto que no se invierte en incentivos al desarrollo social y económico.
Sin embargo, la frontera política, a pesar de la distancia a sus centros de decisión,  crea actividades de función urbana. Tres factores contribuyen al desarrollo de ciudades fronterizas: el control, la circulación y la instrumentalización de la frontera:
1er –  la protección del territorio y el control de los intercambios: en ese espacio tan particular, dos figuras son emblemáticas: la fortaleza militar y las Aduanas. Alrededor de esos dos hitos, se desarrollan otras actividades que el Estado controla pero que debe reforzar con otras funciones, en particular las administrativas (migración, registro civil, pasaportes) los impuestos (Rentas Internas, Aduanas) y algunas políticas sectoriales (fomento, zonas francas)  porque esas ciudades  tienen limitaciones, por su localización y su gestión municipal.
– 2do – la gestión de la discontinuidad territorial.  En una frontera, los pasos fronterizos presentan posibilidades de acumulación por retención. La discontinuidad, producto de la frontera, provoca una ruptura que crea nuevos oficios: el contrabando, los carboneros, los yoleros, los cargadores de mercancías, el transporte de carga, los almacenes, las habitaciones alquiladas – y en las ciudades un cierto desarrollo urbano, dependiendo mucho de la situación política (sin tensiones). 
– 3er punto: protección e instrumentalización: En el caso de los mercados internacionales, los Estados protegen esas actividades que dinamizan no solo la región transfronteriza, sino el país:  la región del Cibao y los barrios de  Santo Domingo (pepe, comestibles, zapatos) y del lado  haitiano, desde Juana Mendez (zona franca internacional con industrias dominicanas) a Cabo Haitiano  hasta  Gonaves. Es decir de su importancia vital para las dos naciones. Además en ciertos puntos de la línea fronteriza (Pedernales, Dajabon), poblaciones enteras de trabajadores,  de domésticas, de jornaleros  cruzan, diariamente –complementariedad-  lo que precisa de controles y chequeos no solo militares. 
Lo vemos, la frontera es más que control y represion, es vida y esta,  es compleja y dinámica, no conoce de línea divisoria. Muy generalmente, de ambos lados de esa línea militarizada, se establecen relaciones de todas índoles entre sus habitantes, se fundan ciudades, se colonizan tierras, cruzan trabajadores y se forma así, una zona que los geógrafos  llaman “región fronteriza” que no es homogénea, porque  se  conforma, con el tiempo,  -a lo largo de esa línea divisoria y  de ambos lados-, en un espacio disímil, formado por una multiplicidad de paisajes  producto de  relaciones muy complejas, transitorias o permanentes, cotidianas o no. En función de la frecuencia de esas actividades, de la distancia a la línea divisoria, de la intensidad de esos intercambios, de la cantidad de actores o de procesos que involucran esos intercambios, se estructura también otra entidad espacial, la región fronteriza se transformó en “transfronteriza” (ambos lados) en condiciones no obligatoriamente simétricas: es dramáticamente el caso nuestro.
Producto de ese espacio social, se crearon situaciones de dependencia, de complementariedad, de necesidades que reflejan las vicisitudes de la Historia social: por eso, las  ciudades y su entorno rural tienen una dinámica diferente y  por su extremo alejamiento de los centros de decisión política y administrativa, Puerto Príncipe y Santo Domingo, desarrollaron sus propias estrategias, su propio dinamismo, su propia identidad y sus problemas particulares.   
La violencia fronteriza amerita un tratamiento especial, no es diaria, es ocasional y se origina por dos factores específicos: por un lado, la inseguridad propia de las ciudades y por otra parte, los conflictos particulares de esas zonas fronterizas, vinculados por un lado a la atracción económica que generan y al aprovechamiento de las asimetrías,  por grupos difícilmente controlables. La doble composición territorial de esta violencia (ciudades/frontera) produce una serie de factores locales y binacionales que deben ser entendidos desde las dinámicas y flujos que genera. Es así que las ciudades fronterizas se convierten en los espacios propicios para grupos delictivos, donde los delitos que surgen no obedecen a atributos específicos, sino que su especialización está dada por la característica propia de las ciudades -en o cerca- de la  frontera, es decir por “la circulación (de todo) o el trafico (de todo)”. Y contrario, a lo que se pensaba, con la globalización, las fronteras no han desaparecido, solo han redefinido sus funciones y los Estados o grupos sociales se benefician  de esa nueva función de la frontera que delimita dos mercados laborales y salariales diferentes, tiende a formar un solo mercado de consumo  en dos comunidades dependientes y complementarias, la una de la otra.
https://acento.com.do/2018/opinion/8548785-la-region-fronteriza-desde-la-geografia-ordenamiento-territorial/

Vivir en la zona fronteriza: Una utopía posible Amparo Chantada

Vivir en la zona fronteriza: Una utopía posible

Amparo Chantada - 20 de abril de 2018 -
Amparo Chantada(2)
Los estudios fronterizos son numerosos últimamente, los hacen el BID y los organismos internacionales de la Salud, de Medio Ambiente, entre otros,  por ellos, se conoce:  del “estado de la cuestión ecológica”  preocupante en la zona transfronteriza (deforestación, desbordamiento del Lago Enriquillo, inundación del Artibonito en Gonaves, presión demográfica del lado haitiano, despoblación del lado dominicano, producción de carbón vegetal y contrabando, salinización de los suelos, erosión) ;  se conoce del estado de la cuestión económica de esa zona porque se sabe del nivel de pobreza y del beneficio que procura la zona franca de Ouanaminthe, de los exitosos intercambios comerciales semanales y  post terremoto desde la RD hacia Haiti con los cargamentos  de varilla, cemento, acero, que pasan por Jimani ; se sabe de la terrible ausencia de inversiones públicas y privadas en la zona transfronteriza entera desde la era democrática (la Internacional abandonada, presa del Artibonito también, rio Masacre sin cuidado, lago Enriquillo desbordado, concentración  en el D.N. de las inversiones)  y se sabe de la cuestión demográfica   como consecuencia de todo lo anterior,  la concentración poblacional enorme  en Puerto Príncipe y en el D.N. El resultado de tan poco interés por la zona por los gobiernos,  es la despoblación de las provincias, la ruralización del área urbana de los municipios y  la haitianizacion de  su zona rural:
  • La despoblación se observó a partir del censo de los  90, pero los gobiernos no reaccionaron. 
  • La población  urbana (cabecera de provincia) hacia lo mismo.  Ese hecho ya era una señal seria ya que  los centros urbanos se  ruralización (ya que la poca población rural restante, se desplazó hacia ellos), abandonando su zona rural y ese fenómeno se repitió en  todos los municipios fronterizos. Nadie reacciono.
  • Entonces, en  esa  área rural despoblada, se mudaban familias  haitianas, sin tierra formando  pobres caseríos dispersos. Y surgieron voces de alarma. Algunos se sorprendieron de ese fenómeno,  normal en todas las zonas fronterizas donde se producen  discontinuidades territoriales, disimetrías poblacionales,   efectos centrífugos y centrípetos a la vez.
En torno a la zona transfronteriza, la situación es la siguiente:
  1. Las 16 comunas haitianas, más próximas a la línea fronteriza tienen
566. 881 habitantes mientras que del lado dominicano, las cinco provincias, y 20 municipios que llamamos fronterizas, apenas alcanzan 308 979 habitantes. 
     2.  Ouanaminthe en Haití  tiene más de 30 000 hb y Dajabón solo 20 000 Hb
   3. Frente a Elías Piña,  se encuentra en Haiti,  la ciudad de Belladere que  tiene 20 000 habitantes     mientras Comendador (Elías Piña) apenas llega a los 12 000 habitantes.
4.  Frente a Jimani, del lado haitiano, tenemos a Fond- Parisien con 30 000 habitantes mientras Jimani apenas llega a los 10 000 h.
5. Y todavía más al Sur, Anse a Pitre tiene 20 000 hb y Pedernales  llega hoy a 9000 habitantes,
Las comunas haitianas, con  una muy fuerte presión demográfica y una tasa de desempleo absoluta, desarrollan sus actividades del lado dominicano  y  terminan instalándose del   lado dominicano por la disponibilidad de tierras, y por las oportunidades de empleos  formales o no, en la agricultura o en el comercio del carbón, el contrabando, sin mencionar que se benefician de  la educación,  la salud y  las vías de comunicación dominicanas. En ese sentido, es normal que se produzcan movimientos poblacionales de un lado hacia el otro, por la complementariedad de las funciones productivas de la zona y la disimetría poblacional existente.
¿Poblar el interior: Un ejemplo con Argentina.
En Argentina, el actual Presidente Sr Macri plantea  el reto de trasladar los emigrantes hacia el interior del país. Para esto, desarrolla un “proyecto de reorientación de los flujos migratorios internos de la Argentina” que consiste en una fuerte campaña de concientización que comenzará a circular el mes próximo, para trasladar a los inmigrantes que realizan los trámites de radicación o quienes ya están instalados en la Capital Federal y gran Buenos Aires. El programa incluye desde el ofrecimiento de tierras del Estado hasta programas sociales, asistencia sanitaria y educativa. La iniciativa se basa en un informe de la Dirección Nacional de Migraciones, en el cual se señala que el 82% de los 285.000 inmigrantes extranjeros que se radicaron entre el 2016 y los tres primeros meses de 2018,  en la Argentina,  viven en el primer cordón del GBA o en la Ciudad de Buenos Aires. Y si esta tendencia continúa, en 10 años podrían colapsar los sistemas laboral, educativo y sanitario de la Ciudad y el Gran Buenos Aires.
Si lo hace Argentina, si lo hizo Brasil ¿ porque no puede hacerlo Dominicana? La única manera de interrumpir las migraciones  hacia el DN y Punta Cana y favorecer el establecimiento de poblaciones más jóvenes en la zona fronteriza,   es aplicar una política voluntarista,  -elaborada a partir del conocimiento científico y desde el Estado,-  objetiva, consensuada para mantener en la zona,  la población dominicana  activa, retener la haitiana en la zona  y atraer otra más joven   para que estén a gusto darles ventajas económicas, sociales  y físicas que no encontrarían en ningún otro lugar del país.
Cómo?
  • Fortalecer e ampliar la ley 28-01 de zonas francas especiales fronterizas, crear mas parques industriales en todas las ciudades fronterizas.  Reformular la ley, mejorarla, ampliar sus exenciones, incentivar  a las empresas para ofrecer el primer empleo y  la integración de poblaciones recién graduadas, construir infraestructuras infantiles educativas, sanitarias y deportivas, dotar de casas de funciones a los trabajadores y empleados.
  • Descentralizar desde el Estado funciones de Agricultura, Educación e  industria y comercio, dando incentivos a los funcionarios involucrados como mejer salario, casa, piscina y cines  y jubilación anticipada,
  • Incentivar al turismo fronterizo incluyendo Cabo Haitiano y la Citadelle: con la reconstrucción de la Internacional, poner miradores, paradores turísticos y caminos de deportes extremos, hacia el sur, asociar Bahia de las Aguilas con el desarrollo de Jacmel en Haiti,
  • reconstruir  los puertos de  Manzanillo y sobre todo Montecristi  como polos culturales, históricos y turísticos-ecológicos de gran interes.
  • Aprovechar la geografía de la zona, su despoblación para crear un evento internacional de deporte extremo (el rally Paris Dakar se mudo en el desierto de Chile) porque no aquí?
  • Descentralizar en las ciudades de  la  frontera los Ministerios de la Defensa, de la Policia, de Aduanas y otras actividades como Archivos de instituciones ;
  • Crear incentivos a las empresas que ofrezcan el primer empleo en la zona fronteriza,
  • Volver al servicio militar voluntario e involucrar esas poblaciones a labores urbanas de asesoría y apoyo a los ayuntamientos locales. (algún actividad podrían hacer les privados de libertad),
  • Crear en Montecristi y su zona, residencias para jubilados  nacionales y/o extranjeros  con ofertas especializadas en función de la edad,
  • Involucrar  el sector empresarial y el Estado (SEA, IAD,) en una política de reconquista de la zona con atribuciones de tierras agrícolas, casas y apoyo técnico (modernizar los canales, construir  cooperativas y caminos vecinales) para asentar familias campesinas y explorar en actividades agrícolas  raras, como plantas medicinales, plantas aromáticas, que tengan demanda internacional como  (azafrán, violetas, vetiver, jazmín, rosas, quínoa, sisal,  etc  Experimentar en crianza de especies exóticas, adaptadas a los climas de la zona (conejos, aves, acuacultura, ranas, tilapias de calidad,  etc…)
  • Discutir con los organismos internacionales para lograr  el desarrollo de Haití propiciando políticas de inversiones y motivar la instalación de la industria minera en las zonas mas deprimidas del Plateau Central rico en minerales de valor.
  • ¿Por fin, porque no  fundar del lado dominicano, una ciudad, que funja como capital militar, sanitaria y administrativa en esa zona fronteriza?  que podría ser San Juan de la Maguana, transformada en una capital-colonia del país  (con infraestructuras de alta especialización en medicina, deportes, educación, defensa).
El objetivo del desarrollo en la zona fronteriza,  no solo debe involucrar   inversiones  sino una nueva visión de colonización  -civil y militar- de ese territorio geoestratégico lleno de vidas, que debemos dejar de percibir como una línea divisoria. Los geógrafos hablamos de trans-region es decir una zona transfronteriza que articulo relaciones sociales formando una zona de convergencia, de complementariedad y de solidaridad para la supervivencia de una población a quien le  pedimos, además de quedarse allá languideciendo,  ser  centinela de la soberanía,  garante de la dominicanidad, protectora de la ecología y vigilante de lo ilegal. Mucho idealismo y poco realismo,…..o  mucho pedir por poco dar. https://acento.com.do/2018/opinion/8557098-vivir-la-zona-fronteriza-una-utopia-posible/