Mostrando las entradas con la etiqueta Gobernar por decreto. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Gobernar por decreto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de febrero de 2017

Donald Trump: gobernar por decreto

EL MUNDO

Donald Trump: gobernar por decreto

18 decretos en 12 días: Donald Trump gobierna sin pedir la venia del Congreso. Aunque le llueven críticas, no es el único que ha recurrido a esa vía. George Washington y muchos otros también lo hicieron.
USA Trump unterzeichnet das Dekret zum Grenzzaun mit Mexiko (Getty Images/AFP/N. Kamm)
Prácticamente todos los presidentes estadounidenses emitieron decretos, con una excepción: William Henry Harrison, quien no tuvo en realidad ocasión de hacerlo. En 1841, Harrison pronunció en un frío de día de marzo el discurso de asunción más largo de la historia del país. Contrajo una pulmonía y murió un mes más tarde.
Récords históricos
Ya el primer presidente de Estados Unidos, George Washington, recurrió en ocho ocasiones al decreto para imponer normas. Pero, en general, los presidentes hicieron poco uso de ese recurso en las primeras décadas tras la independencia. Sin embargo, desde fines del siglo XIX, el número de decretos presidenciales aumentó perceptiblemente. El récord lo mantiene hasta el día de hoy Franklin D. Roosevelt, lo cual obedece solo en parte a su largo período de gobierno. Roosevelt, que se mantuvo en el poder desde 1933 hasta su muerte, en 1945, llegó a emitir más de 3500 decretos presidenciales. Pero el actual mandatario, Donald Trump, parece querer batir un récord de velocidad: en 12 días ha suscrito 11 "memorándum presidenciales” y siete "órdenes ejecutivas”, entre ellas la controvertida prohibición de ingreso al país de ciudadanos de siete Estados de mayoría musulmana.
Tales disposiciones son en principio vinculantes para las autoridades estadounidenses, aunque la Constitución no mencione nada acerca de "órdenes ejecutivas”. Su vigencia se fundamenta por lo general legalmente con el poder ejecutivo que según el artículo II de la Carta Fundamental se confiere al presidente electo.
Abolición de la esclavitud
Harry Truman quiso en su día poner a todas las acerías bajo control federal, y fracasó en su intento ante la Corte Suprema. Esta, al mismo tiempo, determinó que los decretos presidenciales no generan nuevas leyes, sino solo pueden interpretar disposiciones legales o constitucionales ya existentes. Pero otro decreto de Truman se hizo famoso: fue el que, en 1948, selló la igualdad de trato para todos los miembros de las Fuerzas Armadas, independientemente de la raza, la religión o el origen étnico. Sin embargo, el más célebre de todos los decretos presidenciales es aquel por medio del cual Abraham Lincoln abolió en 1863 la esclavitud.
Mount Rushmore
Los decretos tienen larga historia en EE.UU.
Puede que el gobernar por decreto sea algo dudoso para los puristas de la democracia, dado que se soslaya el proceso legislativo normal. No obstante, el Congreso no quedar inerme. Aunque no está en condiciones de anular los decretos, si puede negar los recursos financieros para su aplicación. El presidente, a su vez, puede aplicar un veto en contra. Para pasarlo por alto e imponerse finalmente, el Congreso requiere una mayoría de dos tercios.
Los tribunales
Otra opción para frenar un decreto presidencial es recurrir a los tribunales. Los jueces hicieron fracasar el proyecto de Truman, al igual que uno de Bill Clinton, quien en 1996 quiso excluir por decreto de las licitaciones estatales a aquellas empresas que contrataran rompehuelgas.
Todavía no está claro qué ocurrirá con el decreto de Trump sobre la entrada al país de ciudadanos de determinados países. Varios tribunales estadounidenses ya lo han atenuado. El veredicto sobre el fondo del asunto se espera para febrero. Si el decreto fuera declarado inválido por una Corte, sería un hecho muy inusual.

DW RECOMIENDA

DONALD TRUMP Y EUROPA: Un necesario despertar

DONALD TRUMP Y EUROPA:Un necesario despertar

27 enero 2017
FRANCE INTER PARÍS

Con sus posiciones extremas y su actitud de desafío hacia otras potencias, el polémico hombre de negocios que ocupa la Casa Blanca desde el 20 de enero ha puesto en su contra a la mayoría de los países europeos. Ahora hay que transformar esta actitud común en verdadera política, estima Bernard Guetta.
Para la Unión Europea, Donald Trump es una verdadera bendición, ya que, en unas pocas frases, y con notable eficacia, acaba de reforzar sus filas como no se había producido en un largo tiempo.
Donald Trump está en esta categoría de estadounidenses a los que nunca les han gustado la idea de unidad de Europa, ya que lo ven como una amenaza a la preeminencia económica de su país. "La UE ha sido parcialmente construida para vencer a los Estados Unidos comercialmente. OK? ", manifestó en su entrevista al diario Times y a Bild. Sí, OK. En la creación del Mercado Común, los europeos realmente querían afirmarse en la escena económica internacional y tuvieron éxito en ello, al hacer de la UE la segunda mayor economía del mundo.
Donald Trump se mostró tan indiferente que de inmediato añadió: "Realmente no importa si va a separar o a permanecer unida", pero, aventurándose a predecir el éxito de Brexit y la dislocación de la Unión y, especialmente, para juzgar la OTAN como "obsoleta", simplemente pegándose un tiro en el pie.
Nunca antes desde la ampliación de la Unión, la aplicación de las políticas comunes de restricción de gastos presupuestarios y el subsiguiente divorcio entre Europa y sus ciudadanos, los europeos habían compartido la misma irritación y el mismo deseo de recoger el guante.
Hay como una unanimidad contra Trump y la escuchamos expresarse.
Merkel: "Continuaré comprometiéndome para que los 27 Estados miembros trabajen juntos frente a los desafíos del siglo XXI" .François Hollande: "Europa no necesita consejos externos para decirle lo que tiene que hacer ". España, a través de su ministro de Asuntos Exteriores: "* Donald Trump debería aprender a conocer la UE y la OTAN desde dentro". A las declaraciones públicas hay que añadir la exasperación que se escuchó el 16 de enero en los pasillos de las reuniones de los jefes de la diplomacia europea.
Una gran parte de los antiguos partidarios del "no" francés a la Constitution Europea de 2005 se hace europea y es el conjunto de Europa, a excepción de la extrema derecha, el que ahora comprende que el paraguas estadounidense ya no está asegurado y Donald Trump no sólo declaró la guerra comercial a México y china, sino también a Europa, que debe aprender a defenderse militarmente y comercialmente.
Tanto mejor. Gracias señor Trump por venir a despertarnos de un gran sueño, pero el problema con este amante de los tweets, es que también hay que subir el tono a Pekín, donde ya se habla de tomar "contramedidas fuertes" es decir, militares, si sigue jugando con la cuestión de Taiwán.
Europa cierra filas, pero el mundo se vuelve más incierto que nunca. http://www.voxeurop.eu/es/2017/donald-trump-y-europa-5120658
REFUGIADOS SIRIOS EN TURQUÍA:


Todos los artículos