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sábado, 17 de octubre de 2020

Cáncer: metástasis de una población enferma

La debilidad de una política preventiva dispara los costos económicos y sociales de la enfermedad

Cáncer: metástasis de una población enferma

TANIA MOLINA

SANTO DOMINGO 16 de octubre de 2020, 05:39 PM

Es una deuda social muy grande la que existe”. Con aire de reclamo, el doctor José Ramírez, director del Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavarez (Incart), habla de la falta de políticas de atención al problema del cáncer en República Dominicana.

No vacila para afirmar que en el país “no hay prevención, no, no hay”. Y prosigue: “En octubre solamente es que se comienzan a hacer dos o tres reportajes y se piensa que eso es prevención, pero eso no es prevención, aquí no se está trabajando eso”.

Además de las publicaciones sobre el tema y actividades sociales de concienciación, en este mes es frecuente que algunas instituciones coloquen luces rosadas como parte de la campaña de sensibilización sobre el cáncer de mama, en ocasión de celebrarse este 19 de octubre el Día Mundial contra el Cáncer de Mama.

Unas de las primeras en iluminar su entorno fue el Palacio Nacional, durante un acto, el pasado día 8, encabezado por la directora de Comunicaciones de la presidencia, Milagros Germán, quien es sobreviviente de cáncer.

“Con la iluminación de este Palacio Nacional queremos iluminar las conciencias de tantos y tantas dominicanos y dominicanas para que estemos atentos a las señales que nos da el cuerpo para detectar la enfermedad a tiempo”, declaró en esa ocasión.

Fachada del Palacio Nacional tras el encendido de luces rosadas el pasado 8 de octubre.
Fachada del Palacio Nacional tras el encendido de luces rosadas el pasado 8 de octubre. ( )

El doctor Ramírez, recién nombrado en el cargo de director del Incart, reconoce que trabajar en prevención resulta costoso y que hasta ahora, ningún gobierno ha prestado la atención ni invertido los recursos que demanda una problemática de salud con la repercusión social y de la magnitud del cáncer.

Tampoco se ha estimado el impacto económico en la población y para el Estado de tener un alto porcentaje de la población enferma por algún tipo de cáncer, considerado una de las principales causas de muerte en el mundo.

Se estima que en República Dominicana murieron 10,896 personas por algún tipo de cáncer según los datos que registra al 2018 el Observatorio Global del Cáncer de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, una entidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A nivel mundial, las muertes por esta enfermedad se calculan en 9.5 millones, y los casos nuevos en 18.1 millones, según las proyecciones que realiza Globocan.

La pérdida de personas, el costo que implica para las familias el tratamiento, el tiempo que se destina en consultas y terapias y la falta de productividad implican un alto costo para los Estados, pero puede contrarrestarse muchas veces con políticas efectivas de prevención del cáncer.

“Para pagar todos los costes derivados del cáncer en España (gastos médicos, tratamientos, indirectos, pérdida de productividad...) sería necesario todo el presupuesto de la Comunidad de Madrid. La enfermedad cuesta alrededor de 19,300 millones de euros al año al Estado (55 %) y a las familias que lo padecen (45 %)”. Con esa información inicia un artículo del periódico El País, basado en el estudio “Impacto económico y social del cáncer en España” que realizó la consultora Oliver Wyman para la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) publicado en febrero de este año.

El estudio plantea que esos gastos podrían reducirse en 9,000 millones de euros si se llevara un estilo de vida saludable y con una detección precoz. Para su afirmación el AECC hace sus cálculos basado en datos de la Organización Mundial de la Salud que indican que entre el 30 % el 50 % de los tumores son prevenibles. “Solo eliminando el tabaco, el mayor causante de cánceres, se podrían eliminar de un plumazo el 30 % (con un ahorro de 5,700 millones). El alcohol es responsable del 7 % (1,300 millones) y la obesidad, del 4 % (770 millones)”. En total, se estima que las medidas de prevención podrían evitar unas 55,000 muertes al año.

En 2014, el World Cancer Report 2014, de la Agencia Internacional para Investigaciones de Cáncer y la OMS, calculó que el costo económico anual del cáncer es US$1.16 billones, que para entonces era más de 2 % del total del producto interno bruto mundial.

Esta cifra es la suma de costos de prevención y tratamiento, más el valor económico anual de años de vida ajustados por discapacidad (AVAD), una medida que combina años de vidas perdidas por mortalidad prematura y años de vida saludable perdidos debido a discapacidad como resultado del cáncer.

Para estimar el valor de la productividad perdida debido a la muerte prematura y discapacidad se toma en cuenta 17 categorías de cáncer, calculando en unos 921 mil millones de dólares el costo de la enfermedad para 2010.

Mientras que, basados en el informe anual de cáncer a nivel global, se estimó el costo económico del tratamiento de casos nuevos (incidentes) de cáncer en unos 310, 000 millones de dólares, también para 2010.

“De esto, el 53 % (US$163 mil millones) es debido a los costos médicos, y el 23 % a el tiempo de los cuidadores y el costo de transporte a las instalaciones de tratamiento. El 24 % restante se atribuye a pérdidas de productividad de tiempo en tratamiento y discapacidad asociada, pero ya que esta porción también está cubierta en la estimación de AVAD, no se incluyó en la suma”.

El monto de los 1.6 billones de dólares puede duplicarse si se considera el método de cálculo de las estimaciones de valor de un enfoque estadístico de vida (VSL). Dicha metodología incluye la variedad de costos en los que incurre pacientes y sus familias, y el valor de los individuos que se colocan en la pérdida de ingresos, gastos de bolsillo en salud, y dolor y sufrimiento. “Basado en el estudio de VSL, al 2010 el costo total estimado del cáncer es de 2.5 billones de dólares. De esto, cerca de 1.7 billones de dólares se atribuyen a los países de ingresos altos y el resto 800,000 millones a para países de ingresos bajos y medianos”.

El World Cancer Report 2014 plantea, sin embargo, que esa carga económica podría evitarse mediante prevención, detección temprana y tratamiento. “Calcular la proporción de años de salud y vida productiva que podría salvarse y su valor tanto para la economía como para el individuo es la clave para estimar el beneficio económico de invertir en atención y control del cáncer”, señala.

Imagen de fachada del Registro Nacional de Cáncer que inauguró Salud Pública el año pasado.
Imagen de fachada del Registro Nacional de Cáncer que inauguró Salud Pública el año pasado. ( )
Sin datos específicos en RD

El doctor Ramírez, que antes de dirigir el Incart se desempeñó como director del Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter, habla de lo difícil de hacer estimaciones de costos en República Dominicana cuando ni siquiera existe un registro exacto del total de la población que padece este tipo de enfermedad.

Apenas el año pasado, el Ministerio de Salud Pública inauguró el Registro Nacional de Cáncer que, si bien ya está en funcionamiento, todavía no dispone de data disponible. Las informaciones que existen al respecto están segregadas por entidades.

Los indicadores estadísticos 2017-2018 que publica el Incart reportan 1,376 casos registrados en ese centro al 2016, pero reflejan una mínima parte de lo que ocurre en el país. Ese mismo año, se reportaron 2,601 en el Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter y 820 en el Instituto Oncológico Regional del Cibao, para un total 4,797 casos nuevos en los tres centros.

Para 2017, el Heriberto Pieter reportó 2,581 casos nuevos de cáncer, y en 2018 diagnosticó otros 2,270 casos, de ellos, 669 fueron cáncer de mama, igual al 29 % del total. El de mamá es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres, mientras que, en los hombres, el más frecuente es el de próstata.

En el caso específico del Incart, entre enero y diciembre de 2019 registró un total de 103,384 consultas externas y 291,711 pruebas de laboratorio.

“Se estima que en los últimos 25 años el cáncer se ha incrementado de manera progresiva, con la secuela de problemas que esto representa. Un problema muy grave es que no se desarrollan programas preventivos que mitiguen su propagación”, plantea Alba Reyes, coordinadora de la Alianza por el Derecho a la Salud (Adesa).

Cuestiona que el sistema de salud nacional sea clínico y médico céntrico y que se ignore la atención primaria, limitando las oportunidades de acceso a los servicios, sobre todo, de quienes no cuentan con seguro médico.

En el caso de las enfermedades de alto costo como el cáncer, la situación es más grave, dice, pues esos pacientes, cuando agotan la cobertura del Seguro Familiar de Salud (SFS) se ven obligados a ir a hospitales públicos no especializados, debido a la falta de dinero.

“El cáncer está considerado una enfermedad de alto costo que lacera profundamente la economía familiar, el servicio público de salud y el Seguro Familiar de Salud en el caso de las personas afiliadas a la seguridad social”, sostiene.

Cita cálculos que estiman entre un millón hasta 4.5 millones de pesos los servicios que demanda un cáncer avanzado y repara en las cifras que indican que en el país unas 5,200 mujeres son diagnosticadas con cáncer de mama, y que el 70 % llegan al servicio con condiciones en etapa avanzada.

“En el caso del cáncer uterino-cervical se diagnostican unos 1,500 casos nuevos cada año y, según los expertos, el 99 % de esos casos están vinculados con infecciones de genitales asociadas al virus del papiloma humano, lo que nos dice que con programas preventivos eficaces de salud sexual y reproductiva se pueden evitar”.

Alba Reyes entiende que lo ideal sería, tal como se ha recomendado a nivel nacional e internacional, que “las evaluaciones médicas preventivas formen parte de la cobertura del Plan de Servicios de Salud”.

Sin presupuesto no hay prevención

Hasta la fecha, en el país no hay una política nacional de prevención de cáncer y, a decir del doctor Ramírez, se debe a que desarrollarla y aplicarla implica una partida significativa en el presupuesto del Estado que ningún gobierno se ha ocupado de destinar.

Incluso, ahora que, desde el pasado 16 de agosto existe un nuevo gobierno que ha mostrado interés en el tema salud, duda de que se destinen mayores recursos a trabajar prevención de cáncer, dado que la prioridad actual es la pandemia del COVID-19 que afecta al mundo, y que en país ha provocado más de 2,000 muertes.

En el caso específico del Incart, el presupuesto de este año es de 941.7 millones, unos 41 millones por encima de los RD$900.6 millones de 2019.

Para este 2020, el ministerio de Salud Pública manejó un presupuesto para gastos corrientes de 78,897 millones de pesos. De ese monto, RD$577.1 millones de pesos fueron destinados a organizaciones no gubernamentales (ONG) en el área de la Salud.

Unas diez ONG se identifican con el tema cáncer y, entre todas, reciben unos 32 millones de pesos, una partida que incluye 21 millones de pesos para el Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter.

https://www.diariolibre.com/afondo/cancer-metastasis-de-una-poblacion-enferma-FJ22094346

Cuando termine la COVID-19, el cáncer seguirá ahí

LUIS MONTUENGA | 16 de octubre de 2020, 05:46 PM

Cuando termine la COVID-19, el cáncer seguirá ahí

Artículo publicado en The Conversation

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La pandemia causada por la COVID-19 nos está haciendo aprender muchas lecciones. Una de ellas es la capacidad que tiene la investigación científica de reaccionar rápidamente y buscar respuestas a problemas concretos, como el de generar una vacuna eficaz contra el virus. Lo que está ocurriendo en el mundo de la investigación estos meses no tiene precedentes.

En abril de este año, pocas semanas después de la declaración de pandemia por la Organización Mundial de la Salud, había ya 115 proyectos con candidatos prometedores para convertirse en la ansiada vacuna.

La semana pasada, la revista Nature informaba de que en la primera semana de septiembre la comunidad investigadora internacional contaba ya con 321 candidatos a vacuna (2,5 veces más que en abril).

De ellos, 33 proyectos están ya en ensayos clínicos, es decir, se están probando en humanos y, por tanto, han pasado unos estrictos filtros científicos y administrativos.

Es, sin duda, un esfuerzo titánico en un tiempo récord, apoyado por una avalancha de financiación pública y privada de dimensiones que nunca había visto la investigación biomédica.

Actividad febril en los laboratorios

La clave de este fenómeno ha sido la implicación conjunta de instituciones, empresas farmacéuticas y biotecnológicas, así como organizaciones de mecenazgo para conseguir apoyar financieramente todo este esfuerzo.

En definitiva, estamos asistiendo a una combinación, antes nunca vista, de actividad febril en los laboratorios, colaboración de la sociedad en los ensayos clínicos y apoyo ingente al trabajo investigador por parte de instituciones públicas y privadas. Otro efecto positivo de esta tragedia ha sido que la sociedad ha entendido mejor el sentido y la misión del investigador en el área de la salud y nuestra tarea, normalmente callada y oculta, ha ganado en visibilidad y reconocimiento.

Son buenas noticias, sin duda en medio de una situación trágica para la salud pública.

Investigación más allá de la COVID-19

En estas líneas, no obstante, no quiero centrarme en la COVID-19 sino, teniendo en cuenta que estamos “en los tiempos de COVID”, referirme a otra enfermedad de enorme incidencia y mortalidad en todo el mundo: el cáncer.

El cáncer estaba antes de la COVID-19, convive con la pandemia y permanecerá cuando nos hayamos deshecho de ella. Esta semana hemos conmemorado el Día internacional de la investigación en cáncer. Es el día en el que se recuerdan más especialmente los esfuerzos de cientos de miles de investigadores que nos dedicamos a luchar contra esta otra “pandemia” que es el cáncer.

Aunque en las últimas décadas las cifras de supervivencia han ido mejorando progresivamente, el cáncer todavía es responsable del fallecimiento de ocho millones de personas cada año, de los cuales 1,2 millones son europeos. En la Región de las Américas, el cáncer es la segunda causa de muerte. Se estima que en 2018, en esta Región, murieron 1,4 millones de personas por esta enfermedad, el 47% tenía menos de 69 años. Son cifras de mortalidad anual enormes que requieren un esfuerzo mucho más intenso en nuestra lucha contra esta patología.

La Unión Europea, en su nuevo plan plurianual para investigación e innovación (2021-2027), ha señalado seis “misiones” prioritarias, una de las cuales es precisamente la lucha contra el cáncer. El objetivo general de la “Misión contra el cáncer” será “salvar 3 millones de vidas desde hoy a 2030”. Es ambicioso, pero no imposible, si se apoya adecuadamente la investigación.

Entre otros temas, la Unión Europea se propone intensificar la investigación para conocer mejor el cáncer y su origen genético, desarrollar nuevos programas de cribado y detección precoz, o avanzar en la medicina personalizada.

Son objetivos atractivos, en los que muchos investigadores españoles estamos ya trabajando desde hace tiempo. Pero, desgraciadamente, en nuestro país, en contraste con muchos otros países europeos, parece que no terminamos de entender la trascendencia de futuro que tiene la investigación.

Para muestra, un botón. Alemania invierte en investigación el 3% de su PIB, mientras que las cifras españolas rondan el 1,2%. La investigación científica todavía no es un sector priorizado en la economía española. Esta falta de atención prioritaria provoca que un buen número de investigadores sufra la falta de medios para llevar a cabo sus objetivos científicos, inestabilidad laboral, burocratización paralizante, falta de acceso a las grandes tecnologías, etc...

El necesario relevo generacional en los laboratorios

Y resulta más serio el problema del recambio generacional. La edad media de los jefes de grupos de investigación en España es de 55 años. Los grupos de investigación envejecen; y la capacidad de estabilización de investigadores jóvenes brillantes en nuestro país es todavía muy limitada, a pesar de los esfuerzos puntuales de entidades públicas y privadas para facilitar el reclutamiento de investigadores jóvenes, formados durante años en centros de vanguardia en el extranjero.

Y por detrás de los jóvenes que deberían estar ya estabilizados, nuestras universidades están formando a muchos más científicos, preparados excelentemente, que garantizarán durante muchos años el relevo generacional en la investigación española. Los mimbres están ahí, pero necesitamos asegurar que podemos construir un buen cesto.

Hace falta invertir generosamente en las nuevas generaciones de científicos, hacen falta incentivos y capacidad de generar motivación en los jóvenes, para que no terminen emigrando a otras zonas del globo donde las condiciones “ambientales” para el investigador son mucho más favorables.

Pero hay señales de esperanza, al menos por parte de la sociedad civil. Un ejemplo paradigmático es el de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) que, entre otros objetivos importantes, está empeñada en conseguir, al menos, una parte de los recursos que los investigadores del cáncer necesitamos para sacar adelante nuestro trabajo.

Los investigadores del cáncer estamos, sin duda, agradecidos a los esfuerzos de los ciudadanos y de las instituciones. Pero necesitamos mucha más ayuda para poder dedicarnos en cuerpo y alma a nuestra misión prioritaria: buscar y encontrar nuevas estrategias para detectar antes y con mayor precisión la presencia de un cáncer, y para tratarlo del modo más personalizado y eficaz posible.

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Luis Montuenga 
es investigador senior del Cima de la Universidad de Navarra; decano de la Facultad de Ciencias, Universidad de Navarra.

https://www.diariolibre.com/afondo/cuando-termine-la-covid-19-el-cancer-seguira-ahi-AC21898668

Liga Dominicana Contra el Cáncer, 78 años con manos solidarias

Cuenta con una asociación de voluntarias conformada por 25 mujeres, que asiste a los pacientes

 Liga Dominicana Contra el Cáncer, 78 años con manos solidarias

ROSSANNA FIGUEROA

SANTO DOMINGO 16 de octubre de 2020, 05:56 PM

Esta historia es parte del especial “Cáncer: metástasis de una población enferma” que publica Diario Libre a propósito de celebrarse este 19 de octubre el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Este especial es realizado por Tania Molina, Rossanna Figueroa, Yulissa Álvarez y Alexa Olivero.

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La Liga Dominicana Contra el Cáncer (LDCC) ya tiene 78 años de fundada, recién cumplidos el pasado 13 de septiembre. Es el ancla que afincó el nacimiento, un año después de su creación, del Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter. Hablar de la Liga es poner en contexto el Oncológico.

Desde su inicio, la misión ha sido ser el principal soporte de asistencia a los pacientes con cáncer en República Dominicana, trabajo que sus integrantes se lo han tomado muy en serio, pues, a través del voluntariado y del departamento social, ofrece un acompañamiento desde el momento de la detección, recuperación o hasta lo inexorable.

Y es que cuando una persona comienza a sentir sospechas de dificultades en su organismo y recibe un diagnóstico de incertidumbre o confirmación de un cáncer, justo en ese instante comienza la red de apoyo familiar, social y de organismos como la LDCC.

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Julia Guerra de Oller, presidenta de la Liga Dominicana Contra el Cáncer, reconfirma lo relatado: la institución se enfoca en ayudar a pacientes de bajos recursos y busca dar respuesta al cáncer en el país, ofrecer todo lo novedoso que pueda existir para el tratamiento de la enfermedad y los equipos de última generación para el acompañamiento del paciente en esa materia médica.

Además de la tecnología clínica y el conjunto de especialistas que forman parte del Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter, hijo único y mayor de la LDCC, el organismo cuenta con una junta directiva y una asociación de voluntarias que están atentas al buen funcionamiento del hospital y de los pacientes, aun estén en sus hogares siguiendo un protocolo de tratamiento.

Julia Guerra de Oller, presidenta de la Liga Dominicana Contra el Cancer.
Julia Guerra de Oller, presidenta de la Liga Dominicana Contra el Cancer. ( )

“Somos una institución bien organizada, aunque con demanda más allá de la que podemos manejar, pero hay personas muy valiosas que ayudan a que las cosas salgan bien. Tenemos el área social, tenemos médicos, psicólogos, psiquiatras, para dar apoyo a esos pacientes y seguimientos a pacientes con ayuda especial”, precisa Guerra de Oller.

Otro dato que aporta es la fuente de donde emanan los recursos para la sostenibilidad de esa organización y cada una de sus acciones.

“Parte de los recursos que recibe La Liga vienen del pago del seguro; también hay manos solidarias nacionales e internacionales. Todo lo que se genera en términos económicos se reinvierte en los pacientes”, resaltó.

El año pasado el Instituto de Oncología atendió alrededor de 500 mil pacientes, sostiene; este año, debido a los efectos de la pandemia por coronavirus, la afluencia ronda los 450 mil.

Como es un centro especializado, que maneja una patología con alto riesgo de mortalidad, desde que inició la pandemia se habilitó un área COVID-19. Sin embargo, dice Guerra de Oller, hasta el momento no ha sido necesario utilizarla, debido al comportamiento que han mostrado los pacientes con cáncer en mantener extremo cuidado por su condición clínica.

“Hemos tomado todas las medidas necesarias. Al inicio de la pandemia solo nos ocupamos de los pacientes con cáncer, tomando todas las medidas necesarias de distanciamiento, ahora el hospital ya está prácticamente completo, con las medidas dispuestas por el Ministerio de Salud Pública”, indicó.

Guerra de Oller siente orgullo de ser parte de una organización enfocada en la ayuda directa y desinteresada a personas que, en un momento, sienten sus esperanzas desfallecer.

“Yo creo que es importante reconocer la labor que por más de 78 años ha realizado la Liga Dominicana Contra el Cáncer a favor de los pacientes más necesitados. Queremos dar el mejor servicio a los pacientes que han venido durante todos estos años, y vamos a seguir trabajando en el tema de prevención, con jornadas para papanicolaou, próstata, debido a que la prevención es muy importante”, indicó.

El voluntariado

Desde su nacimiento ha sido importante el voluntariado y su presidenta explica que cada día trabaja para mantener esa esencia, debido al servicio que la Liga está llamada a brindar a los pacientes con cáncer, sobre todo, aquellos carenciados, que no cuentan con el soporte para sustentar una enfermedad cara y capaz de consumir física y económicamente a una persona.

“La Liga está formada por una junta directiva que tiene once integrantes, así como por un voluntariado que cuenta con 25 mujeres que dan servicio día a día a los pacientes. La labor es completamente altruista, por lo que no representan un pasivo económico para la entidad”, precisa.

Dice que las personas que manifiestan interés en formar parte del voluntariado, llenan un formulario, y que, de acuerdo a las necesidades de la institución en torno a los pacientes, son colocadas en las misiones de ayuda conforme a sus destrezas y necesidades. A la fecha, 25 mujeres forman parte del voluntariado y, pese a los riesgos que conlleva la pandemia por coronavirus, se han mantenido fieles a sus principios de colaboración desinteresada.

Trabajo social

La LDCC cuenta con el departamento de Trabajo Social, que coordina Martha Rosario, y que está integrado por especialistas de diversas ramas, entre ellos psicólogos clínicos y psiquiatras.

“Nosotros tenemos el departamento de trabajo social, estructurado con personal compuesto por psicólogas clínicas, se toman en cuenta los núcleos familiares, las redes de apoyo y en base a ello se hace la evaluación, lo que nos da un perfil socioeconómico del paciente”, explicó Rosario.

Manifiesta que desde que un paciente del centro es diagnosticado con cáncer, casi siempre durante los primeros meses recibe mucho apoyo de toda naturaleza de sus redes familiares y sociales. Sin embargo, conforme pasan los meses, debido a lo costoso que es el tratamiento para esa enfermedad, esa ayuda suele disminuir. Es ahí donde entra en acción la LDCC a través de Trabajo Social.

Martha Rosario, coordinadora del departamento de Trabajo Social de la Liga Dominicana Contra el Cáncer.
Martha Rosario, coordinadora del departamento de Trabajo Social de la Liga Dominicana Contra el Cáncer. ( )

“Se realizan visitas domiciliarias, ayudamos con monitoreo, bono alimenticio, medicamentos, hasta con la parte más difícil de últimos gastos, se le lleva a su casa al momento de fallecer. Además, se hacen ayudas de estudios. Al paciente que lo requiere se le paga fuera, en otro centro de salud, se le da asistencia total y se trabaja con toda la familia, y todo lo que es entender todo el proceso de diagnóstico”, expresó.

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Las campañas en octubre

Se necesita ayudar y orientar a las personas todo el año, dice de manera muy consciente Julia Guerra de Oller; sin embargo, indica que como octubre es el mes fijado para la sensibilización, se unen otras voces que quieren ayudar y cooperar.

“Esa es la razón por la que durante todo el mes de octubre se escucha más el tema de cáncer de mama; pero nosotros, como institución, trabajamos todo el año en torno a la prevención y asistencia”, resaltó.

Acelerador lineal

Uno de los equipos de última generación con el que cuenta la LDCC y el Instituto de Oncología Dr. Heriberto Pieter es el acelerador lineal, con tecnología de punta y que permite focalizar la dosis de radioterapia en la zona afectada, sin comprometer otros órganos del cuerpo.

El beneficio de este sistema, se refleja directamente en los pacientes pertenecientes al renglón de recursos carenciados, ya que el tratamiento fuera del Heriberto Pieter podría ser, en muchos casos, inalcanzable.

Acelerador lineal, equipo de tecnología de punta con el que se aplican las radioterapias.
Acelerador lineal, equipo de tecnología de punta con el que se aplican las radioterapias. ( )

Sobre ese respecto, el doctor Rafael Herrera García, oncólogo radioterapeuta y jefe del Servicio de Radioterapia, explicó que el acelerador lineal es una máquina generadora de proyección de alta energía, para poder hacer tratamiento contra distancia.

“Esta unidad de tratamiento es una de las más avanzadas que tenemos en República Dominicana. Es un Turbí, un equipo físicamente muy complejo, pero a través del cual nosotros podemos obtener múltiples beneficios con el paciente”, sostuvo.

Y dice más: “Es un equipo que puede trabajar con varias energías, por la que podemos administrar tratamientos de radioterapias convencionales, terapias tipo radio cirugías, sea en el sistema nervioso central, colon, pulmón, en el hígado e infecciones óseas con fines curativas”.

Es uno de los equipos más sofisticados, reafirma, con el que pueden hacer tratamientos con efectos menos secundarios, conformar una dosis de radiación directamente en el tumor, sin tener que afectar los órganos sanos ni comprometerlos, pues va directamente a la estructura.

https://www.diariolibre.com/afondo/liga-dominicana-contra-el-cancer-78-anos-con-manos-solidarias-MA22115768