Sultan Ahmed bin Sulayem, DP World y República Dominicana: lectura geoeconómica de la “confianza” como activo estratégico
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
La intervención de Sultan Ahmed bin Sulayem, chairman y CEO del grupo DP World, junto al presidente Luis Abinader en la Cumbre Mundial de Gobiernos 2026 (World Governments Summit, WGS) en Dubái, es más que un gesto corporativo de respaldo: es un hecho político-económico que permite interpretar la posición de la República Dominicana dentro de una geografía global de inversiones cada vez más selectiva. En un momento donde la economía internacional combina disrupción logística, reconfiguración de cadenas de valor, presión geopolítica sobre rutas marítimas y competencia fiscal entre jurisdicciones, la palabra “confianza” se ha convertido en un lenguaje de poder. Cuando un operador portuario-logístico de escala planetaria afirma que un país es atractivo porque “hay confianza, hay flujo económico y hay un gobierno que apoya el desarrollo de los negocios”, está emitiendo un juicio sobre el Estado, no solo sobre el mercado.
El WGS 2026, por su diseño y por el tipo de actores que congrega, opera como un foro de señalización estratégica: allí se codifican reputaciones nacionales, se testean narrativas de gobernanza y se compite por credenciales de futuro. La edición 2026 se celebró del 3 al 5 de febrero en Dubái bajo el lema “Shaping Future Governments”, con amplia participación internacional y la convergencia de gobiernos, multilaterales y sector privado. En ese contexto, la presencia de un presidente caribeño en un panel de alto nivel con un referente global de infraestructura comercial no es ceremonial: es una puesta en escena del país como plataforma de conectividad.
Para un think tank, el punto de partida no es si el mensaje es positivo, sino qué revela sobre el ciclo en que se encuentra la economía política dominicana. El país está recibiendo señales convergentes de fortaleza externa: el Banco Central reportó que la inversión extranjera directa (IED) alcanzó US$5,032.3 millones al cierre de 2025, con un aumento interanual de 11.3%, en un entorno internacional descrito por la propia autoridad monetaria como incierto. Ese dato, por sí solo, es un vector de reputación; pero, más importante, abre una discusión sobre la calidad del capital que entra, su composición sectorial y su traducción en productividad.
1) La “confianza” como variable geopolítica: del riesgo país al riesgo cadenaEn la economía global de 2026, “confianza” no equivale únicamente a estabilidad macroeconómica. En la práctica, integra cuatro dimensiones que pesan directamente sobre el costo de capital y sobre la decisión de relocalizar operaciones: previsibilidad institucional, calidad logística, capacidad energética y alineamiento con estándares de seguridad y cumplimiento (compliance). El propio presidente Abinader, en el WGS, enfatizó estabilidad democrática, diversificación económica y la alianza público-privada como pilares para consolidar al país como centro logístico estratégico, conectando Caribe, América Latina y la costa este de Estados Unidos. Ese discurso encaja con una lógica donde el riesgo ya no se mide solo por indicadores fiscales, sino por la resiliencia de la cadena de suministro.
DP World representa, en ese marco, un actor que internaliza la geopolítica como parte de su negocio: puertos y corredores no son infraestructura neutral; son nodos críticos de un sistema que puede ser interrumpido por conflictos, sanciones, congestión o eventos climáticos. La decisión de expandir capacidad portuaria y ampliar una zona franca es, por tanto, un voto por un país como plataforma de continuidad operativa. El memorando firmado en mayo de 2025 para una inversión de US$760 millones con el Gobierno dominicano, orientado a expandir el Puerto de Caucedo y su Free Trade Zone, formaliza esa apuesta y la conecta con la narrativa de nearshoring y hub regional.
2) Caucedo como pieza de arquitectura regional: capacidad, escala y competitividad
El acuerdo con DP World apunta a elevar la capacidad de manejo de contenedores de Caucedo desde 2.5 millones TEUs a aproximadamente 3.1 millones TEUs, al tiempo que libera 225 hectáreas de terreno para expansión de la zona franca, con un esquema de inversión dividido en partes iguales: US$380 millones para el puerto y US$380 millones para la zona económica. Estos números importan menos por su volumen nominal que por el salto de escala: en logística, los umbrales de capacidad determinan la posibilidad de atraer servicios de mayor frecuencia, consolidar cargas y captar manufactura vinculada al comercio.
Además, la expansión incorpora componentes de seguridad, vigilancia y automatización, lo cual reubica el debate en una dimensión de gobernanza comercial. Los grandes operadores valoran no solo muelles y grúas, sino sistemas de control, trazabilidad y gestión de riesgos. En un Caribe donde la competencia por transbordo, ensamblaje ligero y distribución regional se intensifica, la promesa de “comercio más seguro” se vuelve una ventaja comparativa. La infraestructura moderna, cuando incluye estándares de seguridad, opera como política exterior: habilita más mercados, reduce fricciones y aumenta la credibilidad del país frente a firmas que deben cumplir normativas y auditorías transnacionales.
La narrativa de bin Sulayem sobre la transformación de un aeropuerto “de transición” hacia un nodo con valor agregado entre aeropuerto y puerto calza con un modelo de plataforma logística multimodal. Aunque la nota pública destaca la conectividad aérea, el punto estructural es la integración de funciones: carga marítima, carga aérea, almacenamiento, procesos de valor agregado y manufactura ligera en un perímetro logístico ampliado. Si se ejecuta con coherencia regulatoria, esa integración puede acercar a República Dominicana a una categoría de “gateway economy”, donde parte de la renta nacional proviene de facilitar comercio regional, no solo de exportar bienes tradicionales.
3) IED 2025: composición sectorial y el dilema de la transformación productiva
El dato de IED de 2025 (US$5,032.3 millones) es significativo, pero el think tank debe mirar su anatomía. El Banco Central indicó que aproximadamente la mitad de la IED se dirigió a turismo (26.3%) y energía (23.8%), además del peso del sector inmobiliario vinculado al auge turístico. En términos de política industrial, eso plantea un dilema clásico: ¿cómo convertir un éxito de atracción de capital en una agenda de productividad que eleve la complejidad económica, el empleo formal y la sofisticación tecnológica?
El dinamismo del sector externo en 2025 refuerza la lectura de resiliencia: exportaciones totales por US$15,930.6 millones, con un aumento de 14.4% interanual; exportaciones de oro por US$2,413.2 millones, impulsadas por precios internacionales y mejoras productivas; exportaciones de zonas francas por US$8,548.6 millones; ingresos turísticos por US$11,318.5 millones con 11.6 millones de visitantes; y un total de divisas (IED, remesas, turismo, exportaciones y otros servicios) superior a US$47,300 millones, que contribuye a estabilidad cambiaria. Son resultados robustos, pero también muestran dependencia de motores con volatilidad intrínseca: turismo ante shocks globales, oro ante ciclos de precios, y energía ante marcos de incentivos.
En ese contexto, el mensaje de DP World puede leerse como una invitación indirecta a “mover la aguja” desde un modelo de captura de divisas hacia un modelo de captura de valor. La logística, cuando se integra a zonas económicas, permite pasar del tránsito al procesamiento. Sin embargo, ese salto no ocurre automáticamente: requiere políticas de encadenamiento productivo, capital humano, regulación aduanera inteligente, eficiencia judicial y una estrategia de innovación. La reputación de “destino confiable” es una condición necesaria, pero no suficiente, para que la IED se convierta en industria y conocimiento.
4) Estado y Gobierno: por qué el liderazgo importa en la economía del nearshoring
La frase atribuida a bin Sulayem sobre el liderazgo que crea empleos y la falta de liderazgo que genera pobreza, aunque suene aforística, se entiende mejor como diagnóstico institucional. La competencia por nearshoring no es solo por costo laboral; es por “capacidad estatal”: rapidez de permisos, consistencia tributaria, estabilidad de reglas, infraestructura energética y logística, y articulación público-privada. El propio gobierno dominicano ha enmarcado su estrategia logística en sectores como puertos, aeropuertos y zonas francas, con anuncios en el WGS sobre proyectos como el aeropuerto de Manzanillo con respaldo del BID, y planes de incorporar 1,200 MW de generación para sostener crecimiento industrial, lo cual apunta a que la política de infraestructura se está utilizando como instrumento de posicionamiento económico.
El análisis estratégico debe diferenciar “Gobierno” y “Estado”. Un gobierno puede impulsar acuerdos, memorandos y agendas de promoción; pero el Estado es el que garantiza continuidad, reduce incertidumbre y sostiene reglas. La ventaja dominicana, según el Banco Central, se relaciona con paz social, estabilidad económica y política, seguridad jurídica e infraestructura moderna, además de incentivos. Esa descripción coloca el foco en el aparato estatal: instituciones y marcos regulatorios que sobreviven a ciclos electorales. Para un inversor logístico-industrial, la estabilidad es un contrato implícito de largo plazo.
5) Escenarios de oportunidad: hub logístico, manufactura y servicios de valor agregado
Si Caucedo y su zona franca ampliada alcanzan la escala prevista, la República Dominicana puede capturar tres tipos de oportunidades. La primera es la consolidación como hub de transbordo y distribución para el Caribe ampliado, maximizando su posición geográfica como puente hacia la costa este de Estados Unidos y el resto de América. La segunda es la atracción de manufactura ligada a nearshoring, especialmente en procesos donde la proximidad al mercado estadounidense y la confiabilidad logística son decisivas. La tercera es el desarrollo de servicios de valor agregado: ensamblaje, etiquetado, empaquetado, mantenimiento, reparación y operaciones (MRO) y funciones de logística avanzada. La lógica de DP World al hablar de “valor agregado” entre aeropuerto y puerto sugiere exactamente ese camino.
DP World, además, estima efectos multiplicadores asociados al proyecto: aumento anual de volumen de carga y potencial atracción de inversión y producción manufacturera adicional vinculada al ecosistema de la zona económica, lo que refuerza la tesis de que la infraestructura es una “plataforma” para flujos posteriores, no un fin en sí mismo. Para el diseño de políticas públicas, este punto es crucial: la inversión ancla puede ser el disparador, pero el resultado depende de la capacidad local de absorber, capacitar y encadenar.
6) Riesgos estratégicos: el país caro, el enclave y la dependencia
Toda narrativa de éxito en atracción de inversión enfrenta riesgos previsibles. Uno es el “país caro”: cuando el crecimiento de sectores dinámicos presiona costos inmobiliarios, salarios en zonas específicas, y servicios urbanos, afectando competitividad para manufactura ligera o para pymes locales. Otro es el “enclave”: que la infraestructura y la zona económica funcionen como isla con bajo derrame hacia el resto de la economía, limitando encadenamientos y transferencia tecnológica. Un tercer riesgo es la dependencia de incentivos fiscales como principal atractivo: si el diferencial de incentivos se erosiona por competencia regional o por cambios en estándares internacionales, el país debe sostener su atractivo por productividad, no por exenciones. El propio Banco Central reconoce el peso de programas de incentivos en la atracción de IED; por ello, el desafío es usar el tiempo que compra el incentivo para construir capacidades permanentes.
Asimismo, la composición sectorial de la IED, concentrada en turismo y energía, confirma que el país atrae capital donde ya es fuerte, pero aún necesita acelerar la diversificación hacia manufactura más compleja y servicios exportables intensivos en conocimiento. Esto no implica abandonar turismo o energía; implica evitar la monocultura de ventajas. La evidencia de ingresos por turismo y la expansión del sector energético dentro de la IED desde 2019 hasta 2025 ilustra un país que avanza, pero que debe convertir expansión sectorial en productividad sistémica.
7) Recomendación marco: de la reputación a la estrategia de Estado
Para think tanks que asesoran en política pública, la clave es proponer un “andamiaje” que convierta la reputación en resultados estructurales. Primero, una política de encadenamientos obligatorios o incentivados: mecanismos para que la zona económica absorba proveedores locales, capacitación y certificaciones, generando derrame real. Segundo, gobernanza aduanera y logística de clase mundial, con procesos digitales, trazabilidad y reducción de tiempos, porque el costo país logístico determina la viabilidad de la manufactura. Tercero, un pacto energético-industrial que garantice confiabilidad y precio competitivo, coherente con el anuncio gubernamental de expansión de capacidad eléctrica. Cuarto, un marco de capital humano orientado a logística avanzada, mantenimiento, analítica y gestión de operaciones, que complemente infraestructura con talento. Estas líneas de acción son consistentes con la visión de “centro logístico estratégico #HubRD” presentada por el Gobierno en el WGS y con la lógica de expansión y seguridad descrita por DP World.
También se requiere diplomacia económica de precisión. La agenda en Dubái muestra que el país está apostando por reposicionamiento global y por alianzas con actores que definen infraestructura y capital. Un think tank debe sugerir que esa diplomacia se traduzca en metas medibles: nuevos mercados para exportaciones de zonas francas, atracción de industrias específicas, desarrollo de clusters, y acuerdos de cooperación tecnológica. En otras palabras, la diplomacia comercial no debe ser solo promoción; debe ser arquitectura de cadenas de valor.
Conclusión: el valor de la señal y la obligación del legado
El respaldo explícito de Sultan Ahmed bin Sulayem a la República Dominicana como destino confiable para inversión, en el escenario del WGS 2026, funciona como una señal de alto nivel en la economía global. Está anclado en hechos: presencia de más de dos décadas del grupo en el país, inversiones previas, un memorando de US$760 millones para expansión de Caucedo y su zona franca, y un entorno macro que cerró 2025 con IED superior a US$5,032 millones y desempeño externo notable. Pero la pregunta estratégica no es si el país atrae capital; es si lo convierte en transformación productiva sostenida.
En el nuevo ciclo geoeconómico, los países pequeños con buena ubicación pueden ganar si ofrecen algo más que incentivos: pueden ofrecer gobernanza, logística, energía, talento y continuidad institucional. La República Dominicana parece estar construyendo ese relato con hechos de inversión y con presencia en foros donde se decide reputación. El reto, ahora, es elevar la ambición: pasar de ser un punto confiable de tránsito y servicios a ser un nodo de valor agregado, manufactura y conocimiento. Allí, la “confianza” deja de ser un elogio y se convierte en mandato de Estado.
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Asegura que RD es atractivo porque hay confianza, hay flujo económico y hay un gobierno que apoya el desarrollo de los negocios.
3 de febrero de 2026 | GE
Dubái, Emiratos Árabes Unidos. - El chairman y CEO del grupo logístico global DP World, Sultan Ahmed bin Sulayem, destacó el crecimiento sostenido de la República Dominicana y afirmó que el país se ha consolidado como un destino confiable para la inversión internacional, impulsado por su estabilidad y liderazgo.
“El país es atractivo porque hay confianza, hay flujo económico y hay un gobierno que apoya el desarrollo de los negocios, aseguró Ahmed bin Sulayem.
Durante un panel de alto nivel en la Cumbre Mundial de Gobiernos 2026, junto al presidente Luis Abinader, el ejecutivo señaló que su organización cuenta con 25 años de presencia en territorio dominicano, etapa en la que ha desarrollado proyectos clave de infraestructura logística y aeroportuaria que fortalecen la conectividad entre Estados Unidos y América Latina y facilitan la integración del país a las cadenas globales de suministro.
Al referirse a los inicios de estas operaciones, explicó que “cuando empezamos, el aeropuerto era solamente un punto de transición”, pero que identificaron un alto potencial estratégico al observar “este maravilloso espacio entre el aeropuerto y el puerto en términos de valor agregado”.
Bin Sulayem reconoció que la iniciativa generó dudas en sus primeras fases. “Muchos pensaron que no iba a funcionar, pero lo hicimos”, expresó, para luego enfatizar los resultados obtenidos: “Hoy puedo decir con claridad que fue un gran éxito”. En esa misma línea, destacó que “el aeropuerto de hoy es uno de los más avanzados y mejor conectados entre Estados Unidos y América Latina”.
El líder empresarial subrayó además la magnitud de la apuesta financiera realizada por el grupo. “Invertimos alrededor de 750 millones de dólares en la expansión”, indicó, precisando que este crecimiento permitió multiplicar la capacidad operativa: “Pasamos de 900 mil a 3.1 millones de contenedores”.
Asimismo, valoró el clima de negocios del país al asegurar que “el país es atractivo porque hay confianza, hay flujo económico y hay un gobierno que apoya el desarrollo de los negocios”, lo que, afirmó, ha impulsado la demanda de empresas internacionales interesadas en operar desde las zonas francas.
Bin Sulayem también elogió el liderazgo del presidente Abinader y su cercanía con el sector privado. “El liderazgo del presidente para los negocios es increíble y muy cercano al sector empresarial”, sostuvo, al tiempo que agregó que “el liderazgo crea empleos, mientras que la falta de liderazgo genera pobreza”.
El chairman resaltó además el potencial turístico de la nación, señalando que destinos como Punta Cana evidencian cómo una visión estratégica puede transformar territorios en polos de crecimiento con conexiones directas hacia Europa y América.
A su juicio, la combinación de ubicación geográfica, políticas favorables a la inversión y una economía en expansión convierte a la República Dominicana en un socio natural para el comercio global. Con estas declaraciones, bin Sulayem reafirmó el interés del capital internacional en continuar ampliando operaciones en el país, al que definió como un ejemplo de cómo el liderazgo y la confianza institucional pueden traducirse en crecimiento económico sostenible.
En el panel de alto nivel acompañaron al presidente Abinader los ministros de Hacienda y Economía, Magin Diaz, de Vivienda y Edificaciones, Víctor -Ito- Bisonó; de Administración Pública, Sigmund Freund; el viceministro de Planificación e Inversión Pública, Luis Madera Sued; la directora ejecutiva del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (ProDominicana), Biviana Riveiro; la directora del Despacho Presidencial, Noelia Shephard y el director del Gabinete Presidencial, Eilyn Beltrán y el embajador de la República Dominicana ante los Emiratos Árabes Unidos, Renso Antonio Herrera Franco.
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