viernes, 6 de febrero de 2026

Cuando la logística se convierte en destino: Caucedo, DP World y la oportunidad dominicana de jugar en ligas mayores | Presidente Abinader se reúne con el líder global de DP World para consolidar a la República Dominicana como centro logístico y de inversión regional

Cuando la logística se convierte en destino: Caucedo, DP World y la oportunidad dominicana de jugar en ligas mayores | 

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

En el tablero del comercio global hay países que observan el movimiento de las cargas como si se tratara de una marea inevitable, y hay otros que deciden intervenir en la corriente para convertirla en ventaja. La República Dominicana, por su ubicación, historia comercial y vocación de servicios, ha vivido largo tiempo con la intuición de que podía ser más que un punto de tránsito. La diferencia entre intuición y realidad, sin embargo, no se resuelve con consignas: se resuelve con infraestructura, reglas claras, eficiencia operativa y socios capaces de ejecutar a escala. De ahí el valor estratégico de que, en el contexto del World Governments Summit celebrado en Dubái, autoridades dominicanas sostuvieran conversaciones de alto nivel con el liderazgo global de DP World en Jebel Ali, uno de los complejos logísticos más avanzados del mundo. 

Conviene decirlo con claridad: no estamos ante un episodio aislado de diplomacia económica, sino ante una señal de orientación país. En la economía del siglo XXI, la logística dejó de ser un servicio de apoyo para convertirse en una plataforma de poder productivo. Quien mueve mercancías con rapidez, seguridad y previsibilidad no solo gana en costos; gana en confianza, atrae manufactura y se inserta con más fuerza en las cadenas de valor. Y si algo está reordenando esas cadenas hoy es el impulso del nearshoring, la búsqueda de resiliencia en el suministro y la reconfiguración de rutas y centros de distribución hacia espacios geográficos que reduzcan riesgo y tiempo. En ese mapa, el Caribe no es un apéndice: es una bisagra. Y la República Dominicana puede ser una bisagra decisiva. 

La conversación con DP World adquiere mayor densidad cuando se mira el dato estructural: la empresa ya opera y gestiona activos logísticos clave en territorio dominicano, y ha presentado una hoja de ruta de expansión ambiciosa para el Puerto de Caucedo y su zona franca asociada. En mayo de 2025, la compañía comunicó la firma de un Memorando de Entendimiento por US$760 millones con el Gobierno dominicano para ampliar el puerto y su Free Trade Zone, con un esquema de inversión dividido entre mejoras portuarias y expansión del parque industrial-logístico, además de habilitar 225 hectáreas para desarrollo. Esa propuesta, más allá del monto, es una declaración de modelo: no se trata solo de ampliar muelles o sumar grúas, sino de construir un ecosistema integrado donde el puerto y la zona franca funcionen como una sola máquina de competitividad. 

Ese es el punto que muchas discusiones públicas pierden: un hub moderno no es un puerto grande, sino un puerto conectado a un tejido productivo y regulatorio que convierte el tránsito en valor agregado. La República Dominicana ya conoce el lenguaje de las zonas francas, conoce el rendimiento de la inversión turística y conoce la relevancia de la conectividad aérea. Pero la logística integral exige una nueva síntesis: puerto, parque industrial, servicios de cadena de suministro, tecnología, seguridad, energía y un Estado capaz de reducir fricciones sin sacrificar controles. DP World, desde su propia comunicación corporativa, plantea que la expansión del complejo elevaría la capacidad de manejo de contenedores desde 2.5 millones de TEUs hacia aproximadamente 3.1 millones, y vincula el proyecto a la atracción de inversión y manufactura. La importancia de ese salto no está solo en la cifra, sino en el mensaje a los mercados: aquí se apuesta por escala, continuidad y modernización. 

Naturalmente, toda apuesta de escala trae consigo preguntas legítimas. En un país democrático y abierto, la conversación no debería limitarse al entusiasmo, sino ampliarse hacia los costos de oportunidad, la transparencia, la distribución territorial de beneficios y la capacidad de sostener estándares. Pero también sería un error reducir este tema a una lógica de simpatías o antipatías coyunturales, porque la logística es una decisión de Estado. Mientras otras naciones pelean por captar inversiones de manufactura liviana, ensamblaje, farmacéutica, dispositivos médicos y distribución regional, la ventaja no se define por discursos, sino por el conjunto de tiempos y certidumbres que puede ofrecer un territorio. Ahí es donde la República Dominicana tiene una ventana: proximidad a mercados, experiencia exportadora, servicios, y un puerto como Caucedo con proyección regional. 

Ahora bien, ninguna ventana permanece abierta indefinidamente. La competencia regional es real. Centroamérica se mueve, puertos del Caribe ajustan tarifas y capacidades, y el escenario internacional premia a quienes pueden prometer continuidad en reglas del juego. Por eso, si el país aspira a consolidarse como centro logístico y de inversión regional, debe asumir que la verdadera batalla no se libra en el anuncio, sino en la ejecución cotidiana. Y ejecución cotidiana significa aduanas ágiles y inteligentes, conectividad vial que no colapse, procesos digitales interoperables, seguridad alineada con estándares internacionales, energía suficiente y una gobernanza institucional que garantice previsibilidad. DP World ha subrayado, en su plan de inversión, componentes como equipos, infraestructura, automatización y sistemas avanzados de seguridad, lo cual coloca el listón en un nivel que el entorno nacional debe acompañar. 

Un puerto ampliado que no tenga “tierra firme” eficiente detrás se convierte en un embudo. Es la paradoja más común en la región: se invierte en la obra visible —muelles, patios, grúas—, pero se deja intacto el ecosistema invisible —permisos, inspecciones, interoperabilidad, carretera, coordinación interinstitucional—, y entonces la eficiencia se pierde en la última milla. Por eso, el debate público debería concentrarse en una idea medular: la logística es un sistema, no un proyecto. La expansión del puerto y de la zona franca asociada solo rendirá su máximo si el país, como sistema, reduce el “costo país” que se acumula en tiempos muertos, duplicidades de trámites, incertidumbre regulatoria y cuellos de botella internos. 

La otra dimensión, quizás más decisiva, es la del valor agregado. Históricamente, a las economías insulares se les asigna el papel de intermediarias: transbordo, almacenamiento, redistribución. Pero el siglo XXI, con el nearshoring, ofrece una posibilidad superior: transformar el punto de tránsito en un punto de producción. La zona franca vinculada a un puerto no tiene que ser un apéndice inmobiliario; puede ser un laboratorio de manufactura exportable, de logística farmacéutica, de ensamblaje de dispositivos, de reparación y mantenimiento, de empaques, de servicios de trazabilidad y de soluciones de comercio electrónico regional. La propia propuesta divulgada por DP World sobre expansión de la Free Trade Zone está diseñada para atraer inquilinos globales y consolidar capacidades industriales y de almacenamiento, lo que sugiere una lectura clara del momento histórico.

Pero ese tipo de salto cualitativo exige capital humano y política industrial inteligente. No basta con disponer de hectáreas; hay que dotarlas de formación técnica, incentivos correctos, servicios energéticos y conectividad digital. Un hub logístico competitivo es, en el fondo, un hub de talento: operadores de equipos, especialistas en seguridad, analistas de datos, técnicos de mantenimiento, gerentes de cadena de suministro, profesionales de cumplimiento normativo y logística aduanera. El país tiene experiencia en servicios y manufactura ligera, pero el mundo de hoy demanda más automatización, más trazabilidad y más integración tecnológica. Visitar y conocer de primera mano procesos e innovaciones de un complejo como Jebel Ali, según se comunicó oficialmente, puede ser útil precisamente para comprender estándares operativos y de gestión que luego deben traducirse en capacidades locales. 

Hay además una arista geopolítica que conviene poner sobre la mesa. Los hubs logísticos no solo organizan mercancías; organizan influencia. Donde se concentra carga se concentran decisiones: rutas, contratos, seguros, servicios, tecnologías. En un entorno global donde las tensiones comerciales resurgen y la resiliencia se vuelve prioridad, los países que ofrecen plataformas seguras, cercanas a grandes mercados y con capacidad de absorción productiva se vuelven más relevantes. El World Governments Summit existe, en buena medida, para articular precisamente esas alianzas entre sector público y privado en torno a tendencias globales y futuros de gobierno; su edición 2026, celebrada del 3 al 5 de febrero, es un recordatorio de que la conversación global sobre competitividad ocurre en foros donde se cruzan gobiernos, empresas y conocimiento. En ese sentido, el acercamiento con actores logísticos globales no debe leerse como ritual diplomático, sino como posicionamiento. 

Ahora bien, toda estrategia de posicionamiento debe cuidarse de dos riesgos. El primero es el riesgo de la complacencia: creer que por anunciar inversiones o por atraer un operador global, el hub “ya está hecho”. El segundo es el riesgo de la dependencia: concentrar demasiada capacidad y expectativas en un solo nodo o actor sin desarrollar, paralelamente, redundancias, competencia saludable y capacidad regulatoria estatal. Una relación madura con un socio global requiere, precisamente, instituciones públicas robustas que negocien bien, supervisen bien y acompañen con políticas públicas coherentes, sin improvisación ni vaivenes. Y requiere también un sector privado local que se integre a la cadena de valor, porque un hub que no encadena proveedores nacionales termina exportando beneficios junto con los contenedores.

Si la República Dominicana decide jugar este juego con seriedad, hay una pregunta que debe responder sin retórica: ¿cómo se medirá el éxito? Porque en infraestructura, lo que no se mide se convierte en mito. Medir éxito significa hablar de tiempos de despacho, de permanencia de contenedores, de productividad por grúa, de tiempos de estadía de buques, de confiabilidad de rutas terrestres, de crecimiento real de empresas instaladas en la zona franca, de aumento de exportaciones de mayor valor agregado y de mejora en índices de percepción de clima de inversión. El país puede —y debe— construir un tablero público de indicadores logísticos que permita a la ciudadanía, a los inversionistas y a los socios comerciales saber si el hub avanza o si se estanca. Y ese tablero debería conectarse con la lógica del proyecto anunciado por DP World: más capacidad, más integración puerto-zona franca y más atracción de inversión productiva. 

También hace falta una conversación franca sobre sostenibilidad. La logística del futuro no puede divorciarse de estándares ambientales y sociales. La expansión portuaria y de parques industriales conlleva impactos territoriales, consumo de energía y presión sobre servicios. Un hub competitivo será, cada vez más, un hub que demuestre cumplimiento ambiental, mitigación efectiva y capacidad de incorporar tecnologías más limpias. Este aspecto no es un lujo moral; es un requisito de mercado. Grandes compradores y cadenas globales elevan estándares, y los nodos logísticos que no se alineen quedarán fuera de rutas preferenciales o enfrentarán costos reputacionales. Si el país aspira a consolidarse como plataforma logística integral, debe incorporar sostenibilidad como parte del diseño, no como adorno posterior.

La buena noticia es que la República Dominicana no parte de cero. Posee experiencia en atracción de inversión, capacidades portuarias relevantes, un sector exportador que se ha diversificado y una cultura empresarial que entiende el valor de la conectividad. La pregunta, entonces, no es si se puede; la pregunta es si se hará con consistencia. Un proyecto como el de Caucedo ampliado y su zona franca asociada puede convertirse en catalizador de un salto nacional si se acompaña de reformas de facilitación del comercio, modernización institucional y una estrategia de capital humano. Y puede, asimismo, quedarse en promesa si el país tolera cuellos de botella, trabas administrativas o improvisación.

En este momento histórico, la oportunidad luce nítida: convertir la geografía en estrategia y la estrategia en ejecución. No se trata de competir por competir, sino de asegurar que el crecimiento se traduzca en mejores empleos, mayor productividad, encadenamientos y resiliencia económica. Un hub logístico, bien pensado, es una fábrica de oportunidades: para transportistas, para técnicos, para operadores, para servicios profesionales, para innovación, para industria y para exportación. Pero esa fábrica solo funciona si el Estado y el sector privado actúan como socios de un mismo propósito, y si las decisiones se toman con visión de largo plazo.

La reunión con DP World en Jebel Ali y la narrativa de expansión del complejo de Caucedo son, en el fondo, un espejo: muestran lo que puede ser la República Dominicana si decide trabajar con estándares globales. DP World, en su comunicación, habla de transformar Caucedo en un hub avanzado y de fortalecer conectividad y competitividad; la Presidencia, por su parte, enmarca el encuentro como parte de los esfuerzos por consolidar al país como plataforma estratégica de comercio e inversión en el Caribe. Entre ambas afirmaciones existe un puente que no lo construyen las palabras, sino la ejecución. 

Y la ejecución, para que sea real, requiere una convicción final: el desarrollo no se improvisa. El desarrollo se planifica, se negocia, se mide y se corrige. Si la República Dominicana comprende esa regla de hierro y la aplica con disciplina, entonces Caucedo y su ecosistema pueden ser algo más que infraestructura: pueden ser destino, reputación y futuro.

Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

.

.


Presidente Abinader se reúne con el líder global de DP World para consolidar a la República Dominicana como centro logístico y de inversión regional

La reunión en la que participaron, además, altos ejecutivos del grupo logístico global DP World, se llevó a cabo como parte de la agenda oficial desarrollada por el mandatario dominicano en el marco del World Governments Summit.

Relaciones exteriores | Relaciones exteriores

Dubái, Emiratos Árabes Unidos.– El presidente Luis Abinader sostuvo una reunión con Sultan Ahmed bin Sulayem, chairman y CEO del grupo logístico global DP World, en la sede de la empresa en Jebel Ali, uno de los complejos logísticos más avanzados del mundo, como parte de los esfuerzos del Gobierno para seguir consolidando a la República Dominicana como un hub estratégico para el comercio y la inversión en el Caribe.

DP World opera puertos en distintos países, sin embargo ha escogido a la República Dominicana para desarrollar su hub logístico más grande en Centroamérica y el Caribe, una decisión sustentada en la confianza en el clima de inversión, la estabilidad económica y la ubicación geográfica estratégica del país.

Junto con el puerto, también se impulsa la expansión de la zona franca asociada al complejo logístico, lo que amplía el alcance del proyecto más allá de la operación portuaria, fortalece la integración de servicios, atrae nuevas empresas y genera mayores oportunidades de empleo y encadenamientos productivos.

La reunión en la que participaron, además, altos ejecutivos del grupo logístico global DP World, se llevó a cabo como parte de la agenda oficial desarrollada por el mandatario dominicano en el marco del World Governments Summit.

DP World, cuya casa matriz en Dubái moviliza alrededor de 30 millones de contenedores al año, constituye una de las plataformas logísticas más importantes a nivel mundial, con operaciones integradas que abarcan puertos, zonas francas y soluciones avanzadas de cadena de suministro. Esta escala global evidencia el potencial de crecimiento que se impulsa en la República Dominicana.

El grupo es propietario del puerto de Caucedo, uno de los principales de la región, donde actualmente se ejecuta una inversión de 760 millones de dólares destinada a ampliar las capacidades operativas y fortalecer su desarrollo como plataforma logística integral. Este proceso de expansión forma parte de un plan de crecimiento continuo que contempla nuevas inversiones.

Previo a la reunión, el presidente Abinader realizó un recorrido por las instalaciones de DP World para conocer de primera mano los procesos operativos, las innovaciones tecnológicas y los modelos de gestión que han posicionado al grupo como líder global en logística y comercio internacional.

El presidente Abinader estuvo acompañado por el ministro de Economía y Hacienda, Magín Díaz; de Vivienda y Edificaciones, Víctor “Ito” Bisonó; José Rafael Abinader Corona; el viceministro de Coordinación y Seguimiento del Gobierno, Luis Madera Sued, y el embajador de la República Dominicana en los Emiratos Árabes Unidos, Renso Antonio Herrera Franco.

https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-se-reune-con-el-lider-global-de-dp-world-para-consolidar-la-republica

Noticias relacionadas

.