viernes, 10 de julio de 2026

Wellington Arnaud dio primer palazo para ampliación del acueducto de San Francisco de Macorís

 

Wellington Arnaud dio primer palazo para ampliación del acueducto de San Francisco de Macorís

Duarte, R.D., 9 de julio de 2026.- El director ejecutivo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), Wellington Arnaud, dio el primer palazo para dejar iniciados los trabajos de ampliación del acueducto de San Francisco de Macorís, con una inversión estimada de RD$3,699,521,760.69.

De acuerdo a lo informado, la obra beneficiará a más de 285,200 habitantes. 

Arnaud destacó que el proyecto forma parte del compromiso del presidente Luis Abinader de continuar fortaleciendo la infraestructura de agua potable en todo el país, así como garantizar un servicio más eficiente y mejorar la calidad de vida de miles de familias de la provincia Duarte.

La ampliación contempla la construcción de una nueva planta potabilizadora de filtración rápida, con capacidad de 600 litros por segundo, en Cenoví, así como la rehabilitación de la planta existente, de 1,000 litros por segundo, en Mata Larga.

Además, incluye la instalación de 11.6 kilómetros de tubería de impulsión de 24 pulgadas; la construcción de dos depósitos reguladores superficiales de un millón de galones cada uno; un depósito superficial de 792,000 galones para la zona norte; dos depósitos elevados metálicos, de 600,000 y 150,000 galones; más de 120 kilómetros de líneas de conducción; 290 kilómetros de redes de distribución y la colocación de 18,000 acometidas urbanas.

La iniciativa también incluye el equipamiento de una estación de bombeo tipo «booster» en Cenoví y la construcción de otra estación, con capacidad de 585 metros cúbicos por hora, a fin de optimizar el suministro de agua potable.

Reiteró que su gestión está comprometida con la eficiencia y la transparencia. «Planificar para transformar es el eje fundamental de nuestra gestión, garantizando el desarrollo humano a toda la población», precisó.

Asimismo, pidió paciencia a la población por las inevitables intervenciones y rupturas de calles que conllevan estos trabajos, asegurando que la ejecución está plenamente garantizada gracias a la solvencia y trayectoria de las empresas contratistas seleccionadas en la licitación.

En la actividad estuvieron presentes la gobernadora Ana Xiomara Cortés; el senador Franklin Romero; así como los alcaldes Faurys Vélez, de Castillo, y Noel Rafael Abreu, de Pimentel.

Finalmente se procedió con la juramentación formal del comité de veeduría, el cual estará presidido por Eugenio Vargas.

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Agua, salud y dignidad: la infraestructura hídrica como política de Estado

La ampliación del acueducto de San Francisco de Macorís, iniciada por Wellington Arnaud con una inversión superior a RD$3,699 millones, debe entenderse como parte de una estrategia nacional más amplia: convertir el agua potable, el saneamiento, el riego, la protección hidráulica y la salud pública en ejes de desarrollo humano bajo la gestión del presidente Luis Abinader.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La ampliación del acueducto de San Francisco de Macorís no es una obra más en el inventario de la infraestructura pública dominicana. Es una intervención de alto valor social, sanitario y territorial que toca una de las fibras más sensibles de la vida cotidiana: el derecho de la gente a contar con agua potable suficiente, segura y continua. El primer palazo dado por Wellington Arnaud, director ejecutivo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados, marca el inicio de una obra estimada en RD$3,699,521,760.69, concebida para beneficiar a más de 285,200 habitantes de la provincia Duarte. [diariolibre.com], [noticiasacn.com]

Esa cifra adquiere sentido cuando se observa la magnitud técnica del proyecto. La ampliación contempla una nueva planta potabilizadora de filtración rápida con capacidad de 600 litros por segundo en Cenoví, la rehabilitación de la planta existente de 1,000 litros por segundo en Mata Larga, la instalación de 11.6 kilómetros de tubería de impulsión de 24 pulgadas, depósitos reguladores, tanques elevados, más de 120 kilómetros de líneas de conducción, 290 kilómetros de redes de distribución y la colocación de 18,000 acometidas urbanas. No se trata de una reparación superficial, sino de una transformación integral del sistema de abastecimiento de una ciudad esencial para el Nordeste dominicano. [diariolibre.com], [notilibre.com.do]

Pero esta obra debe leerse dentro de una política nacional del agua más profunda. Desde el 16 de agosto de 2020, el gobierno del presidente Luis Abinader ha procurado colocar la seguridad hídrica en el centro de la agenda pública, no como respuesta coyuntural a la escasez, sino como estrategia de desarrollo. La creación del Gabinete del Agua en 2020 y la firma del Pacto Dominicano por el Agua 2021-2036, con una agenda de inversiones proyectadas por US$8,564 millones, expresan una visión de largo plazo para reorganizar el sector, fortalecer la gobernanza hídrica y priorizar obras de alto impacto nacional. [elnacional.com.do], [hoy.com.do]

En esa arquitectura institucional, el INAPA y el INDRHI cumplen funciones complementarias. El INAPA impulsa acueductos, alcantarillados, plantas potabilizadoras, redes de distribución y tratamiento de aguas residuales; el INDRHI, por su parte, trabaja en la gestión de los recursos hídricos, presas, canales de riego, drenajes, protección de cauces, muros de contención, pozos, sistemas de bombeo y obras hidráulicas que sostienen la producción agropecuaria, reducen riesgos ante inundaciones y fortalecen la disponibilidad de agua en todo el territorio nacional. Esa visión integral impide tratar el agua como un servicio aislado: el agua potable que llega al hogar depende de cuencas protegidas, sistemas hidráulicos funcionales, riego eficiente y planificación territorial.

La acción del INDRHI en toda la República Dominicana constituye una pieza clave de esa política pública. La institución ha informado inversiones por RD$29,407 millones en obras hidráulicas durante los últimos cinco años, de los cuales RD$27,576 millones corresponden a proyectos terminados, incluyendo la presa de Montegrande, el Proyecto de Desarrollo Agrícola Azua II-Pueblo Viejo, canalización de ríos y construcción de muros de protección de comunidades. Además, RD$1,831 millones han sido destinados a operación y mantenimiento de sistemas de riego, rehabilitación y limpieza de canales, drenajes, caminos, reparación de sistemas de bombeo, perforación de pozos tubulares y adquisición de equipos pesados. [elnacional.com.do], [vpnoticias.com]

Ese esfuerzo nacional del INDRHI tiene un impacto que va mucho más allá del campo técnico. Cuando se rehabilita un canal, se protege la producción agrícola; cuando se perforan pozos o se reparan sistemas de bombeo, se fortalece la disponibilidad de agua; cuando se levantan muros de protección y se canalizan ríos, se reducen riesgos de inundaciones; cuando se preservan presas y sistemas de riego, se protege la seguridad alimentaria. En otras palabras, la infraestructura hidráulica no solo mueve agua: sostiene empleos, protege comunidades, reduce pérdidas, mejora la productividad rural y contribuye a estabilizar territorios históricamente vulnerables.

La presa de Montegrande, los sistemas de riego en regiones productivas, las obras de protección en comunidades expuestas y la rehabilitación de canales y drenajes deben entenderse como parte de una misma ecuación: sin agua gestionada adecuadamente no hay agricultura sostenible, no hay resiliencia climática, no hay seguridad alimentaria y tampoco hay salud pública robusta. La acción del INDRHI, al articular control hidráulico, riego, almacenamiento, mantenimiento y prevención de riesgos, se convierte en una política silenciosa pero determinante para la vida nacional. [elnacional.com.do], [hoy.com.do]

El vínculo entre agua y salud pública es directo e indiscutible. La Organización Panamericana de la Salud advierte que la falta de servicios adecuados de agua, saneamiento e higiene favorece la transmisión de enfermedades infecciosas, incluyendo diarreas, infecciones respiratorias y otras enfermedades asociadas al uso de agua contaminada. También señala que el agua contaminada con microorganismos o sustancias químicas puede causar malnutrición, intoxicaciones y agravar enfermedades desatendidas que afectan especialmente a poblaciones vulnerables. [paho.org], [who.int]

Por eso, cada acueducto ampliado, cada planta potabilizadora construida, cada red de distribución rehabilitada y cada sistema de saneamiento instalado tiene una traducción sanitaria concreta: menos enfermedades gastrointestinales, menos gastos médicos familiares, mayor higiene en los hogares, mejores condiciones en escuelas y hospitales, y más capacidad de prevención frente a brotes epidémicos. La OMS sostiene que disponer de sistemas de saneamiento seguros y resilientes al clima es fundamental para proteger la salud pública, y subraya la importancia de la vigilancia ambiental y de aguas residuales para prevenir enfermedades como el cólera y otras amenazas sanitarias. [who.int], [paho.org]

Ahí radica la importancia de conectar la obra de San Francisco de Macorís con la política nacional de agua potable, saneamiento y gestión hidráulica. La ampliación del acueducto permitirá que miles de hogares cuenten con un suministro más estable, pero su verdadero impacto se medirá también en salud preventiva, dignidad familiar y reducción de desigualdades. El agua potable no solo calma la sed: limpia, protege, previene, organiza la vida doméstica y permite que las familias dejen de vivir pendientes de una cubeta, un tinaco vacío o un camión cisterna.

El presidente Abinader ha afirmado que el agua fue durante décadas una de las inversiones más postergadas del Estado y que su gobierno decidió convertirla en prioridad nacional. En su rendición de cuentas de 2026, indicó que desde 2020 se han impulsado nuevos acueductos, ampliaciones estratégicas, plantas de tratamiento, drenajes pluviales y sistemas de saneamiento, y que solo en 2025 el INAPA ejecutó una inversión histórica de RD$10,268 millones en obras de agua potable y saneamiento. [acento.com.do], [eldia.com.do]

Esa visión se expresa en obras concretas: alcantarillado sanitario y planta de tratamiento en Pimentel, provincia Duarte; planta de tratamiento en Las Matas de Farfán; drenaje pluvial en San Pedro de Macorís; sistemas de agua potable en distintas provincias; y ahora la ampliación del acueducto de San Francisco de Macorís. Se trata de una agenda que combina agua potable, aguas servidas, drenaje urbano, infraestructura hidráulica y protección ambiental. Su impacto será más profundo en la medida en que logre continuidad operativa, mantenimiento adecuado, transparencia contractual y participación comunitaria.

Wellington Arnaud ha resumido la filosofía de gestión del INAPA en una frase precisa: “Planificar para transformar”. Esa expresión tiene valor porque el agua no admite improvisación. Los sistemas hídricos requieren estudios, ingeniería, financiamiento, supervisión, mantenimiento y rendición de cuentas. En San Francisco de Macorís, la juramentación de un comité de veeduría presidido por Eugenio Vargas agrega un componente necesario de control social, porque una obra de casi cuatro mil millones de pesos debe ejecutarse con estándares técnicos rigurosos y vigilancia ciudadana permanente. [diariolibre.com], [noticiasacn.com]

La población tendrá que soportar molestias temporales: roturas de calles, desvíos, polvo, ruido e intervenciones urbanas inevitables. Pero el costo de construir es menor que el costo de seguir postergando. Durante años, muchas comunidades han pagado con enfermedades, incomodidad, pérdida de tiempo y gasto privado lo que el Estado no resolvió a tiempo. Cuando una familia compra agua porque el sistema falla, cuando una escuela no puede garantizar higiene adecuada, cuando un hospital enfrenta precariedades en el suministro, la ausencia de infraestructura se convierte en una factura social mucho más cara.

San Francisco de Macorís entra ahora en una etapa decisiva. Si la obra se ejecuta con calidad, transparencia y sentido de urgencia, su impacto será histórico para la provincia Duarte. Pero también debe ser vista como parte de una transformación nacional en la que el INAPA lleva agua potable y saneamiento a los hogares, mientras el INDRHI fortalece la infraestructura hídrica que sostiene la agricultura, protege comunidades, garantiza disponibilidad del recurso y reduce riesgos climáticos en todo el país.

La gran lección es clara: el agua es infraestructura, pero también es salud pública; es desarrollo económico, pero también es justicia social; es recurso natural, pero también es derecho humano. Cuando el Estado invierte en agua, invierte en vida. Cuando moderniza acueductos, protege hogares. Cuando sanea aguas residuales, previene enfermedades. Cuando fortalece presas, ríos, canales y sistemas de riego, asegura producción, alimentos y estabilidad territorial.

La ampliación del acueducto de San Francisco de Macorís debe celebrarse, pero sobre todo debe vigilarse, acompañarse y culminarse. Porque la verdadera inauguración no será el día del corte de cinta, sino el día en que miles de familias abran sus llaves y reciban agua con regularidad, seguridad y dignidad. Ese será el momento en que la política pública dejará de ser discurso y se convertirá en bienestar tangible. Y ese, precisamente, es el tipo de obra que transforma la vida de la gente.

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