La mayoría de los dominicanos no tienen idea de las consecuencias globales de la guerra en Oriente Medio. Lo ven como algo pasajero y que terminará pronto. Oyen al presidente Trump diciendo que todo quedó destruido en Irán y que ganaron la guerra. Nada de eso es cierto a pesar de que su plantilla de jefes militares y políticos ha sido descabezada, no tiene fuerza aérea y una marina diezmada. Miles de bombas lo han destruido casi todo, pero Irán sigue vivo, bien armado y causando mucho daño con apoyo logístico de Rusia y China.
La guerra va entrando a su cuarta semana y posiblemente durará meses. Irán cierra herméticamente el estrecho de Ormuz, donde pasa el 20% del petróleo mundial y sigue contratacando con fuerza, no solo a Israel, que esta semidestruida, sino a los países del Golfo Pérsico: Plantas desalinizadoras, refinerías de petróleo y gas, bases militares, aeropuertos y puertos y barco petroleros cercanos a sus costas.
La misión de Irán es clara: crear una escasez de gas y petróleo que nos lleve a otra gran recesión económica mundial: Y lo está logrando. El precio del petróleo Brent superando los 110 dólares el barril, aunque los países del G7 liberaron 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas.
Mientras tanto, Hezbolá ataca a Israel y este invade al Líbano con ataques aéreos continuos. Los Hutíes, aliados de Irán, atacan barcos petroleros por el mar rojo y se abre otro frente de guerra entre Afganistán y Pakistán. Trump rompe su alianza con la OTAN por no apoyarlo en esta absurda guerra y permite que Rusia venda su petróleo con ganancias millonarias para seguir financiando su invasión a Ucrania.
Los que están claros de los efectos catastróficos de esta guerra es el equipo económico del Gobierno. Tanto el Gobernador del Banco Central como el Ministro de Hacienda y Economía, hablaron de las consecuencias para el país de un petróleo cercano a los 100 dólares el barril (WTI) y su tremendo impacto en las finanzas públicas y la inflación. La gasolina y el gasoil han aumentado 15 pesos en dos semanas aun con un subsidio insostenible de casi RD$3,000 millones.
También, ambos funcionarios hablaron de las medidas del gobierno para enfrentar esta nueva crisis, asegurando el abastecimiento de combustible por una posible escasez mundial y disponiendo de recursos extraordinarios y ajustes presupuestarios para salvaguardar la estabilidad macroeconómica y ayudar a los sectores más vulnerables.
Otras medidas más drásticas, serán necesarias.
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