Mostrando las entradas con la etiqueta Inc. (CRD). Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Inc. (CRD). Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de agosto de 2015

Nivelación que requiere RD para su desarrollo

Por Odonel Gómez Rojas. 16 de agosto de 2015 - 12:08 am -  Nivelación que requiere RD para su desarrollo
Para eficientizar estos objetivos sociales, el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), propone a todos los dominicanos y dominicanas, seguir concentrando sus mejores energías en lograr la nivelación sociopolítica y socioeconómica que ciertamente requiere nuestra nación
ogomez

Odonel Gómez Rojas

Ing. Odonel Gómez Rojas, Director Comisión de Ciencia y Tecnología del Consejo Regional de Desarrollo, Inc.(CRD), Ingeniero Industrial, Físico y Geofísico, Empresario y Catedrático Universitario.
Conforme a sus enfoques de nuestra realidad social, durante más de dos décadas, el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), viene sosteniendo que estamos viviendo un momento especial donde todos estamos muy  cerca, pues las distancias físicas prácticamente han desaparecido, dado el significativo grado de progreso, que hemos logrado, en las diversas  vías y forma de comunicación.
El CRD, entiende, que para salir airosos, y además, poder sacar el mejor provecho al acercamiento de nuestras regiones y sus habitantes, se hace necesario que la población y todas sus instituciones, se sumerjan en conocer a profundidad las transformaciones territoriales y comunicacionales que han soportado los cambios sociopolíticos y socioeconómicos experimentados por nuestra nación, desde la colonización hasta nuestra época junto a sus correctas perspectivas, lo cual, recoge brevemente este trabajo, dentro de su óptica sobre el desarrollo.
Evolución de la nivelación del país:
Cuando Cristóbal Colón puso sus pies por primera vez en nuestra isla en 1492, demostró que el planeta tierra era una esfera, sin embargo,  nuestra isla que surgió del fondo del mar, fruto  del choque de las placas tectónicas, como poseedora  del sistema montañoso más elevado del Caribe,  hizo nacer en éste la creencia  de que se trataba de un continente al que había arribado.
Con esta característica de nuestro territorio, tras la llegada del gran almirante, se inició el primer paso de aplanar  y nivelar la isla mas montañosa del Caribe, con la fundación de la Isabela, y luego de La Vega, Santiago y Santo Domingo, teniendo por consecuencia, la desaparición casi de inmediato de los cinco gobiernos indígenas  (cacicazgos) en que se dividía su territorio.
La segunda gran planeación  y nivelación, se produjo a partir de la llegada de la ocupación   norteamericana del 1916,  con la construcción de la carretera Duarte, lo cual  además de eficientizar la comunicación terrestre,  permitió un eficaz control militar,  político y organizacional, dejando atrás los problemas para ejecutarse, resultante de nuestro sistema montañoso haber dividido  el territorio nacional, en tres grandes regiones: El Cibao, el Este y el Sur,  cada una incluso, con su propio dialecto y costumbres particulares y gobernada por diferentes caudillos locales.
La tercera y más grande planeación y nivelación del país, se presentó con la llegada del internet a finales del siglo XX con la computadora personal, además,  recientemente  con la entrada a nuestro mercado del teléfono inteligente, en tal forma, que ahora podemos vivir en cualquier campo o ciudad y acceder a los mismos servicios, incluso podemos estar físicamente en un lugar y trabajar en otro.
Tareas que propone el CRD:
Para el CRD, la parte contradictoria del referido proceso en torno a la nivelación ocurrida desde la colonización hasta nuestros tiempos, es y ha sido para perjuicio de nuestro desarrollo, la gran centralización en la capital de la toma de decisiones y de todos los poderes, incluyendo el educativo, debiéndonos plantearnos como tarea inmediata, el establecimiento de un modelo más funcional y equitativo, que responda a las exigencias actuales de nuestras regiones y los reclamos que exige la canalización correcta del progreso humano.
En el referido cometido, asume que la juventud dominicana junto al gobierno central, los  ayuntamientos y los partidos políticos, deben proponerse jugar un rol protagónico en los cambios que ameritamos impulsar, sobretodo, en los factores generado por el acercamiento de la distancia soportada en la tecnología, en la que las diversas comunidades de nuestra república,  se han puesto a menos de un click, de un píxel en su comunicación una con la otra;  por tanto,  les corresponde estudiar y comprender las altas tecnologías que hoy tenemos a nuestro alcance, para aprovecharlas  en su mayor dimensión, como instrumento del desarrollo nacional.
Para eficientizar estos objetivos sociales, el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD),  propone a todos los dominicanos y dominicanas, seguir concentrando sus mejores energías en lograr la nivelación sociopolítica y socioeconómica que ciertamente requiere nuestra nación, a fin de erradicar las desigualdades de educación, de derechos, de cultura y de trabajo, especialmente la desigualdad social y económica, para así, poder reivindicarnos y con ello tomar un rumbo en que  fortalezcamos al Estado y los diversos estamentos que componen la sociedad dominicana. http://acento.com.do/2015/opinion/8275508-nivelacion-que-requiere-rd-para-su-desarrollo/

martes, 28 de julio de 2015

Reclamos del país al Presupuesto Nacional

Por Ysócrates Peña Reyes. 26 de julio de 2015 - 12:08 am -  Reclamos del país al Presupuesto Nacional
...Para que del mismo seno de la sociedad, salgan las iniciativas para que las provincias avancen, ejecutando obras y proyectos, que sean el producto de las reales prioridades y necesidades de todos sus habitantes.
ypena

Ysócrates Peña Reyes

Abogado y politólogo. Directivo del Consejo Regional de Desarrollo del Cibaro Central y el Nordeste (CRD)
El Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD), en sus estrategias en torno a una visión  y un cambio de mentalidad, para motorizar políticas y estructuras que permitan al país mayores grados de desarrollo, sobre todo, propulsar el progreso socioeconómico armónico y simultáneo que reclaman las diferentes regiones que lo conforman, contempla  como de vital importancia, revolucionar el procedimiento y la metodología que utilizamos, para la formulación y ejecución del Presupuesto Nacional, para hacer del mismo, un real instrumento al servicio del bienestar integral  y permanente de las presentes y las futuras generaciones.
Asumen  al respecto,  que para lograr el cometido propuesto, debemos recurrir a una bien articulada y  desarrollista concertación política y social, que facilite vencer los perjudiciales resultados que ha arrojado elaborar  el presupuesto  soportado  básicamente en directrices y deseos personales, utilizando  técnicos que no hemos sabido aprovechar sus capacidades, al hacer que los mismos planifiquen las ejecuciones y proyecciones del Estado, desde sus escritorios ubicados en la capital del país, sin tener el más mínimo contacto con la población, así como con sus reales necesidades y prioridades.
Visualiza que la problemática señalada, conduce a procurar remedios adecuados que conlleven a su solución, dando paso a  la  creación de un método  legislativo junto a nuevas  estructuras, que sean facilitadores de  un correcto diseño e implementación  del Presupuesto Nacional, a fin de que el Estado y los estamentos que lo componen, puedan asumir y cumplir  cabalmente su rol político y social,  para el  encausamiento de nuestro desarrollo.
En tal sentido, propone como tarea principalísima, incrustar en nuestra vida institucional,  una rotura absoluta con los presupuestos verticales productos de deseos y voluntades personales,  para  guiarnos  por un sendero, que  permita  hacer viable,  la existencia  de la formulación  de presupuestos horizontales y equitativos, en  donde el Poder el Ejecutivo,  los demás poderes del Estado y los distintos agentes sociales, se aglutinen, para aportar lo mejor de cada cual, engendrando año tras año, el surgimiento de un instrumento reivindicador del desarrollo institucional y social.
Para el CRD, concibiendo el Presupuesto Nacional de esta manera, implementaremos  y ejecutaremos presupuestos participativos, los cuales además de encarar con eficacia nuestras debilidades institucionales,  permitirán que los principales agentes del desarrollo de nuestra nación, colaboren activamente mediante su inserción, dentro de los equipos de trabajo que formulen y ejecuten este importante instrumento.
También, como columna de sus estrategias, incluye la reorientación de la formulación y ejecución de los presupuestos de los municipios, para lograr un adecuado manejo de los recursos que se les asignan a los mismos  del Presupuesto Nacional, para  que  por medio de la conjunción de esfuerzos, no sólo sus alcaldías tengan mejores estructuras técnicas y gerenciales,  sino  también,  para que del mismo seno de la sociedad,  salgan las iniciativas para que las provincias avancen, ejecutando obras y proyectos, que sean el producto de las reales prioridades y necesidades de todos sus habitantes.
Para la entidad de desarrollo, si nos proponemos ir por el rumbo sugerido, lograremos Presupuestos Municipales o Nacionales que tendrán resultados positivos, en razón de que todos sin excepción, estaremos comprometidos con las ejecuciones presupuestarias y a la vez estaremos obligados a premiar a las autoridades,  que nos ofrezcan la oportunidad de aportar nuestras mejores ideas,  para  contribuir con el desarrollo local, regional y nacional.
Las metas y objetivos propuestos,  el CRD los cree factibles y realizables, dado los recursos humanos que tienen el gobierno central y los gobiernos municipales en estado de ocio, por la falta de uso de sus capacidades y de sus dotes humanos, los cuales tendrían por soporte,  los que están aglutinados en las distintas agrupaciones de la Sociedad Civil, dotado de  una alta calificación técnica, con un espíritu de servicio probado y con un solo interés: alcanzar el Desarrollo Sostenible con justicia y paz social.
Para el Consejo  Regional  de Desarrollo, Inc. (CRD),  al ser  poseedora actualmente nuestra  nación, de una población en constante crecimiento  educativo y  con  firmes deseos de lograr un presente y un futuro promisorio, se impondrá la debida corrección de los errores cometidos, asimilándose entre otras cosas, que si continuamos formulando presupuestos verticales, impuestos por unos pocos, la trayectoria hacia el desarrollo será lenta, y al efecto, serán fallidas, las iniciativas destinadas a la solidez de los niveles socioeconómicos que ameritamos para soportar el desarrollo humano sustentable, además, en procura de  salir airosos,  dentro de los retos y competencias,  que nos impone el mundo globalizante. http://acento.com.do/2015/opinion/8269517-reclamos-del-pais-al-presupuesto-nacional/

domingo, 15 de febrero de 2015

Nuevas metas y tareas de las relaciones dominico-haitiana

Por Ramón Ureña. 15 de febrero de 2015
El Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) ha preferido dar un paso al centro, pues la realidad es que Haití siempre estará ahí y nosotros también; que el territorio será del mismo tamaño y que en 20 años en la isla seremos 30 millones de habitantes que demandaran más agua, más alimentos, más energía, más servicios de salud y educación y más y más fuentes de empleos.
rurena

Ramón Ureña

Autor / acento.com.do
Desde su fundación, el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) ha mostrado su preocupación por el tema haitiano, haciendo planteamientos y propuestas tendentes a que este tema sea enfrentado en forma equilibrada sin causar grandes traumas a nuestro país, al efecto, por medio de este trabajo, presentamos la visión y los criterios  del CRD sobre dicha problemática, además el rumbo idóneo que el organismo de desarrollo entiende que los dominicanos y los haitianos debemos tomar para su correcto encauzamiento.
UN POCO DE HISTORIA: 
Es un tema muy delicado que tiene sus orígenes muy atrás, en pleno siglo XVII, cuando España se vio obligada a ceder la parte occidental de la isla a Francia, mediante el Tratado de RYSWIK (1697) y otros tratados que fijaron las fronteras como el de Aranjuez (1777) y el de Basilea (1795). Ahí se inicia el recelo de la parte oriental hacia los habitantes de la parte occidental que en ese entonces eran los fuertes y terminaron ocupando la parte oriental al convertirse en República en 1804.
La historia nos narra los acontecimientos posteriores: En la parte occidental de la isla se desarrollaría la más próspera de las colonias francesas de Ultramar y como tal, demandó grandes cantidades de mano de obra esclava que fueron llevadas a esa media isla desde varias regiones de Africa Occidental y fueron explotadas de tal forma que ya para finales del siglo XVIII provocó grandes levantamientos que pusieron en riesgo la Colonia Francesa.
La Revolución Francesa (1789) precipitaría la lucha de los esclavos al abolir la esclavitud como uno de sus postulados; aunque los patronos esclavistas de la Colonia Francesa se cuidaron de no acatar esa disposición en dicha Colonia de “Saint Domingue”, fue inevitable que el hecho repercutiera y animara más a los grupos sublevados. Es así como surge la conocida Revolución Haitiana o Guerra Social Haitiana (1791-1804) como la describe Juan Bosch en su obra de “Cristóbal Colón a Fidel Castro”, fue una guerra cruel, devastadora, de grupos raciales de negros contra blancos y ya para el 1 de Enero de 1804 surge la República de Haití. La primera nación negra de América.
LA OCUPACIÓN HAITIANA:
El Surgimiento de un Estado relativamente fuerte en Haití, unido a la debilidad de la colonia Española de la parte oriental de la isla, animó al entonces gobernante haitiano Jean Pierre Boyer, un dictador ambicioso y cruel a ocupar en marzo de 1822 la parte oriental de la isla y establecer el control haitiano en todo su territorio, creando el Departamento Cibao (En Santiago) y el Ozama (En la ciudad de Santo Domingo de Guzmán).
Durante 22 años sufrimos esa ocupación, muchas vejaciones y ultrajes, intentos de cambiar nuestras costumbres y hasta la forma de aplicar nuestra religión,  además de grandes despojos de propiedades. Esto terminó provocando que se generaran odios y rencores que aún persisten en muchos sectores.
Al surgir la República Dominicana en 1844, no nos independizamos de España sino de Haití y de ahí para acá han persistido los recelos, pues ya para esa fecha comenzaban a surgir en la ya República Haitiana grandes problemas económicos, fruto de la devastación y destrucción de los bienes de producción que poseían los blancos (Franceses). Esto estimuló en gran medida a los haitianos a activar el proceso migratorio a la parte española.
Los haitianos desde esa época han mirado hacia el Este de la isla y lo han hecho más intensamente en la medida que aumentaba su población y escaseaban allí los medios de subsistencia y en la medida también en que se desarrollaba la agricultura y la industria azucarera en la ya República Dominicana.
UNA REALIDAD ECONÓMICA:
A pesar de las restricciones que puso el Estado Dominicano en la Era de Trujillo, restricciones que llevó al Gobierno Dominicano a iniciar una repatriación forzosa que culminó con la “Matanza de Haitianos” de 1939, lo cierto es que la ocupación pacífica de haitianos a la República Dominicana no ha cesado y crece cada año sin que el Estado Dominicano aparente tener solución.
Este proceso de ocupación continúa, generando una enorme preocupación en el Consejo Regional de Desarrollo (CRD),  pues ya la ocupación haitiana más que un problema social es un problema económico para ambas naciones, pero más para la República Dominicana.
El modelo de desarrollo que nos hemos dado en las últimas décadas ha desalentado mucho a los trabajadores jóvenes del campo que han elegido dos caminos: Irse para New York, entendiendo por New York cualquier destino o país, o trasladarse a las ciudades y allí tratar de abrirse un espacio en la marginalidad y la pobreza.
El vacío que han dejado esos centenares de miles de dominicanos del campo, ha sido ocupado por trabajadores haitianos y hoy no existe una sola actividad dentro de la agropecuaria nacional que no precise de la mano de obra haitiana, para seguir existiendo.
Posteriormente vino el auge de la industria de la construcción y el problema era el mismo, los dominicanos con fuerza para trabajar, no se decidían por los trabajos duros, por el fuerte sol y la rudeza de un pico y una pala y la mala remuneración de dichos trabajos; preferían el motoconcho o irse en yola.
Dejaron ese espacio vacío, que fue también ocupado por los haitianos, pero resulta que ya los obreros haitianos no sólo nos hacen zanjas, sino que son los albañiles de las obras, los varilleros, plomeros, colocadores de pisos, y hasta maestros de construcción, etc.
¿A cuántos miles de millones de pesos al mes equivale la mano de obra haitiana en el país?
¿Qué pasaría con la economía dominicana si de pronto desapareciera la mano de obra haitiana?
¿Quien sustituiría a estos obreros?
¿Los más de 800 mil jóvenes que están dedicados al motoconcho en todo el territorio nacional?
Creemos que no, es por esto que en el CRD planteamos que el problema de la inmigración haitiana es más un problema económico que social para la República Dominicana, que por no atenderse como debería ser ha devenido en  un problema político de repercusión internacional. Construimos una trampa y caímos en ella y ahora no encontramos la forma de salir.
UN MODELO ANTINACIONAL:
Lo que vive hoy la República Dominicana se comenzó a diseñar varias décadas atrás. Se destruyó la Industria Azucarera y se sustituyó por el modelo neoliberal de las zonas francas industriales que atrajeron a cientos de miles de obreros y obreras; no se profundizó ni se continuó con los planes de hacer una reforma agraria integral que retuvieran los habitantes del campo en sus predios y que incluyera a los jóvenes que iban creciendo, abriéndole nuevos horizontes sin tener que abandonar sus ciudades y predios.
Posteriormente las zonas francas fracasaron en su mayoría al no poder competir con la tecnología y mano de obra más barata de otros países y esos cientos de miles de jóvenes ya no querían ni podían volver hacia atrás a sus campos.
Este es el origen de un modelo económico excluyente, generador de pobreza y de los altos niveles de delincuencia que hoy tenemos.
LOS NACIONALISTAS ANTI HAITIANOS Y LAS ONGS PROHAITIANAS:
Ni unos ni otros presentan una solución, ni las más mínimas ideas para que se busquen soluciones reales al problema.
A los nacionalistas se le acabaría el discurso y perderían vigencia en la sociedad dominicana; los espacios en los medios que les dan fuerza y posición social, política y hasta económica.
Y para las ONGS, si se acaba el tema haitiano, simplemente desaparecen y con ellas se irían cientos de millones de dólares que se dedican por años a mantener una burocracia que vive de administrar la pobreza haitiana, manteniéndolos en el mismo lugar o peor.
Y así pasa el tiempo y cada día la población haitiana en el país crece y crece, no solo por los que cruzan la frontera, sino por los miles de nacimientos que aumenta la población cada año.
LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES:
Lo que pasa con Haití y República Dominicana no es casual; es la continuación de una política internacional que ya se ha practicado en Euro Asía. El caso de los Balcanes, con Kosovo – Serbia y otras Ex Repúblicas Bálticas, es lo mismo que se ha dado aquí. La única diferencia es que aquellos son blancos y Haití es una nación negra y pobre. Por suerte aquí aún no se ha llegado a la guerra como en aquella región.
Hoy los organismos internacionales, agrupados en unas cuantas naciones (Anti haitianas de paso) que pretenden venderse como haitianòfilos, siempre que los mantengan fuera de sus territorios,quieren imponernos sus soluciones, que no son otras que un Estado, dos territorios y una integración política, pues la integración económica ya la tenemos. 
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES DEL CRD:
Seriamos ligeros si desde la óptica del CRD nos limitáramos a citar el problema y no plantear ideas que permitan al menos aligerar la problemática.
He aquí algunas al margen de los Organismos Internacionales:
  1. Que en razón de que entre Haití y República Dominicana existe un comercio de tal magnitud que hoy es nuestro segundo socio comercial, se disponga la negociación formal de un tratado de libre comercio con nuestro vecino y mercado exterior más cercano. Esto beneficiará a ambas naciones, eliminará el contrabando o lo reducirá ampliamente y mejorará la seguridad en la frontera.
  1. Desarrollo Fronterizo: Diseñar un plan decenal de desarrollo de nuestra frontera. El  sello más efectivo en la línea fronteriza, tendente a frenar la migración masiva de haitianos hacia nuestro territorio, es crear una frontera viva de dominicanos con empresas en la región, donde los trabajadores binacionales puedan trabajar y regresar a sus ciudades.
  1. Con la ayuda internacional crear ciudades satélites en Haití con buenas escuelas, hospitales e incentivos para que la frontera no deje espacios abiertos a los haitianos para ingresar libremente.
Con los miles de millones de pesos que cada año invierte el Estado Dominicano en brindar salud a los haitianos que cruzan la frontera y las miles de mujeres haitianas que vienen a parir en los hospitales dominicanos de todo el país, se construyan al menos cuatro hospitales fronterizos en territorio haitiano y que sean allí donde nazcan los hijos de los haitianos, pues de otra manera tanto las madres como los hijos se quedan por miles en el país cada año.
  1. Que para las mujeres embarazadas ya en territorio Dominicano se desarrolle una política humana de salud y se brinde logística de asistencia y transporte para que las haitianas embarazadas de todo el país sean llevadas cada semana en autobuses especiales a parir en esos hospitales y que sus hijos sean empadronados como ciudadanos haitianos y obviamente que se queden en su país.
  1. Que se aplique la Ley que establece que el 80% de la mano de obra utilizada en las empresas sea dominicana y que sólo el 20% sea extranjera. Esto acompañado de un cambio de actitud de los patrones y un Reforzamiento Real de la Seguridad Social que haga dichos trabajos atractivos a los trabajadores dominicanos para que se estimulen a volver a las labores agrícolas o de la construcción.
  1. Que se refuerce el Plan de Regularización, que más que un plan que avanza es un proyecto fallido por lo lento y lo poco efectivo que ha resultado.
  1. Convertirnos en un país que se haga escuchar en todos los foros internacionales. De ahí la importancia que nuestro servicio diplomático y consular estè integrado por personas preparadas, capaces de enfrentar en cualquier escenario internacional las continúas campañas de descrédito que se montan frecuentemente contra el país.
Hay muchas otras ideas que pueden ser puestas en marcha de manera unilateral por el Estado Dominicano, sin importar lo que hagan o digan los organismos internacionales o los grupos nacionales pro o anti haitianos.
El Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) ha preferido dar un paso al centro, pues la realidad es que Haití siempre estará ahí y nosotros también; que el territorio será del mismo tamaño y que en 20 años en la isla seremos 30 millones de habitantes que demandaran más agua, más alimentos, más energía, más servicios de salud y educación y más y más fuentes de empleos. Y en ese mismo tiempo tendremos menos agua, menos bosques, más contaminación y más pobreza acumulada en ambas naciones.
Reflexionemos.
http://acento.com.do/2015/opinion/8222350-nuevas-metas-y-tareas-de-las-relaciones-dominico-haitiana/