miércoles, 3 de junio de 2026

Germán Sturzenegger, jefe de División Agua y Saneamiento del BID, reconoce el liderazgo de República Dominicana en saneamiento y la posiciona como referente regional

Germán Sturzenegger, jefe de División Agua y Saneamiento del BID, reconoce el liderazgo de República Dominicana en saneamiento y la posiciona como referente regional

_También valora los avances impulsados por el Gobierno dominicano en materia de saneamiento y reafirma el respaldo del BID para continuar ampliando la cobertura de estos servicios en el país_

*Punta Cana, La Altagracia.–* En el marco de la VII Conferencia Latinoamericana de Saneamiento (LATINOSAN 2026), que se celebra del 2 al 4 de junio en el Hotel Barceló Bávaro Palace, el jefe de la División de Agua y Saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Germán Sturzenegger, afirmó que la República Dominicana se ha consolidado como un referente regional al colocar el saneamiento entre sus prioridades nacionales.
El representante del BID destacó que las inversiones realizadas en este sector bajo el liderazgo del presidente Luis Abinader contribuyen a fortalecer la salud pública, proteger el medio ambiente, generar empleos, impulsar el crecimiento económico y garantizar la seguridad hídrica del país.

Asimismo, señaló que la participación del mandatario en el evento evidencia la importancia que su gestión otorga al saneamiento, un ámbito fundamental para la salud, el desarrollo sostenible y la preservación de los recursos naturales.
Sturzenegger recordó que la primera edición de LATINOSAN se celebró en 2007 en Cali, Colombia, con el propósito de posicionar el saneamiento como una prioridad política en América Latina y el Caribe, ante los desafíos que históricamente ha enfrentado la región en materia de recolección y tratamiento de aguas residuales.

“Hoy celebramos la séptima edición de LATINOSAN, la primera que se realiza en el Caribe y también la primera que cuenta con la presencia de un presidente de la República”, expresó.
Explicó que la conferencia reúne a cerca de 400 representantes de toda la región, incluidos ministros, viceministros, autoridades de agua y medio ambiente, empresas públicas y privadas, así como especialistas comprometidos con la búsqueda de soluciones para uno de los principales desafíos de América Latina y el Caribe.

Indicó que la agenda del encuentro se desarrolla en torno a cinco ejes temáticos: saneamiento urbano e innovación, saneamiento rural, gobernanza y financiamiento, resiliencia y sostenibilidad ambiental, y economía azul y saneamiento costero.

En ese sentido, destacó que la República Dominicana ha logrado posicionarse como un referente regional, especialmente en saneamiento costero, gracias a una visión que reconoce el impacto de estas inversiones en la protección de los recursos naturales, la generación de empleos y el fortalecimiento de la economía.

“Invertir en saneamiento es invertir en salud, en crecimiento económico, en seguridad hídrica y en una mejor calidad de vida para las comunidades”, sostuvo.

Sturzenegger felicitó al presidente Abinader, al ministro de Salud, Víctor Atallah, y al director ejecutivo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA), Wellington Arnaud, por los avances alcanzados en el sector, y reiteró el compromiso del organismo multilateral de seguir apoyando al país para ampliar el acceso al agua y al saneamiento seguro.

“República Dominicana tiene una visión clara y ha convertido el acceso al saneamiento seguro en una prioridad nacional. Desde el BID seguiremos siendo un aliado para hacer realidad esa visión y ampliar su cobertura”, concluyó.
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República Dominicana referente regional en saneamiento

Germán Sturzenegger, jefe de la División de Agua y Saneamiento del BID, no hizo una simple cortesía diplomática al reconocer el avance dominicano en materia de saneamiento: puso en palabras lo que ya se percibe en obras, cifras y presencia internacional. Que el BID destaque a la República Dominicana como referente regional es un aval técnico y político que trasciende la retórica; confirma que la estrategia de priorizar agua y saneamiento ha dejado de ser una promesa para convertirse en una política pública con inversión, planificación y visibilidad continental.

Invertir en saneamiento es invertir en salud y economía. Las palabras de Sturzenegger subrayan una verdad elemental: saneamiento y agua segura son determinantes de salud pública, productividad y resiliencia ambiental. Cuando un país articula proyectos de alcance nacional —con énfasis en zonas costeras y turísticas— no solo protege ecosistemas y destinos económicos, también reduce costos sanitarios, crea empleos y mejora la calidad de vida de comunidades históricamente postergadas. El reconocimiento del BID legitima esos efectos y abre puertas a financiamiento y cooperación técnica que deben aprovecharse con rigor.

Sin embargo, el reconocimiento internacional obliga a elevar el estándar de exigencia interna. La inversión debe acompañarse de gestión eficiente, transparencia y sostenibilidad financiera. No basta con inaugurar plantas o firmar convenios; hace falta garantizar operación, mantenimiento, tarifas justas, participación ciudadana y mecanismos de rendición de cuentas que aseguren que la infraestructura funcione hoy y perdure mañana. El respaldo del BID es valioso, pero no sustituye la responsabilidad del Estado y de las instituciones locales para consolidar resultados.

La apuesta por el saneamiento costero y el reúso de aguas en destinos como Verón‑Punta Cana es un ejemplo de política pública que articula desarrollo económico y protección ambiental. Si se ejecuta con criterios técnicos y equidad territorial, puede ser un modelo replicable en la región. Para ello es imprescindible que las comunidades locales, los trabajadores del sector turístico y los pequeños actores económicos sean beneficiarios visibles de las obras, y que la gestión del recurso hídrico no quede subordinada exclusivamente a intereses privados.

La presencia de un presidente en LATINOSAN 2026 y el respaldo del BID son señales políticas poderosas; ahora corresponde traducirlas en institucionalidad. Fortalecer capacidades técnicas, profesionalizar la gestión de los servicios y consolidar un marco regulatorio claro son pasos necesarios para que el reconocimiento internacional se transforme en legado. La sostenibilidad exige además incorporar la adaptación climática en cada proyecto: drenajes resilientes, protección de acuíferos y planificación urbana que reduzca la vulnerabilidad.

En definitiva, el elogio de Germán Sturzenegger es una oportunidad y una advertencia a la vez. Oportunidad porque legitima una estrategia que puede mejorar vidas y posicionar al país como referente; advertencia porque el éxito dependerá de la continuidad, la gobernanza y la capacidad de convertir inversión en servicio efectivo. Si se mantiene el rumbo con transparencia y enfoque social, la República Dominicana podrá consolidar un avance que no solo se celebre en conferencias, sino que se sienta en la salud y el bienestar cotidiano de su gente.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor 

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