**El juez de la Corte Suprema Clarence Thomas advierte sobre el progresismo como una amenaza para América.**
«El progresismo está reemplazando los principios esenciales de la Declaración de Independencia.»
«Si piensas que estamos perdiendo la fe en nuestro país… levántate y participa. No te quedes de brazos cruzados.»
https://x.com/i/status/2045162433807863876
**Resumen completo y extractos clave del discurso del juez de la Corte Suprema Clarence Thomas del 15 de abril de 2026 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas en Austin (Hogg Memorial Auditorium), pronunciado como parte de los eventos por el 250 aniversario de la Declaración de Independencia.**
El discurso, de aproximadamente una hora (incluyendo preguntas y respuestas), fue transmitido en vivo por C-SPAN y ampliamente cubierto por Fox News y otros medios como “declaraciones completas”. Se centró en los principios perdurables de la Declaración, reflexiones personales de su infancia en la Georgia segregada y una fuerte crítica al progresismo como incompatible con los ideales fundacionales de Estados Unidos. No existe una transcripción pública completa y verbatim disponible gratuitamente en todos lados, pero se han publicado las partes principales y citas directas.
Temas centrales y estructura
Thomas elogió la nueva Escuela de Liderazgo Cívico de la UT y los esfuerzos por restaurar la enseñanza de la civilización occidental, la educación cívica y la tradición constitucional estadounidense. Argumentó que estas iniciativas son urgentemente necesarias porque los valores de la Declaración han “caído en desgracia”.
Relató sus primeros encuentros con los principios de la Declaración en un mundo segregado: las comunidades negras, su abuelo y las monjas inmigrantes irlandesas le enseñaron que los derechos provienen de Dios (o de la naturaleza), no del gobierno, lo que hace que las personas sean iguales en un sentido fundamental a pesar de la discriminación. Estos eran verdades “evidentes por sí mismas”: no eran solo filosofía abstracta, sino una “forma de vida” y “artículos de fe” vividos.
Contrastó esto con el cinismo moderno, el rechazo y la hostilidad hacia los ideales estadounidenses, a menudo fomentados por intelectuales y universidades.
Citas clave sobre el progresismo
Las secciones más destacadas abordan directamente el tema:
> «El progresismo busca reemplazar las premisas básicas de la Declaración de Independencia y, por tanto, nuestra forma de gobierno. Sostiene que nuestros derechos y nuestra dignidad no provienen de Dios, sino del gobierno. Exige de la gente una sumisión y debilidad incompatibles con una Constitución basada en el origen trascendente de nuestros derechos.»
Thomas trazó el progresismo (ejemplificado por Woodrow Wilson y John Dewey) como un rechazo de los derechos naturales, la igualdad ante el Creador y el gobierno limitado, a favor de la administración por expertos y derechos otorgados por el gobierno que evolucionan. Lo calificó de “retroprogresista” y señaló que ha coexistido de forma incómoda con los principios de la Declaración, pero “no es posible que los dos coexistan para siempre”. Lo vinculó con la oposición a los compromisos de la Declaración con la igualdad y los derechos naturales, contrastándolo con la audacia de los Fundadores.
Mencionó ejemplos históricos donde progresistas o ideologías relacionadas admiraron o se cruzaron con figuras como Stalin, Hitler, Mussolini y Mao (antes de sus atrocidades), así como problemas anteriores en EE.UU. como la eugenesia y la segregación, argumentando que se oponían a la base de derechos naturales de la Declaración.
Llamado a la acción y participación
Thomas instó a la ciudadanía activa en lugar del cinismo o la pasividad:
> «Creo que si no nos levantamos, tomamos posesión de nuestro país y asumimos responsabilidad por él, estamos permitiendo lentamente que otros controlen cómo pensamos y qué pensamos.»
> «Si piensas que está perdiendo confianza… levántate y participa. No te quedes sentado en la banca.»
Destacó el coraje y la devoción como la de los firmantes de la Declaración (dispuestos a arriesgar sus vidas y fortunas), los soldados de Valley Forge y líderes posteriores como Frederick Douglass, Lincoln y Martin Luther King Jr., quienes usaron los principios de la Declaración para criticar la esclavitud y la segregación. Criticó la demora de la Corte Suprema en derogar *Plessy v. Ferguson* (que él vivió bajo el régimen de Jim Crow) como una falta de coraje moral.
Otros puntos importantes:
- La Declaración establece el *propósito* del gobierno (proteger derechos inalienables); la Constitución proporciona la estructura.
- Los derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad son sagrados y preceden al gobierno.
- Animó a las generaciones más jóvenes a involucrarse en el gobierno, aprender educación cívica y rechazar la complacencia: la gente sabe más de programar teléfonos que de participar en el autogobierno.
Aspectos destacados de la sesión de preguntas y respuestas
Thomas respondió preguntas de estudiantes sobre sus opiniones favoritas (evita “llevar la cuenta” y valora el trabajo cuidadoso y discreto), las influencias de su abuelo, la aplicación del originalismo a temas modernos (como teléfonos celulares bajo la Cuarta Enmienda) y casos difíciles donde sus opiniones personales chocan con su deber constitucional. Enfatizó la moderación judicial, los límites del Artículo III y la disciplina.
El discurso ha sido elogiado por los conservadores como una poderosa defensa de los principios fundacionales y criticado por algunos en la izquierda por ser demasiado amplio al vincular el progresismo con tiranías del siglo XX o ignorar matices.
Fuentes de video para ver el discurso completo:
- Fox News / Facebook: video de “FULL REMARKS” de aproximadamente 53 minutos.
- C-SPAN: cobertura completa del evento, incluyendo preguntas y respuestas.
- Clips en YouTube de varios medios.
Se trató de un discurso público extendido poco común de Thomas, que enfatiza la renovación cívica de cara al 250 aniversario de Estados Unidos en 2026. Está en línea con su filosofía originalista de larga data y su enfoque en los derechos naturales.
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Comentario
El progresismo como advertencia y el deber cívico que exige respuesta
El reciente discurso del juez de la Corte Suprema Clarence Thomas en la Universidad de Texas —pronunciado en el marco del 250 aniversario de la Declaración de Independencia— plantea una advertencia que merece ser tomada en serio y examinada con rigor. Thomas afirmó que «el progresismo está reemplazando los principios esenciales de la Declaración de Independencia» y urgió a la ciudadanía: «Si piensas que estamos perdiendo la fe en nuestro país… levántate y participa. No te quedes de brazos cruzados». Esas frases condensan dos mensajes distintos: una interpretación histórica y filosófica, y un llamado a la acción cívica. Ambos requieren respuesta pública, pero no necesariamente la misma.
En su alocución, Thomas trazó una genealogía del progresismo que lo presenta como una corriente que sustituye la noción de derechos naturales por la idea de derechos otorgados y gestionados por el Estado y por expertos. Esa lectura conecta con su visión originalista y con su experiencia personal en la segregación, y por ello tiene peso moral y simbólico. Sin embargo, convertir esa crítica en una ecuación que iguale automáticamente al progresismo con formas autoritarias del siglo XX o con prácticas como la eugenesia exige matices: la historia política es compleja y las corrientes ideológicas contienen contradicciones internas. Señalar errores históricos de ciertos movimientos no basta para describir la totalidad de un campo intelectual contemporáneo.
El segundo mensaje de Thomas —la invitación a la participación— es, en cambio, inobjetable y saludable para la democracia. Cuando dice que permitir la pasividad equivale a dejar que otros «controlen cómo pensamos y qué pensamos», apunta a un peligro real: la erosión del compromiso cívico. Hoy, la desafección política, la desinformación y la polarización reducen la capacidad de deliberación pública. Recuperar la educación cívica, fomentar el debate informado y promover la participación ciudadana son tareas urgentes que trascienden etiquetas ideológicas.
No obstante, hay riesgos en la retórica que conviene evitar. Presentar al progresismo como una amenaza existencial puede alimentar la polarización y cerrar la puerta al diálogo. La democracia no se fortalece cuando las diferencias se convierten en demonización mutua; se fortalece cuando las discrepancias se discuten con argumentos, pruebas y respeto por las instituciones. Asimismo, la apelación a los principios fundacionales debe incluir la memoria completa de la historia: los ideales de la Declaración han sido invocados tanto para justificar la libertad como para denunciar sus incumplimientos. Recordar a figuras como Frederick Douglass o Martin Luther King Jr., tal como lo hizo Thomas, es recordar que la misma Declaración ha servido para ampliar derechos, no solo para preservarlos.
La lección práctica que deja este episodio es doble. Primero, la crítica intelectual al progresismo —o a cualquier corriente— debe ser precisa y basada en ejemplos concretos, no en analogías históricas que simplifiquen realidades distintas. Segundo, el llamado a la acción cívica debe traducirse en políticas públicas y en prácticas sociales: más educación cívica en las escuelas, mayor transparencia en las instituciones, incentivos reales para la participación electoral y comunitaria, y espacios de deliberación pública donde se confronten ideas sin descalificaciones.
Si la preocupación de Thomas es legítima en cuanto a la necesidad de defender ciertos principios constitucionales, la respuesta democrática adecuada no es la exclusión ni la estigmatización, sino la movilización informada. Levantarse y participar implica, entre otras cosas, escuchar a quienes piensan distinto, exigir responsabilidad a los gobernantes y cultivar una ciudadanía capaz de distinguir entre crítica fundada y alarmismo retórico.
En última instancia, la salud de la república depende menos de consignas que de prácticas: de escuelas que enseñen civismo, de tribunales que respeten la ley y de ciudadanos que ejerzan sus derechos con conocimiento y responsabilidad. Si el país está en riesgo, la cura no es la polarización sino la deliberación activa. Ese es el desafío que el discurso de Clarence Thomas plantea a todos los que creen en la vigencia de los principios fundacionales: convertir la preocupación en compromiso, y el compromiso en instituciones más fuertes y más inclusivas.
Luis Orlando Díaz Vólquez
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