domingo, 8 de febrero de 2026

Ni “fracaso” ni milagro: APP, fideicomisos y la reforma imprescindible del estándar público en República Dominicana

 

Ni “fracaso” ni milagro: APP, fideicomisos y la reforma imprescindible del estándar público en República Dominicana

Por Luis Orlando Díaz Vólquez

Resumen. Cinco años después de la promulgación de la Ley 47-20 de Alianzas Público‑Privadas (APP), el debate dominicano oscila entre dos extremos: declarar el “fracaso” por falta de proyectos operando o exigir “agilidad” mediante la rebaja de controles. Ese péndulo —más político que técnico— es un síntoma de un problema más profundo: el Estado está decidiendo proyectos complejos con estándares variables según el “vehículo” institucional escogido (APP contractual, fideicomiso público u otros arreglos), lo que incentiva el arbitraje regulatorio y debilita la rendición de cuentas. Partiendo del argumento central de Carlos Bonnelly Ginebra —“misma vara para todos los modelos cuando hay dinero, riesgo o servicio público”— este artículo desarrolla una crítica estructural: el verdadero cuello de botella no es la APP como instrumento, sino la ausencia de un estándar mínimo universal, verificable y comparable para decidir, priorizar, contratar y gestionar el ciclo de vida completo de infraestructuras y servicios públicos. A la luz de buenas prácticas internacionales (OCDE, FMI/Banco Mundial y el PPP Reference Guide), se propone una agenda de reforma que preserve el rigor y, a la vez, haga operable la evaluación: filtro temprano de financiabilidad, banco de proyectos con “ficha de salud” fiscal‑financiera, registro público de compromisos y contingencias, y trazabilidad documentada de la influencia público‑privada en reformas regulatorias. El objetivo final es social: proteger al contribuyente, al usuario y a la sostenibilidad fiscal, sin paralizar la inversión. [diariolibre.com], [dgapp.gob.do], [legalinstr…s.oecd.org], [ppiaf.org], [ppp.worldbank.org]

Introducción

La Ley 47‑20 creó un marco para estructurar y contratar APP con aspiración explícita de universalidad, eficiencia, transparencia, calidad y equidad tarifaria, y consolidó un carril institucional especializado para proyectos de largo plazo. En paralelo, el Decreto 434‑20 aprobó el reglamento de aplicación, buscando ordenar procesos, roles y requisitos en un tipo de contratación que compromete al Estado durante décadas. [dgapp.gob.do] [presidencia.gob.do], [dgapp.gob.do]

Sin embargo, a cinco años de ese diseño, la conversación pública suele evaluar el sistema con métricas inadecuadas: “¿cuántas obras están inauguradas?” en vez de “¿cuán sólido y trazable es el expediente que sustenta la decisión?”. Ese punto es crucial porque, en infraestructura, los costos sociales del error no se pagan el día de la adjudicación, sino años después: en renegociaciones, adendas, sobrecostos, tarifas políticamente insostenibles o subsidios ocultos. [diariolibre.com], [imf.org]

Bonnelly plantea una tesis tan sencilla como incómoda: cuando el proyecto implica dinero público, riesgo público o servicio público, debe aplicarse un paquete mínimo de evidencia (estudios, análisis de costo de ciclo de vida, matriz de riesgos, transparencia del expediente y registro de compromisos fiscales), independientemente del “vehículo” utilizado. Este artículo adopta esa premisa y la eleva a propuesta de política pública: la reforma que conviene a la ciudadanía no es “agilizar bajando el estándar”, sino universalizar el estándar y diferenciar procedimientos solo cuando el riesgo fiscal sea realmente nulo y verificable. Esta lógica coincide con el núcleo de gobernanza recomendado por la OCDE: seleccionar APP por valor por dinero, asegurar capacidad institucional y transparentar riesgos fiscales y presupuestarios. [diariolibre.com] [legalinstr…s.oecd.org]

1. Por qué las APP tardan: el “tiempo” como característica, no como excusa

Una APP es un contrato de desempeño y riesgos de largo plazo, no una compra pública ordinaria. Exige identificar el problema, comparar alternativas, proyectar demanda o uso, preparar ingeniería de referencia, permisos e impactos, estimar CAPEX/OPEX/reposiciones, y cuantificar subsidios, pagos futuros, garantías u obligaciones contingentes. [diariolibre.com], [ppp.worldbank.org]

Además, el punto crítico es el cierre financiero: el momento en que el mercado valida —o rechaza— la estructura de riesgos, ingresos y garantías. Si el proyecto no es financiable con supuestos realistas, ningún discurso lo vuelve bancable. Por ello, medir el “éxito” de una unidad APP joven únicamente por “obras operando” puede ser analíticamente injusto. Lo más razonable en los primeros años es medir capacidades: banco de proyectos, estándares homogéneos, expedientes comparables y transparencia que habilite auditoría. [diariolibre.com], [ppp.worldbank.org] [diariolibre.com], [dgapp.gob.do]

Lo anterior no implica tolerar lentitud indefinida. Significa entender que el tiempo del buen diseño existe por una razón: evitar el costo social de las decisiones tomadas sin evidencia. Y aquí el debate dominicano se equivoca cuando propone “atajos” como sinónimo de debilitar controles. El “atajo” legítimo es metodológico: evaluar temprano lo inviable para concentrar recursos en lo viable. [diariolibre.com], [ppp.worldbank.org]

2. El riesgo real: arbitraje regulatorio entre APP y fideicomisos

El problema no es que existan fideicomisos públicos u otros arreglos; el problema es que, al cambiar el vehículo, suele cambiar el estándar. Bonnelly advierte que esa variación encarece, retrasa y dificulta la rendición de cuentas, porque se decide “sin expediente” o con un expediente menos robusto o menos visible. [diariolibre.com]

La razón de ser de la Ley 47‑20 y de la institucionalidad APP fue precisamente elevar el estándar para contratos complejos: evaluación ex ante, competencia, transparencia y control fiscal. Si el sistema permite que proyectos de naturaleza equivalente “migren” a carriles con menor exigencia documental, el país incentiva un comportamiento perverso: elegir el mecanismo no por eficiencia pública sino por comodidad operativa o menor escrutinio. Esa es la esencia del arbitraje regulatorio. [dgapp.gob.do], [dgapp.gob.do] [diariolibre.com], [legalinstr…s.oecd.org]

La OCDE es explícita en que la integridad del proceso y la minimización de riesgos fiscales dependen de instituciones capaces, selección basada en valor por dinero y transparencia presupuestaria de compromisos de largo plazo. Por tanto, si el fideicomiso se usa como herramienta, debe quedar sometido a la misma disciplina de evidencia cuando exista apoyo público, garantías o riesgos contingentes. [legalinstr…s.oecd.org] [diariolibre.com], [legalinstr…s.oecd.org]

3. “Misma vara”: del eslogan a un estándar mínimo exigible

“Misma vara” no es imponer un trámite único. Es definir un paquete mínimo no negociable cuando hay exposición pública. Bonnelly lo resume en componentes concretos:

  1. estudios y expediente completo,
  2. comparación por costo de ciclo de vida (CAPEX, OPEX y reposiciones),
  3. matriz de riesgos y asignación,
  4. transparencia del expediente, y
  5. registro de compromisos fiscales. [diariolibre.com]

Este enfoque coincide con el PPP Reference Guide: la buena práctica es gestionar el ciclo completo (identificación, evaluación, estructuración, licitación, contrato y gestión contractual), y tratar la “selección” como un proceso de evidencia, no de relato. Y también coincide con el FMI: los PPP pueden ocultar obligaciones y riesgos si no se registran y reportan adecuadamente, especialmente garantías y contingencias. [ppp.worldbank.org], [ppiaf.org] [imf.org], [imf.org]

Crítica central: En República Dominicana, el debate ha tratado la transparencia como un “valor deseable” y no como un requisito funcional para comparar alternativas y proteger al contribuyente. Cuando falta comparabilidad, el sistema se vuelve narrativo: “se paga solo” versus “hay que ayudarlo”, sin que el país vea el comparador formal que explique por qué cambió la ecuación. [diariolibre.com], [imf.org]

4. El “atajo bueno”: financiabilidad temprana y banco de proyectos con ficha fiscal‑financiera

El aporte distintivo del enfoque de Bonnelly es proponer que la financiación sea una prueba temprana de realidad: dimensionar la deuda y la estructura de capital según el flujo de caja del proyecto y un margen de seguridad exigido por financiadores. Esa lógica es consistente con el project finance y con la práctica internacional: si el flujo no paga operación, mantenimiento y deuda con holgura, la deuda “no cabe”; y si no cabe, se ajusta el diseño, se redimensiona el alcance o se reconoce con transparencia el subsidio. [diariolibre.com], [isbn.bnphu.gob.do], [biblioteca…ibe.edu.do] [diariolibre.com], [ppp.worldbank.org]

Aquí emerge una crítica constructiva: República Dominicana necesita institucionalizar un filtro temprano replicable (plantillas, listas de verificación, sensibilidades mínimas, supuestos publicados) para formar un banco de proyectos priorizado. Un banco así reduce la improvisación porque cada proyecto trae una “ficha de salud” que muestra: [diariolibre.com], [dgapp.gob.do]

  • supuestos de demanda e ingresos,
  • OPEX y reposiciones,
  • riesgos (con matriz),
  • necesidades de apoyo público (subsidio, pago por disponibilidad, garantía), y
  • sensibilidad a tipo de cambio, energía y retrasos. [diariolibre.com], [ppiaf.org], [ppp.worldbank.org]

Para la dimensión fiscal, la herramienta PFRAM (FMI/Banco Mundial) ofrece precisamente un marco para estimar costos y riesgos fiscales de PPP, comparar escenarios y transparentar contingencias. Incorporar un módulo PFRAM‑like (adaptado) como requisito mínimo antes de comprometer recursos públicos elevaría la protección ciudadana: los compromisos dejarían de ser “letra pequeña” y pasarían a ser parte del debate público informado. [ppiaf.org], [ppiaf.org] [ppiaf.org], [imf.org]

5. Capacidad técnica: el cuello de botella compartido (Estado y sector privado)

El episodio de propuestas privadas “boom” (2020–2021) reveló un problema clásico en sistemas APP jóvenes: el entusiasmo corre más rápido que la capacidad técnica. Propuestas con demanda optimista, cronogramas irreales o modelos financieros que “cuadran” en papel colapsan cuando pasan a factibilidad seria, matriz de riesgos y pruebas de financiabilidad. [diariolibre.com], [ppp.worldbank.org]

Esto no debe leerse como fracaso moral del sector privado ni como incompetencia intrínseca del Estado, sino como una fase predecible de aprendizaje institucional. Por eso, reformas “para agilizar” sin fortalecer capacidades suelen producir el peor resultado: más velocidad al inicio, más correcciones y renegociaciones después. El FMI ha documentado que garantías y compromisos implícitos pueden convertirse en costos fiscales significativos si no se gestionan desde el diseño. [imf.org], [imf.org]

Una salida sensata es coherente con lo que ya se discute institucionalmente: la DGAPP ha presentado propuestas de modificación de la Ley 47‑20 orientadas a reducir tiempos, fortalecer capacidad técnica y mejorar la bancabilidad de proyectos. El punto ciudadano aquí es exigir que esa agilización no se base en opacidad, sino en metodología, recursos y transparencia del expediente. Eso es exactamente lo que la OCDE considera condición de legitimidad para que un PPP represente valor por dinero y no se convierta en una obligación fiscal encubierta. [noticiassin.com], [elatlantico.do] [legalinstr…s.oecd.org]

6. Gobernanza y legitimidad: cuando lo público‑privado influye, la trazabilidad protege la confianza

Un aspecto particularmente valioso del texto de Bonnelly es advertir que el problema no es la colaboración público‑privada en sí, sino la falta de rastro cuando esos espacios influyen en reformas. [diariolibre.com]

En República Dominicana, el Consejo Nacional de Competitividad (CNC) es un órgano de composición mixta creado por la Ley 1‑06 para concertar políticas y estrategias de competitividad. Ese diseño tiene una ventaja (alinear política con realidad productiva) y un riesgo (percepción de decisiones “fuera” de canales formales). La forma moderna de resolver ese riesgo no es excluir actores, sino documentar el proceso: agendas, participantes, borradores, matrices de comentarios, reglas de conflicto de interés y versiones sucesivas del texto regulatorio. [cnc.gob.do], [do.vlex.com] [diariolibre.com], [legalinstr…s.oecd.org]

En términos de interés público, la trazabilidad no es burocracia: es el mecanismo que evita captura institucional y protege la legitimidad de reformas que afectan tarifas, subsidios, garantías y distribución de riesgos. [legalinstr…s.oecd.org], [imf.org]

7. Recomendaciones: lo que conviene a la ciudadanía dominicana (y cómo exigirlo)

7.1. Un estándar mínimo universal (“misma vara”) por ley o reglamento operativo

Recomendación: establecer un estándar mínimo obligatorio aplicable a todo proyecto con dinero, riesgo o servicio público, sin importar el vehículo (APP, fideicomiso, empresa pública con participación privada u otro). [diariolibre.com], [legalinstr…s.oecd.org]

Contenido mínimo exigible (publicable): costo de ciclo de vida, matriz de riesgos, comparador de alternativas, supuestos de demanda/ingresos, impactos fiscales (subsidios, pagos por disponibilidad, garantías) y cronograma con hitos y permisos. [diariolibre.com], [ppp.worldbank.org], [imf.org]

7.2. “Carril rápido” solo cuando el riesgo fiscal sea cero… y sea verificable

Diferenciar procedimientos puede ser razonable si —y solo si— no existen subsidios, garantías ni contingencias a cargo del Estado. Bonnelly cita el enfoque de Colombia para iniciativas privadas sin recursos públicos: agilidad procedimental con expediente publicado y ventana real de competencia. [diariolibre.com], [funcionpub…ica.gov.co]

Traducción ciudadana: si alguien afirma “se paga solo”, entonces debe someterse al test de “cero apoyo público” con evidencia y publicación de supuestos. [diariolibre.com], [funcionpub…ica.gov.co]

7.3. Registro público de compromisos fiscales y contingencias (no solo deuda explícita)

El FMI ha advertido que PPP y garantías pueden generar riesgos fiscales sustantivos si se sub‑reportan o se tratan como “fuera de balance”. Por ello, debe existir un registro único de obligaciones futuras y contingentes por proyecto (APP o no), con actualización anual y metodología estándar. [imf.org], [imf.org] [ppiaf.org], [legalinstr…s.oecd.org]

7.4. Banco de proyectos “priorizado” con filtro temprano de financiabilidad

La DGAPP se concibió como institución responsable de estructurar, promover, supervisar y regular proyectos bajo modalidad APP. Pero el país necesita que el criterio de priorización sea verificable: proyectos que superen un filtro temprano (financiabilidad y riesgos) entran al banco; los demás se rediseñan o se descartan antes de crear expectativas públicas. [dgapp.gob.do] [diariolibre.com], [ppp.worldbank.org]

7.5. Transparencia radical del expediente (open data) y gestión contractual profesional

La evidencia internacional y la OCDE convergen en que el valor por dinero depende tanto de seleccionar bien como de gestionar el contrato durante décadas (cambios, desempeño, penalidades, indicadores). Por eso, publicar el expediente no debe ser una excepción: debe ser la regla, con versiones, adendas justificadas y auditoría social. [ppp.worldbank.org], [legalinstr…s.oecd.org] [legalinstr…s.oecd.org], [diariolibre.com]

7.6. Trazabilidad y reglas de conflicto de interés en espacios de concertación

El CNC, como entidad mixta, requiere estándares reforzados de trazabilidad cuando participa en reformas con efectos económicos sectoriales. La solución no es eliminar la concertación, sino garantizar publicidad y documentación de aportes, siguiendo principios de legitimidad institucional y de integridad del proceso. [cnc.gob.do], [diariolibre.com] [legalinstr…s.oecd.org]

8. Conclusión: lo que está en juego no es una sigla, es el estándar de lo público

República Dominicana no necesita escoger entre “APP” o “fideicomiso” como si fueran bandos. Necesita algo más básico: un estándar único de evidencia y transparencia para decidir proyectos complejos con exposición pública. Cuando el estándar baja, la factura no desaparece: se difiere y regresa en renegociaciones, retrasos y obligaciones fiscales que el ciudadano no vio venir a tiempo. [diariolibre.com], [imf.org]

La DGAPP y el marco de la Ley 47‑20 son instrumentos valiosos si se les mide por su misión correcta: construir capacidad, banco de proyectos, metodología y trazabilidad. Y cualquier reforma orientada a reducir tiempos debe anclarse en buenas prácticas: valor por dinero, transparencia presupuestaria y gestión de riesgos fiscales, tal como recomiendan la OCDE y el FMI/Banco Mundial. [dgapp.gob.do], [dgapp.gob.do] [legalinstr…s.oecd.org], [ppiaf.org], [imf.org]

Recomendación final a la ciudadanía: exigir “agilidad” sin expediente es exigir la posibilidad del error costoso. Lo que conviene al país es la agilidad con rigor: misma vara, expediente público, competencia real y registro fiscal transparente. [diariolibre.com], [legalinstr…s.oecd.org], [ppiaf.org]

Referencias (formato APA 7.ª edición)

Bonnelly Ginebra, C. S. (2025). Manual de gestión y financiación privada de infraestructuras y servicios públicos: Un enfoque práctico para la República Dominicana. Editorial Universidad del Caribe (UNICARIBE). (Registro ISBN). [biblioteca…ibe.edu.do], [isbn.bnphu.gob.do]

Bonnelly Ginebra, C. (2026, 6 de febrero). Ni “fracaso” ni milagro: razones por las que las APP tardan y qué debe reformarse en RD. Diario Libre. [diariolibre.com]

Congreso Nacional de la República Dominicana. (2020). Ley No. 47‑20 de Alianzas Público‑Privadas. Dirección General de Alianzas Público‑Privadas (DGAPP). [dgapp.gob.do]

Presidencia de la República Dominicana. (2020). Decreto No. 434‑20 que aprueba el Reglamento de aplicación de la Ley 47‑20. [presidencia.gob.do], [dgapp.gob.do]

Consejo Nacional de Competitividad. (2006). Ley No. 1‑06 que crea el Consejo Nacional de Competitividad (Base legal institucional). [cnc.gob.do], [do.vlex.com]

Organisation for Economic Co‑operation and Development (OECD). (2012/2025). Recommendation of the Council on Principles for Public Governance of Public‑Private Partnerships (OECD/LEGAL/0392). [legalinstr…s.oecd.org]

International Monetary Fund (IMF). (2006). Public‑Private Partnerships, Government Guarantees, and Fiscal Risk (R. Hemming, Lead). [imf.org]

Public‑Private Infrastructure Advisory Facility (PPIAF). (2016). Guidance Note for the Public‑Private Partnerships Fiscal Risk Assessment Model (PFRAM). [ppiaf.org]

World Bank Group et al. (2017). Public‑Private Partnerships: Reference Guide (Version 3.0). [ppp.worldbank.org], [ppiaf.org]

Función Pública (Colombia). (2012). Ley 1508 de 2012: Régimen jurídico de las Asociaciones Público‑Privadas. [funcionpub…ica.gov.co]

Sobre el autor

 

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

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Palabras clave: alianzas público‑privadas, fideicomisos públicos, valor por dinero, riesgos fiscales, transparencia, gobernanza, República Dominicana. [diariolibre.com][legalinstr…s.oecd.org][ppiaf.org][ppp.worldbank.org].....

Vietnam ante Occidente: entre la memoria estratégica y el cálculo del poder

Vietnam ante Occidente: entre la memoria estratégica y el cálculo del poder

| Por Luis Orlando Díaz Vóquez | @GuasabaraEditor @LuisOrlandoDia1

La filtración de un documento interno atribuido a instancias militares vietnamitas, divulgado a través de un reporte que lo identifica como “The 2nd U.S. Invasion Plan” (agosto de 2024), ha reactivado titulares sobre una supuesta desconfianza estructural de Hanói hacia Washington y sus aliados. Ese material, según la cobertura periodística, describe escenarios de “guerra de agresión” y pone el acento en el riesgo de injerencia política bajo la lógica de “revoluciones de color”, aun cuando reconoce que el riesgo inmediato de una guerra es bajo. Tomado literalmente, el texto parecería contradecir la imagen de acercamiento bilateral construida en los últimos años; leído geopolíticamente, en cambio, ilustra un rasgo clásico de los Estados medianos: cooperar en la superficie mientras se planifica para lo impensable en el subsuelo.

Ese doble registro no es anomalía; es doctrina. La arquitectura oficial de defensa vietnamita ha reiterado por décadas la política de “noes” —no alianzas militares, no alinearse con un país contra otro y no permitir bases extranjeras—, fórmula concebida para maximizar autonomía estratégica en un vecindario dominado por potencias. La actualización doctrinal en torno al Libro Blanco de Defensa de 2019 amplía el mensaje: añade un énfasis explícito en no usar o amenazar con el uso de la fuerza, y a la vez preserva márgenes de flexibilidad “según circunstancias y condiciones específicas” para profundizar vínculos de defensa cuando convenga. En otras palabras, el principio rector no es la confianza sentimental sino la maniobra: neutralidad operativa, diversificación de socios y opciones abiertas para cuando el entorno se degrade.

En ese contexto, la elevación de la relación entre Vietnam y Estados Unidos al nivel de Asociación Estratégica Integral (2023) debe entenderse menos como un “giro de bloque” y más como un instrumento de balance. El propio texto del entendimiento bilateral subraya respeto a la Carta de la ONU, al derecho internacional y al sistema político de cada parte, además de cooperación amplia en prosperidad y seguridad. La estrategia estadounidense, a su vez, presenta a Vietnam como socio de un Indo-Pacífico “libre y abierto”, con interés en libertad de navegación y resiliencia de cadenas de suministro, sin asumir posturas sobre soberanía territorial en el Mar de China Meridional. Vistas así, las declaraciones públicas y los planes de contingencia no se excluyen: se complementan. Un Estado puede cooperar con una potencia para elevar capacidades económicas y tecnológicas y, simultáneamente, contemplar escenarios extremos por simple prudencia institucional. 

La clave está en lo que Vietnam teme realmente. Las notas sobre “revolución de color” que aparecen en la cobertura del documento filtrado remiten al corazón de la seguridad del régimen: el riesgo no es solo militar, sino político. Ese énfasis es coherente con el estilo de política exterior que analistas describen como “diplomacia del bambú”: raíces firmes (soberanía e independencia), tronco resistente (cohesión interna) y ramas flexibles (adaptación táctica y multilateralismo). Tal aproximación procura beneficios de múltiples direcciones sin quedar atrapada en rivalidades ajenas, lo que explica por qué Hanói puede ampliar la cooperación con Occidente y, en paralelo, mantener canales densos con su vecino del norte. 

La geoeconomía refuerza esa lectura. Estados Unidos continúa siendo el mayor mercado de exportación de Vietnam, con cifras de aduanas vietnamitas que sitúan los envíos a ese destino alrededor de 119 mil millones de dólares en 2024 dentro de un intercambio bilateral superior a 132 mil millones. A la vez, China aparece descrita en análisis especializados como el principal socio comercial agregado de Vietnam y un componente decisivo de su metabolismo industrial, lo que condiciona cualquier postura maximalista. En el tablero de las cadenas globales de valor, Vietnam se ha convertido en un nodo manufacturero relevante; por eso su política exterior no es ideológica, sino logística: evitar shocks que interrumpan exportaciones, inversión y acceso tecnológico, mientras se preserva margen para resistir presiones políticas de cualquiera de los grandes. 

La dimensión marítima completa el triángulo. El Mar de China Meridional es simultáneamente autopista comercial, reservorio de recursos y teatro de coerción incremental; informes estadounidenses describen la disputa como un pulso entre reclamaciones expansivas, interpretaciones divergentes de la Convención del Mar y prácticas de presión bajo el umbral del conflicto abierto. Para Vietnam, no se trata de un asunto periférico: es un problema existencial de soberanía, seguridad y comercio. De ahí que Hanói haya acelerado en los últimos años la ampliación y fortificación de posiciones en las Spratly, acompañando la modernización naval con infraestructura que aumenta persistencia operativa y capacidad de reabastecimiento. En ese escenario, la presencia de Occidente —no necesariamente como “protector”, sino como equilibrador del entorno estratégico— ofrece a Vietnam un beneficio indirecto: elevar el costo político de la coerción y ampliar el espacio diplomático de la disuasión.

Sin embargo, conviene evitar dos lecturas simplistas. La primera es asumir que el documento filtrado prueba un giro antiestadounidense irreversible; la propia cobertura subraya que, aun en esa narrativa de sospecha, se admite baja probabilidad de guerra y se trata de planificación de contingencias, práctica común en fuerzas armadas. La segunda es creer que el acercamiento con Washington equivale a alineamiento automático contra Pekín; la doctrina de “noes” y la lógica del bambú existen precisamente para impedir que Vietnam sea arrastrado a coaliciones rígidas que limiten su autonomía. La geopolítica real de Hanói consiste en administrar simultáneamente cooperación económica, prudencia militar y control político interno, todo bajo una premisa: sobrevivir como Estado soberano en una zona donde la presión de grandes potencias es constante.

Visto desde Occidente, el punto estratégico no es “ganar” a Vietnam como pieza de ajedrez, sino consolidar un marco de relación que haga innecesaria la coerción y rentable la cooperación. El lenguaje oficial de la Asociación Estratégica Integral apuesta por ese marco al hablar de respeto mutuo, soberanía e integración en una región estable y próspera. Y, si algo enseña el episodio del documento filtrado, es que el principal activo occidental en el Sudeste Asiático no es la retórica, sino la previsibilidad institucional: comercio abierto, transferencia tecnológica sostenible, cooperación en resiliencia y un respaldo consistente al derecho internacional como regla del juego. Para Vietnam, esa previsibilidad no elimina sus reflejos históricos; los vuelve administrables. Para Occidente, reconocer esa psicología estratégica —memoria de guerra, miedo a la injerencia y obsesión por la autonomía— es la condición para una relación madura, menos moralista y más realista, capaz de producir estabilidad en el único terreno donde realmente se decide la influencia: el costo y el beneficio de las opciones.

Luis Orlando Díaz Vólquez, articulista

@GuasabaraEditor @LuisOrlandoDia1

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Versión académica

Democracia, seguridad regional y diplomacia del bambú: Vietnam entre la asociación estratégica con Estados Unidos, la gravitación de China y la arquitectura occidental del Indo-Pacífico
Por Luis Orlando Díaz Vólquez

La publicación periodística sobre un documento interno vietnamita identificado como “The 2nd U.S. Invasion Plan” (agosto de 2024) reactivó un debate que suele reaparecer cuando Estados medianos conviven con potencias: la distancia entre el discurso diplomático público y la planificación militar de contingencia. Reportes recientes describen que dicho texto, divulgado por una organización que afirma haber obtenido el documento, caracteriza a Estados Unidos como un actor “beligerante” y plantea escenarios de “guerra de agresión”, aun admitiendo que el riesgo inmediato de un conflicto directo sería bajo. Este episodio, lejos de invalidar la cooperación con Washington, ayuda a entender la lógica profunda de Hanói: el objetivo estratégico no es “elegir bando”, sino preservar autonomía en un entorno de competencia entre grandes potencias y de tensiones marítimas persistentes. Desde una perspectiva favorable a Estados Unidos, a la democracia y a Occidente, el caso ofrece una oportunidad para precisar qué aporta el orden liberal y por qué el alineamiento normativo con reglas, transparencia y libertad de navegación resulta más estabilizador para Vietnam y para el Sudeste Asiático que la coerción incremental y la ambigüedad legal. [abcnews.go.com], [thediplomat.com] [amti.csis.org], [congress.gov] [bidenwhite…chives.gov], [congress.gov]

La elevación de la relación Vietnam–Estados Unidos a una Asociación Estratégica Integral en septiembre de 2023 constituye un hito precisamente porque se asienta en principios jurídicos y políticos explícitos: respeto a la Carta de las Naciones Unidas, al derecho internacional y al sistema político de cada parte, además de reconocimiento de soberanía e integridad territorial. Esta formulación es relevante por su contenido y por su señal: si una potencia actúa como socio, no como tutor, habilita márgenes de cooperación sin forzar subordinación. En términos de gobernanza regional, Washington ha descrito el vínculo como una contribución a un Indo-Pacífico “estable, seguro, libre y abierto”, en el que Vietnam —como nodo creciente de cadenas de suministro— se beneficia de resiliencia económica y previsibilidad institucional. La tesis central de este artículo es que el valor geopolítico de Occidente no radica en “arrastrar” a Vietnam contra China, sino en fortalecer un marco de reglas y controles (compliance) que reduzca la rentabilidad estratégica de la coerción, amplíe la autonomía decisional vietnamita y refuerce la seguridad regional. [bidenwhite…chives.gov], [vn.usembassy.gov] [state.gov], [bidenwhite…chives.gov] [state.gov], [cfr.org]

Para comprender la aparente paradoja del documento filtrado, conviene recordar que la doctrina de defensa vietnamita se ha articulado durante años alrededor de los “noes”: no alianzas militares, no alinearse con un país contra otro y no permitir bases militares extranjeras en su territorio. Análisis del Libro Blanco de Defensa de 2019 señalan que Vietnam reafirmó esos principios e incorporó un énfasis adicional en no usar o amenazar con el uso de la fuerza, a la vez que preservó flexibilidad “según circunstancias y condiciones específicas” para desarrollar relaciones de defensa “necesarias y apropiadas”. En lenguaje geopolítico, esto equivale a una “neutralidad armada”: cooperación selectiva, diversificación de socios y apertura táctica para endurecer o suavizar vínculos conforme cambie el balance de poder. Por eso, la planificación de contingencias contra actores diversos no debe interpretarse como una política exterior antioccidental, sino como una práctica típica de seguridad nacional en un Estado que aprendió —históricamente— a desconfiar de dependencias absolutas. [rand.org], [iseas.edu.sg] [amti.csis.org], [iseas.edu.sg] [amti.csis.org], [diplomacy.edu] [abcnews.go.com], [rand.org]

En el plano geoeconómico, la asociación con Estados Unidos representa para Vietnam un ancla de prosperidad y un incentivo para la modernización productiva bajo estándares de mercado. La evidencia disponible sitúa a Estados Unidos como el mayor mercado de exportación vietnamita, con estimaciones aduanales que ubican las exportaciones hacia ese destino alrededor de 119 mil millones de dólares en 2024, dentro de un intercambio bilateral superior a 132 mil millones. Esa densidad comercial explica por qué Hanói considera estratégico sostener un canal fluido con Washington: acceso a demanda, integración a cadenas globales y credibilidad para atraer inversión en sectores de alto valor. Desde un enfoque prooccidental, este vínculo no se agota en cifras; también transmite prácticas y estándares que suelen acompañar el comercio con democracias avanzadas: transparencia, trazabilidad, gobernanza corporativa y cumplimiento regulatorio, factores que reducen riesgos sistémicos y elevan la calidad institucional del desarrollo. [wtocenter.vn], [state.gov] [state.gov], [wtocenter.vn] [bidenwhite…chives.gov], [state.gov]

Sin embargo, cualquier lectura seria debe incorporar el papel de China, tanto como potencia geoeconómica como vector de presión estratégica en el Mar de China Meridional. Informes y análisis sobre la disputa marítima describen que China sostiene reclamaciones amplias y que la región es escenario de fricción persistente, donde están en juego rutas marítimas críticas, recursos y la interpretación de derechos en zonas económicas exclusivas bajo la Convención del Mar. Vietnam, por su parte, ocupa un lugar singular: comparte interdependencia económica con China —incluida la inserción industrial regional— y simultáneamente enfrenta un problema de soberanía y seguridad asociado a la militarización y a la coerción marítima. Esta combinación empuja a Hanói a una estrategia de equilibrio: resistir presiones en el mar sin romper el circuito económico continental, y ampliar vínculos con Occidente sin convertirlos en alianza formal. Desde la óptica democrática occidental, esa estrategia es comprensible y, a la vez, perfectible: mientras más robusto sea el marco jurídico regional y más creíbles sean los costos internacionales de la coerción, menor será el margen para la imposición unilateral. [congress.gov], [cfr.org] [amti.csis.org], [cfr.org] [amti.csis.org], [rand.org]

La seguridad regional del Indo-Pacífico se decide, en gran medida, en el Mar de China Meridional, no solo por disputas de soberanía, sino por la gobernanza de los “commons” marítimos: libertad de navegación, protección de líneas de comunicación y prevención de incidentes. Un reporte del Congreso de Estados Unidos sintetiza el desacuerdo central: mientras la posición mayoritaria interpreta que la Convención del Mar permite navegación y operaciones militares en la ZEE de un Estado costero sin autorización, China —y algunos otros— sostienen una interpretación más restrictiva, lo que genera fricciones recurrentes. Para Vietnam, el mar es un asunto existencial porque su economía depende del flujo marítimo; reportes recientes destacan que Hanói ha incrementado obras en puestos avanzados y capacidades para sostener presencia, entendiendo la disputa como parte de su seguridad nacional. En este escenario, el aporte occidental es fundamentalmente estabilizador cuando se traduce en disuasión indirecta, capacidad de monitoreo, cooperación en seguridad marítima y, sobre todo, defensa de la legalidad internacional como estándar de conducta. [congress.gov], [cfr.org] [defensenews.com], [voanews.com] [state.gov], [congress.gov]

La llamada “doctrina del bambú” —o “bamboo diplomacy”— ofrece un lente útil para explicar por qué Vietnam puede profundizar con Estados Unidos y, al mismo tiempo, evitar el alineamiento rígido. La doctrina, atribuida en su formulación moderna al liderazgo vietnamita, utiliza la metáfora del bambú: raíces fuertes (soberanía), tronco firme (interés nacional) y ramas flexibles (adaptación). En el plano operativo, la diplomacia del bambú se expresa en diversificación y multilateralismo: múltiples asociaciones estratégicas, participación activa en foros internacionales y búsqueda de beneficios económicos con distintos polos sin quedar atrapado en rivalidades. Para Occidente, comprender esta doctrina es clave porque impide expectativas irreales: Vietnam no está “disponible” para una alianza clásica, pero sí para una cooperación robusta basada en respeto, beneficios recíprocos y reglas. En términos normativos, la doctrina del bambú también explica por qué la promoción de valores democráticos debe ser inteligente: no como imposición, sino como incentivo asociado a resultados —prosperidad, Estado de derecho, calidad regulatoria— que refuercen la estabilidad doméstica y la legitimidad internacional. [diplomacy.edu], [orfonline.org] [bidenwhite…chives.gov], [amti.csis.org] [bidenwhite…chives.gov], [state.gov]

La narrativa sobre “revoluciones de color” mencionada en los reportes del documento filtrado revela un punto sensible: la seguridad del régimen suele interpretarse como parte inseparable de la seguridad nacional. Según la cobertura, la preocupación de sectores militares no se limita al plano bélico, sino a la posibilidad de que actores externos incentiven cambios políticos internos. Este dato es crucial para el análisis prooccidental, porque obliga a distinguir entre la democracia como ideal normativo y la democracia como estrategia de cambio. Si Occidente desea relaciones sostenibles con Vietnam, necesita reducir la percepción de amenaza existencial y aumentar la percepción de beneficio estratégico. Ello no implica renunciar a principios democráticos, sino jerarquizar instrumentos: cooperación institucional, educación, transferencia tecnológica, fortalecimiento del Estado de derecho económico y apoyo a la resiliencia social mediante intercambios, creando “densidad” de vínculos que haga más costoso el retorno a la desconfianza estructural. [abcnews.go.com], [thediplomat.com] [bidenwhite…chives.gov], [state.gov] [state.gov], [bidenwhite…chives.gov]

Desde la perspectiva de la política exterior estadounidense, el enfoque “libre y abierto” busca precisamente preservar un entorno donde las economías medianas no sean obligadas a aceptar esferas de influencia coercitivas. Documentos oficiales de la relación bilateral subrayan que una Vietnam “fuerte, independiente, próspera y resiliente” beneficia a ambos países y contribuye a la estabilidad regional. Esta lógica es compatible con la diplomacia del bambú: Vietnam desea independencia; Estados Unidos declara apoyarla; y el mecanismo de compatibilidad es la cooperación sin subordinación, basada en reglas y en respeto formal. Cuando Occidente se alinea con el derecho internacional —y lo aplica de manera consistente— ofrece una plataforma para que los Estados medianos negocien con mayor margen frente a potencias revisionistas o coercitivas. [bidenwhite…chives.gov], [state.gov] [bidenwhite…chives.gov], [vn.usembassy.gov] [congress.gov], [cfr.org]

Ahora bien, ¿qué implica todo esto para China? Implica que el “espacio de maniobra” de Pekín se reduce cuando Vietnam tiene alternativas económicas, tecnológicas y diplomáticas creíbles. La evidencia de ampliación de instalaciones y presencia vietnamita en el Mar de China Meridional sugiere que Hanói busca elevar su capacidad de sostener posiciones y disminuir vulnerabilidades logísticas, en parte como respuesta a la militarización regional. A su vez, análisis sobre la disputa marítima remarcan que la coerción y la intimidación —incluidas presiones por interpretaciones restrictivas en ZEE— alimentan tensiones que pueden derivar en escaladas accidentales. En este marco, la cooperación Vietnam–Estados Unidos funciona como “seguro estratégico” sin necesidad de alianza formal: más capacidad, más opciones, más costos para el uso de la fuerza o para el “salami slicing” político-militar. Desde una visión favorable a Occidente, esto contribuye a un equilibrio más estable, porque desincentiva soluciones unilaterales y favorece arreglos negociados dentro de marcos multilaterales. [defensenews.com], [voanews.com] [congress.gov], [cfr.org] [state.gov], [congress.gov] [cfr.org], [congress.gov]

El episodio del documento filtrado, por tanto, debe ser interpretado como una señal de fricción interna y como recordatorio de que la memoria histórica pesa en las instituciones de seguridad. Los reportes citan que esa filtración expone tensiones en la élite, donde sectores más conservadores o alineados con la defensa serían reticentes a profundizar el acercamiento con Washington. Lejos de ser un motivo para que Occidente retroceda, esta realidad sugiere lo contrario: profundizar la cooperación de forma que produzca beneficios visibles y reduzca temores de injerencia, manteniendo una narrativa coherente de respeto a la soberanía vietnamita. La democracia y los valores occidentales se defienden con consistencia institucional, no con gestos erráticos; y la confianza estratégica se construye cuando las políticas son previsibles, los compromisos se cumplen y el comercio se acompaña de estándares que fortalecen capacidades estatales y empresariales. [abcnews.go.com], [independent.co.uk] [bidenwhite…chives.gov], [state.gov] [state.gov], [bidenwhite…chives.gov]

En síntesis, Vietnam se encuentra en una posición que ilustra la geopolítica contemporánea: Estados medianos que prosperan mediante apertura económica y diversificación diplomática, al tiempo que enfrentan tensiones de seguridad por disputas marítimas y rivalidad entre potencias. La diplomacia del bambú explica la preferencia vietnamita por la flexibilidad, pero también muestra su límite: sin un entorno regional regulado por reglas, la flexibilidad puede convertirse en vulnerabilidad. Desde un enfoque proestadounidense, prodemocracia y prooccidental, la respuesta estratégica no es exigir alineamientos, sino consolidar un orden regional donde el derecho internacional y la libertad de navegación sean la norma; donde la cooperación tecnológica y comercial eleve la resiliencia; y donde Vietnam encuentre en Occidente un socio confiable, respetuoso y útil para su autonomía. En ese marco, China seguirá siendo un actor inevitable, pero su margen para imponer hechos consumados disminuirá en la medida en que el Sudeste Asiático —con Vietnam como pieza clave— disponga de alternativas reales y de una arquitectura institucional que premie la cooperación y castigue la coerción. [diplomacy.edu], [cfr.org] [bidenwhite…chives.gov], [congress.gov] [cfr.org], [state.gov]

Referencias

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Center for Preventive Action, Council on Foreign Relations. (2024, septiembre 17). Territorial Disputes in the South China Sea. https://www.cfr.org/global-conflict-tracker/conflict/territorial-disputes-south-china-sea

Congressional Research Service. (2025, diciembre 22). China Primer: South China Sea Disputes (IF10607). https://www.congress.gov/crs_external_products/IF/PDF/IF10607/IF10607.13.pdf

Diplomacy.edu. (2025). Bamboo diplomacy in 2025. https://www.diplomacy.edu/topics/bamboo-diplomacy/

Hiep, L. H. (2019, diciembre 10). New White Paper Reveals Little Change to Vietnam’s Defence Policy. ISEAS–Yusof Ishak Institute. https://www.iseas.edu.sg/media/commentaries/new-white-paper-reveals-little-change-to-vietnams-defence-policy-by-le-hong-hiep/

Hunt, L. (2026, febrero 5). Vietnam Planning For ‘Second US Invasion,’ Leaked Government Document Claims. The Diplomat. https://thediplomat.com/2026/02/vietnam-planning-for-second-us-invasion-leaked-government-document-claims/

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U.S. Department of State. (2024, julio 17). Integrated Country Strategy (ICS) – Vietnam (Public). https://www.state.gov/wp-content/uploads/2024/09/ICS_EAP_Vietnam_PUBLIC.pdf

VCCI/WTO Center (Vietnam). (2025, enero 13). US remains largest Vietnamese export market. https://wtocenter.vn/tin-tuc/26910-us-remains-largest-vietnamese-export-market

VOA News. (2024, junio 27). Vietnam confronts China with island building in South China Sea. https://www.voanews.com/a/vietnam-confronts-china-with-island-building-in-south-china-sea/7675824.html

Defense News. (2025, diciembre 17). Vietnam nears completion of militarized South China Sea outposts. https://www.defensenews.com/global/asia-pacific/2025/12/17/vietnam-nears-completion-of-militarized-south-china-sea-outposts/

Sobre el autor

Luis Orlando Díaz Vólquez es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.

Resumen

La reciente publicación de un documento del Ministerio de Defensa de Vietnam, titulado El plan de la segunda invasión de EE.UU., ha generado titulares que sugieren un clima de desconfianza hacia Washington. Sin embargo, más allá de los temores expresados por Hanói, esta situación debe analizarse desde una perspectiva estratégica que resalte el papel positivo de Estados Unidos y de Occidente en el sudeste asiático.

Lejos de representar una amenaza, la relación entre Washington y Vietnam ha alcanzado su nivel más alto con la Asociación Estratégica Integral. Este vínculo no es un preludio de intervención, sino una oportunidad para que Vietnam se beneficie de mayor acceso a mercados occidentales, siendo EE.UU. el principal destino de sus exportaciones; transferencia tecnológica y cooperación en innovación, claves para modernizar su economía; y diversificación de alianzas, que reduce la dependencia de China y fortalece la autonomía vietnamita.

Occidente, liderado por Estados Unidos, ha demostrado que su presencia en Asia-Pacífico busca equilibrar el poder regional y garantizar la libertad de comercio en rutas vitales como el Mar de China Meridional. Para Vietnam, esto significa seguridad frente a presiones hegemónicas, posibilidad de integrarse en cadenas de valor globales y protección de su soberanía mediante alianzas multilaterales.

Es cierto que Vietnam se encuentra entre dos grandes socios: China y Estados Unidos. Pero esta dualidad no debe verse como un dilema, sino como una ventaja. Al mantener relaciones con ambos, Vietnam puede aprovechar la dinámica comercial con China y, al mismo tiempo, fortalecer su proyección internacional con Occidente, que ofrece estabilidad, inversión y cooperación en defensa.

El temor a una “segunda invasión” refleja más una narrativa defensiva que una realidad. Estados Unidos y Occidente no buscan imponer un modelo, sino abrir puertas a la prosperidad compartida. Para Vietnam, la clave está en reconocer que la cooperación con Washington no es una amenaza, sino una oportunidad histórica para consolidar su independencia, modernizar su economía y proyectarse como un actor relevante en el escenario global.

Luis Orlando Díaz Vólquez

Articulista

Presentación de la Ruta del Encuentro de dos Civilizaciones al llegar Cristóbal Colón a la Hispaniola.

Presentación de la Ruta del Encuentro de dos Civilizaciones al llegar Cristóbal Colón a la Hispaniola.  https://x.com/i/broadcasts/1nAKEEgvaeaKL  Presidente @LuisAbinader @PresidenciaRD

https://x.com/i/broadcasts/1nAKEEgvaeaKL