domingo, 5 de julio de 2026

馃嚛馃嚧 XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del PRM: institucionalidad, reforma interna y prueba de madurez democr谩tica


馃嚛馃嚧 XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del PRM: institucionalidad, reforma interna y prueba de madurez democr谩tica

Por Luis Orlando D铆az V贸lquez | #Guas谩baraEditor

La XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del Partido Revolucionario Moderno (PRM), celebrada este domingo 5 de julio de 2026 en el Hotel Marriott Piantini, en Santo Domingo, debe ser le铆da con una mirada m谩s amplia que la de un simple tr谩mite org谩nico. Lo ocurrido all铆 tiene implicaciones institucionales, pol铆ticas y democr谩ticas de primer orden, porque no se trat贸 煤nicamente de modificar normas internas, sino de redise帽ar parcialmente la arquitectura de poder del partido oficialista en un momento delicado: la transici贸n hacia una nueva direcci贸n, la administraci贸n del Gobierno, la competencia anticipada por el liderazgo presidencial de 2028 y la necesidad de preservar cohesi贸n interna sin sacrificar deliberaci贸n democr谩tica. La convocatoria se realiz贸 para conocer, enmendar o aprobar propuestas de modificaci贸n a los estatutos partidarios, conforme a la Ley n煤m. 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Pol铆ticos, la Ley n煤m. 20-23 Org谩nica del R茅gimen Electoral, los Estatutos Generales del PRM y una resoluci贸n previa del Comit茅 Nacional aprobada el 21 de junio de 2026. 12

El dato central de la jornada fue la aprobaci贸n de una reforma parcial de los estatutos que reduce de cuatro a dos a帽os el pr贸ximo per铆odo de las autoridades partidarias, estableciendo un mandato excepcional entre 2026 y 2028, antes de retornar al esquema ordinario de cuatro a帽os despu茅s de las elecciones nacionales de 2028. La reforma tambi茅n crea una nueva estructura de conducci贸n que permite al presidente del partido delegar funciones ejecutivas en el primer vicepresidente, elimina la figura del coordinador ejecutivo de la Presidencia y convierte al primer vicepresidente en coordinador ejecutivo y primero en la l铆nea de sucesi贸n partidaria. 34

Vista en profundidad, esa decisi贸n contiene una lectura pol铆tica evidente: el PRM intenta ordenar su proceso interno sin perder capacidad de maniobra frente al ciclo electoral de 2028. La reducci贸n del per铆odo de las autoridades no es un detalle t茅cnico. Es una f贸rmula transitoria que busca acomodar la renovaci贸n dirigencial, evitar una petrificaci贸n prematura de los equilibrios internos y permitir que la organizaci贸n reconfigure su mando luego de las pr贸ximas elecciones nacionales. Pero toda ingenier铆a institucional lleva consigo una advertencia: si se usa para ordenar la transici贸n, puede fortalecer al partido; si se emplea para administrar cuotas coyunturales sin resolver las tensiones de fondo, apenas postergar谩 conflictos que podr铆an reaparecer con mayor intensidad.

La reforma se produce, adem谩s, en medio de gestiones y versiones p煤blicas sobre la posibilidad de que el presidente Luis Abinader asuma la presidencia del PRM mientras concluye su mandato constitucional. Seg煤n lo reportado, Jos茅 Ignacio Paliza explic贸 que el prop贸sito de los cambios es permitir que quien presida la organizaci贸n se concentre en la conducci贸n pol铆tica, mientras las tareas administrativas y operativas recaigan sobre otro dirigente. 3 Esa separaci贸n funcional puede tener sentido desde el punto de vista organizativo, pero abre una discusi贸n mayor: ¿c贸mo preservar la autonom铆a del partido cuando su eventual presidente es, al mismo tiempo, presidente de la Rep煤blica?

Ese es uno de los puntos neur谩lgicos de la democracia dominicana contempor谩nea: la relaci贸n entre partido, Gobierno y Estado. Todo partido que gobierna enfrenta el riesgo de diluir su vida org谩nica dentro de la maquinaria gubernamental. Cuando eso ocurre, la organizaci贸n pol铆tica deja de ser espacio de deliberaci贸n, formaci贸n, fiscalizaci贸n, intermediaci贸n social y renovaci贸n de liderazgos, para convertirse en prolongaci贸n administrativa del poder. El desaf铆o del PRM consiste en evitar esa confusi贸n. La conducci贸n pol铆tica del partido puede estar vinculada al liderazgo presidencial, pero no debe quedar subordinada a la l贸gica cotidiana del Gobierno ni a la distribuci贸n burocr谩tica del Estado.

Por eso, la discusi贸n sobre la separaci贸n entre funciones pol铆ticas y funciones ejecutivas dentro del partido es relevante, aunque insuficiente. Una cosa es delegar tareas operativas; otra, garantizar verdadera institucionalidad. La institucionalidad no se mide 煤nicamente por organigramas, cargos o reglamentos, sino por la existencia de reglas claras, procedimientos transparentes, contrapesos internos, respeto a la pluralidad, renovaci贸n efectiva y mecanismos que impidan que la unidad sea confundida con obediencia. Si la reforma fortalece la vida interna, ser谩 un avance. Si solo facilita una nueva distribuci贸n de poder, su impacto democr谩tico ser谩 limitado.

La convenci贸n tambi茅n ampli贸 de 60 a 65 el n煤mero m谩ximo de integrantes de la Direcci贸n Ejecutiva y modific贸 el mecanismo para escoger vicepresidentes, que ahora ser铆an distribuidos proporcionalmente seg煤n los votos v谩lidos obtenidos por la plancha ganadora de la presidencia partidaria. 3 Este cambio puede interpretarse como un intento de ampliar espacios e introducir elementos de representaci贸n proporcional dentro de la estructura de mando. Sin embargo, su valor depender谩 de si esa ampliaci贸n representa realmente mayor pluralidad o si termina funcionando como una f贸rmula para integrar corrientes internas sin alterar la concentraci贸n real de decisiones.

Otro elemento de especial importancia es que, finalizadas las elecciones nacionales de 2028, la siguiente direcci贸n del PRM volver谩 a ser escogida mediante voto universal, directo y secreto de la militancia, quedando la convenci贸n de delegados como una modalidad excepcional para el actual proceso. 34 Esta disposici贸n es pol铆ticamente significativa, porque reconoce —al menos en el plano normativo— que la legitimidad partidaria no puede descansar de manera permanente en mecanismos restringidos de representaci贸n. El voto directo de la militancia es una fuente superior de legitimidad democr谩tica, siempre que se organice con padr贸n confiable, reglas equitativas, competencia real y garant铆as para todos los sectores.

La decisi贸n de elegir las nuevas autoridades mediante convenci贸n de delegados hab铆a generado inconformidades en algunos sectores, incluyendo se帽alamientos sobre el retiro de aspiraciones vinculadas al desacuerdo con ese m茅todo. 45 Ese dato no debe minimizarse. En pol铆tica, el consenso puede ser una virtud cuando nace de la deliberaci贸n, pero puede convertirse en problema cuando se percibe como sustituci贸n de la voluntad de las bases. La democracia interna no consiste en evitar diferencias, sino en procesarlas bajo reglas aceptadas. Un partido moderno no se fortalece porque silencie sus tensiones, sino porque las ordena, las debate y las convierte en energ铆a institucional.

La reforma estatutaria tambi茅n debe ser entendida dentro de un proceso iniciado a finales de mayo de 2026, cuando el PRM anunci贸 la designaci贸n de una comisi贸n especial integrada por Roberto Fulcar, Dar铆o Castillo, Guido G贸mez Mazara, Sigmund Freund, Dionicio de los Santos, Yadira Henr铆quez y Salvador Ramos, con el mandato de presentar propuestas para una reforma participativa, ordenada y representativa. 61 Esto permite afirmar que la convenci贸n no surgi贸 de una improvisaci贸n formal, sino de una ruta org谩nica previamente trazada. Sin embargo, la existencia de una comisi贸n y un calendario no garantiza por s铆 sola participaci贸n sustantiva. La pregunta relevante sigue siendo: ¿cu谩nto peso real tuvieron las bases, las provincias, los municipios, las seccionales del exterior y las corrientes internas en la formulaci贸n final de los cambios?

Ese punto conduce a una reflexi贸n mayor sobre la calidad de los partidos dominicanos. La Ley n煤m. 33-18 obliga a las organizaciones pol铆ticas a renovar sus autoridades en un plazo m谩ximo de cuatro a帽os, y la reforma aprobada por el PRM se inscribe dentro de ese marco de cumplimiento legal. 45 Pero la democracia no puede reducirse al cumplimiento m铆nimo de la ley. La legalidad es el piso; la legitimidad es una construcci贸n m谩s exigente. Un partido puede actuar dentro del marco legal y, aun as铆, enfrentar cuestionamientos si sus decisiones no son suficientemente abiertas, competitivas o transparentes. La institucionalidad verdadera requiere que los procedimientos no solo sean v谩lidos, sino tambi茅n confiables.

La convenci贸n ocurre, adem谩s, en medio de una competencia natural entre figuras del oficialismo por el horizonte presidencial de 2028. Los reportes disponibles se帽alan que la reforma se produce en ese contexto de aspiraciones, reacomodos y llamados a la unidad interna. 37 Este es un momento especialmente sensible para el PRM. Todo partido en el poder enfrenta una tensi贸n estructural: gobernar el presente mientras organiza el futuro. Si se concentra demasiado en la administraci贸n gubernamental, corre el riesgo de descuidar su vida interna. Si se absorbe prematuramente en la lucha sucesoral, puede debilitar la gesti贸n p煤blica y transmitir una imagen de desconexi贸n frente a las prioridades ciudadanas.

En ese sentido, resultan relevantes las palabras atribuidas al presidente Abinader durante reuniones partidarias recientes, cuando advirti贸 que las diferencias leg铆timas no deben convertirse en divisiones innecesarias y que el compa帽ero no es un adversario. 3 Esa idea resume una verdad pol铆tica elemental: ning煤n partido oficialista puede sostener gobernabilidad, reformas, autoridad p煤blica y competitividad electoral si convierte sus contradicciones internas en fracturas permanentes. Pero tambi茅n hay que decirlo con claridad: la unidad no debe equivaler a cierre del debate. La unidad democr谩tica se construye con reglas; la unidad impuesta se sostiene con silencios. Y los silencios, tarde o temprano, pasan factura.

La XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria deja, por tanto, una prueba de madurez. El PRM debe demostrar que la reforma no fue solo un mecanismo para allanar el camino a una nueva presidencia partidaria, ni una operaci贸n de equilibrio entre grupos, ni una soluci贸n temporal para cumplir con plazos legales. Debe demostrar que es capaz de convertir los estatutos en pr谩ctica pol铆tica verificable. Eso significa que la transitoriedad de los dos a帽os no se convierta en una herramienta de discrecionalidad; que la delegaci贸n de funciones no derive en ambig眉edad de mando; que la ampliaci贸n de la Direcci贸n Ejecutiva no sea decorativa; que el retorno al voto universal, directo y secreto de la militancia en 2028 sea respetado; y que la renovaci贸n no sea solo nominal, sino real.

La historia pol铆tica dominicana est谩 llena de estatutos bien redactados y pr谩cticas deficientemente aplicadas. Por eso, el verdadero examen comenzar谩 despu茅s de la convenci贸n. Se ver谩 en la forma en que se organice la elecci贸n interna pautada ahora para el 9 de agosto, luego de haber sido pospuesta desde el 2 de agosto; se ver谩 en la competencia por la presidencia, las vicepresidencias, la secretar铆a general y las subsecretar铆as generales; se ver谩 en la integraci贸n de los organismos territoriales; y se ver谩, sobre todo, en la capacidad del partido para evitar que la administraci贸n del poder p煤blico sustituya la deliberaci贸n partidaria. 32

Un partido moderno no puede ser 煤nicamente una maquinaria electoral. Debe ser escuela c铆vica, comunidad de ideas, canal de representaci贸n, estructura de formaci贸n, espacio de correcci贸n interna y puente entre sociedad y Estado. Si el PRM aspira a consolidarse como fuerza dominante del sistema pol铆tico dominicano, necesita algo m谩s que victorias electorales: necesita institucionalidad consistente, liderazgos renovables, disciplina democr谩tica, transparencia org谩nica y capacidad de escuchar a su militancia. Gobernar da poder; institucionalizar da permanencia.

La convenci贸n del 5 de julio de 2026 puede convertirse en un punto de inflexi贸n si sus reformas abren una etapa de mayor orden interno, participaci贸n real y separaci贸n responsable entre direcci贸n pol铆tica y gesti贸n gubernamental. Pero tambi茅n puede quedar como una reforma de coyuntura si sus cambios se limitan a acomodar liderazgos, administrar aspiraciones y producir una imagen de unidad sin resolver las tensiones de fondo. La diferencia entre una cosa y la otra no estar谩 en los discursos pronunciados, sino en las pr谩cticas que vengan despu茅s.

En definitiva, la XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del PRM no solo modific贸 estatutos: puso sobre la mesa el tipo de partido que el oficialismo quiere ser en la pr贸xima etapa de la vida democr谩tica dominicana. Si ser谩 una organizaci贸n moderna, institucional y abierta, o si ser谩 una estructura electoral adaptada a la administraci贸n del poder, depender谩 de la coherencia entre norma y conducta. La democracia dominicana no ser谩 m谩s fuerte que sus partidos; y los partidos no ser谩n m谩s fuertes que la calidad de sus reglas, la transparencia de sus procesos y la madurez de sus liderazgos.

El PRM tiene ante s铆 una oportunidad hist贸rica: convertir su reforma interna en una se帽al de madurez democr谩tica. Si lo logra, habr谩 dado un paso importante hacia una institucionalidad partidaria m谩s robusta. Si falla, habr谩 demostrado que la reforma fue apenas una pausa t谩ctica en medio de las tensiones del poder. El 5 de julio de 2026 queda registrado, por tanto, no como una fecha menor del calendario partidario, sino como una jornada en la que el partido gobernante fue llamado a responder una pregunta de fondo: si quiere administrar una victoria o construir una instituci贸n.

Luis Orlando D铆az V贸lquez | #Guas谩baraEditor

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PRM modifica sus estatutos y allana el camino para una eventual presidencia de Abinader

La pr贸xima direcci贸n solo permanecer谩 dos a帽os y el partido cre贸 una estructura que separa la conducci贸n pol铆tica de las funciones ejecutivas.

PRM modifica sus estatutos y allana el camino para una eventual presidencia de Abinader
La reforma estatutaria se produce en medio de la competencia entre las principales figuras del oficialismo por la candidatura presidencial de 2028. (ARCHIVO / DIARIO LIBRE)
| 4 min de lectura

El Partido Revolucionario Moderno (PRM) aprob贸 este domingo una reforma parcial de sus estatutos que reduce de cuatro a dos a帽os el pr贸ximo per铆odo de sus autoridades y crea una nueva estructura de direcci贸n que permitir谩 al presidente de la organizaci贸n delegar las funciones ejecutivas en el primer vicepresidente.

Los cambios fueron aprobados en medio de las gestiones para que el presidente Luis Abinader asuma la presidencia del partido mientras concluye su mandato constitucional.

Apenas dos d铆as antes, el presidente del PRM, Jos茅 Ignacio Paliza, revel贸 que el mandatario pondera asumir esa responsabilidad tras la reestructuraci贸n interna de la organizaci贸n.

En esa entrevista, Paliza explic贸 que el prop贸sito de los cambios es que quien presida el partido pueda concentrarse en la conducci贸n pol铆tica de la organizaci贸n, mientras las responsabilidades administrativas y operativas recaigan sobre otro dirigente.

Precisamente, la reforma elimina la figura del coordinador ejecutivo de la Presidencia y dispone que el primer vicepresidente asuma la coordinaci贸n ejecutiva de esa instancia, adem谩s de convertirse en el primero en la l铆nea de sucesi贸n del presidente del partido.

Como parte de las modificaciones, el PRM incorpor贸 una disposici贸n transitoria que establece que las autoridades que resulten electas el pr贸ximo 9 de agosto ejercer谩n un per铆odo excepcional de dos a帽os, entre 2026 y 2028, en lugar de los cuatro a帽os previstos en los estatutos.

A partir del siguiente proceso interno, que se celebrar谩 despu茅s de las elecciones nacionales de 2028, las autoridades volver谩n a ser escogidas para per铆odos ordinarios de cuatro a帽os.

Cambios en la direcci贸n del PRM

La reforma tambi茅n ampl铆a de 60 a 65 el n煤mero m谩ximo de integrantes de la Direcci贸n Ejecutiva y modifica el mecanismo para escoger a los vicepresidentes, quienes ser谩n distribuidos de manera proporcional a los votos v谩lidos obtenidos por la plancha ganadora de la presidencia del partido.

Asimismo, dispone que, una vez concluidas las elecciones nacionales de 2028, la siguiente direcci贸n del PRM volver谩 a ser escogida mediante el voto universal, directo y secreto de la militancia, dejando la convenci贸n de delegados como una modalidad excepcional para el proceso de este a帽o.

El Comit茅 Nacional hab铆a aprobado la semana pasada que las nuevas autoridades fueran elegidas mediante una convenci贸n de delegados. Este domingo, adem谩s, la organizaci贸n pospuso del 2 al 9 de agosto la elecci贸n de su presidente, vicepresidentes, secretario general y subsecretarios generales.

Llamados a la unidad

La reforma estatutaria se produce en medio de la competencia entre las principales figuras del oficialismo por la candidatura presidencial de 2028 y de reiterados llamados de la direcci贸n del partido a preservar la unidad interna.

Durante la reuni贸n del Comit茅 Nacional celebrada la semana pasada, Abinader advirti贸 que uno de los principales riesgos para el PRM ser铆a permitir que "las diferencias leg铆timas se conviertan en divisiones innecesarias". Tambi茅n afirm贸 que "el compa帽ero no es un adversario" y que el verdadero adversario del partido es "el atraso, la pobreza y la desigualdad".

El mandatario reconoci贸 que existen aspiraciones leg铆timas dentro de la organizaci贸n, pero pidi贸 a la dirigencia concentrarse en la gesti贸n de gobierno. "Los dominicanos nos eligieron para resolver los problemas del pa铆s y no para o铆r hablar de los nuestros", expres贸. Luego a帽adi贸: "Los problemas nuestros los discutimos internamente".

Periodista y escritor. Egresado de la UASD, con una trayectoria en prensa televisiva y varios medios impresos.

Diario Libre

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XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del Partido Revolucionario Moderno (PRM):

Principales datos

  • La convenci贸n fue celebrada el domingo 5 de julio de 2026, a partir de las 9:00 de la ma帽ana, en el Hotel Marriott Piantini, en Santo Domingo. 12
  • Fueron convocados los delegados y delegadas del partido, junto a dirigentes y miembros de la alta direcci贸n de la organizaci贸n. 12

Temas centrales de la jornada

Seg煤n las convocatorias y reportes publicados:

  • Conocer, debatir, enmendar o aprobar las modificaciones a los Estatutos Generales del PRM. 34
  • Elegir y validar nuevas autoridades partidarias dentro del proceso de renovaci贸n institucional. 5
  • Discutir propuestas de fortalecimiento org谩nico y reestructuraci贸n interna. 2

Propuestas de reforma estatutaria reportadas

Entre los cambios discutidos se destacan:

  • Reducir de cuatro a dos a帽os el per铆odo de determinadas autoridades partidarias elegidas en el presente proceso. 6
  • Establecer el car谩cter transitorio de esas autoridades hasta despu茅s de las elecciones de 2028. 6
  • Crear un r茅gimen de incompatibilidad para que cargos como presidente, vicepresidente o secretario general del partido no formen parte simult谩neamente del Gabinete Presidencial. 6
  • Incorporar representaci贸n adicional de la di谩spora y fortalecer la participaci贸n de estructuras provinciales en la direcci贸n partidaria. 6
  • Limitar la ocupaci贸n de un mismo cargo a un m谩ximo de dos per铆odos consecutivos. 6

Contexto pol铆tico

La convenci贸n se desarroll贸 en medio del proceso de renovaci贸n institucional del PRM y de una reforma estatutaria impulsada por una comisi贸n integrada, entre otros, por Roberto Fulcar, Guido G贸mez Mazara, Sigmund Freund, Dar铆o Castillo, Yadira Henr铆quez y Salvador Ramos. 34

Fuentes consultadas

  • PRM celebra este domingo su XXIII Convenci贸n (Ensegundos.do) 1
  • PRM celebra XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria en Santo Domingo (Debate.do) 2
  • PRM celebra este domingo su XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria (HoraXHora) 6
  • PRM convoca a Convenci贸n Nacional Extraordinaria para elegir nuevas autoridades (Teleuniverso) 3
  • PRM convoca a una convenci贸n extraordinaria para decidir si reforma su estatuto org谩nico (Noticias SIN) 4

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XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del PRM: institucionalidad, reforma interna y prueba de madurez democr谩tica

Por Luis Orlando D铆az V贸lquez | #Guas谩baraEditor

La XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del Partido Revolucionario Moderno (PRM), celebrada este domingo 5 de julio de 2026 en el Hotel Marriott Piantini, en Santo Domingo, no puede leerse como un simple acto org谩nico de tr谩mite interno. Por su naturaleza, por el momento pol铆tico en que se produce y por los temas convocados, representa una jornada de alta significaci贸n para el sistema de partidos de la Rep煤blica Dominicana. La convocatoria reuni贸 a delegados y delegadas, dirigentes y miembros de la alta direcci贸n del partido oficialista, con una agenda centrada en conocer, enmendar o aprobar propuestas de modificaci贸n a sus estatutos internos, en cumplimiento de la legislaci贸n electoral vigente, los estatutos partidarios y una resoluci贸n previa del Comit茅 Nacional aprobada el 21 de junio de 2026. 12

Lo relevante de esta convenci贸n no reside 煤nicamente en que el PRM haya convocado a sus organismos de decisi贸n, sino en el contenido pol铆tico de las reformas discutidas. De acuerdo con los reportes disponibles, la propuesta principal contemplaba reducir de cuatro a dos a帽os el per铆odo de las autoridades partidarias elegidas en el actual proceso de renovaci贸n, estableciendo un car谩cter transitorio hasta despu茅s de las elecciones de 2028. Tambi茅n se plante贸 un principio de incompatibilidad para impedir que dirigentes con puestos clave —como presidente, vicepresidente o secretario general del partido— formen parte del Gabinete Presidencial, con el prop贸sito de exigir dedicaci贸n exclusiva a los asuntos partidarios. 32

Vista en profundidad, esa discusi贸n toca uno de los nervios m谩s sensibles de la democracia dominicana contempor谩nea: la relaci贸n entre partido, Gobierno y Estado. Todo partido que llega al poder enfrenta el riesgo de diluir su vida org谩nica dentro de la maquinaria gubernamental. Cuando eso ocurre, la organizaci贸n pol铆tica deja de ser espacio de deliberaci贸n, formaci贸n, fiscalizaci贸n y renovaci贸n, para convertirse en extensi贸n administrativa del poder. Por eso, una regla de incompatibilidad entre funciones partidarias estrat茅gicas y posiciones gubernamentales, si se aplica con rigor, puede contribuir a separar responsabilidades, reducir conflictos de inter茅s y preservar la autonom铆a institucional del partido frente al ejercicio cotidiano del Gobierno. 32

La convenci贸n tambi茅n se inscribe en un proceso m谩s amplio de revisi贸n estatutaria iniciado a finales de mayo de 2026, cuando la Direcci贸n Ejecutiva del PRM design贸 una comisi贸n integrada por Roberto Fulcar, Dar铆o Castillo, Guido G贸mez Mazara, Sigmund Freund, Dionicio de los Santos, Yadira Henr铆quez y Salvador Ramos, con el encargo de presentar una propuesta de reforma participativa, ordenada y representativa. Esa comisi贸n deb铆a entregar sus conclusiones antes del 14 de junio, lo que permite entender la cita del 5 de julio como la culminaci贸n formal de una etapa de debate interno y no como una convocatoria improvisada. 24

Otro punto de especial importancia es la propuesta de habilitar cinco nuevos espacios en la Direcci贸n Ejecutiva para representantes de la di谩spora e incluir a presidentes provinciales como miembros de ese organismo. Esta dimensi贸n territorial y transnacional tiene una lectura pol铆tica profunda. La di谩spora dominicana ya no es un actor perif茅rico de la vida nacional: vota, invierte, remesa, opina, comunica y condiciona narrativas p煤blicas desde ciudades globales como Nueva York, Madrid, Boston, Miami y San Juan. Incorporarla de manera m谩s visible en la estructura de direcci贸n partidaria supone reconocer que la pol铆tica dominicana del siglo XXI se decide no solo en el territorio nacional, sino tambi茅n en los espacios donde vive, trabaja y se organiza una parte sustancial de la comunidad dominicana en el exterior. 32

La inclusi贸n de presidentes provinciales tambi茅n revela una necesidad de descentralizaci贸n interna. En los partidos modernos, la conexi贸n entre direcci贸n nacional y estructuras territoriales es vital para evitar que las decisiones se tomen exclusivamente desde c煤pulas urbanas o c铆rculos de poder concentrados. Un partido con vocaci贸n mayoritaria necesita escuchar sus provincias, municipios, distritos municipales y seccionales del exterior. De lo contrario, corre el riesgo de administrar victorias electorales sin producir cohesi贸n pol铆tica duradera. La convenci贸n, en ese sentido, puede interpretarse como una tentativa de ordenar el v铆nculo entre centro y periferia dentro de la organizaci贸n. 43

No menos significativo es el debate sobre la limitaci贸n de permanencia en los cargos. Seg煤n los reportes publicados, la propuesta tambi茅n establec铆a que ninguna autoridad partidaria pudiera ocupar el mismo puesto por m谩s de dos per铆odos consecutivos. Esta disposici贸n, de aprobarse y cumplirse, apuntar铆a a prevenir la petrificaci贸n dirigencial, abrir espacios a nuevos liderazgos y evitar que la institucionalidad partidaria sea capturada indefinidamente por grupos internos. La democracia no solo se predica hacia afuera; se demuestra hacia adentro. Un partido que regula la permanencia de sus autoridades env铆a una se帽al de que la renovaci贸n no debe depender 煤nicamente de coyunturas, presiones o conflictos, sino de normas claras y previsibles. 32

La XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria ocurre, adem谩s, en un momento en que el PRM enfrenta el desaf铆o de administrar simult谩neamente el poder, la renovaci贸n interna y la expectativa social. Como partido oficialista, su fortaleza no se mide solo por su capacidad electoral, sino por su habilidad para institucionalizar procesos, canalizar tensiones y evitar que las diferencias internas se conviertan en fracturas p煤blicas. Algunos reportes vinculan esta reforma con tensiones generadas por el m茅todo de “consenso” promovido para la selecci贸n de autoridades a principios de a帽o, mecanismo que habr铆a sido rechazado por diversos sectores internos. Ese dato revela que la convenci贸n no solo tiene una dimensi贸n normativa, sino tambi茅n una funci贸n pol铆tica de recomposici贸n, arbitraje y legitimaci贸n. 34

En pol铆tica, el consenso puede ser una virtud cuando nace de la deliberaci贸n transparente; pero puede convertirse en problema cuando se percibe como imposici贸n, reparto cerrado o sustituci贸n de la voluntad de las bases. Por eso, el valor real de esta convenci贸n depender谩 menos del discurso formal y m谩s de la calidad del procedimiento: qui茅nes participaron, c贸mo se discutieron las reformas, qu茅 nivel de apertura tuvieron las propuestas, qu茅 mecanismos de votaci贸n se usaron y hasta qu茅 punto los delegados ejercieron una funci贸n deliberativa efectiva. Una organizaci贸n pol铆tica madura no teme al debate interno; lo ordena, lo procesa y lo convierte en energ铆a institucional.

Esta convenci贸n tambi茅n obliga a mirar el papel de la Ley n煤m. 33-18 sobre Partidos, Agrupaciones y Movimientos Pol铆ticos y la Ley n煤m. 20-23, Org谩nica del R茅gimen Electoral, marcos jur铆dicos mencionados en la convocatoria. La institucionalidad democr谩tica dominicana ha avanzado en regular el funcionamiento de los partidos, pero la ley por s铆 sola no basta. Las normas pueden establecer procedimientos, plazos, requisitos y 贸rganos; sin embargo, la cultura democr谩tica se construye cuando los partidos asumen esas reglas no como formalidades obligatorias, sino como instrumentos para fortalecer la confianza p煤blica. 25

Desde esa perspectiva, la XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del PRM debe ser examinada m谩s all谩 de sus efectos internos. En una democracia representativa, los partidos no son asociaciones privadas sin consecuencias p煤blicas. Son veh铆culos de representaci贸n, canales de intermediaci贸n social y plataformas desde las cuales se organiza el acceso al poder. Por tanto, cuando un partido con responsabilidades de Gobierno modifica sus estatutos, redefine sus 贸rganos de direcci贸n o regula la relaci贸n entre partido y Administraci贸n P煤blica, el impacto se proyecta sobre la calidad del sistema pol铆tico nacional.

El reto del PRM, luego de esta convenci贸n, ser谩 convertir las reformas aprobadas —si fueron ratificadas en los t茅rminos propuestos— en pr谩cticas verificables. La historia pol铆tica dominicana est谩 llena de estatutos bien redactados y pr谩cticas deficientemente aplicadas. La verdadera prueba no ser谩 la proclamaci贸n de la reforma, sino su cumplimiento: que la incompatibilidad no sea selectiva; que la di谩spora no sea decorativa; que las provincias no sean invitadas solo para legitimar decisiones previamente tomadas; que la renovaci贸n no sea un simple relevo nominal; y que la transitoriedad de las autoridades no termine convertida en permanencia disfrazada.

Tambi茅n habr谩 que observar c贸mo esta convenci贸n incide en el equilibrio interno del partido hacia el ciclo pol铆tico posterior a 2026 y, especialmente, hacia las elecciones de 2028. La reducci贸n del per铆odo de las autoridades partidarias a dos a帽os, con car谩cter transitorio, puede ser interpretada como una ingenier铆a institucional para garantizar flexibilidad durante una etapa de reacomodo pol铆tico. Pero esa flexibilidad debe manejarse con prudencia. Si se usa para ordenar la transici贸n interna, puede fortalecer al partido; si se utiliza para administrar cuotas coyunturales sin resolver tensiones de fondo, podr铆a posponer conflictos que luego emerjan con mayor intensidad.

En el plano simb贸lico, la convenci贸n pretende proyectar una imagen de unidad, disciplina y fortalecimiento. Esa narrativa es comprensible en cualquier partido que ejerce el poder y busca preservar cohesi贸n. Sin embargo, la unidad pol铆tica aut茅ntica no consiste en la ausencia de diferencias, sino en la capacidad de procesarlas bajo reglas aceptadas por todos. La unidad que vale es la que se construye con institucionalidad, no la que se impone con silencios. La disciplina que fortalece es la que respeta la deliberaci贸n, no la que anula la pluralidad.

La XXIII Convenci贸n Nacional Extraordinaria del PRM deja, por tanto, una ense帽anza mayor: los partidos dominicanos est谩n llamados a evolucionar desde estructuras electorales hacia instituciones pol铆ticas modernas. Eso implica reglas claras, renovaci贸n generacional, controles internos, transparencia, formaci贸n pol铆tica, territorialidad real, inclusi贸n de la di谩spora y separaci贸n responsable entre funciones partidarias y gubernamentales. La democracia dominicana no ser谩 m谩s fuerte que sus partidos; y sus partidos no ser谩n m谩s fuertes que la calidad de sus normas, liderazgos y pr谩cticas internas.

Si el PRM logra convertir esta convenci贸n en un punto de inflexi贸n institucional, habr谩 dado un paso importante hacia la consolidaci贸n de una organizaci贸n m谩s moderna, funcional y democr谩tica. Si, por el contrario, la reforma queda reducida a una operaci贸n de equilibrio interno, su alcance hist贸rico ser谩 limitado. En todo caso, el 5 de julio de 2026 queda registrado como una fecha clave en la ruta org谩nica del partido oficialista: una jornada en la que no solo se discutieron estatutos, sino tambi茅n el tipo de partido que el PRM aspira a ser frente a sus bases, frente al Gobierno y frente a la sociedad dominicana.

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