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miércoles, 8 de noviembre de 2017

La Revolución Mexicana fue precursora global de la Revolución Rusa"

AMÉRICA LATINA

"La Revolución Mexicana fue precursora global de la Revolución Rusa"

El movimiento comunista, con excepción de unos pocos casos, está muerto, según expertos. La Revolución Rusa dejó una larga huella global, pero se olvida que tuvo una precursora: la Revolución Mexicana.
Russland Moskau - Unterstützer der Kommunistischen Partei am Lenin Mausoleum (Reuters/G. Dukor)
"La Revolución Mexicana fue precursora global de la Revolución Rusa. Pese a sus diferencias tenían algunos objetivos comunes. La Revolución Mexicana aspiraba a una distribución social equitativa de la tierra y de la riqueza. Su punto culminante: a principios de 1917 fue adoptada una Constitución con los mayores estándares de derechos sociales a nivel mundial", destaca el historiador Stefan Rinke, catedrático de la Universidad Libre de Berlín.
El historiador lamenta que ahora que se recuerda el legado de la Revolución Rusa se olvide el de la Revolución Mexicana, precisamente en Europa, pero destaca que eso se debe a la visión eurocentrista. México comenzó su propia revolución siete años antes, y fue el primer país en establecer relaciones diplomáticas con la Unión Soviética en 1924. También tuvo un importante impacto entre intelectuales y figuras destacadas como Diego Rivera, Frida Kahlo y el entonces joven escritor Octavio Paz.
"Aunque fueron dos revoluciones, ambas a principios del Siglo XX, pueden verse como una unidad, precisamente por los vínculos de los intelectuales mexicanos de izquierda que veían con esperanza lo que ocurría en la Unión Soviética, pero también provocó temores", advierte Rinke. 
Emiliano Zapata, líder de la Revolución Mexicana.
Movimientos reaccionarios
"En toda América Latina la Revolución Rusa despertó temores en las viejas élites, que desde un inicio la consideraron como un gran peligro para su papel de liderazgo y trataron de defenderse. En 1917 y 1918 se formaron los primeros movimientos radicales de izquierda en América Latina, los primeros partidos comunistas, que establecieron vínculos internacionales. Pero también se formaron movimientos políticos reaccionarios, autodefensas, antisemitas y antibolcheviques que actuaban de manera muy violenta contra las protestas de los trabajadores y de los movimientos de izquierda".
En cierta medida las dictaduras militares en Chile y Argentina fueron la consecuencia de ese legado. "Con el telón de fondo de la Guerra Fría las juntas militares argumentaron que la gran amenaza eran el comunismo, la guerrilla urbana y los movimientos de izquierda que se formaron en esos países. Hoy en día sabemos que esta amenaza no era tan grande como la pintaban los militares y por supuesto que con nada pueden justificarse los crímenes cometidos por ellos", destaca el investigador.
Cuba, la esperanza perdida
El historiador recuerda que Cuba, en la década de los 50 y 60, era el país de la esperanza para los que creían que la gran revolución podría ser el salto hacia un proyecto sostenible. "También en Nicaragua en donde los sandinistas, aunque bajo nuevos lineamientos, siguen en el poder, y en la Venezuela chavista y su sueño del Socialismo del Siglo XXI". Rinke reconoce que la implementación del socialismo real ha estado bastante alejado de los ideales, incluso para los que siguen practicando el comunismo, como los cubanos.
Rinke destaca que, pese a que los ideales revolucionarios siguen vivos en algunos países, el desencanto que provocó el desplome de la Unión Soviética en la izquierda, sobre todo en América Latina, ha sepultado la utopía de un paraíso terrenal bajo la dictadura del proletariado.
 El historiador Stefan Rinke, catedrático de la Universidad Libre de Berlín (FU).
El historiador Stefan Rinke, catedrático de la Universidad Libre de Berlín (FU).
Parteagüas histórico
La Revolución de Octubre en Rusia fue un parteagüas histórico cuya huella sigue vigente en mayor o menor medida a nivel global. "El proyecto de Lenin e, incluso después, el Estado soviético de Stalin despertaron una gran esperanza a nivel mundial, pero también desde un principio generaron temor en las élites burguesas que temían un contagio", coincide por su parte Jan Behrends, del Centro de Investigación Histórica de Potsdam.
"Como consecuencia, en las décadas posteriores a la revolución se vivió una fuerte polarización política. Eso se vio no sólo en Latinoamérica, sino también en España durante la Guerra Civil, en donde grupos de derecha y de izquierda luchaban por la hegemonía en el país".
En Europa un fracaso, en China un éxito
Behrends, que dirige una red internacional de investigación sobre la violencia y la legitimidad del Estado socialista, destaca que en Rusia misma y en Estados del este de Europa, en donde el comunismo se mantuvo largamente en el poder, puede verse una continuidad en su legado. "Ahí ha sido un problema revisar el dominio comunista en la propia historia, en la historia de la violencia, del terror y de la represión".
En Alemania la consecuencia de la Revolución de Octubre es la división de la izquierda en el ámbito político. "Tenemos por un lado al Partido Socialdemócrata y por el otro al partido La Izquierda, que es el heredero del Partido Comunista. La división entre la izquierda moderada y la radical es una consecuencia directa en Alemania." El caso que despierta el mayor interés del investigador es China, un país fuertemente agrario cuando ingresó al sistema comunista.
Jan Behrends, dirige una red internacional de investigación en el Centro de Investigación Histórica de Potsdam (ZZF).
Jan Behrends, dirige una red internacional de investigación en el Centro de Investigación Histórica de Potsdam (ZZF).
"Bajo el Partido Comunista, China se ha modernizado. Es la economía más dinámica del mundo globalizado en donde un capitalismo autoritario gobernado por un partido que se hace llamar comunista ha conducido con mucho éxito a un bienestar a amplios sectores de la sociedad, inimaginable hace tres décadas, claro, bajo un alto costo social y de derechos humanos".  
En Rusia las celebraciones del centenario han tenido un bajo perfil. El presidente Vladimir Putin consideró este día como cualquier otro día de trabajo. "Putin no celebra este centenario porque tiene miedo a una revolución como las que se vio en Ucrania o en Georgia, tiene miedo a una revolución burguesa en Rusia que no ha tenido lugar, pero no le tiene miedo a un retorno del comunismo. El movimiento comunista, con excepción de unos pocos casos, está moribundo o muerto", concluye Behrends.
Autora: Eva Usi (VT)

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El legado de la Revolución Rusa en el arte

CULTURA

El legado de la Revolución Rusa en el arte

El Gobierno ruso es reticente a celebrar la Revolución de Octubre de 1917, pero su influencia de vanguardia en el arte está presente hasta el día de hoy, desde la moda hasta la arquitectura.
Ausstellung Fashion for the people in Moskau (DW/E. Sherwin)
Hace 100 años, la Revolución de Octubre dio inicio a una nueva era en Rusia. Los bolcheviques habían derrocado brutalmente al régimen, colocando así la piedra fundamental para lo que posteriormente fue la Unión Soviética. Era una época de cambios políticos, sociales y económicos radicales. Y también por eso, las celebraciones del centenario de la Revolución Rusa se llevan a cabo en silencio en Rusia.
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Al Gobierno parece resultarle difícil festejar el cambio de régimen, por si a alguien se le ocurren ideas extrañas. Además de los cambios políticos, la Revolución Rusa trajo consigo una era de cambios culturales profundos. Cien años después, en la cultura rusa moderna aún hay numerosos testimonios del legado de esa época, marcada por una euforia creativa en lo que al arte se refiere.
En los años de la revolución, la atmósfera social estaba impregnada por el entusiasmo en la experimentación. La renovación del arte se llevó hasta su máxima expresión, con el surgimiento de movimientos como el suprematismo y el constructivismo, cuyos efectos estéticos se hacían sentir en todas las áreas de la creatividad, desde las bellas artes hasta la arquitectura y la moda.
Innovación en el arte
En aras de la Revolución de Octubre, los artistas rusos pretendían destruir el concepto de arte como medio exclusivo de unos pocos. Se concentraron en que la alta cultura llegara a un amplio público para democratizar el arte. Experimentaban con la abstracción y llevaron ese concepto hasta el límite. El suprematismo, inseparable de pintores como Kasimir Malewitsch, rechazaba cualquier tipo de representación figurativa.
Una obra de Kasimir Malewitsch.
Una obra de Kasimir Malewitsch.
El suprematismo se alimentaba del optimismo acerca de un futuro utópico. Los artistas experimentaban con ideas que creían útiles para un nuevo Estado socialista. El constructivismo, por el contrario, ponía en escena un pragmatismo que se expresaba en la escultura y en la arquitectura. Los representantes más importantes de ese movimiento eran Alexander Rodchenko y Liubov Popova.
Popova era de la opinión que el arte debía ser algo más que decoración. Que debería tener también una función. Ella y Rodchenko le escapaban a los roles tradicionales del arte y, en lugar de eso, diseñaban trajes para el teatro.
Según Irina Vakar, curadora de la Galería Tretiakov, de Moscú, el constructivismo surgió cuando los artistas tuvieron en claro que el nuevo gobierno quería nuevas ideas. "La gente necesita un nuevo mundo. Las casas deben ser renovadas. Las mujeres tienen que vestirse de otro modo. La gente necesita muebles nuevos", explica Vakar a DW.
El constructivista Alexander Rodchenko junto a su esposa.
El constructivista Alexander Rodchenko junto a su esposa.
Formas radicales de convivencia
Esas ideas desembocaron también en el diseño arquitectónico en nuevas formas de trabajo. Al fundamento de los comunistas bolcheviques se sumó el deseo de crear una sociedad que se alejara de lo individual para acercarse a un grupo amplio de personas.
El mejor ejemplo de esa arquitectura constructivista es la Casa de la Comuna de Narkomfin, concebida por Moisei Ginzburg e Ignati Milinis como la expresión de los ideales socialistas. Propagaba una forma radical de la convivencia: contenía un jardín de infantes y un restaurante, para liberar a las mujeres de las tareas del hogar y posibilitarles participar en la construcción de una nueva sociedad.
 
Ver el video05:33

100 años de la Revolución de Octubre

Revivir de la moda revolucionaria
El centenario de la Revolución Rusa también se refleja en el mundo de la moda. Una exposición en el centro de compras GUM, de Moscú, se titula "Moda para la gente" y permite echar una mirada a los diseños de la época vanguardista, así como a las creaciones que inspiró en el presente. La marca rusa de moda Bosco tomó esos modelos para crear los equipos de los Juegos Olímpicos de Verano de Río de Janeiro en 2016.
El legado estético de la Revolución de Octubre
Finalmente, la era de la experimentación alocada terminó, víctima del pragmatismo estalinista. Planes ambiciosos, por ejemplo, para un "Palacio del Sóviet" se congelaron. También otros proyectos de Ginzburg quedaron en el camino. Sin embargo, en toda Moscú aún se puede ver la herencia de ese tiempo de innovación artística, a pesar de que los ideales políticos ligados a ella ya dejaron de ser relevantes.
Autora: Julia Chapman (CP/VT)

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Vive aún la Revolución de Octubre en América?

INTERNACIONAL

¿Vive aún la Revolución de Octubre en América?

Las actuales estrategias de la izquierda latinoamericana y de los movimientos revolucionarios en su lucha contra "el enemigo imperialista" demuestran que el espíritu de la Revolución de Octubre no ha muerto.
Kolumbien Bogota FARC-Delegierte (DW/T. Käufer)
Mientras en Rusia son los nostálgicos del socialismo o las viejas generaciones quienes confieren importancia a esta fecha, y mientras la izquierda europea se queja de que a muy pocos parece importarles el legado histórico de la también llamada Revolución Rusa de 1917, los sucesos ocurridos en los últimos 10 años en países como Venezuela, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Colombia, Bolivia y, por supuesto, Cuba, muestran que la influencia de ese suceso histórico no es un asunto del pasado.
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Basta un ejemplo: el más reciente discurso de Rodrigo Londoño "Timochenko", al postularse como candidato presidencial de su partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), estuvo lleno de las mismas consignas antiimperialistas que, en las décadas del 70 y el 80 del siglo XX, estaban presentes en los discursos de los líderes del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador, de los Tupamaros en Uruguay, los Macheteros del Ejército Popular Boricua en Puerto Rico, los Montoneros en Argentina e incluso en las terribles arengas cargadas de odio de los líderes de Sendero Luminoso en Perú.
Fidel Castro en 1984
Fidel Castro en 1984
El triunfo de la Revolución Cubana y la estrategia de Fidel Castro de convertir a Cuba en la principal protagonista de la extensión del proceso revolucionario "de los humildes y para los humildes" hacia el resto de los países de América Latina y el Caribe disminuyó el fortísimo influjo de los ideales de la Revolución rusa en la región. Pero aunque, en los primeros años, el liderazgo cubano fue criticado por algunos políticos y movimientos progresistas latinoamericanos, cuando La Habana reforzó sus lazos con el Kremlin todas esas divisiones desaparecieron casi en su totalidad.
Ausencia de Stalin
Las organizaciones políticas internacionales dependientes de Moscú, con la Internacional Comunista a la cabeza, mantuvieron durante décadas un obsesivo trabajo de penetración en las instituciones y movimientos populares latinoamericanos. Una vez elegida la Revolución Cubana como portavoz en Latinoamérica ese trabajo de penetración contó con una plataforma mejor estructurada desde La Habana. Lo curioso de todas estas estrategias era que se evitaba que la mítica de la Revolución de Octubre se vinculara a la figura de Stalin, a causa de sus conocidos errores, y se rescataba el pensamiento revolucionario de Lenin y la vigencia de su legado, junto al de otros marxistas europeos como Marx, Engels, Karl Liebknecht, Rosa Luxemburgo, etc.
Esa estrategia sigue existiendo en la actualidad. Ahora, en la mayoría de los discursos y escritos de los herederos actuales de la estrategia internacional de la Revolución Rusa (que van en un amplio espectro de tendencias desde la Federación Mundial de la Juventud Democrática y sus Festivales Mundiales de la Juventud y los Estudiantes, hasta la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas, fundada en Ecuador en 1994) se incluyen también las aportaciones de aquellos filósofos de izquierda que han desmontado los errores del socialismo en la URSS y los países de Europa del Este, y defienden la tesis de que no se trata de un modelo fracasado sino mal aplicado.
Destruyendo el legado humanista de la revolución
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, junto a su esposa y vicepresidenta.
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, junto a su esposa y vicepresidenta.
Sin embargo, el modelo defendido por estos "estrategas", la Revolución Cubana primero y, más recientemente, el Socialismo del Siglo XXI, ya han mostrado que también se trata de proyectos que, lejos de resolver los problemas sociales, los agudizan, dividen las sociedades, eternizan a políticos corruptos en el poder y crean un enorme caos social y una incesante diáspora. Resulta aún más curioso que, en momentos en que la presidencia de Donald Trump permite revivir con razones sólidas el viejo discurso antiamericano y antiimperialista, las figuras que hablan de esa reformulación del socialismo, aplaudan los encarcelamientos de opositores en Cuba y Venezuela, justifiquen los atentados contra la libertad de prensa en Nicaragua y Ecuador; pidan mano dura al presidente Maduro contra la oposición; y acepten como normales las pretensiones de Daniel Ortega de perpetuarse en el poder, justamente comportamientos represivos que llevaron a Stalin a ser considerado el gran destructor del legado humanista de la Revolución de Octubre.    
Autor: Amir Valle (VT)

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