SERVICIO DE NOTICIAS en favor de la democracia participativa, el desarrollo humano, la paz, el medio ambiente y la cultura.- Santo Domingo, República Dominicana / Luis ORLANDO DIAZ Vólquez - OPINIÓN, NOTICIAS Y COMENTARIOS. Haciendo de la lucha contra la pobreza un apostolado templario./ email: guasabara.editor@gmail.com - http://www.facebook.com/GuasabaraLUISorlandoDIAZ - @GUASABARAeditor
jueves, 25 de junio de 2026
PRM presentará plancha unitaria ante FEDODIM en compromiso con la municipalidad
Sanz Lovatón promueve a República Dominicana como plataforma nearshore para la industria de semiconductores en España
Yayo Sanz Lovatón promueve a República Dominicana como plataforma nearshore para la industria de semiconductores en España
El ministro de Industria, Comercio y Mipymes presentó ante AESEMI las ventajas competitivas del país para atraer inversiones tecnológicas de alto valor agregado y consolidar una relación industrial de largo plazo con España.
Santo Domingo, R.D., 25 de junio de 2026.– El ministro de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), Yayo Sanz Lovatón, presentó ante la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (AESEMI) las condiciones estratégicas que posicionan a la República Dominicana como un socio nearshore confiable, competitivo y complementario para la industria tecnológica y de semiconductores.
Durante un encuentro celebrado en la Secretaría de Estado de Comercio de España, el funcionario expuso las capacidades del país para acoger inversiones extranjeras vinculadas a la fabricación de placas de circuito impreso (PCB), componentes electrónicos, semiconductores discretos, así como procesos de ensamblaje, pruebas y empaque (ATP), en el contexto de la reconfiguración global de las cadenas de suministro y la estrategia de diversificación promovida por Estados Unidos, Europa y sus aliados.
Sanz Lovatón destacó que la República Dominicana dispone del ecosistema de negocios necesario para integrarse con mayor fuerza a esta industria estratégica, apoyada en zonas francas de primer nivel, ubicación geográfica privilegiada, conectividad, estabilidad jurídica, incentivos fiscales y una base de talento humano calificado, elementos que, afirmó, convierten al país en una plataforma ideal para la manufactura tecnológica de última generación.
“La República Dominicana busca ser el nodo nearshore más competitivo del hemisferio para actividades específicas de la cadena de valor de los semiconductores”, puntualizó el ministro.
Explicó que el país puede ofrecer a las empresas del sector las condiciones esenciales que hoy demanda la relocalización industrial: capital humano, seguridad jurídica, incentivos fiscales, capacidad tecnológica e infraestructura confiable. En ese sentido, subrayó que la nación caribeña cuenta con las condiciones para suplir desde manufactura avanzada hasta segmentos más especializados de la cadena de valor tecnológica.
El titular del MICM también reconoció el papel de España como actor estratégico dentro del ecosistema europeo de semiconductores y expresó el interés del Gobierno dominicano en construir una relación industrial de largo plazo con esa nación, orientada a atraer inversión, promover transferencia de conocimiento y generar empleos de alta calidad para los dominicanos.
Actualmente, 25 empresas electrónicas operan en la República Dominicana, generando importantes volúmenes de exportación, principalmente hacia el mercado estadounidense. Entre las compañías instaladas en el país figuran Eaton, Rockwell, Jabil y Vishay, entre otras, lo que evidencia la capacidad productiva ya existente y la madurez del ecosistema local.
Asimismo, Sanz Lovatón explicó el marco regulatorio y los incentivos disponibles para las empresas interesadas en establecer operaciones en el país, así como el acompañamiento institucional ofrecido por entidades como el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE), ProDominicana y gremios empresariales como la Asociación Dominicana de Zonas Francas (ADOZONA).
El ministro resaltó además indicadores que fortalecen la propuesta de valor de la República Dominicana, entre ellos un índice de riesgo natural de 13.47, inferior al de economías competidoras como México (38.96), Filipinas (46.56) y Vietnam (25.92). Señaló igualmente que el país figura entre los principales captadores de Inversión Extranjera Directa (IED) en relación con su Producto Interno Bruto, con un 3.7 %, por encima de naciones como México (2.8 %), Filipinas (2.9 %) y Malasia (3.4 %).
En materia de capacidad exportadora, destacó que la República Dominicana registra anualmente más de US$3,000 millones en exportaciones de dispositivos tecnológicos médicos y más de US$1,200 millones en aparatos electrónicos, además de contar con una fuerza laboral superior a 40 mil trabajadores cualificados para esta industria.
“Si una empresa busca capital humano, seguridad jurídica, incentivos fiscales y capacidad tecnológica, la República Dominicana lo tiene. Contamos con el ecosistema ideal para que cualquier empresa del sector semiconductores pueda producir desde nuestro país con acceso estratégico a mercados como Estados Unidos, Canadá y Europa”, afirmó el ministro.
Añadió que la presencia en el país de importantes empresas vinculadas al ecosistema industrial y tecnológico refuerza la confianza en la capacidad nacional para atraer nuevas inversiones en manufactura avanzada e innovación.
Este encuentro forma parte de la agenda de trabajo que desarrolla Sanz Lovatón en España para promover nuevas oportunidades de inversión y fortalecer el posicionamiento internacional de la República Dominicana en sectores estratégicos de innovación, industria y tecnología.
Acompañan al ministro una delegación empresarial encabezada por el presidente y vicepresidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), Celso Marranzini y César Dargam, respectivamente.
También participaron en la reunión Amparo López Senovilla, secretaria de Estado de Comercio del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa de España; Jimena García-Romeu, vicepresidenta de AESEMI; Juan Luis Gimeno Chocarro, director general de Comercio Internacional e Inversiones del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa de España; y Alfonso Gabarrón, gerente de Relaciones Institucionales de AESEMI.
Igualmente, estuvieron presentes el empresario Carlos León, el senador por la provincia La Altagracia, Rafael Barón Duluc; el senador por la provincia Duarte, Franklin Romero; y el diputado por la provincia Azua, César Beltré.
Como resultado del encuentro, se prevé la próxima visita de una misión empresarial española a la República Dominicana, con el objetivo de profundizar esta estrategia de cooperación industrial y explorar oportunidades concretas de inversión en el sector de semiconductores y tecnologías de última generación.
Desde España, la República Dominicana continúa abriendo puertas a la inversión tecnológica, posicionándose como un socio confiable para la industria global de los semiconductores. La apuesta es clara: atraer capital, generar empleos de calidad y consolidar al país en las cadenas globales de valor de la manufactura avanzada.

El mundo busca lugares seguros para fabricar microchips, y los ojos están en nosotros. Somos el socio ideal: tenemos Zonas Francas de primera, una ubicación envidiable y talento humano con ganas de comerse el mundo. Esta alianza traerá inversión tecnológica y empleos de muchísima… pic.twitter.com/wXyMpE9fDa
— Yayo (@SanzLovaton) June 25, 2026
Agradecidos de su hospitalidad y de una conversación estratégica para el comercio de nuestros países. Vamos! https://t.co/nEG7sN5Nvs
— Yayo (@SanzLovaton) June 25, 2026
🇪🇸🇩🇴Un placer recibir al ministro de @mic_rd, @SanzLovaton, y la delegación dominicana en su visita a España.
— Amparo López Senovilla (@ls_amparo) June 25, 2026
➡️Hemos celebrado una primera jornada centrada en las oportunidades en semiconductores y el papel de las zonas francas para impulsar innovación y desarrollo industrial. pic.twitter.com/1gEU28leNJ
La conversación abierta en España sobre el potencial dominicano en la industria de semiconductores no debe leerse como un episodio aislado de promoción internacional, sino como una señal de que el país puede aspirar a un nuevo escalón en su inserción productiva global, siempre que convierta sus ventajas comparativas en una política industrial coherente, sostenida y técnicamente rigurosa.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez
En la economía del siglo XXI, pocas industrias concentran tanto poder estratégico como la de los semiconductores. Los microchips ya no son una pieza más del engranaje tecnológico: son la base material de la inteligencia artificial, la defensa, la automoción, los dispositivos médicos, las telecomunicaciones y la infraestructura digital que organiza la vida contemporánea. Por eso, la disputa global por relocalizar, diversificar y asegurar cadenas de suministro ha dejado de ser una cuestión puramente empresarial para convertirse en una prioridad geoeconómica de primer orden. En ese contexto, la República Dominicana intenta proyectarse como plataforma nearshore confiable para una parte de esa cadena de valor, en particular en segmentos como placas de circuito impreso, componentes electrónicos, semiconductores discretos y procesos de ensamblaje, prueba y empaque. Esa posibilidad fue planteada esta semana ante la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (AESEMI), en una reunión celebrada en la Secretaría de Estado de Comercio de España.
La relevancia de ese acercamiento no reside únicamente en el simbolismo diplomático. España intenta fortalecer su ecosistema industrial en sectores de alto valor agregado, y AESEMI se presenta precisamente como una plataforma de articulación entre empresas, instituciones y actores del sector semiconductor. Para la República Dominicana, entrar en esa conversación supone algo más importante que la búsqueda de inversión puntual: implica tratar de posicionarse dentro de una red de confianza industrial en un momento en que Europa, Estados Unidos y sus aliados buscan reducir vulnerabilidades estratégicas en sus cadenas de suministro. Dicho de otro modo, el país no está compitiendo solo por capital; está compitiendo por relevancia en una arquitectura productiva que definirá buena parte del poder económico de las próximas décadas.
Ahora bien, ninguna aspiración seria puede sostenerse únicamente sobre discurso. La pregunta decisiva no es si la República Dominicana desea entrar en esta industria, sino si posee condiciones reales para capturar una porción rentable y sostenible de ella. Y aquí aparecen datos que, al menos, justifican que el tema sea tomado en serio. Distintos reportes sobre la reunión en Madrid señalan que ya operan en el país unas 25 empresas electrónicas, con exportaciones orientadas principalmente al mercado estadounidense, entre ellas firmas como Eaton, Rockwell, Jabil y Vishay. A eso se suma una plataforma exportadora nada despreciable: más de US$3,000 millones anuales en dispositivos tecnológicos médicos y más de US$1,200 millones en aparatos electrónicos, así como una fuerza laboral superior a 40 mil trabajadores cualificados para estas actividades.
Esos números no son menores porque sugieren que el país no partiría desde cero. De hecho, la propia Presidencia había destacado en 2025 que la República Dominicana se consolidaba como líder regional en manufactura de dispositivos médicos y productos eléctricos y electrónicos, con exportaciones de equipos médicos por US$2,800 millones en 2024 y exportaciones de aparatos eléctricos y electrónicos por US$1,164.4 millones. También subrayó que decenas de empresas ya operan en estos renglones y generan miles de empleos directos e indirectos. Ese historial importa porque la industria de semiconductores, incluso en sus fases menos complejas, demanda disciplina operativa, certificaciones, logística predecible, suplidores confiables y mano de obra entrenable: exactamente el tipo de capacidades que un ecosistema de zonas francas maduro puede escalar si existe dirección estratégica.
Sin embargo, sería un error vender la idea de que el país está a las puertas de competir en todos los eslabones de esta industria. La fabricación de microchips de frontera, aquella asociada a nodos avanzados y altísima intensidad de capital, conocimiento y propiedad intelectual, sigue concentrada en muy pocas geografías. La oportunidad dominicana parece más realista —y por tanto más inteligente— en actividades específicas de la cadena de valor: ensamblaje, pruebas, empaque, manufactura de componentes, integración electrónica y servicios industriales vinculados a manufactura avanzada. Ese enfoque, además de ser pragmático, es consistente con la lógica del nearshoring: no se trata de replicar íntegramente los polos asiáticos, sino de convertirse en un nodo confiable, cercano a grandes mercados y capaz de responder con agilidad, menores riesgos y costos competitivos.
Las ventajas comparativas dominicanas, por sí mismas, son conocidas: ubicación geográfica privilegiada, acceso a Norteamérica, zonas francas con experiencia acumulada, estabilidad macroeconómica relativa, incentivos fiscales y un marco de atracción de inversión que ha permitido al país destacarse en captación de IED en relación con su PIB. En la presentación realizada en España se citó, además, un índice de riesgo natural de 13.47, mejor que el de economías competidoras como México, Filipinas y Vietnam, así como una captación de IED equivalente a 3.7 % del PIB, por encima de varios países de referencia en manufactura. Aunque esos datos deben verse siempre con prudencia metodológica, forman parte de una narrativa país con base objetiva: República Dominicana ofrece estabilidad y previsibilidad en una época donde ambas son activos escasos.
Pero las ventajas comparativas no bastan. El verdadero desafío es pasar de la promoción a la ejecución. Si la República Dominicana quiere tomarse en serio esta ventana histórica, necesita una política industrial más fina que combine formación técnica especializada, bilingüismo, infraestructura energética y digital robusta, articulación universidad-empresa, certificaciones internacionales, desarrollo de proveedores locales y una estrategia de inteligencia comercial enfocada por eslabones. También debe afinar su narrativa internacional: no venderse como un destino genérico de manufactura barata, sino como una plataforma de confiabilidad, proximidad, cumplimiento y sofisticación progresiva. La diferencia entre un país que atrae operaciones de bajo valor y uno que escala en complejidad no suele estar en la geografía, sino en la capacidad institucional para coordinar talento, incentivos y visión de largo plazo.
Por eso, lo ocurrido en España merece ser leído con serenidad estratégica. La eventual visita de una misión empresarial española a la República Dominicana puede ser una oportunidad importante, pero no debe entenderse como un trofeo anticipado. Las inversiones de alto valor agregado no llegan por entusiasmo retórico, sino por consistencia regulatoria, seguridad operacional y demostración de capacidades. El país ya tiene una base relevante sobre la cual construir; la pregunta es si sabrá convertir esa base en una verdadera plataforma tecnológica y no simplemente en un eslogan coyuntural.
En última instancia, el debate sobre semiconductores trasciende una agenda de promoción puntual. Habla de qué tipo de economía quiere ser la República Dominicana en la próxima década. Si la nación logra traducir sus fortalezas logísticas e industriales en una estrategia creíble de manufactura avanzada, podría insertarse con mayor densidad en las cadenas globales de valor y generar empleos mejor remunerados, transferencia de conocimiento y una nueva narrativa de competitividad. Pero si todo queda en presentaciones, reuniones y optimismo sin arquitectura pública-privada de largo aliento, la oportunidad pasará como tantas otras. En la nueva geografía del poder económico, no basta con estar bien ubicado en el mapa: hay que demostrar que se está listo para producir futuro.
El reglamento que puede convertir la ambición logística en poder nacional
El reglamento que puede convertir la ambición logística en poder nacional
La presentación de la propuesta final del reglamento de la Ley 30-24 ante el Consejo Nacional de Logística no es un trámite administrativo más: es la señal de que la República Dominicana empieza a traducir su ventaja geográfica en arquitectura institucional, seguridad jurídica y capacidad real para competir en las cadenas globales de suministro.
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor
La decisión
de la Dirección General de Aduanas de someter esta propuesta merece leerse con
la seriedad de los momentos fundacionales. No porque todo reglamento sea, por
definición, una pieza trascendente, sino porque en este caso se completa un
eslabón decisivo entre la visión y la ejecución. La República Dominicana lleva
años afirmando —con razón— que su ubicación geográfica, su conectividad
marítima y aérea, y su plataforma portuaria le otorgan condiciones
excepcionales para convertirse en un hub logístico regional. Lo
verdaderamente importante, sin embargo, no es proclamar una ventaja, sino
convertirla en sistema, en reglas claras, en confianza para la inversión y
en eficiencia para el comercio.
Ahí radica
la relevancia de este paso. La Ley 30-24, promulgada el 30 de julio de 2024 por
el presidente Luis Abinader, creó el marco legal para los centros
logísticos, las empresas operadoras y el propio Consejo Nacional de Logística,
con el propósito de regular y supervisar el desarrollo del sector y fortalecer
la competitividad del país. La norma parte de una premisa estratégica:
la localización dominicana, combinada con infraestructura y procedimientos
modernos, puede elevar el perfil del país en el comercio internacional y
reducir costos en la cadena de suministro.
Por eso, la
propuesta final presentada por la DGA bajo la dirección de Nelson Arroyo no
debe entenderse como una mera formalidad jurídica, sino como una auténtica
pieza de gobernanza económica. El reglamento es el instrumento que aterriza
principios, define procedimientos, ordena competencias, reduce la discrecionalidad
y genera previsibilidad. En otras palabras, convierte la promesa en
operatividad. Y en materia logística, donde el tiempo equivale a costo, la
claridad regulatoria constituye una forma concreta de competitividad.
Desde esa
perspectiva, el hecho de que el anteproyecto haya llegado a la fase de vista
pública resulta especialmente significativo. La consulta no debilita la
autoridad del Estado; la fortalece. Un reglamento que escucha, incorpora
observaciones y se somete al escrutinio de los actores productivos no solo gana
legitimidad: gana inteligencia. La logística moderna no se construye desde el
encierro burocrático, sino desde la articulación entre sector público,
operadores, inversionistas, exportadores, zonas francas, puertos y usuarios del
sistema. La experiencia acumulada por el Consejo Nacional de Logística en sus
reuniones previas ya había puesto sobre la mesa la urgencia de una pronta
implementación del reglamento para reforzar la seguridad jurídica de nuevas
inversiones y consolidar el ecosistema logístico nacional.
Hay, además,
un aspecto político-institucional que no debe pasar desapercibido. La
construcción de un hub logístico no depende exclusivamente de
puertos, almacenes o corredores viales; depende también de la calidad del
Estado que acompaña esa infraestructura. Un país puede tener una ubicación
privilegiada y aun así fracasar si sus normas son ambiguas, si sus procesos son
lentos o si sus instituciones no coordinan entre sí. Por eso el valor de este
momento consiste también en la señal que proyecta: la de un Estado que
intenta ordenar, armonizar y modernizar su plataforma logística bajo
criterios de transparencia, previsibilidad y colaboración interinstitucional.
En ese
terreno, la DGA ha asumido un papel que va más allá de su función tradicional
de control. Está actuando como uno de los motores de una política pública de
alcance estructural. No se trata únicamente de fiscalizar mercancías o
administrar procedimientos aduaneros, sino de integrarse a una visión nacional
de facilitación del comercio. La Ley 30-24, de hecho, reconoce que el éxito
logístico requiere procedimientos simplificados, controles automatizados y
alineamiento con las mejores prácticas internacionales, precisamente porque la
competitividad ya no depende solo de incentivos, sino de capacidad de respuesta
institucional.
La pregunta
de fondo, entonces, no es si el país quiere ser hub logístico. Esa
pregunta ya fue respondida por la ley, por la creación del Consejo Nacional de
Logística y por la propia narrativa oficial. La verdadera interrogante es si la
República Dominicana está dispuesta a sostener, con disciplina regulatoria y continuidad
política, todo lo que esa aspiración exige. Porque un hub no se
decreta: se demuestra. Se demuestra reduciendo tiempos, bajando costos,
estandarizando procesos, atrayendo operadores de clase mundial y ofreciendo
seguridad jurídica estable en el tiempo. Se demuestra cuando el
inversionista extranjero ve reglas; cuando el exportador local percibe
agilidad; cuando el usuario encuentra eficiencia; cuando el país entero gana
reputación.
En ese
sentido, la propuesta final del reglamento de la Ley 30-24 representa una
oportunidad histórica, pero también una prueba de madurez. La vista pública
deberá servir no para diluir la norma, sino para perfeccionarla. Y su
implementación posterior tendrá que escapar de la tentación del simbolismo. Si
este reglamento se convierte en una herramienta funcional, equilibrada y
moderna, la República Dominicana habrá dado un paso real hacia una economía más
integrada, más confiable y más competitiva. Si, por el contrario, queda
atrapado entre inercias administrativas o interpretaciones fragmentadas, el
país habrá desperdiciado una de sus pocas ventajas estratégicas verdaderamente
estructurales.
La buena noticia es que el camino empieza a definirse. La mala, si se quiere, es que ya no habrá excusas. Cuando una nación identifica con claridad su ventaja, crea la ley, instala el consejo, articula las instituciones y somete el reglamento a consulta, entra en la fase en la que solo cuentan los resultados. Y en la economía del siglo XXI, los países no se distinguen por lo que prometen, sino por la velocidad y la seriedad con que convierten sus promesas en plataforma de poder.
Un hub no se decreta: se demuestra con reglas claras, agilidad y coordinación institucional. 📦⚙️📈
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasabaraEditor
#Ley3024 #LogísticaRD #HubRD @elHubRD #HubLogístico #AduanasRD #Competitividad #ComercioExterior #RepúblicaDominicana
Sobre el autor, Luis Orlando Díaz Vólquez, es ingeniero de sistemas de computadora, editor bibliográfico y productor de medios de comunicación. Autor de artículos de opinión y análisis sobre geopolítica, seguridad y comercio internacional. Ha seguido y escrito sobre procesos regionales y eventos de alto impacto (ferias internacionales, congresos sectoriales y coyunturas de seguridad nacional). Su enfoque privilegia la institucionalidad, el Estado mínimo funcional y la apertura económica con compliance como pilares para la normalización y el desarrollo sostenible.
Palabras clave: Ley 30-24, reglamento de la Ley 30-24, Consejo Nacional de Logística, Dirección General de Aduanas, DGA, hub logístico, logística, competitividad, seguridad jurídica, cadenas globales de suministro, comercio internacional, facilitación del comercio, centros logísticos.
🚢🇩🇴 La propuesta final del reglamento de la Ley 30-24 ante el Consejo Nacional de Logística es mucho más que un trámite: es un paso clave para convertir la ventaja geográfica de RD en seguridad jurídica, competitividad y poder logístico real. La ley creó el marco para centros logísticos, operadores y el propio Consejo. [dgii.gov.do], [aduanas.gob.do]
.....
🚢📦🇩🇴 La logística no se improvisa: se regula, se articula y se convierte en poder nacional.
La propuesta final del reglamento de la Ley 30-24 ante el Consejo Nacional de Logística marca un paso decisivo para que la República Dominicana transforme su privilegiada ubicación geográfica en seguridad jurídica, competitividad y capacidad real de inserción en las cadenas globales de suministro. La ley creó el marco para los centros logísticos, las empresas operadoras y el propio Consejo, con el objetivo de fortalecer el desarrollo del sector. [dgii.gov.do], [aduanas.gob.do]
No se trata de un trámite más. Se trata de pasar de la narrativa a la ejecución, de la ventaja potencial a la operatividad concreta. La propia Ley 30-24 reconoce que el país cuenta con condiciones estratégicas de conectividad e infraestructura, y que el éxito logístico depende también de controles automatizados y procedimientos aduaneros simplificados basados en mejores prácticas internacionales. [dgii.gov.do], [aduanas.gob.do]
📍Un verdadero hub logístico no se decreta: se demuestra.
Se demuestra con reglas claras.
Se demuestra con procesos ágiles.
Se demuestra con instituciones coordinadas.
Se demuestra con confianza para invertir. 💼⚙️📈
La República Dominicana tiene una oportunidad histórica de convertir su ambición logística en una plataforma real de desarrollo, comercio y reputación internacional. 🌎✨
Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasabaraEditor
#Ley3024 #LogísticaRD #HubLogístico #AduanasRD #Competitividad #ComercioExterior #SeguridadJurídica #RepúblicaDominicana #CadenasDeSuministro #FacilitaciónDelComercio #Inversión #DesarrolloProductivo #Modernización #Gobernanza #GuasabaraEditor
Arabia Saudita ha decidido quién será su futuro socio superpotencia, y no es Estados Unidos.
Arabia Saudita ha decidido quién será su futuro socio superpotencia, y no es Estados Unidos.
Por Simon Watkins - 23 de junio de 2026, 12:00 p. m. CDT- Tras el conflicto con Irán, Arabia Saudí parece estar reajustando sus relaciones con China y Rusia, y las recientes reuniones de alto nivel se han centrado en ampliar la cooperación energética.
- Este cambio refleja una evolución que se ha desarrollado a lo largo de una década y que comenzó tras la guerra de precios del petróleo de 2014-2016, cuando China profundizó su influencia en Arabia Saudí a través de inversiones, acuerdos energéticos, apoyo a Aramco y alineación con las ambiciones económicas del príncipe heredero Mohammed bin Salman.
- La confianza de Riad en las garantías de seguridad estadounidenses se ha visto mermada por los ataques iraníes contra infraestructuras energéticas clave de Arabia Saudí durante la Operación Furia Épica.
Desde que China reemplazó a Rusia como principal rival de Estados Unidos en la lucha por convertirse en superpotencia, Arabia Saudita ha buscado equilibrar sus relaciones con Pekín y Washington, inclinándose a veces más hacia un lado y otras veces hacia el otro. Hasta la guerra de precios del petróleo de 2014-2016, Estados Unidos era el eje central de la relación; tras el fin de la guerra, fueron China y Rusia; y luego, desde el inicio del segundo mandato del presidente estadounidense Donald Trump, volvió a ser Estados Unidos. Sin embargo, tras la Operación Furia Épica contra Irán, todo apunta a que esta relación volverá a centrarse en China y Rusia, con una serie de reuniones de alto nivel entre funcionarios chinos y saudíes que tuvieron lugar la semana pasada. Una de ellas, entre el subdirector de la Administración Nacional de Energía de China, Song Hongkun, y el presidente de la división Downstream de Saudi Aramco, Mohammed Al Qahtani, se centró en impulsar la seguridad energética mundial y la cooperación bilateral en petróleo y gas entre ambos países. Entonces, ¿cómo ha llegado el mercado petrolero mundial a esta situación y qué sucederá a continuación?
El origen de la situación actual radica en la devastación financiera que la guerra de precios del petróleo de 2014-2016 causó a los países de la OPEP, un tema que analizo exhaustivamente en mi último libro sobre el nuevo orden del mercado petrolero mundial . Antes del conflicto, existía una amplia y profunda relación entre Estados Unidos y Arabia Saudita, basada en un acuerdo histórico entre Washington y Riad, formulado en una reunión el 14 de febrero de 1945 entre el entonces presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el rey saudí de la época, Abdulaziz Al Saud. El acuerdo consistía en que Estados Unidos recibiría todo el petróleo que necesitara mientras Arabia Saudita dispusiera de reservas, a cambio de lo cual Estados Unidos garantizaría la seguridad de la Casa de Saud y, por extensión, de Arabia Saudita. Este acuerdo funcionó lo suficientemente bien como para sobrevivir a la crisis del petróleo de 1973, durante la cual Riad, junto con sus socios de la OPEP, impuso un embargo petrolero contra Estados Unidos y sus aliados por su apoyo a Israel en la Guerra de Yom Kippur de 1973. Sin embargo, no sobrevivió realmente a la guerra de precios del petróleo de 2014-2016, ya que para entonces el sector del petróleo de esquisto estadounidense se había convertido en una importante fuerza productora de petróleo a nivel mundial, lo que le permitía al país soportar precios del petróleo bajos durante un período prolongado con mucha mayor capacidad que Arabia Saudita y sus socios de la OPEP. Además, Washington consideró esto, en la práctica, como una segunda guerra de precios del petróleo instigada por Arabia Saudita, una violación excesiva del acuerdo fundamental de 1945.Relacionado: Irán afirma que EE. UU. acordó desbloquear 12 mil millones de dólares en fondos congelados.
Tras la devastación financiera que supuso la guerra de precios del petróleo de 2014-2016 para Arabia Saudí y sus socios de la OPEP, no les quedó más remedio que admitir a Rusia en el grupo más amplio de la OPEP+ para restaurar la maltrecha credibilidad de la organización en los mercados petroleros mundiales. China, a su vez, supo aprovechar el recién adquirido poder de su aliado para extender su propia influencia en el principal estado energético de Oriente Medio mediante una serie de acuerdos de gran alcance firmados después de 2016, y su principal objetivo para sentar las bases de estos acuerdos fue una figura emergente en Riad: el entonces príncipe Mohammed bin Salman (MbS). Desde el primer año de la guerra de precios del petróleo de 2014-2016, el presupuesto del gobierno de Arabia Saudita entró en déficit —alcanzando niveles de dos dígitos del PIB en el primer año completo de la guerra— y se mantuvo en déficit hasta finales de 2021. Al mismo tiempo, MbS no era el sucesor natural del rey Salman, ya que el heredero designado era el príncipe Muhammad bin Nayef, pero el joven príncipe tuvo una idea que creía que lo ayudaría a progresar: una oferta pública inicial (OPI) de la empresa insignia de Arabia Saudita, Aramco.
En la segunda mitad de 2016, expresó públicamente su convicción de que si Arabia Saudí sacaba a bolsa el 5% de la empresa en mercados bursátiles internacionales, recaudaría al menos 100.000 millones de dólares, fondos muy necesarios para el Reino. Esta cifra también implicaría una valoración de Saudi Aramco de 2 billones de dólares, convirtiéndola con diferencia en la empresa más valiosa jamás cotizada en el mundo, lo que contribuiría a mejorar la reputación de Arabia Saudí. MbS también creía que la cotización de Saudi Aramco en varios de los principales centros financieros del mundo, incluidas las dos bolsas de valores más prestigiosas —la Bolsa de Nueva York y la Bolsa de Londres—, proyectaría la presencia de Arabia Saudí como actor internacional en los mercados financieros en general, y no solo en el sector petrolero. Todas estas razones parecían bastante sólidas en apariencia, y los altos cargos saudíes accedieron a seguir adelante. Sin embargo, casi inmediatamente después de que comenzara el proceso, surgieron dudas entre los inversores internacionales sobre la estructura corporativa de Aramco, el grado de control gubernamental al que estaría sujeta, su valoración, sus verdaderas reservas de petróleo y capacidad ociosa, y la seguridad física de sus yacimientos, entre otros aspectos. El resultado fue que ningún inversor internacional serio quiso involucrarse demasiado en la OPV, ni tampoco las bolsas de valores más prestigiosas del mundo. Esto puso a MbS en una posición delicada, ya que él había sido el principal impulsor de la idea. Sin embargo, precisamente en ese momento, China ofreció comprar el 5% de Aramco que se iba a ofrecer en la OPV. Aunque la oferta finalmente fue rechazada, MbS nunca olvidó el gesto de China.
Poco después, en marzo de 2017, tuvo lugar una visita histórica a China del rey Salman de Arabia Saudita, durante la cual se firmaron acuerdos comerciales por un valor aproximado de 65 mil millones de dólares en sectores como el refinado de petróleo, la petroquímica, la industria manufacturera ligera y la electrónica. En agosto de ese mismo año, el entonces viceministro de Economía y Planificación de Arabia Saudita, Mohammed al-Tuwaijri, declaró en una conferencia saudí-china en Yeda: «Estaremos muy dispuestos a considerar la financiación en renminbi y otros productos chinos». El uso del renminbi fue —y sigue siendo— un pilar fundamental de la estrategia china para socavar uno de los pilares clave sobre los que se asienta el dominio global de Estados Unidos: el uso del dólar como moneda de reserva y de comercio global, tal como se detalla en mi último libro sobre el nuevo orden del mercado petrolero mundial . Las declaraciones de Al-Tuwaijri se produjeron durante la visita de altos cargos políticos y financieros chinos a Arabia Saudita en agosto de 2017, durante la cual también se decidió que Arabia Saudita y China establecerían un fondo de inversión de 20.000 millones de dólares estadounidenses a partes iguales (50:50). Según declaraciones del entonces ministro de Energía saudí, Khalid al-Falih, este fondo invertiría en sectores como infraestructura, energía, minería y materiales, entre otros. En agosto de 2022, durante la firma de un acuerdo integral entre Aramco y la Corporación China de Petróleo y Productos Químicos (Sinopec), el presidente de Sinopec, Yu Baocai, afirmó: «La firma del memorando de entendimiento abre un nuevo capítulo en nuestra colaboración en el Reino… Ambas compañías unirán fuerzas para revitalizar y lograr nuevos avances en la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI) y la Visión 2030 de Arabia Saudita». Al comenzar el cuarto trimestre de 2022, Arabia Saudita reiteró su compromiso con China como su "socio y proveedor de petróleo crudo más confiable", además de brindar garantías más amplias de su apoyo continuo en varias otras áreas. Esto concuerda con las declaraciones previas del director ejecutivo de Aramco, Amin Nasser, quien afirmó: "Garantizar la seguridad del suministro energético de China sigue siendo nuestra máxima prioridad, no solo para los próximos cinco años, sino para los próximos 50 y más allá".
Esto, junto con otros comentarios similares de la época, pareció confirmar que Arabia Saudita había llegado a considerar a Estados Unidos como un socio más —particularmente en materia de seguridad— en un nuevo orden mundial donde Pekín y sus aliados compartirían el liderazgo con Washington, antes de intentar superarlo. Esta visión parece haberse reafirmado tras lo que Arabia Saudita —y muchos otros estados de Oriente Medio— consideran un fracaso de Washington a la hora de salvaguardar su seguridad e intereses económicos durante la guerra con Irán. A pesar de haber invertido cientos de miles de millones de dólares a lo largo de los años en equipos de defensa suministrados por Estados Unidos para proteger al Reino de ataques, Irán logró atacar objetivos clave en el país, como el oleoducto Este-Oeste, los yacimientos petrolíferos de Manifa y Khurais, la refinería de Ras Tanura y varias otras instalaciones de petróleo, gas natural, refinación y petroquímica que se extienden desde la Provincia Oriental hasta la Ciudad Industrial de Yanbu. Estos exitosos ataques iraníes contra la infraestructura energética crítica de Arabia Saudita subrayan para Riad que, incluso en materia de seguridad, el uso de Estados Unidos parece limitado. Estas preocupaciones se ven acentuadas por el temor generalizado del Reino de que, sea cual sea el acuerdo final entre Estados Unidos e Irán, deje a Arabia Saudí en una posición mucho más vulnerable que antes de que comenzara la guerra.
Por Simon Watkins para Oilprice.com
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¿Por qué el auge de la IA podría desencadenar el mayor intercambio de energía en décadas?
Por Michael Kern - 24 de junio de 2026, 19:00 CDT
La inteligencia artificial está creando una nueva clase de gigantes de la infraestructura prácticamente de la noche a la mañana, y un innovador minero de Bitcoin que dio un salto temprano al negocio energético global, alimentando el voraz apetito de los centros de datos de IA, ahora está siendo recompensado por años dedicados a asegurar enormes cantidades de energía eléctrica de bajo costo en todo el mundo.
Años antes de que la inteligencia artificial desencadenara una carrera mundial por la capacidad energética, Bitzero Holdings ( NASDAQ: AIBZ ) utilizaba el flujo de caja procedente de las operaciones de minería de Bitcoin para asegurar grandes cantidades de energía eléctrica de bajo coste en Noruega, Finlandia y Estados Unidos.
La empresa continúa minando Bitcoin porque el negocio genera un flujo de caja sólido con algunos de los costos de energía más bajos de la industria. Pero Bitzero ahora apunta a un objetivo mucho mayor: la construcción de centros de datos de IA que, según estimaciones de McKinsey, podría requerir casi 7 billones de dólares en inversión global en infraestructura para 2030, incluyendo aproximadamente 5,2 billones de dólares directamente relacionados con las cargas de trabajo de IA.
Ese premio comenzó a materializarse el 5 de mayo, cuando Bitzero firmó una carta de intención vinculante con OneQode Networks que abarca la totalidad de la capacidad de 110 MW de su centro de datos en Namsskogan, Noruega, mediante un contrato de arrendamiento de 15 años vinculado a cargas de trabajo de IA basadas en GPU. El acuerdo tiene un valor implícito de aproximadamente 2600 millones de dólares durante la vigencia del contrato y marca la entrada formal de Bitzero en el mercado de infraestructura de centros de datos de IA a gran escala.
Precisamente por eso, Kevin O'Leary, de Shark Tank, fue uno de los primeros y mayores inversores de Bitzero.
O'Leary ha asumido un papel de inversor estratégico en la empresa desde su creación porque considera que Bitzero es un tipo de empresa de criptomonedas fundamentalmente diferente: una empresa arraigada en la infraestructura energética, no solo en la especulación, y en el auge de los centros de datos.
“Si quiero tener exposición al mundo de las criptomonedas, ahora solo necesito tres posiciones… Tengo acciones de Bitzero porque minan Bitcoin y, además, son una compañía eléctrica.”
La ventaja nórdica en la carrera energética de la IA
Si la energía barata propició la primera fortuna de Bitcoin en China, la energía limpia está creando la siguiente en el Atlántico Norte.
Noruega y Finlandia , países que cuentan con una enorme capacidad de generación hidroeléctrica y nuclear, se han convertido discretamente en los nuevos centros neurálgicos de la infraestructura digital.
Este es el lugar ideal para el auge de la infraestructura de IA. Los precios de la electricidad en algunas zonas de la región nórdica son significativamente inferiores a los de muchos mercados europeos importantes. Y, lo que es crucial, las redes eléctricas con alta dependencia de la energía hidroeléctrica y nuclear proporcionan el tipo de electricidad estable y de larga duración que requieren las cargas de trabajo de IA. Los climas fríos también reducen drásticamente los costes de refrigeración de los centros de datos.
Esa es la geografía de la estrategia de expansión de Bitzero.
En Noruega, la operación insignia de la compañía en Namsskogan ya respalda la minería activa de Bitcoin y ahora se está convirtiendo en la base de su negocio de infraestructura de IA tras el acuerdo con OneQode a principios de este mes.
Bitzero también controla capacidad de expansión adicional en Noruega, vinculada a una cartera de proyectos de desarrollo más amplia que, según la dirección, podría llegar a superar los 300 MW a medida que continúen las mejoras en la red eléctrica.
En Finlandia, Bitzero ha conseguido un enorme campus de desarrollo de un gigavatio en Kokemäki, conectado directamente a la infraestructura eléctrica nórdica de bajo coste. Este emplazamiento le proporciona a la empresa espacio para ampliar sus operaciones de minería de Bitcoin y computación de IA con el tiempo, a medida que la demanda de capacidad energética siga aumentando en toda Europa.
En Estados Unidos, la presencia de Bitzero ( NASDAQ: AIBZ ) en Dakota del Norte le brinda acceso a un mercado energético y regulatorio completamente diferente. El complejo abarca 225 000 pies cuadrados distribuidos en aproximadamente 184 acres, con planes de suministro de energía adicional por etapas mediante futuros acuerdos de expansión.
Qué significa para Bitzero el acuerdo de arrendamiento del 5 de mayo.
McKinsey estima que el gasto en infraestructura de IA podría alcanzar los 7 billones de dólares a nivel mundial para 2030, incluyendo más de 5 billones directamente relacionados con cargas de trabajo de IA. Sin embargo, esta ola de gasto podría toparse con un muro de poder a medida que la industria descubra que construir infraestructura de IA no es solo un problema de dinero, sino también un problema de acceso al poder.
El acuerdo con OneQode introduce oficialmente a Bitzero en el lucrativo mundo de la energía para centros de datos.
Ahora, en lugar de depender de la economía de la minería de Bitcoin, la empresa se está expandiendo hacia una porción mucho mayor del mundo digital. Y esto representa una doble victoria para la compañía.
En la minería de Bitcoin, Bitzero utiliza su propia electricidad para generar ingresos a partir de los Bitcoin que produce. Según el acuerdo de IA, Bitzero generará ingresos arrendando la capacidad energética y la infraestructura del sitio a OneQode. El arrendamiento estará respaldado por una contraparte de IG, de acuerdo con las condiciones de la carta vinculante. Al mismo tiempo, OneQode paga la factura de electricidad relacionada con el funcionamiento de los sistemas de IA dentro de las instalaciones. Esto significa que Bitzero obtiene los ingresos recurrentes de la infraestructura del sitio sin absorber directamente los enormes costos de energía continuos asociados con la operación de cargas de trabajo de IA a gran escala.
Según estudios internos de la empresa, esto sitúa a Bitzero en una posición ventajosa frente a sus competidores .
Según la dirección, el acuerdo con OneQode está estructurado en aproximadamente 135 dólares por kilovatio al mes, con un incremento anual del 3 %. A plena capacidad, la planta de Namsskogan, de 110 MW, podría generar entre 176 y 178 millones de dólares en ingresos anuales. Un análisis reciente para accionistas, basado en el modelo del acuerdo, estimó un ingreso operativo neto (NOI) anual potencial de aproximadamente 151 millones de dólares, con base en un margen del 85 % vinculado a la estructura de arrendamiento prevista.
El juego de las grandes apuestas en los márgenes del auge de los centros de datos
En Europa y Norteamérica, los desarrolladores de infraestructura de IA se enfrentan a la escasez de transformadores, retrasos en la interconexión, congestión de la red eléctrica y plazos de puesta en marcha que se extienden durante varios años. Muchos campus que compiten entre sí aún tardarán años en estar operativos, ya que conseguir infraestructura eléctrica a gran escala se ha vuelto más difícil que obtener capital.
Ese cambio es una de las razones por las que los mercados públicos han comenzado a revalorizar agresivamente a las empresas capaces de convertir la infraestructura minera en capacidad de procesamiento de IA.
Más recientemente, Hut 8 incursionó en la infraestructura de IA mediante su acuerdo con Fluidstack, mientras que Core Scientific obtuvo contratos multimillonarios de computación de alto rendimiento (HPC) vinculados a CoreWeave. Los inversores valoran cada vez más a estas empresas en función de la infraestructura informática contratada y la capacidad operativa, en lugar de basarse únicamente en el crecimiento de la tasa de hash.
La capital simplemente está siguiendo la creciente demanda.
El mercado ya ha comenzado a premiar a las empresas posicionadas para beneficiarse de la creciente demanda energética de la inteligencia artificial. Los inversores han inyectado capital en compañías como NextEra Energy ( NYSE: NEE ), cuya amplia cartera de generación de energía renovable se considera cada vez más crucial para respaldar el futuro crecimiento de los centros de datos; Brookfield Corporation ( NYSE: BN ), que ha construido un imperio global de infraestructura que abarca energía, transmisión y activos digitales; y Edison International ( NYSE: EIX ), cuya red eléctrica se beneficiará de las enormes mejoras necesarias para dar cabida a la demanda de electricidad impulsada por la IA. El denominador común es simple: a medida que la IA se acelera, el acceso a energía confiable se convierte en uno de los activos más valiosos de la economía digital.
El gigante inmobiliario comercial JLL estima que la capacidad global de los centros de datos casi se duplicará para 2030, lo que requerirá cerca de 100 GW de nueva oferta. Actualmente, el factor más importante que impulsa la expansión de los centros de datos es la rapidez en el suministro de energía, según JLL.
Y con tiempos de espera para la conexión a la red eléctrica que en los principales mercados ya superan los cuatro años, Bitzero se adelanta a su tiempo, y el acuerdo de arrendamiento del 5 de mayo marca el comienzo de una nueva era para este innovador de Bitcoin, respaldado por O'Leary y que emerge con fuerza gracias al poder de la IA.
Por Michael Kern
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