viernes, 20 de marzo de 2026

República Dominicana y el “dividendo democrático” que sostiene el desarrollo (Meta RD 2036) | Por Luis Orlando Díaz Vólquez

República Dominicana y el “dividendo democrático” que sostiene el desarrollo (Meta RD 2036)

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En un mundo donde la democracia retrocede a niveles equivalentes a 1978 para el ciudadano promedio, el dato dominicano no es menor: es una señal de “calidad institucional” en medio del ruido global.

El Democracy Report 2026 del V‑Dem Institute describe un escenario en el que las autocracias superan a las democracias (92 frente a 87 al cierre de 2025) y donde 74% de la población mundial vive bajo regímenes autocráticos, con apenas 7% en democracias liberales.
Ese contexto define, sin exageración, el nuevo tablero: el crecimiento ya no depende solo de mercados, sino de confianza, y la confianza se construye con instituciones. 

La trascendencia del reconocimiento a la República Dominicana —ubicada entre los casos que profundizan su democracia dentro del reducido grupo de procesos de democratización en curso— debe leerse como un activo estratégico comparable a una mejora en el “rating” institucional.
En términos prácticos, esto significa que el país gana margen de maniobra: más credibilidad para atraer inversión, más resiliencia para gestionar shocks externos, y mayor capacidad para sostener reformas de largo plazo sin que la incertidumbre política las descarrile.

Lo relevante aquí no es el aplauso internacional per se; es lo que ese aplauso habilita. El propio V‑Dem advierte que la democratización global lleva más de 15 años de estancamiento, con 44 países autocratizando y solo 18 democratizando.
Cuando la tendencia mundial es el deterioro de libertades —en especial la libertad de expresión, uno de los componentes más atacados—, sostener y mejorar estándares democráticos deja de ser “discurso” y se convierte en infraestructura invisible del desarrollo.

Democracia como plataforma productiva: el puente hacia Meta RD 2036

Aquí es donde la noticia conecta, de forma directa, con Meta RD 2036: una visión-país que busca duplicar el PIB real, eliminar la pobreza extrema, crear 1.7 millones de empleos, triplicar el salario medio y elevar la economía hacia estándares de prosperidad comparables con los países de mayor ingreso en la región.
Ese paquete de metas exige algo más difícil que crecer: exige sostener el crecimiento con productividad, innovación, capital humano e institucionalidad. 

Por eso el hallazgo del V‑Dem importa tanto: porque Meta RD 2036 no es solo un programa económico; es una apuesta por coordinación, ejecución, gobernanza y continuidad.
La estrategia se concibe como un esfuerzo articulado con comités sectoriales y seguimiento de resultados para convertir objetivos en acciones medibles, precisamente lo que distingue a los países que convergen hacia el desarrollo de los que se quedan atrapados en el ingreso medio. 

El “dividendo democrático” y la competitividad

En un entorno internacional donde el capital busca refugio en jurisdicciones previsibles, la estabilidad democrática funciona como un multiplicador de competitividad.
No es una abstracción: los inversores valoran reglas claras, justicia funcional, controles institucionales y alternancia legítima porque reducen el riesgo de arbitrariedad.
Cuando V‑Dem define la democracia liberal como la combinación de elecciones competitivas con pesos y contrapesos, Estado de derecho y libertades civiles, está describiendo, en el fondo, el clima donde florecen contratos, innovación y crédito a largo plazo. 

Dicho de otro modo: sin institucionalidad, la inversión sube de costo; con institucionalidad, el país puede aspirar a mejores condiciones de financiamiento, a cadenas de valor más sofisticadas y a políticas públicas con horizonte de década —exactamente el marco que requiere Meta RD 2036.

Lo que esta noticia exige: cuidar la ventaja

Ahora bien, una ventaja institucional no se administra con triunfalismo. Se administra con disciplina democrática:

  • Fortalecer la calidad regulatoria y la transparencia para que el Estado sea predecible y eficiente. 
  • Proteger libertades cívicas y espacios de deliberación, porque V‑Dem identifica la libertad de expresión como el derecho que más se deteriora globalmente; quien la cuida, se diferencia.
  • Hacer de la rendición de cuentas una práctica cotidiana, no un evento; la medición de resultados es parte del “ADN” de Meta RD 2036.

Si el mundo vive una “gran reversión” democrática, la respuesta inteligente no es celebrar: es blindar las instituciones para que el desarrollo no dependa de coyunturas, sino de reglas.

Una lectura país: reputación democrática como activo geopolítico

Finalmente, hay una dimensión que no debemos subestimar: la reputación democrática es también un activo geopolítico. V‑Dem subraya que el “centro de gravedad” de la experiencia humana y de la gobernanza global se desplaza hacia el autoritarismo, con países grandes y poderosos capaces de reconfigurar normas y organizaciones internacionales.
En ese tablero, la República Dominicana se fortalece cuando proyecta confiabilidad institucional: mejora su posición como socio, como plataforma de negocios y como actor regional con voz propia. 

Meta RD 2036 —en su esencia— es la ambición de convertir crecimiento en prosperidad compartida.
Y esa transformación requiere una condición previa: que el país tenga instituciones capaces de sostener políticas consistentes, resolver conflictos con legitimidad y garantizar que el progreso no sea un paréntesis, sino una trayectoria. 

Ahí está la trascendencia real de la noticia: no en el titular, sino en el mensaje estructural. En tiempos de incertidumbre global, la democracia —cuando se profundiza— no es solo un valor: es una ventaja comparativa.

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Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

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Presidente Abinader posiciona a República Dominicana como ejemplo democrático global, revela informe V-Dem 2026

_De ocho procesos en curso, el país figura entre las naciones que profundizan su democracia, mientras cinco lograron pasar de autocracias a democracias para 2025._

Santo Domingo, R.D., 19 de marzo de 2026.—* El presidente Luis Abinader ha posicionado a la República Dominicana como uno de los principales ejemplos de avance democrático a nivel global, según el más reciente informe del V-Dem Institute 2026, que destaca al país entre las pocas naciones que fortalecen sus instituciones en medio de un contexto mundial marcado por el retroceso de la democracia.

El estudio, titulado Democracy Report 2026, advierte que la democracia a nivel global ha caído a niveles de 1978, con más autocracias que democracias y con cerca del 74 % de la población mundial viviendo bajo regímenes no democráticos. En este escenario, la República Dominicana se posiciona como una excepción, al formar parte del reducido grupo de países que avanzan en la calidad de su sistema político.

El informe establece que solo existen ocho episodios en curso de democratización independiente en el mundo, todos en países que ya eran democráticos. Dentro de este grupo, la República Dominicana figura entre los tres casos de profundización democrática, junto a Sri Lanka y las Islas Salomón, lo que implica un fortalecimiento sostenido de sus instituciones.

De estos ocho casos, cinco países lograron hacer la transición desde regímenes autocráticos hacia democracias para 2025, mientras que tres, incluida la República Dominicana, ya eran democracias y continúan perfeccionando su sistema institucional.

En una región donde la democracia muestra señales mixtas, la República Dominicana se posiciona como uno de los casos más sólidos de estabilidad y progreso institucional.

El informe también señala que la democratización global lleva más de 15 años estancada, con solo 18 países en proceso de avance frente a 44 en autocratización, lo que resalta aún más la relevancia del caso dominicano.

En medio de este panorama, la República Dominicana emerge como un modelo de fortalecimiento institucional y compromiso con el Estado de derecho, consolidándose como un referente regional y global en materia de gobernanza democrática.
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