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domingo, 8 de enero de 2017

Hostos, Bosch, José Silié y Doña Yvelisse / Por: José Silié Ruíz

Hostos, Bosch, José Silié y Doña Yvelisse

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La Academia de Ciencias de la República Dominicana acaba de publicar un opúsculo en el que describe las actividades y discursos por haber hecho “Miembro Ad-Honorem” al prominente Eugenio María de Hostos, teniendo como editores a los académicos José Guerrero y Milcíades Mejía. Al leerlo pensé en mi padre, don José Silié Gatón, que en vida fue un hostosiano militante, con más de 15 libros sobre ética, moral y educación, se me ocurre considerarlo a él sin prurito en dominicana como un “Hostos moderno”. Mi padre, fue un gran amigo de Bosch y de Dona Ivelisse (quien todavía se encuentra entre nosotros y goza de buena salud). Por un momento me “imaginé” una ficción, una hipotética mesa donde estaban sentados conversando estos cuatro personajes, trabando conversación amigablemente sobre temas de educación, moral y ética social.
Para valorar a Hostos cito el discurso del culto intelectual y amigo José G. Guerrero: “Hostos fue el padre de la educación moderna y pionero de la enseñanza científica en el país. Su grandeza como educador, filósofo y científico no fue menor que como civilista, patriota y amigo. Su obra merece reverencia, respeto y perpetua gratitud. Su profunda enseñanza fomentó un ferviente amor a la verdad científica, a la moral social y a la defensa de la soberanía nacional. Educó en nuestro país con razón ciencia y conciencia. Su concepción de la ciencia era moral. Los dominicanos debemos agradecer siempre este legado hostosiano de ciencia, moral, patriotismo y humanismo”.
El inmenso don Juan Bosch escribió para el prólogo de su obra Hostos el Sembrador (edición Boricua) lo siguiente: (…) “ahora, al cabo de 38 años, he vuelto a leer a Hostos, el Sembrador; y, aunque al releerla sabía que Hostos fue un idealista como lo fui yo cuando salí de sus manos vivas después de 35 años de su muerte, porque no me avergüenzo de haber sido idealista. Me hubiera avergonzado traicionar a Hostos después de haberlo conocido. Y yo no lo traicioné. No soy el idealista que el formó; pero sé que, si él viviera, los dos estaríamos en las mismas filas, naturalmente, él como jefe y yo como soldado”.
Doña Ivelisse Prats de Pérez en la publicación, señala: “Pienso que Hostos me quiere, porque proclamo ser “hostosiana” en medio de la gran debacle producida por el escepticismo y la anomia moral que sustituyen el imperativo categórico Kantiano que Hotos superó para hacer de la moral individual un compromiso colectivo. El amor no se agradece, sino se recíproca, al señor Hostos no le digo “gracias”. Le reafirmo en el título y el final de este En Plural, lo que siento por él: “Mi querido señor Hostos”.
Démosle la palabra a mi padre en este imaginado “conversatorio” entre estos cuatro maestros superiores (tomado de su obra Ética en la Educación): “Sirve la educación para hacer más libre a la persona, porque permite a esta ver las rutas más claras de la vida, sin las ataduras y la sumisión a que obliga la ignorancia, que es impedimento para la realización personal y el progreso. La primacía de la cultura que tanto bien le hace a los pueblos, solo se logra mediante la educación, pues esta nos enseña la verdad de las cosas, apreciar la realidad de la vida y valorar sus efectos, para asumir consigo la aplicación de los principios, el recto proceder y el comportamiento aceptable, así como las exquisiteces de la vida en sus distintas manifestaciones y comprender por demás los dictados de la naturaleza y las gracias del arte.
Con la educación, aprendemos a desechar la escoria humana que en forma de bajas pasiones muchas veces invaden el alma, estimulando contrariamente a la persona de lo que son la comprensión y razón de la existencia. En fin, el propósito de la educación, es proporcionar una vida atrayente y útil, el cual es mi propósito en este libro.” Este encuentro, del que pido descargo por ser una “atrevida” alegoría imaginada, es en verdad un reverente homenaje a todos los maestros dominicanos, son ellos los artífices de la conducta civilizada de los pueblos, porque a éste se le encomienda la noble misión de irle dando forma altruista al carácter, a las ideas y los modos de ser, para alcanzar la decencia. Estos cuatro seres humanos son innegablemente superiores, muy ilustres ciudadanos, sus íntegras y rectas conductas de vida sin lugar a dudas son ejemplos a imitar sobre todo en estos tiempos de una sociedad con principios tan vulnerados.
http://hoy.com.do/hostos-bosch-jose-silie-y-dona-ivelisse/

domingo, 24 de mayo de 2015

El cerebro, cibernética y ciber-ética / Por JOSÉ SILIÉ RUÍZ

Por 
j.silie[@]hoy.com.do
O1
El papel protagónico de la cibernética y la tecnología en nuestras vidas no se puede negar, su influencia está presente en todos los aspectos de la cotidianidad, que van desde el entretenimiento, las comunicaciones, el trabajo, el comercio, los estudios, las relaciones interpersonales, es decir en todo. El nacimiento en Ginebra a mediados de la década de los 90 de la telaraña mundial la Web, ha incrementado lo digital en todos los quehaceres diarios. Hoy la gran comunicación es a través de estas, realizamos las operaciones bancarias, las compras de todo, las actividades por Internet son cada vez más frecuentes, las educativas, profesionales, comerciales, en fin que es una realidad incuestionable su gran desarrollo y nuestra mayor dependencia.
Veamos las estadísticas nacionales de las telecomunicaciones y la innovación, el total de usuarios de Internet desde los cinco años o más años de edad: fue de 49% para los hombres y de 51% para mujeres. La evolución en los últimos años sobre los usos de Internet en personas de más de 12 años pasó de ser en el 2012 de un 41%, a un 52% en el 2014. El 30% de los hogares dominicanos tienen computadoras y hasta el año pasado había en uso 8,303,536 celulares post y prepagos.
Esto nos da una idea de la presencia de la tecnología en nuestras vidas. Este nuevo mapa tecnológico configura una sociedad con valores diferentes y de relaciones interpersonales muy cambiantes, tiene características que la hace distintiva y propia. Esta modernidad tecnológica se caracteriza principalmente por: su universalidad, su dinamicidad y su instantaneidad. Estos tres factores queramos o no han influido en la conducta humana, en la forma de vernos a nosotros mismos, de ver a los demás, de confiar más o menos en terceros, en fin, muchas son las variantes alteradas en el entorno conceptual en el que nos desarrollamos.
Estoy convencido de que se está produciendo una sinergia entre humanos y tecnología, pero también entre las propias tecnologías, la llamada “convergencia tecnológica”. Queramos o no nos acercamos a una simbiosis humano-tecnología. Lo importante es que se normen adecuadamente estas simbiosis. Le corresponde en parte a la ciber-ética, que deber ser diferenciada de la cibernética, esta última es la que estudia las analogías entre los sistemas de control y de comunicación de los seres vivos y de las máquinas. Por el contrario, la ciber-ética trata sobre las regulaciones para el uso, abuso y manejo de información en la Web, esto lo “conversamos” el pasado domingo.
Antes creíamos que la tecnología nunca superaría a los humanos, pero dadas las tendencias actuales donde la tecnología es cada vez más autónoma (fábricas manipuladas por robots que no necesitan a los humanos) a la vez asumen roles que antes se consideraban inteligentes: jugar ajedrez (ya derrotaron al campeón mundial), ayudan sin cansarse en la organización, diagnósticos, predicciones, es decir que cada vez más participan de la esencia humana, lo que debe necesariamente ser normado muy claramente por la ciber-ética.
Nuestro cerebro tiene aproximadamente 225 billones de interconexiones, sin incluir 1 billón de células gliales, que no sabemos cómo funcionan para el –pensamiento-, en la actualidad no hay una computadora que lo iguale, pero se predice que en 100 años las máquinas nos superarán.
Me niego en lo personal a ser hombre maleable, como el maleable que se ajusta sumiso a cualquier sociedad automatizada. En ese caso nadie puede dudar de la posibilidad del surgimiento temprano del “hombre tecnológico” que sería el individuo adaptado y dependiente de las necesidades tecnológicas, el hombre que acepta todos los requerimientos que la sociedad le impone y consiente sin reparos los valores que se desprenden del sistema tecnológico y los acepta como propios sin ninguna crítica. No estoy proponiendo que apaguemos las computadoras y volvamos a las cavernas, no. Lo que planteo, es que con la tecnología como en toda acción humana se necesitan normas y controles para enfrentar el “tecnologicum” presente ya desbordado y ese futuro robótico no muy lejano, donde las máquinas se harán cada vez más “inteligentes” y el hombre cada vez menos “humano”. http://hoy.com.do/el-cerebro-cibernetica-y-ciber-etica/