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lunes, 13 de noviembre de 2017

PRM ahora o nunca - Por: Eduardo Álvarez

PRM ahora o nunca 

Por: Eduardo Álvarez 
Publicado el: 10 noviembre, 2017 cenitcorp@gmail.com  e-mail: redaccion[@]elnacional.com.do
Eduardo Álvarez
La clase política, en baja y carente de confianza, está obligada a cambiar de rumbo antes que hundirse para siempre. Los partidos hoy por hoy son los peor valorados, y el movimiento verde canaliza las inconformidades, disgustos y denuncias sin todavía encontrar un efectivo vehículo de expresión institucional que canalice el preocupante estado de deterioro del país, por efecto de la impunidad y la corrupción.
Lógico fuera que ese pueblo votante, -los mismos ciudadanos que se expresan en las calles-, vieran en el PRM como el primer partido de oposición, la única alternabilidad, si se quiere, la única y expedita esperanza de cambio. Este 26 de noviembre compromete al PRM de tal forma que también pauta el futuro del país. Depende, desde luego, de que el PRM lo asuma como un proyecto de nación, más que de partido.
Qué le impide al PRM enamorar, atraer, seducir a esa masa que protesta? Sencillo: los dominicanos que salen y los que se quedan en su casa, esos que se sienten indignados por la falta de un sistema de justicia que sancione, por un régimen de consecuencias para la comisión del delito, por la falta de voluntad política para combatir la corrupción, ésos no sienten ahora que el PRM sea, en sentido lato, ni revolucionario ni moderno.
Temen que cometa los errores del pasado, que se convierta en un partido dirigido por dos líderes, un partido de reparto, una empresa por acciones en donde el que no responda a los dos socios principales, nada tienen que buscar. O, si por el contrario, será capaz de superar sus debilidades ancestrales y mostrar madurez política.
Si el PRM quiere conectarse con los ciudadanos, ganarse su confianza, debe realizar una transparente, democrática, con el voto universal, Igual, los dos principales líderes, Hipólito Mejía y Luis Abinader, deben permitir que surja un nuevo liderazgo comprometido con los dirigentes y militantes.
Qué quieren esos dirigentes y militantes? Quieren cambios, rostros nuevos, renovados, en contacto con las bases, que hayan recorrido y recorran el país. Que en momentos difíciles estén ahí. Los acuerdos de aposento malogran esta realidad. Repetir con dirigentes rechazados y cuestionados sería descabellado. Una acción suicida.
Su gran desafío es elegir a una dirección equilibrada, garantista de la participación del liderazgo, también firme, capaz de hacer la oposición que está demandando ese ciudadano atento al desempeño del PRM.
Si logran que surja un liderazgo emergente que conecte, tienen entonces la gran oportunidad de ganarse la confianza de millones de dominicanos, ahora apáticos, indecisos, abstencionistas, incrédulos, desconfiados, atentos a una señal para canalizar su frustración frente a los gobiernos del PLD.
Si, por el contrario, se impone la anarquía, el reparto, la insensatez y la falta de transparencia, entonces asistiríamos al final de la última esperanza partidista con que cuenta el país. Indiferencia o apatía que puede traducirse, penosamente, en la permanencia del PLD “por 40 años más”, a decir de su presidente.
http://elnacional.com.do/prm-ahora-o-nunca/

miércoles, 8 de junio de 2016

Tarde llega la “unidad” - Eduardo Álvarez

Eduardo Álvarez

Tarde llega la “unidad”

Por Eduardo Álvarez cenitcorp@gmail.com - 08 junio, 2016
La división que echó a perder al PRM y al resto de la oposición se torna ahora en una rara unidad, de manera inoportuna e inútil. Agencias de prensa y destacados diarios de todo el mundo vaticinaron la reelección del presidente Danilo Medina, atribuyendo este resultado a la división de la oposición.
Citamos entre estos medios, a El País y El Mundo, de España; El Excélsior, de México; El Tiempo, de Colombia; la BBC, de Reino Unido, y The Economist, de EEUU. Todos coincidieron y acertaron en ese punto. Abrumadores augurios que se hicieron patentes, no sólo en la falta de entendimiento, sino también en la repetición en errores tácticos que tumbaron cualquier tipo de estrategia, si es que la hubo.
El candidato Luis Abinader dedicó demasiado tiempo y esfuerzo en hacer valer su “autoridad” repartiendo candidaturas y obviando acuerdos. Falló al momento de disparar sus dardos a “opositores o adversarios”. Es decir, se distrajo adentro mientras el presidente Danilo Medina avanzaba.
Y como si esto fuera poco, en el tramo final de la contienda, él, el PRM y sus asesores se emplearon a fondo en ataques a la Junta Central Electoral, en tanto el expreso Danilo seguía indetenible. Desperdiciado, una vez más, el tiempo preparatorio en el que era necesario arreciar ataques al real contendor, e igual, hacer acopio de la logística requerida para el día D.
Divididos y desorganizados no se pueden esperar resultados diferentes a los obtenidos el 15 de mayo.
Eran contados los perremeistas activos en la defensa de sus votos, y encima de esto, resulta que no pocos espantaron la mula a la hora de contarlos. Parece que nadie se encargó de recordarle al candidato presidencial del PRM que la militancia de ese partido viene, en su totalidad del PRD, y que esta fuerza había conservado una parte, como ocurrió en este certamen.
Esta vez la unidad de la oposición era una cuestión vital, imprescindible. Si no se entendió cuando era necesario, ¿por qué buscarla ahora? Manuel Jiménez no es hoy el alcalde electo de Santo Domingo Este debido a que el PRM le negó el apoyo tras comprometerse con el propio Jiménez y el Frente Amplio a llevarlo en su boleta.
Apenas una de las innumerables violaciones cometidas por el partido de Abinader.
Sumarse a las manifestaciones de protestas de candidatos de SDE y un par de comunidades del país no es más que otro eslabón de la cadena de errores y desaciertos con los que el PRM hace su debut y Abinader se estrena como “líder de la oposición”.
http://elnacional.com.do/tarde-llega-la-unidad/

sábado, 4 de julio de 2015

Luis Abinader / por Eduardo Álvarez

02 de julio del 2015 - 1:32 pm  por Eduardo Álvarez
cenitcorp@gmail.comShare on emailShare on print
Eduardo Álvarez
Luis Abinader ha ido creciendo en la aceptación y simpatía del electorado, consiguiendo un posicionamiento privilegiado, disputando la primera posición del escenario político con el propio presidente Danilo Medina, virtual candidato presidencial reeleccionista del PLD. Empresario de éxito, gana espacio como hombre público, con la prudencia y determinación que le hicieron merecedor de respeto y confianza en el sector privado. Ganado prestigio que le reserva un buen espacio en el campo político, como estadista.
Ha ido avanzando con pasos firmes, como quien sabe a dónde va, seguro de sus propósitos. Ni las circunstancias ni los alborotos propios del proselitismo han conseguido desviarlo de la ruta trazada desde que asumió la política como norte. El sentido práctico y discreto que le viene de su formación profesional y el ejercicio empresarial, le han permitido tener una visión más clara y amplia del compromiso asumido, primero como joven dirigente, luego como aspirante, y ahora como candidato del Partido Humanista PHD y el Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Candidato vicepresidencial en el 2012, conserva aún, ahora como líder opositor, la misma cordura y discurso moderado y liberal, sin apartarse de los compromisos por las mejores causas, la justicia social y la prosperidad como fundamento para una vida digna. El panorama político no pudo haber estado más definido y claro que como ahora. Las elecciones del año entrante se proyectan con el agrupamiento de fuerzas reeleccionistas en torno al presidente Danilo Medina, y un amplio frente opositor encabezado por Luis Abinader.
Polarización inevitable que, desde ya lo apuntala, dado el disgusto de la población frente asuntos vitales como el empleo, la seguridad ciudadana, costo de la vida, corrupción, impunidad y el descalabro del sistema energético. La marcha reciente, consagrada en su proclamación, no deja dudas de su pujanza.
El tramo recorrido hasta el momento ha ido definiendo su liderazgo, moderno, acorde con los nuevos tiempos. A presentarse en diciembre pasado como candidato presidencial del PHD envió una clara señal de independencia de criterio, determinación y arrojo, con lo cual marcó la diferencia, mostrándose ante el electorado como un dirigente audaz y sin dobleces, condiciones necesarias para hacer los cambios que el país necesita.
Dio demostración de una política firme e inquebrantable. “Las circunstancias no deben gobernar a la política –decía Napoleón-, sino la política a la circunstancia”. Trazada su ruta, ha definido los pasos a seguir para llegar al poder.
http://elnacional.com.do/luis-abinader-2/

viernes, 12 de junio de 2015

Locos viejos / Eduardo Álvarez

11 de junio del 2015 Eduardo Álvarez
cenitcorp@gmail.com


Eduardo Álvarez
El mundo lo que necesita es gente buena. Los gobiernos son mejores cuando dirigen seres auténticos, veraces, agradecidos y solidarios, fieles a sus principios. No importa donde se sienten, a la izquierda, en el centro o a la derecha. Los pueblos son más alegres cuando están compuestos por tipos que nada los cambia, pero hacen cosas para cambiar y mejorar el mundo. Sembradores, constructores, emprendedores, motivadores de las mejores y grandes obras. Locos viejos, queridos y respetados, que reúnen en ellos mismos magnas virtudes.
Thomas Paine hubiese sido un gran presidente en cualquier parte. Con lo rebelde e incomprendido que pudo haber sido, era sobre todo un hombre justo, noble, creativo y de buena fe. Inspirador, provocador y motivador de la Revolución Americana, su Common Sense fue el mayor aporte al nacimiento de los Estados Unidos. Dondequiera que estuvo, en Inglaterra, Estados Unidos o Francia, luchó por sus ideas sin dejar de ser un sencillo y firme constructor de un orden social más justo. Pudo haber sido, a su manera -quien sabe-, uno de esos locos viejos que la sociedad suele maltratar o rechazar por la falta de visión o la cortedad de sus dirigentes.
La presente época se caracteriza por una apresurada evolución tecnológica, no necesariamente del conocimiento. Por tanto no debe extrañar que prevalezca la misma situación que a Paine le costó la libertad y la vida, como ha ocurrido con otros genios de la política, el arte y las humanidades, investidos de buena fe para mejorar las cosas, que para eso siempre han sido muy buenos estos locos viejos, amables y sencillos, de una sola cara.
Son los que, en estos tiempos, no cambian de número telefónico aunque la fortuna haya tocado a su puerta, van a saludar a sus amigos sin esperar que ellos vayan, se agachar a recoger algo, se ríen como lo hacían antes, caminan como aprendieron en casa, cruzando la calle o yendo a la escuela. No les preocupa que un rico helado de batata hecho en casa ensucie la nueva camisa que llevan puesta, se detienen a tomarse el agua y luego comerse la masa tierna de un coco nuevo pelado en plena calle. Hablan y siguen saludando con sinceridad a la vendedora de periódicos, de tarjeta de llamada o de bolones de coco revestidos de caramelo, como lo han hecho toda la vida.
El loco viejo clásico está convencido de que, con o sin fortuna –dentro o fuera del poder-, no deja de ser el mismo que viste y calza, con temores, pasiones y sueños; con los mismos padres, hijos y hermanos, amigos, que siempre estarán ahí, de todos modos. Pase lo que pase. Consciente –eso sí-, de que es o deja de ser noticia, es honrado o halagado, en la medida en que pueda dar o quitar. No se pierde en vanidades ni glorias pasajeras. http://elnacional.com.do/locos-viejos/

viernes, 23 de enero de 2015

Ciudad y desigualdad - Por Eduardo Álvarez

por Eduardo Álvarez cenitcorp@gmail.com
e-mail: redaccion[@]elnacional.com.do

Ciudad y desigualdad

 (3)
Publicado el 21 de enero del 2015 

Sin soportes objetivos, los indicadores son engañosos. Si ajustamos el tamaño de una economía al volumen de la masa monetaria circulante, es probable que la de San Francisco de Macorís sea actualmente mayor que las de todo el país, 53 años atrás. No digamos de Santiago. De ahí que sea un espejismo aquello de crecimiento a partir de lo que tenemos en los bolsillos. Solo los medios de producción de bienes y servicios proporcionan auténticas riquezas.
Dajabón tiene un enorme capital como puerta de entrada de Haití, lo cual le ofrece una ventaja comparativa. Depende de cómo aproveche este recurso organizando el mercado natural que posee, fabricando y mercadeando los productos que demandan nuestros vecinos y la enorme masa de consumidores y comerciantes locales que viaja a ese punto atraídos por las ofertas haitianas. Combinación altamente favorable para esa población.
Es mentira que seamos tres, quince o veinte repúblicas como las de 1961. También lo es que cada provincia haya crecido a tal grado que pueda darse el lujo de considerarse autosuficiente. Faltan los númerosque puedan dar la buena noticia de un verdadero crecimiento. Se trata de producción, no de fantasías administradas. Podemos celebrar cuando hagamos de cada provincia una verdadera república. Especializadas en diferentes renglones, todas serán bastiones envidiables.
Bávaro, Punta Cana, La Romana con más fe en la industria hotelera; Puerto Plata con más fuerza y empeño en una mezcla de turismo, agro producción, rescate de la vieja industria licorera y chocolatera, y la actividad portuaria; Valverde en el banano, arroz, zonas francas; Santiago Rodríguez sacando más provecho de la ley fronteriza de protección industrial, explotando el turismo de montaña en Mención; Barahona y Pedernales con sus fuertes potencialidades en el turismo y la industria. Y así por el estilo.
Son imprescindibles las instituciones y recursos del Estado para un plan quinquenal. Dar el ejemplo marca la pauta. Descentralizar la economía requiere medidas audaces, sinceras e impactantes, aun cuando sean de forma. Reubicar ministerios y entidades de segundo rango en todo el país enviaría una seria y determinante señal en este sentido. El ministerio de la Mujer honraría a todas las dominicanas y tendría igual o mejor servicio si sus oficinas operaran desde Salcedo. Santiago o La Vega son las casas naturales del ministerio de Agricultura, Medio Ambiente, en San Juan; Turismo, en Puerto Plata o Barahona; Minería encaja en Pedernales. Ni Idecoop, ni el Indrhi, ni Inespre haces nada en la Capital. n Mao, Moca o en Bonao les iría mejor, en sus realidades respectivas.
http://elnacional.com.do/ciudad-y-desigualdad-2/
Por Eduardo Álvarez cenitcorp@gmail.com 08 de enero del 2015 -
Ciudad y desigualdad (2)
El campo, esto es los pueblos del interior, no tienen quien les escriba. Necesitan disfrutar de derechos consagratorios, como los promovidos en el Seminario Mundial por el Derecho a la Ciudad Contra la Desigualdad y la Discriminación, realizado durante el II Foro Social Mundial [Porto Alegre, enero de 2002]. En Rayuela, Julio Cortázar había acuñado, hace casi medio siglo, una suerte de “derecho de ciudad” oculto en las ambiciones de cada individuo de ser parte del paisaje urbano. La ruralidad le da el toque poético a la ciudad, atributo natural innegociable para holandeses, suizos, rusos, alemanes y franceses. Más bien, para casi toda Europa.
Sobrepasa la mitad de la población mundial, la parte que vive en ciudades. En proporción similar se distribuye el número de dominicanos que reside en la zona rural y en los grandes centros urbanos. Esto contribuye, asimismo, a la depredación del ambiente, acelerando los procesos migratorios y de urbanización, la segregación social y la privatización de los bienes comunes y de los espacios de dominio público.
Esta realidad favorece el surgimiento del Derecho a la Ciudad, definido como el usufructo equitativo de las ciudades dentro de los principios de sustentabilidad y justicia social. Expresión fundamental de los intereses colectivos, sociales y económicos, en especial de los grupos vulnerables y desfavorecidos, respetando las diferentes culturas urbanas y el equilibrio entre lo urbano y lo rural.
Los centros regionales de la UASD, juntos a media docena de universidades privadas, contribuyen notablemente a descentralizar y, en cierto modo, a democratizar la educación superior, con resultados económicos aún no cuantificados, pero tan ostensibles como la falta de una seria y sostenible política oficial en este renglón. Procede, no obstante, una efectiva intervención estatal a los fines de que las carreras en oferta sintonicen con las realidades económicas y sociales de las regiones donde operan.
Para que el cambio sea posible es necesario que todas las fuerzas actúen en sentido contrario al proceder del caduco liderazgo político que nos ha gobernado durante las últimas décadas. Ni los partidos, ni el aparato productivo, mucho menos el financiero y mercantil, tienen garantizada su permanencia y crecimiento en un orden tan injustos e inhumano como el prevaleciente en nuestro país. Sus potencialidades dependen de una amplia participación. En una sociedad, excluyente y viciada como esta, donde pocos se reparten el pastel, los mercados operan de manera limitada y restringida.
Que estas expresiones no hayan sido aprovechadas por un liderazgo firme, competente y visionario, no significa que vayan a diluirse. Más bien, representan la antesala del esperado liderazgo.
http://elnacional.com.do/ciudad-y-desigualdad/

Por Eduardo Álvarez cenitcorp@gmail.com 
05 de enero del 2015 - 11:06 am
La ciudad tiene ciudadanos defendiendo el entorno y preservando su medio ambiente. Mientras que la municipalidad representa un concepto político para mantener un balance entre las demandas del Estado y los intereses de las personas que hacen vida común en una urbe cuyo tamaño poblacional y geográfico requiere una efectiva administración. La mitad de la población mundial vive en ciudades. En proporción similar se distribuye el número de dominicanos que reside en la zona rural y en los grandes centros urbanos.
Desde hace cien años, las metrópolis se han convertido en aceleradas maquinarias productoras de grandes riquezas y una apreciable diversidad económica, ambiental, política y cultural. Pero tienden a promover desequilibrados modelos de concentración de beneficios, creando pobreza, marginalidad y exclusión.
El capital se expande donde una masa de consumidores crece y se desarrolla. El cuadro económico y político que nos presentan las estadísticas dista de ser el ideal que necesita la inversión privada y un liderazgo político sano y vigoroso. Apostar e insistir en un estado de poder, amorfo y descompuesto, es encaminarse a la ruina del orden establecido. Forzar una revolución inevitable, latente ahora en las manifestaciones de protestas escenificadas durante estos últimos días meses.
Es improbable separar el fenómeno político del económico. Relación biunívoca intrincada cuando se desconocen las causas de los fenómenos que dan paso al nuevo proceso o comportamiento social de determinados núcleos. Que la gente del Gran Santo Domingo reaccione diferente a la de Mao frente a un mismo acontecimiento se explica en el tamaño de sus respectivas economías e indicadores demográficos. El ejemplo anterior fue aleatorio.
Tres provincias concentran el 90 por ciento del Producto Interno Bruto [PIB], en cuatro se agrupa casi la totalidad de los parques industriales, cinco manejan siete de cada diez pesos depositados en la banca nacional, y entre los pobladores de las seis grandes ciudades de este país se deciden las elecciones generales, debido a que contienen el 66% de los votantes. Independientemente, por supuesto, de la voluntad, necesidades y aspiraciones de la parte restante.
Estamos ante una concentración de capital propiciadora de un estado de fuerza y de poder que elimina las posibilidades del estado de derecho en el que se basan los regímenes democráticos. Siendo así, el nuestro un sistema fantasioso, ajeno a la propuesta que permita dinamizar e integrar nuestra economía. Somos parte de una confederación de provincias dramáticamente desiguales, donde ha faltado una efectiva administración del Estado. Esto ha facilitado la concentración de riqueza en las grandes ciudades en detrimento del campo.
http://elnacional.com.do/ciudad-y-desigualdad-1/