viernes, 30 de enero de 2026

¿Cómo va el país? Entre el 2.1 % de crecimiento y la prudencia monetaria

EDITORIAL
Un Banco Central debe cuidar tanto la estabilidad de precios como el empleo.

¿Cómo va el país? Entre el 2.1 % de crecimiento y la prudencia monetaria

La economía dominicana creció 2.1 % en 2025. Dicho así, en frío, parece un dato modesto para un país acostumbrado a ritmos más altos, pero no es un número vacío: es una señal de que, aun con turbulencias externas e internas, la actividad productiva mantuvo tracción suficiente para no detenerse. Lo relevante es entender qué explica ese desempeño, qué advierte ese mismo resultado y qué exige, desde ya, la ruta hacia 2026.

El Banco Central ha sido claro al identificar los motores del año: agropecuaria, minería, intermediación financiera y el dinamismo de hoteles, bares y restaurantes. Esa mezcla revela dos cosas. Por un lado, la economía sigue apoyándose en sectores que generan empleo y divisas, particularmente el turismo y actividades conexas. Por el otro, se confirma la importancia de la producción primaria y extractiva, especialmente cuando el contexto internacional favorece ciertos precios y, a la vez, presiona costos que impactan el bolsillo de la gente. Crecer, sí, pero crecer con calidad, es decir, con productividad, encadenamientos y salarios reales, sigue siendo la meta pendiente.

En ese contexto, la decisión del Banco Central de mantener invariable la tasa de política monetaria en 5.25 % anual debe leerse como un mensaje de equilibrio: no hay espacio para aventuras ni para triunfalismos, pero tampoco para apretar el freno cuando la economía necesita consolidar una recuperación gradual. Mantener la tasa, junto con los niveles de las facilidades permanentes, apunta a una postura de cautela ante la incertidumbre global y, sobre todo, ante presiones inflacionarias que no provienen del exceso de demanda, sino de choques de oferta. Traducido: la política monetaria puede ordenar expectativas y evitar desbalances, pero no puede “fabricar” alimentos ni controlar el clima.

La inflación interanual cerró 2025 en 4.95 %, dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %, lo cual es una buena noticia para la credibilidad del ancla monetaria. Sin embargo, el ciudadano no vive de promedios, vive de la compra semanal. Y ahí está el punto sensible: los precios de los alimentos continúan afectados por factores climáticos y distorsiones de oferta que elevan costos y golpean de manera desproporcionada a los hogares de menores ingresos. También la inflación subyacente, en 4.85 %, refleja cómo los aumentos en insumos y servicios vinculados a la alimentación se filtran al resto de la canasta. El desafío, por tanto, no es solo mantener la inflación dentro del rango; es evitar que el costo de vida, en su componente más esencial, erosione la tranquilidad social.

La transmisión de la política monetaria, por otra parte, parece estar haciendo su trabajo. La baja de la tasa interbancaria desde máximos de 12.6 % en junio de 2025 hasta 7.1 % anual en enero de 2026, y la reducción de las tasas pasivas y activas promedio, muestran un entorno financiero que se va flexibilizando. Eso importa porque una economía no despega solo con discursos: despega cuando el crédito fluye, cuando el capital de trabajo es accesible, cuando la inversión privada encuentra costos financieros manejables y cuando los sectores productivos pueden planificar con menos incertidumbre. El crecimiento del crédito al sector privado en moneda nacional, en torno a 8 %, va en esa dirección, pero el país debe vigilar que ese financiamiento se traduzca en producción, innovación y empleo, no en burbujas de consumo improductivo.

En el frente externo, los números dan un respiro. Remesas por US$11,866.3 millones y exportaciones totales por US$15,930.6 millones, con incrementos significativos, confirman que la economía dominicana mantiene una base sólida de generación de divisas. Esa fortaleza explica la estabilidad relativa del tipo de cambio, con una depreciación interanual de 3.1 % en 2025 y alrededor de 2.0 % en enero, y se refuerza con reservas internacionales cercanas a US$14,700 millones, equivalentes a más de 11 % del PIB y unos cinco meses de importaciones. La estabilidad cambiaria no es un lujo técnico: es una condición básica para que los precios no se desboquen, para que el comercio no se distorsione y para que el ahorro de los hogares no se diluya.

Ahora bien, la pregunta que verdaderamente importa es la del mañana. El Banco Central proyecta una recuperación gradual con expansión cercana a 4.0 % en 2026, apoyada en mayor ejecución de inversión pública y condiciones financieras favorables. Esa proyección, razonable y alcanzable, viene con un requisito que no se resuelve desde los escritorios: ejecutar bien. El país no necesita solo más inversión pública; necesita inversión pública oportuna, transparente, con impacto territorial y con capacidad de multiplicar productividad. Carreteras que conecten producción con mercados, infraestructura hídrica que reduzca vulnerabilidad climática, logística que abarate costos, y proyectos urbanos que mejoren la competitividad de las ciudades. Si la ejecución se ralentiza o se dispersa, el 4.0 % quedará como un deseo en un documento.

La economía dominicana ha mostrado resiliencia, pero no debe confundirse resiliencia con inmunidad. La incertidumbre global, la volatilidad de commodities y los choques climáticos seguirán presionando. Por eso, el momento exige una agenda clara: proteger el poder adquisitivo con políticas de oferta y productividad agropecuaria; sostener la estabilidad macro con disciplina fiscal y monetaria coordinada; y empujar una recuperación que se sienta en el empleo y en los ingresos reales. Crecer 2.1 % en 2025 no es un fracaso, pero tampoco es suficiente para las aspiraciones de un país que quiere avanzar más rápido y con mayor equidad.

La buena noticia es que hay fundamentos: divisas, reservas, un sistema financiero que se relaja gradualmente y expectativas de inflación ancladas. La responsabilidad, ahora, es convertir esos fundamentos en resultados visibles. El país va, sí. Pero lo que viene demanda más precisión, mejor ejecución y una visión que ponga al ciudadano en el centro de la política económica.

Ing. Luis Orlando Díaz Vólquez | @GUASABARAEditor @LuisOrlandoDia1

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Reforma fiscal como pacto por calidad de vida

La República Dominicana no necesita una reforma fiscal para castigar a nadie; la necesita para corregir un desbalance que limita el futuro. Con una presión tributaria relativamente baja frente a la región, con un volumen importante de tratamientos preferenciales y con una carga creciente de intereses que consume recursos, la reforma no es un capricho: es un instrumento para proteger el desarrollo.  

El gobierno —como cualquier administración— tiene el deber de sostener estabilidad, cuidar la inversión social y mantener confianza macroeconómica. Pero el país, como sociedad, tiene el derecho de exigir que cada peso recaudado rinda más y se convierta en mejor escuela, mejor hospital, más seguridad, más agua y más oportunidades. Meta RD 2026 plantea un horizonte de mejoras concretas para la vida cotidiana; la reforma fiscal puede ser el puente que haga esas metas financiables y sostenibles, sin hipotecar generaciones futuras. 

La clave está en el equilibrio: recaudar mejor, con justicia y competitividad; proteger al vulnerable con compensaciones y transferencias bien focalizadas; y gastar con eficiencia y transparencia. Si el debate se conduce con datos, gradualidad y enfoque humano, la reforma fiscal puede convertirse en una política de Estado para que el crecimiento sea más inclusivo y la calidad de vida mejore de forma tangible.

Ing. Luis Orlando Díaz Vólquez | @GUASABARAEditor @LuisOrlandoDia1

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¿Cómo va el país? Economía crece 2.1 % en 2025 y Banco Central mantiene tasa política 

La entidad resaltó que se prevé una recuperación gradual de la actividad económica, con una expansión proyectada en torno a 4.0 % para el año 2026
La economía creció.
Mayelin Acosta Guzmán | 
La economía dominicana creció 2.1 % en el 2025 impulsado principalmente por los sectores de agropecuaria y minería; así como por los servicios de intermediación financiera y hoteles, bares y restaurantes, entre otros, reveló el Banco Central del país (BCRD). 
La entidad resaltó que se prevé una recuperación gradual de la actividad económica, con una expansión proyectada en torno a 4.0 % para el año 2026, apoyada en un mayor ritmo de ejecución de la inversión pública y en condiciones financieras favorables.
Además detalló que las remesas alcanzaron US$11,866.3 millones al cierre de 2025 (+10.3%), las exportaciones totales ascendieron a US$ 15,930.6 millones (+14.4 %).
“El buen desempeño de las actividades generadoras de divisas ha contribuido al mantenimiento de la estabilidad relativa del tipo de cambio, con una depreciación interanual de 3.1 % en 2025 y de alrededor de 2.0 % en el mes de enero. Asimismo, las reservas internacionales se ubicaron al cierre del año 2025 en unos US$14,700 millones, equivalente a más de 11 % del PIB y cinco meses de importaciones, superando las métricas recomendadas por el FMI”, explicó.
La entidad también destacó que la inflación interanual se ubicó en 4.95 % en diciembre de 2025, dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %. “No obstante, los precios de los alimentos continúan afectados por choques de oferta exógenos a la política monetaria, tales como el impacto de eventos climáticos, que incidieron en la producción y comercialización de bienes agropecuarios. Asimismo, la inflación subyacente ha sido afectada por los incrementos en los servicios de suministro de alimentos ante los mayores precios de estos insumos, ubicándose en 4.85 % interanual”, indicó.
También el BCRD expuso que se ha observado una disminución significativa en la tasa de interés interbancaria al pasar de un máximo de 12.6 % en junio de 2025 a 7.1 % anual en enero de 2026. Asimismo, la tasa pasiva promedio ponderado de la banca múltiple ha disminuido de 9.6 % a 5.9 % con respecto a enero de 2025; mientras que la tasa activa promedio ponderado ha bajado de 15.2 % a 13.5 % en el mismo periodo.
En tanto, el crédito al sector privado en moneda nacional ha registrado un crecimiento interanual en torno a 8 % en enero, impulsado por los préstamos a los sectores productivos. Asimismo, los agregados monetarios se expanden a tasas superiores al crecimiento del PIB nominal.
"En efecto, se ha observado una disminución significativa en la tasa de interés interbancaria al pasar de un máximo de 12.6 % en junio de 2025 a 7.1 % anual en enero de 2026. Asimismo, la tasa pasiva promedio ponderado de la banca múltiple ha disminuido de 9.6 % a 5.9 % con respecto a enero de 2025; mientras que la tasa activa promedio ponderado ha bajado de 15.2 % a 13.5 % en el mismo periodo", resaltó.
Un Banco Central debe cuidar tanto la estabilidad de precios como el empleo.

https://hoy.com.do/economia/economia-crece-2-1-2025-banco-central-mantiene-tasa-politica_1074588.html
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Banco Central mantiene invariable su tasa de política monetaria
Para esta medida se tomó en consideración el incremento de la incertidumbre global, así como las presiones inflacionarias recientes, asociadas principalmente al impacto de choques de oferta sobre los precios de los alimentos.

Un Banco Central debe cuidar tanto la estabilidad de precios como el empleo. | Hoy 29.01.2026

BCRD mantiene invariable su tasa de política monetaria

El Banco Central de la República Dominicana (BCRD), en su reunión de política monetaria de enero de 2026, decidió mantener sin cambios su tasa de interés de política monetaria (TPM), en 5.25 % anual. 

Asimismo, la tasa de la facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día) permanece en 5.75 % anual, mientras la tasa de depósitos remunerados (Overnight) continúa en 4.50 % anual.

Para esta medida se tomó en consideración el incremento de la incertidumbre global, así como las presiones inflacionarias recientes, asociadas principalmente al impacto de choques de oferta sobre los precios de los alimentos. 

Asimismo, se ponderó que el mecanismo de transmisión de la política monetaria ha estado operando de forma eficiente, lo que ha contribuido a condiciones financieras favorables a través de menores tasas de interés bancarias.

En el entorno internacional, la economía de Estados Unidos de América (EUA) se ha mantenido resiliente con perspectivas de crecimiento que se revisan al alza hasta alcanzar 2.1 % en 2025 y 2.4 % en 2026, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

En tanto, la inflación interanual se situó en 2.7 % en diciembre, por encima de la meta de 2.0 % de la Reserva Federal (Fed), mientras que se han moderado los riesgos de que continúe el debilitamiento del mercado laboral. Ante este panorama, la Fed mantuvo su tasa de interés de referencia en el rango de 3.50 – 3.75 % anual en su reunión de enero, previéndose que se reanuden los recortes de tasas de interés a mediados del presente año.

En la Zona Euro, la actividad económica crecería 1.4 % en 2025 y 1.3 % en 2026, afectada por los conflictos geopolíticos y la incertidumbre comercial. Mientras, la inflación interanual se ubicó en 1.9 % en diciembre de 2025, en torno a la meta del Banco Central Europeo (BCE). En este contexto, los analistas de mercado esperan que el BCE mantenga su tasa de referencia sin cambios durante el año 2026.

En América Latina, el crecimiento económico continuaría moderado, con una expansión prevista de 2.4 % en 2025 y 2.2 % en 2026, a la vez que la inflación permanece dentro del rango meta en casi todos los países. Luego de las reducciones en sus tasas de política monetaria durante el año 2025, la mayoría de los bancos centrales de la región mantuvieron sin cambios sus tasas de referencia en enero de 2026.

Respecto a las materias primas, el precio por barril del petróleo intermedio de Texas (WTI) incrementó recientemente hasta situarse en torno a US$65 al cierre de enero, influenciado por mayores tensiones geopolíticas. Asimismo, el precio del oro se sitúa en máximos históricos, por encima de los US$5,000 por onza troy, al ser utilizado como refugio de valor en un contexto de alta incertidumbre. La evolución del precio de este metal representa una mejoría en los términos de intercambio para la República Dominicana, lo que continuaría influenciando positivamente la cuenta corriente de la balanza de pagos.

En el entorno nacional, la inflación interanual se ubicó en 4.95 % en diciembre de 2025, dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 %. No obstante, los precios de los alimentos continúan afectados por choques de oferta exógenos a la política monetaria, tales como el impacto de eventos climáticos, que incidieron en la producción y comercialización de bienes agropecuarios. Asimismo, la inflación subyacente ha sido afectada por los incrementos en los servicios de suministro de alimentos ante los mayores precios de estos insumos, ubicándose en 4.85 % interanual, dentro del rango meta establecido en el programa monetario.

El sistema de pronósticos del BCRD señala que, si bien la inflación local continuaría afectada en el corto plazo por estos choques, se prevé que su impacto se disiparía gradualmente durante los próximos trimestres en la medida que se normalicen las condiciones de oferta. De esta forma, se espera que la inflación general y la subyacente se ubiquen dentro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 % al cierre del año 2026. Asimismo, los analistas del mercado esperan que las presiones inflacionarias recientes se moderen durante el presente año, manteniendo ancladas sus expectativas de mediano plazo en torno a 4 %, centro del rango meta.

Por otro lado, el indicador mensual de actividad económica (IMAE) registró una expansión interanual de 2.3 % en el mes de diciembre. De esta forma el crecimiento acumulado en el año 2025 se ubicó en 2.1 %, impulsado principalmente por los sectores de agropecuaria y minería; así como por los servicios de intermediación financiera y hoteles, bares y restaurantes, entre otros. Hacia adelante se prevé una recuperación gradual de la actividad económica, con una expansión proyectada en torno a 4.0 % para el año 2026, apoyada en un mayor ritmo de ejecución de la inversión pública y en condiciones financieras favorables.

Es importante destacar que, el BCRD redujo la TPM en 50 puntos básicos de forma acumulada en el segundo semestre de 2025, ubicándola en torno a una postura monetaria neutral, al considerar las expectativas de inflación. A la vez, el BCRD implementó el programa de provisión de liquidez de RD$81 mil millones aprobado por la Junta Monetaria para la canalización de financiamiento a los sectores productivos en condiciones favorables.

En la medida que ha estado operando el mecanismo de transmisión de la política monetaria, las condiciones financieras se han flexibilizado, lo que contribuiría a dinamizar la demanda interna. En efecto, se ha observado una disminución significativa en la tasa de interés interbancaria al pasar de un máximo de 12.6 % en junio de 2025 a 7.1 % anual en enero de 2026. Asimismo, la tasa pasiva promedio ponderado de la banca múltiple ha disminuido de 9.6 % a 5.9 % con respecto a enero de 2025; mientras que la tasa activa promedio ponderado ha bajado de 15.2 % a 13.5 % en el mismo periodo.

En tanto, el crédito al sector privado en moneda nacional ha registrado un crecimiento interanual en torno a 8 % en enero, impulsado por los préstamos a los sectores productivos. Asimismo, los agregados monetarios se expanden a tasas superiores al crecimiento del PIB nominal.

En cuanto al sector externo, las remesas alcanzaron US$11,866.3 millones al cierre de 2025 (crecimiento de 10.3 %), mientras las exportaciones totales ascendieron a US$ 15,930.6 millones (14.4 %) impulsadas por las mayores exportaciones de oro. En ese sentido, se estima que el déficit de cuenta corriente se ubicaría en torno a 2.4 % del PIB en 2025, siendo totalmente financiado por la inversión extranjera directa proyectada de US$4,900 millones.

El buen desempeño de las actividades generadoras de divisas ha contribuido al mantenimiento de la estabilidad relativa del tipo de cambio, con una depreciación interanual de 3.1 % en 2025 y de alrededor de 2.0 % en el mes de enero. Asimismo, las reservas internacionales se ubicaron al cierre del año 2025 en unos US$14,700 millones, equivalente a más de 11 % del PIB y 5 meses de importaciones, superando las métricas recomendadas por el FMI.

Es importante resaltar que la economía dominicana cuenta con fuertes fundamentos y un sector productivo resiliente, que se reflejan en una mejor percepción de riesgo país con relación al promedio de América Latina y otras economías emergentes. En este entorno internacional desafiante, el Banco Central de la República Dominicana seguirá monitoreando la evolución de la economía y evaluando los espacios para continuar adoptando oportunamente las medidas que contribuyan a impulsar la actividad económica, reiterando su compromiso de mantener la inflación dentro del rango meta.

https://hoy.com.do/economia/banco-central-mantiene-invariable-tasa-politica-monetaria_1074578.html

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