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lunes, 27 de noviembre de 2017

Nombres meritorios se han ‘esfumado’ del mapa de SD

Nombres meritorios se han ‘esfumado’ del mapa de SDCalle “30 de Marzo”, que estuvo llamándose “José Dolores Alfonseca” durante 18 años

Nombres de figuras dominicanas de grandes méritos han ido desapareciendo del mapa de Santo Domingo y por ende del recuerdo colectivo, opacándose el reconocimiento póstumo a sus méritos y aportes.
Aparecen también en libros cuando los autores se refieren a las vías que ostentaban sus identidades y están además en antiguas resoluciones del Ayuntamiento.
Fueron próceres, escritores, maestros, médicos, historiadores, juristas, militares de las guerras de la Independencia y la Restauración, mártires, defensores de la Capital ante las invasiones, luchadores que se pronunciaron con voz firme o con su pluma enérgica ante las ocupaciones haitiana y estadounidense o en contra de la anexión a España.
Ningún documento consigna por qué fueron anulados, excepto el caso de Tirso de Molina, “genio de la literatura española” que residió dos años en el convento de Las Mercedes. Una calle honró al notable escritor desde 1934 pero nueve años después, en 1943, se llamó “Bernardo Pichardo” porque el cabildo consideró que era suficiente una plaza para De Molina, que es la contigua a la iglesia de Las Mercedes.
Es posible que algunos fueran sustituidos por política o por presiones familiares, aunque no se expresa ninguna razón.
Durante 11 años existió la calle Luis Tejera, en Gascue, definido como un ilustre ciudadano de “prácticas de civismo” que “constituyen un estímulo para edificar el sentimiento patriótico de la presente generación”, rezaba la resolución que lo distinguía.
Luis E. Alemar anota que con la designación se perpetuaba la memoria “de aquel valiente joven, centinela avanzado de nuestras libertades públicas, muerto el 19 de noviembre de 1911”. Sin embargo, el 22 de septiembre de 1941 le fue cambiado el nombre por el de “Samaná” (que fue trasladado a otro sector). Tejera ha sido acusado de participar en el asesinato del presidente Ramón Cáceres.
Otros nombres eliminados son José Ramón Luna, Sabana Real, Francisco Domínguez, Pedro Valverde y Lara, Aniceto Martínez, Juan Barón y muchos más entre los cuales se encuentran algunos trinitarios.
Caso curioso. Un caso curioso es el de José Dolores Alfonseca, médico, luchador por los derechos de los obreros, pionero en el estudio de Carlos Marx, vicepresidente de la República y presidente interino cuando Horacio Vásquez enfermó de un riñón y fue trasladado a un hospital de Baltimore. También fue candidato a la presidencia de la República en 1930.
La actual avenida “30 de Marzo” fue designada “Doctor José Dolores Alfonseca” el 24 de julio de 1934 por considerar un deber ennoblecerlo y perpetuar la memoria de ese gran hijo de la Patria y tomando en cuenta que fue “un munícipe distinguido por sus virtudes y merecimientos”.
En esa época para muchos debió resultar extraño tan alto honor. Alfonseca no solo había sido funcionario y brazo derecho de un enemigo de Trujillo, Horacio Vásquez, sino que además lo había enfrentado con intenciones de arrestarlo, desarmarlo y “despacharlo” en ausencia de Horacio cuando el futuro tirano demostraba su ambición de llegar al poder, apetencia que también se atribuye a Alfonseca pero solo si su líder fallecía. Trujillo y Alfonseca tuvieron enfrentamientos cuando el primero era jefe del Ejército en el Gobierno de Vásquez.
Chuchú, como le apodaban, ocupó además la influyente posición de presidente de la Junta Superior Directiva del Partido Nacional y fue candidato a la presidencia de la República en 1930, cuando su opositor Trujillo ascendió al trono.
Víctor Medina Bennet escribió que el 16 de agosto de 1928 al ser nombrado vicepresidente, Alfonseca “acababa de colocarse a un paso de la meta ambicionada en su carrera política, la primera magistratura de la nación” pero que solo una nube “empañaba la limpidez” de esa aspiración: el general Rafael Leónidas Trujillo.
Por todo eso, la denominación de una vía en homenaje al antitrujillista, durante la dictadura, debió ser motivo de extrañeza. Así estuvo llamándose hasta el 19 de septiembre de 1952 cuando el propio generalísimo ordenó que fuera “30 de Marzo” para “recordar al pueblo dominicano la epopeya de Santiago”. No se bautizó ninguna otra avenida con el nombre del insigne médico.
http://hoy.com.do/nombres-meritorios-se-han-esfumado-del-mapa-de-sd/

Merece José Dolores Alfonseca que se le reponga su nombre a una calle?

¿Merece José Dolores Alfonseca que se le reponga su nombre a una calle?

José Dolores Alfonseca
De José Dolores Alfonseca se recuerdan principalmente sus actuaciones políticas de ese convulso periodo histórico.
La Sociedad Dominicana de Bibliófilos y otras editoras han publicado el folleto que contiene una disertación de Alfonseca durante la intervención yanqui de 1916 titulada “Qué es el patriotismo” y en su biografía lamentan: “Prefirió la política como medio de alcanzar preminencia y gloria, pero le faltó la primordial calidad para las luchas de ese escenario: fuerza de carácter”.
Roberto Cassá dio a conocer su ideología revolucionaria y su proclamación de “la redención del obrero, cuyo liderazgo intelectual abrazó con ideas transformadoras a favor de la clase, reconociéndola como “la más salvadora”.
“Por primera vez en la República Dominicana asumió el objetivo socialista tras un cuestionamiento de la sociedad capitalista”, afirma el historiador en “Movimiento obrero y lucha socialista en la República Dominicana (Desde los orígenes hasta 1960)”.
Alfonseca dirigió movilizaciones y huelgas y promovió la lucha del explotado en el periódico “Trabajo”, publicó artículos sobre moral pública en los que citaba a Carlos Marx y a Ferdinand Lasalle. Dirigió manifestaciones populares contra los remanentes de la tiranía lilisiana. Asevera Cassá que “años después varió su pensamiento” y se apartó de “representantes de la izquierda horacista”.
Nació en Santo Domingo el 24 de mayo de 1878, hijo de Julia Garrido y José Dolores Alfonseca. “Niño aún entró a las aulas y fue bachiller antes de ser ciudadano y licenciado antes de ser diputado al Congreso. Ejerció su profesión de clínico y alternó con los doctores de París en las cátedras de la facultad de medicina. En Francia recibió el doctorado. Era inteligente y culto. Solía discurrir oralmente o escribir con fácil pluma sobre temas de diversa índole”, publicó Clío en 1934.
El discípulo de Hostos fue voluntario como médico en el ejército francés, que le distinguió con una medalla.
En Listín Diario de octubre de 1927 Rafael Vidal lo describió “fuerte, sin arrogancia, sincero, sin afectación, puro sin gazmoñería, absolutamente despojado de prejuicios, inteligente, sobrio, leal, generoso y valiente”, consideraciones que reproduce Medina Bennet en “Los Responsables, fracaso de la 3ra. República”.
Rufino Martínez anotó en su “Diccionario histórico biográfico” que cuando Trujillo se impuso “ya el doctor, que no era un hombre cobarde ni de mala índole, sino de alma generosa, no tenía más nada que buscar en la política”. Se marchó al exilio en Puerto Rico donde ejerció la medicina. Murió en Santurce el 15 de febrero de 1933.
¿Merece Alfonseca que se le reponga su nombre a una calle?
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