sábado, 31 de enero de 2026

Estados Unidos | Comenzó el nuevo cierre parcial del gobierno de Estados Unidos a la espera de la votación en la Cámara de Representantes

Estados Unidos | 
Comenzó el nuevo cierre parcial del gobierno de Estados Unidos a la espera de la votación en la Cámara de Representantes
La administración estadounidense afronta una suspensión de actividades, mientras se espera la aprobación definitiva de fondos en la cámara baja durante una sesión prevista para el inicio de la próxima semana
31 Ene, 2026 01:30 a.m. EST
La nieve cubre el suelo alrededor del edificio del Capitolio de EE.UU., dos días después de que una tormenta invernal barriera una gran franja de Estados Unidos, en Washington, D.C., 27 de enero de 2026 (REUTERS/Kylie Cooper)

Estados Unidos entró en situación de parálisis presupuestaria a la medianoche del viernes, aunque se prevé que el cierre parcial del gobierno sea breve y termine tras una votación prevista para el lunes en el Capitolio.
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Este nuevo “shutdown” se produce apenas tres meses después del cierre gubernamental más largo en la historia del país, ocurrido entre octubre y noviembre del año pasado. El Senado aprobó en la tarde un proyecto presupuestario, pero el texto aún debe recibir el visto bueno de la Cámara de Representantes, que resolverá a comienzos de la semana.
Las consecuencias de la parálisis se esperan que sean mínimas, ya que la interrupción podría limitarse al fin de semana y no implicaría el envío masivo de funcionarios a licencia sin sueldo.
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El desencuentro que demoró el acuerdo en un principio se debió a la resistencia de la oposición demócrata a aprobar fondos para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), tras la muerte de dos manifestantes durante operaciones de antinmigración en Minnesota.
El texto avalado el viernes en el Senado, con 71 votos a favor y 29 en contra, es fruto de un acuerdo entre los senadores demócratas y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La oposición aceptó aprobar cinco de los seis apartados del presupuesto, mientras que el financiamiento para el DHS será objeto de nuevas negociaciones en las próximas dos semanas.
Debido a las reglas de la Cámara Alta, se requerían 60 votos de 100 para aprobar el presupuesto. Aunque los republicanos tienen la mayoría, necesitaban el respaldo de varios senadores de la oposición para avanzar con el texto.
La Oficina de Presupuesto (OMB) de la Casa Blanca solicitó el viernes por la noche a los departamentos que activaran sus planes para un cierre, aunque expresó su esperanza de que “sea breve”.
El edificio del Capitolio de los Estados Unidos en Washington, D.C. EEUU (REUTERS/Annabelle Gordon)
El proyecto presupuestario parecía avanzar hacia su aprobación antes del plazo del 31 de enero. Sin embargo, los hechos ocurridos el sábado pasado en Minneapolis alteraron el panorama político. La muerte de Alex Pretti, sumada al fallecimiento de Renee Good días antes, ambos a manos de agentes migratorios, generó indignación dentro de la clase política estadounidense.
El jefe de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, expuso el viernes las demandas de su partido y sostuvo que es necesario “frenar a ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) y poner fin a la violencia”. Entre las medidas reclamadas figura la prohibición del uso de pasamontañas por parte de los agentes federales. “Basta de policía secreta”, reclamó Schumer en el recinto parlamentario.
Los republicanos respondieron con sus propias demandas, incluyendo restricciones a las llamadas ciudades santuario que, según argumentan, no hacen suficiente para hacer cumplir las leyes migratorias.
El senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, bloqueó inicialmente el paquete presupuestario el jueves por la noche al retener el consentimiento unánime necesario para acelerar la votación en el Senado. Graham expresó objeciones a la medida provisional para Seguridad Nacional y al lenguaje aprobado por la Cámara de Representantes que impide a los senadores demandar al Departamento de Justicia si sus registros telefónicos fueron incautados durante investigaciones previas, refiriéndose a la polémica investigación Arctic Frost sobre el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
El jefe de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer (REUTERS/Elizabeth Frantz)
El viernes por la mañana, Graham anunció que permitiría el avance del proyecto de ley de financiamiento si los líderes del Senado se comprometían a someter a votación una legislación de su autoría para endurecer las normas contra las ciudades santuario. Si la medida se promulga, los legisladores tendrán solo dos semanas para negociar un proyecto de financiamiento anual para Seguridad Nacional, un proceso que ambos partidos admiten será políticamente complejo.
Pese a la entrada en vigor del nuevo “shutdown”, se considera improbable que se repita la experiencia del año pasado, cuando el país vivió el cierre gubernamental más prolongado de su historia.
Durante ese período, republicanos y demócratas disputaron durante 43 días por temas como las subvenciones a los seguros de salud; cientos de miles de empleados públicos quedaron en suspensión temporal y otros, considerados esenciales, debieron seguir trabajando, aunque todos recibieron sus salarios al finalizar la parálisis presupuestaria.
https://www.infobae.com/estados-unidos/2026/01/31/comenzo-el-nuevo-cierre-parcial-del-gobierno-de-estados-unidos-a-la-espera-de-la-votacion-en-la-camara-de-representantes/
(Con información de AFP)
COMENTARIO DE OPINIÓN: 

Parálisis presupuestaria y la fragilidad de la gobernabilidad en Estados Unidos

La repetición de cierres parciales del gobierno, aunque breves, revela una falla estructural que trasciende la disputa por partidas concretas: erosiona la confianza pública, complica la gestión de emergencias y convierte la financiación del Estado en una moneda de cambio político. Entrar en parálisis a la medianoche por desacuerdos legislativos, aunque la interrupción dure solo días, normaliza una práctica que debería ser excepcional.

El reciente “shutdown” llega apenas meses después del cierre más largo en la historia reciente, lo que subraya la recurrencia del problema y la fragilidad de mayorías que no logran acuerdos estables. Las reglas parlamentarias que exigen consensos y las tácticas de presión partidaria transforman la negociación en un juego de suma cero, con costos reales para la administración pública y la ciudadanía.

En lo inmediato, los efectos materiales pueden ser limitados si la paralización se resuelve pronto y no implica despidos masivos. Sin embargo, la acumulación de episodios de este tipo reduce la previsibilidad necesaria para la planificación estatal, afecta a contratistas y mercados, y debilita la capacidad de respuesta ante emergencias, como las provocadas por tormentas invernales o crisis humanitarias.

La disputa por el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional, alimentada por la indignación pública tras operaciones migratorias con resultados trágicos, muestra cómo hechos puntuales pueden bloquear acuerdos más amplios. Cuando las demandas sobre prácticas de seguridad y migración se mezclan con la urgencia de mantener al gobierno en funcionamiento, la política se empobrece y las soluciones se postergan.

Los liderazgos legislativos tienen la responsabilidad de priorizar la estabilidad institucional sobre ganancias tácticas a corto plazo. Separar las votaciones que garantizan el funcionamiento básico del Estado de los debates sobre reformas sensibles permitiría negociar con menos presión y más enfoque en soluciones duraderas.

Es hora de convertir la urgencia en oportunidad: establecer mecanismos de financiación automática para evitar cierres técnicos, crear espacios de negociación bipartidista con plazos razonables y exigir transparencia en las operaciones que generan víctimas para que las reformas se discutan con datos y procedimientos claros. La gobernabilidad exige que la financiación del Estado deje de ser rehén de crisis recurrentes y vuelva a ser una garantía para la vida cotidiana de la ciudadanía./

Luis Orlando Díaz Vólquez, articulista.

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