Presidente Abinader llama a cuidar al PRM con “humildad, unidad y determinación”, aseguró que el partido continuará en el poder haciendo las grandes transformaciones iniciadas en 2020
El mandatario exhorta a escuchar a las comunidades, juntas de vecino para mantenerse en el corazón del pueblo
Señaló que el gobierno necesita un partido fuerte, como un solo ente a favor del país, con transparencia y ética
Santo Domingo, R.D, 21 de juniode 2026.- El presidente Luis Abinader exhortó a los miembros del Partido Revolucionario Moderno (PRM) a cuidar la unidad de esa organización y a cumplir la misión de concluir con éxito la transformación que iniciaron juntos en 2020.
“Y para lograrlo necesitamos tres cosas; humildad para escuchar, unidad para avanzar, y determinación para culminar la obra”, enfatizó.
El mandatario, líder fundador y miembro de la Dirección Ejecutiva del PRM, precisó que los perremeistas tiene la misión de demostrar que la política puede servir. “La misión de preservar la confianza que el pueblo dominicano depositó en nosotros”.
La unidad es fundamental
Abinader reconoció que la unidad no significa pensar igual. La unidad no significa ausencia de debate.
También advirtió que la unidad no significa uniformidad, sino entender que “hay algo más importante que nuestras diferencias. Y ese algo es el futuro de la República Dominicana”.
Señaló que el PRM es un partido grande, democrático y vivo es normal que existan distintos liderazgos y distintas sensibilidades. Eso no lo debilita, sino lo fortalece.
Advirtió que “lo que nos debilitaría sería permitir que las diferencias legítimas se conviertan en divisiones innecesarias. Lo que nos debilitaría sería olvidar que el compañero no es un adversario. Lo que nos debilitaría sería anteponer los intereses individuales al proyecto colectivo”.
El verdadero adversario
“Por eso quiero decirlo con claridad; Nuestro adversario político no está dentro del PRM. Incluso voy más allá, no está en otros partidos”, enfatizó.
“Nuestro adversario es el atraso, es la pobreza, es la desigualdad. Nuestro adversario es todo aquello que impide que más dominicanos puedan progresar. A eso es que debemos enfocar nuestra energía”, expuso.
“Sé que muchos tienen aspiraciones. Y eso es legítimo. Las organizaciones políticas necesitan liderazgos. Necesitan renovación. Necesitan nuevas generaciones”, dijo Abinader.
El mandatario resaltó que es el tiempo de concentrarse en la organización, en la formación, en el fortalecimieninstitucional. En consolidar la obra de gobierno.
Sostuvo que dominicanos eligieron al PRM para resolver los problemas del país y no para oír hablar de los nuestros.
“Los cargos pasarán. Las coyunturas pasarán. Los nombres pasarán. Todos nosotros pasaremos”, indicó.
También, la misión de entregar a las próximas generaciones un país más fuerte, más justo y más próspero.
“Debemos cuidar al PRM. Porque cuando fortalecemos al partido, fortalecemos la democracia. Cuando fortalecemos la organización, fortalecemos al gobierno. Y cuando fortalecemos la unidad fortalecemos el futuro”, declaró.
Sostuvo que “Todos pasaremos. Pero el PRM debe permanecer”, al concluir la reunión ordinaria del Comité Nacional del PRM.
Llamó a permanecer más fuerte, más moderno, más democrático y más cercano a la gente. Porque el verdadero éxito de una generación política no consiste solamente en ganar elecciones. Consiste en dejar una organización más sólida para la siguiente generación.
“Y porque cuando el PRM recuerda que su mayor fuerza no está en un nombre, sino en un nosotros, no hay desafío que no pueda superar ni futuro que no pueda conquistar”, manifestó.
Definió al PRM como el mejor instrumento para cambiar a mejor la vida de la gente.
“Así como necesitamos escuchar más hacia afuera, también debemos escucharnos más entre nosotros”, agregó.
Argumentó que lo que hagamos juntos puede permanecer durante décadas. Permanecerá en una carretera que conecta una comunidad. Permanecerá en una familia que salió de la pobreza. Permanecerá en un joven que encontróPermanecerá en una institución más fuerte. Permanecerá en una democracia más sólida.
Abinader expuso que cuando dentro de muchos años alguien pregunte qué hizo esta generación de perremeístas cuando tuvo en sus manos la responsabilidad de dirigir el país, que la respuesta sea clara: Estuvieron a la altura. Escucharon.
Trabajaron, se mantuvieron unidos. Y pusieron siempre a la República Dominicana por encima de cualquier interés personal.
Recordó que el país observa. La historia observa.
“Pero, sobre todo, nos observan los dominicanos que esperan de nosotros resultados, cercanía y ejemplo. Sigamos escuchando. Sigamos construyendo. Sigamos avanzando juntos. Porque cuando un hombre o una mujer caminan solos pueden llegar rápido. Pero cuando un pueblo entero camina unido puede cambiar su destino”.
Paliza resalta necesidad patriótica de mantener al PRM
El presidente del PRM, José Ignacio Paliza, aseguró que la labor de mantener al partido en el poder es una misión patriótica.
Paliza definió a la unidad y el trabajo a favor del éxito de la obra de gobierno como la principal motivación del presidente Abinader siga siendo la “máquina de trabajo” que ha sido para el país.
Carolina Mejía
La secretaria general, Carolina Mejía, manifestó que lo primero para el partido es la unidad, ya que el PRM nació bajo el sacrificio.
Indicó que lo que une al PRM es más que todo, y la unidad está por encima de cualquier diferencia individual.
Destacó que el presidente Abinader ha demostrado con su entrega que se puede hacer un buen gobierno por encima de los retos y adversidades externas.
“Nuestro partido está lleno de hombres y mujeres valiosos que hemos estado en momentos difíciles y en momentos de gloria”, dijo.
Llamó a no dejarse distraer de los que apuestan al fracaso del gobierno y la unidad del PRM.
Unidad que transforma: el poder de escuchar para consolidar el cambio
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
En la política contemporánea, donde el ruido suele imponerse sobre el contenido, resulta revelador que el eje de un liderazgo se concentre en una idea tan esencial como olvidada: escuchar. Ese ha sido, precisamente, el núcleo del reciente llamado del presidente Luis Abinader al Partido Revolucionario Moderno (PRM): humildad para escuchar, unidad para avanzar y determinación para culminar.
No se trata de una consigna retórica. Se trata de una advertencia estratégica. Los procesos de transformación no fallan por falta de logros, sino por desconexión con la ciudadanía. Gobernar implica ejecutar, sí, pero también interpretar el pulso social, comprender las expectativas cambiantes y, sobre todo, mantener la cercanía con quienes depositaron su confianza en un proyecto político. La legitimidad no se hereda; se renueva día a día.
El PRM nació con una misión histórica: demostrar que es posible gobernar con transparencia, institucionalidad y enfoque social. A juzgar por los indicadores acumulados —crecimiento económico, expansión de la inversión extranjera, fortalecimiento institucional y avances en infraestructura—, hay resultados que evidencian una gestión activa en medio de un contexto global complejo. Pero como bien advierte el propio mandatario, los logros por sí solos no garantizan la permanencia en el tiempo. La gente necesita sentirse escuchada, incluida y representada.
En ese sentido, el mayor desafío del oficialismo no es la oposición política, sino el riesgo de fragmentación interna y de desconexión con la base social. La historia política dominicana —y la de muchas democracias— demuestra que los partidos que gobiernan tienden a debilitarse no por ataques externos, sino por contradicciones internas mal gestionadas. De ahí la claridad del mensaje presidencial: el adversario real es la pobreza, la desigualdad y el atraso; no el compañero de partido con visiones distintas.
La unidad, sin embargo, no puede interpretarse como uniformidad. Un partido democrático y vivo se nutre del debate, de la diversidad de liderazgos y de la confrontación de ideas. Lo peligroso no es la diferencia, sino su degeneración en división. Cuando los intereses individuales desplazan el proyecto colectivo, el partido pierde su razón de ser y el gobierno su soporte político.
Por ello, la insistencia en fortalecer la estructura partidaria adquiere una dimensión estratégica. Un gobierno sólido requiere un partido articulado, capaz de servir de puente entre las necesidades sociales y las respuestas institucionales. No se trata solo de movilización electoral, sino de construcción de ciudadanía, de presencia territorial y de capacidad de escucha activa en comunidades, juntas de vecinos, sectores productivos y organizaciones sociales.
Hay, además, un componente generacional en juego. Toda organización política que aspire a perdurar debe renovarse sin perder su esencia. Abrir espacios a jóvenes, mujeres, emprendedores y nuevos liderazgos no es una concesión, sino una necesidad vital. Las estructuras cerradas envejecen; las abiertas evolucionan.
El planteamiento del presidente Abinader también introduce una reflexión más profunda sobre el sentido del poder. Los cargos, como bien señaló, son transitorios. Lo verdaderamente trascendente es aquello que permanece: las instituciones fortalecidas, las oportunidades creadas, las comunidades transformadas y la confianza recuperada en el Estado. Esa es la verdadera herencia política.
En última instancia, el desafío del PRM —y de cualquier proyecto de gobierno— es convertir una gestión en un legado. Y los legados no se construyen desde el protagonismo individual, sino desde la acción colectiva. La fuerza de una organización no radica en nombres, sino en la capacidad de articular voluntades en torno a un propósito común.
La República Dominicana atraviesa un momento decisivo. Los próximos años no serán de inicio, sino de consolidación. Lo avanzado debe defenderse, explicarse y profundizarse. Pero, sobre todo, debe conectarse con la vida cotidiana de la gente, porque ahí es donde la política adquiere sentido real.
Si algo deja claro este momento es que el futuro no dependerá únicamente de las obras ejecutadas, sino de la capacidad de sostener una visión compartida. Escuchar más, dividir menos y construir juntos no es solo una recomendación política: es la condición indispensable para que el cambio no sea un episodio, sino una etapa duradera en la historia nacional.
Porque cuando una organización entiende que su mayor fuerza no está en un “yo”, sino en un “nosotros”, entonces deja de ser una maquinaria electoral para convertirse en un auténtico instrumento de transformación. Y ahí, precisamente, radica la diferencia entre gobernar y trascender.
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