martes, 26 de mayo de 2026

Cuidar como política de igualdad

Cuidar como política de igualdad

Sin un sistema de cuidados que reconozca, redistribuya y acompañe esta responsabilidad social, la igualdad seguirá siendo una promesa incompleta. Organizar el cuidado desde el Estado, las comunidades y el sector privado no es un gesto asistencial: es una decisión de justicia, desarrollo y dignidad.

Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

El cuidado no puede seguir siendo entendido como una tarea privad
a, silenciosa y casi siempre femenina, confinada a los límites del hogar y sostenida por la renuncia de millones de mujeres a su tiempo, a sus oportunidades y, muchas veces, a su autonomía económica. Cuando una sociedad naturaliza que cuidar es una obligación individual y no una responsabilidad compartida, reproduce una desigualdad estructural que castiga especialmente a las madres, a las hijas, a las abuelas y a todas aquellas que, por mandato cultural, terminan asumiendo la carga principal de sostener la vida. Por eso, hablar de cuidados no es hablar únicamente de afectos o de vocación familiar: es hablar de derechos, de economía, de productividad, de bienestar y de la calidad misma de la democracia.

Avanzar hacia un sistema nacional de cuidados significa comprender que la organización social del cuidado necesita instituciones, presupuesto, servicios, formación, horarios laborales más humanos y una articulación real entre el sector público, el sector privado y las comunidades. No se trata solo de crear programas, sino de transformar la lógica con la que una nación entiende la corresponsabilidad. Cuando el Estado garantiza centros de atención, redes de apoyo, políticas de conciliación y protección para quienes cuidan y quienes requieren cuidados, no solo mejora la vida cotidiana de las familias, sino que amplía las posibilidades de participación laboral, educativa y social de miles de personas. El cuidado bien organizado reduce brechas, fortalece la cohesión social y convierte la igualdad en una experiencia concreta, no en un discurso decorativo.

La construcción de una sociedad más justa pasa, necesariamente, por reconocer que cuidar también es una forma de producir valor público. Allí donde el cuidado se invisibiliza, crece la exclusión; allí donde se reconoce y se distribuye con equidad, florecen la dignidad y el desarrollo. Esa es la verdadera dimensión política del debate: entender que no habrá igualdad plena mientras el peso de sostener la vida siga descansando de manera desproporcionada sobre los hombros de unas pocas. Apostar por un sistema nacional de cuidados, entonces, no es una concesión ideológica ni una moda institucional, sino una apuesta estratégica por un país más humano, más moderno y más coherente con sus aspiraciones de justicia social.

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Ministerio de la Mujer pone en marcha Consulta Nacional de Hombres para prevenir violencia contra las mujeres

La ministra Gloria Reyes señaló que la consulta busca abrir un espacio de escucha activa
hacia la población masculina, reconociendo el rol de los hombres en la transformación cultural


Ministerio de la Mujer pone en marcha Consulta Nacional de Hombres para prevenir violencia contra las mujeres

Con apoyo técnico de Luis Vergés, la iniciativa consultará a 5,000 hombres para promover masculinidades constructivas y prevenir la violencia contra las mujeres.

Santo Domingo, 26 de mayo de 2026. El Ministerio de la Mujer dejó formalmente en marcha la Consulta Nacional para la reducción de riesgos de violencia hacia las mujeres, bajo el lema “Voces que aportan soluciones desde la población masculina”, una iniciativa dirigida a promover la participación de los hombres en la prevención de la violencia y la construcción de relaciones más equitativas.

La consulta nacional es impulsada por el Ministerio de la Mujer, en articulación con la Liga Municipal Dominicana, con el acompañamiento técnico del especialista Luis Vergés y se desarrollará mediante jornadas de diálogo, sensibilización y levantamiento de información en distintos territorios y sectores sociales del país, con el apoyo del Sistema de las Naciones Unidas.

La ministra de la Mujer señaló que la consulta busca abrir un espacio de escucha activa hacia la población masculina, reconociendo el rol de los hombres en la transformación cultural necesaria para avanzar hacia una sociedad libre de violencia contra las mujeres, adolescentes y niñas.

“Esta iniciativa constituye un paso importante en la formulación de políticas públicas orientadas a fomentar masculinidades constructivas, prevenir la violencia basada en género e identificar factores de riesgo asociados a conductas que reproducen desigualdades”, destacó.

La Coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en el país, Julia Sánchez, expresó que el Sistema de las Naciones Unidas ha reafirmado, en sus marcos normativos y estratégicos, que el logro de la igualdad de género requiere, de manera ineludible, la participación activa y comprometida de los hombres como protagonistas del cambio.

“Esta consulta que lidera el Ministerio de la Mujer representa la apuesta por la prevención primaria y por la transformación de las normas antes de que se conviertan en daño”, sostuvo.

La iniciativa cuenta con el apoyo técnico de Luis Vergés y consultará a 5,000 hombres
para promover masculinidades constructivas

El psicólogo clínico Luis Vergés detalló la estructura y las actividades que se estarán desarrollando a nivel nacional. Además, manifestó la importancia de integrar a los hombres como una fuente valiosa de información para la reducción del riesgo de violencia hacia las mujeres, así como promover su participación como agentes activos en soluciones integrales que fomenten relaciones seguras y saludables entre hombres y mujeres.

La consulta nacional contempla la participación de instituciones del Estado, gobiernos locales, sectores productivos, organizaciones sociales, cuerpos de seguridad, sector transporte, juventudes y espacios comunitarios, con una meta estimada de 5,000 hombres consultados a nivel nacional.

Se detalló que, con este lanzamiento formal de la iniciativa comienza un despliegue simultáneo en todo el país, donde las alcaldías gestionan el llenado de la consulta en sus territorios, con la meta de registrar 100 hombres por municipio, bajo la coordinación de la viceministra de Cultura de Igualdad del Ministerio de la Mujer, Lily Luciano. 

De manera paralela, se desarrollarán encuentros presenciales y virtuales con sectores sociales, de seguridad y legislativos, integrando 7 conferencias magistrales y conversatorios que acompañan la recolección de datos digitales.

Ministerio de la Mujer inicia Consulta Nacional de Hombres,
para la reducción de la violencia hacia las mujeres

Detalles de la consulta

La estrategia impulsada conjuntamente por el Ministerio de la Mujer, la Liga Municipal Dominicana y el Sistema de las Naciones Unidas, busca identificar factores de riesgo y promover masculinidades constructivas en toda la sociedad.

Además, se resaltó que el proceso incluye jornadas territoriales, consulta digital, encuentros sectoriales y espacios de reflexión denominados “Conversando entre hombres”, además de conferencias magistrales sobre prevención de violencia, salud mental, regulación emocional y paternidad responsable.

Prevención y cambio cultural

La iniciativa incorpora un enfoque preventivo basado en evidencia, que permitirá identificar actitudes, patrones de conducta y factores de riesgo asociados a la violencia, con miras a fortalecer el diseño de políticas públicas más efectivas.

El proceso será sistematizado con el apoyo técnico de organismos internacionales, garantizando la generación de insumos que contribuyan al diseño de estrategias sostenibles de prevención de la violencia.

Esta consulta nacional representa un paso importante del país hacia la participación activa de los hombres en los procesos de transformación cultural necesarios para erradicar la violencia contra las mujeres.

Licencias de construcción emitidas por el MIVHED aumentan 93% en 2026 y viabilizan proyectos con inversión superior a RD$230 mil millones


Licencias de construcción emitidas por el MIVHED aumentan 93% en 2026 y viabilizan proyectos con inversión superior a RD$230 mil millones

Ministro Ito Bisonó presenta “Inteligencia MIVHED” y ofrece panorama de obras y proyectos estratégicos en todo el país durante el encuentro “MIVHED en Marcha”

Santo Domingo, R.D., 26 de mayo de 2026. – El Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED) informó este lunes que logró un incremento de 93% en la emisión de licencias de construcción durante el primer cuatrimestre de 2026, como parte de las acciones de modernización institucional y fortalecimiento de la permisología impulsadas por la actual gestión.

La información fue ofrecida por el ministro Víctor –Ito– Bisonó durante “MIVHED en Marcha”, un nuevo formato de encuentro con medios de comunicación orientado a presentar avances institucionales, transformación de procesos y proyectos estratégicos que ejecuta la entidad.

Durante el período enero-abril, el MIVHED emitió 594 licencias de construcción, movilizando más de RD$230 mil millones en inversión privada asociada a proyectos aprobados.

“El sector construcción continúa mostrando dinamismo y entendimos desde el primer momento que la permisología requería atención prioritaria. Había inquietudes vinculadas a tiempos, procesos y capacidad operativa, y por eso iniciamos un proceso de reorganización y fortalecimiento institucional”, expresó el ministro Bisonó.

El funcionario indicó que la inversión vinculada a proyectos aprobados aumentó 126% respecto al mismo período del año anterior, pasando de RD$101 mil millones en 2025 a más de RD$230 mil millones en 2026.

Asimismo, destacó que el sector construcción registró un crecimiento de 6.6% en el primer trimestre del año, según cifras del Banco Central, mientras que las ventas de cemento aumentaron un 6%, alcanzando 1.5 millones de toneladas vendidas.


Inteligencia MIVHED y modernización institucional

Como parte de la transformación institucional, el ministro anunció el lanzamiento de “Inteligencia MIVHED”, una nueva plataforma digital dirigida a usuarios con procesos de permisos en curso dentro del ministerio, que permitirá consultar el estado de sus expedientes sin necesidad de intermediarios ni llamadas.

“A través de esta herramienta los usuarios podrán visualizar el estatus de sus procesos de forma más clara, transparente y accesible”, señaló. Bisonó también informó que la nueva Ventanilla Única de Construcción presenta un avance cercano al 50% de desarrollo e incorporará el sistema NORM, una herramienta diseñada para organizar criterios técnicos de evaluación alineados a normativa vigente.

En materia institucional, destacó además que el MIVHED trabaja actualmente en certificaciones ISO de calidad, antisoborno y cumplimiento regulatorio, además de haber estructurado 26 servicios institucionales, muchos de ellos iniciando ya de manera digital.


Ruta de Obras que Unen

Durante el encuentro, el ministro presentó avances y próximos pasos de la “Ruta de Obras que Unen”, agenda de proyectos e intervenciones que el MIVHED ejecuta actualmente en distintas provincias del país.

Entre los proyectos destacados mencionó el inicio de construcción de nuevos Centros de Corrección y Rehabilitación (CCR) en Azua, El Seibo y Hato Mayor, así como el próximo inicio de Santiago Rodríguez, como parte del plan anunciado por el presidente Luis Abinader para ampliar y transformar el sistema penitenciario nacional.

Asimismo, resaltó las intervenciones de hábitat y mejoramiento urbano que desarrolla el ministerio en sectores del Gran Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata, San Cristóbal, Azua, San Juan, Monte Plata y El Seibo, incluyendo reparación de viviendas, recuperación de espacios públicos y dignificación comunitaria.

Bisonó también destacó que actualmente tienen 14 hospitales y centros de salud en ejecución en distintas provincias del país, incluyendo Centro Psicosocial Higüey, Centro psicosocial de Moca, Hospital Joaquín Mendoza en Puerto Plata, Hospital de Villa Vasquez, entro otros.

En cuanto a infraestructura deportiva, recordó que el Gobierno ejecuta una inversión superior a RD$7,340 millones para la revitalización y reconstrucción de instalaciones vinculadas a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.

El ministro también adelantó proyectos actualmente en planificación, entre ellos la transformación de la antigua fortaleza de San Francisco de Macorís en un centro de bellas artes, así como nuevas intervenciones urbanas vinculadas al Parque de Montellano y el Parque del Oeste.

“Estamos trabajando para fortalecer institucionalmente el ministerio mientras seguimos ejecutando obras que impactan directamente la vida de la gente. La modernización institucional y la ejecución territorial tienen un mismo propósito: responder mejor al país”, concluyó Ito Bisonó.

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🏗️🇩🇴 Construcción en RD se acelera con récord de licencias en 2026
📈 El #MIVHED reporta un impresionante aumento de 93% en licencias de construcción, impulsando proyectos que superan los RD$230 mil millones en inversión privada 💼💰
🚧 Más de 594 licencias emitidas en el primer cuatrimestre reflejan un sector construcción dinámico, con crecimiento sostenido y mayor eficiencia en los procesos.
💻 Con #InteligenciaMIVHED, avanza la transformación digital: más transparencia, rapidez y acceso sin intermediarios 📲✅
🏥🏡 Además, se desarrollan obras clave en todo el país: hospitales, centros penitenciarios, viviendas, espacios públicos e infraestructura deportiva rumbo a los Juegos 2026 ⚽🏀
🚀 Modernización institucional + ejecución territorial = más desarrollo y mejor calidad de vida para la gente. https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/licencias-de-construccion-emitidas-por.html
#MIVHED #ConstrucciónRD #Inversión #Infraestructura #Desarrollo #ObrasPúblicas #Economía #RDAvanza #Vivienda #Innovación #Transparencia @itobisono @mivhed_rd https://x.com/LuisOrlandoDia1/status/2059341430477160707?s=20
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Permisología que construye confianza

El salto de 93 % en las licencias emitidas por el MIVHED durante el primer cuatrimestre de 2026 no solo expresa dinamismo en la construcción; también sugiere que la modernización administrativa puede convertirse en una política económica de alto impacto cuando reduce fricciones, transparenta procesos y libera inversión productiva en todo el territorio nacional.

La construcción suele medirse por el concreto que se vierte, las grúas que se levantan o los metros cuadrados que se anuncian. Pero antes de que una obra exista físicamente, existe una variable menos vistosa y, sin embargo, decisiva: la capacidad del Estado para autorizar, ordenar y acompañar el desarrollo. Por eso, el dato ofrecido por el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones —un aumento de 93 % en la emisión de licencias de construcción entre enero y abril de 2026, con 594 permisos otorgados— debe leerse como algo más que una estadística sectorial. Es una señal de que la gestión pública, cuando se concentra en destrabar procesos críticos, puede traducirse en actividad económica concreta y en una percepción más favorable del clima de inversión. 

No se trata, además, de un crecimiento meramente administrativo. Las licencias emitidas por el MIVHED viabilizaron proyectos vinculados a más de RD$230 mil millones en inversión privada, cifra que representa un aumento interanual de 126 % frente a los RD$101 mil millones registrados en igual período de 2025. Ese volumen de capital movilizado permite entender por qué la permisología no debe verse como un asunto secundario o técnico, sino como un componente central de la competitividad nacional. Allí donde los permisos tardan demasiado, la inversión se enfría; allí donde los procesos se vuelven opacos, los costos suben y la confianza cae. La simplificación institucional, por el contrario, reduce incertidumbre y convierte al Estado en facilitador del crecimiento. 

El contexto macroeconómico refuerza esa lectura. El propio ministro Ito Bisonó destacó que el sector construcción creció 6.6 % en el primer trimestre de 2026, mientras las ventas de cemento aumentaron 6 %, hasta alcanzar 1.5 millones de toneladas en el mercado local. Ese comportamiento sugiere que el aumento en licencias no es un fenómeno aislado ni una anomalía burocrática, sino parte de un ecosistema donde la demanda, la inversión y la ejecución productiva se están retroalimentando. El país, en otras palabras, no solo está autorizando más proyectos: también está sosteniendo un ritmo de actividad que confirma que esas autorizaciones encuentran condiciones reales para transformarse en obra, empleo y circulación de capital. 

Hay un elemento particularmente relevante en esta coyuntura: la digitalización como instrumento de transparencia. El lanzamiento de “Inteligencia MIVHED”, plataforma que permitirá a los usuarios consultar el estatus de sus expedientes sin intermediarios ni llamadas, apunta a corregir uno de los vicios más persistentes de la gestión pública en América Latina: la dependencia del trámite informal, la discrecionalidad de ventanilla y la asimetría de información entre ciudadano e institución. Si el usuario puede seguir su expediente en tiempo real, el poder del proceso deja de estar capturado por el rumor, el contacto o la gestión paralela. Eso no solo mejora la experiencia del administrado; fortalece la confianza institucional y desincentiva prácticas distorsionantes. 

Más aún, el hecho de que la nueva Ventanilla Única de Construcción presente un avance cercano al 50 % e incorpore el sistema NORM para organizar criterios técnicos de evaluación alineados a la normativa vigente indica que la reforma no se está quedando en un anuncio de coyuntura. También se suma el trabajo en certificaciones ISO de calidad, antisoborno y cumplimiento regulatorio, así como la estructuración de 26 servicios institucionales, muchos de ellos en proceso de digitalización. Todo esto dibuja una idea de Estado que importa resaltar: un Estado que no renuncia a regular, pero que busca hacerlo con reglas más claras, trazabilidad y estándares verificables. La diferencia es fundamental, porque la modernización pública no consiste en desregular por comodidad, sino en regular mejor para producir más confianza. 

Ahora bien, la noticia también invita a una lectura más amplia sobre el modelo de desarrollo territorial. Durante “MIVHED en Marcha”, el ministerio presentó avances de la llamada “Ruta de Obras que Unen”, con intervenciones en múltiples provincias, incluyendo nuevos Centros de Corrección y Rehabilitación en Azua, El Seibo y Hato Mayor, más 14 hospitales y centros de salud en ejecución en distintos puntos del país. A eso se añaden obras de hábitat, mejoramiento urbano, reparación de viviendas y una inversión superior a RD$7,340 millones en infraestructura vinculada a los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026. El mensaje de fondo es potente: la gestión del territorio no puede reducirse a licencias de construcción; debe articular permisos, planificación, equipamiento público y dignificación del espacio comunitario.

Sin embargo, sería un error convertir estos avances en un relato complaciente. Un aumento fuerte en permisos puede ser positivo, pero también obliga a elevar la vigilancia sobre la calidad urbana, la sostenibilidad ambiental, la coherencia normativa y la supervisión técnica. Agilizar no debe significar relajar. La República Dominicana necesita una permisología eficiente, sí, pero también una cultura de planificación que evite improvisaciones, sobrecargas de servicios, expansión desordenada o urbanizaciones desconectadas del transporte, el drenaje y el espacio público. La verdadera modernización institucional no consiste únicamente en emitir más licencias, sino en garantizar que cada licencia aprobada contribuya a un territorio más habitable, más resiliente y mejor integrado. 

También conviene advertir que el dinamismo de la construcción, aunque vigoroso, no está aislado del entorno internacional. El propio sector cementero ha reconocido que el escenario global sigue marcado por incertidumbre geopolítica, presiones inflacionarias y posibles disrupciones logísticas que pueden afectar costos operativos y la ejecución de proyectos. Ese matiz importa porque obliga a leer los resultados actuales no como una garantía automática de bonanza sostenida, sino como una oportunidad que debe administrarse con prudencia. La eficiencia estatal gana valor precisamente cuando el contexto externo es inestable: un país que resuelve mejor sus cuellos de botella internos está mejor preparado para absorber las turbulencias externas. 

En el fondo, lo que está en juego en esta experiencia del MIVHED es una tesis más amplia sobre el desarrollo dominicano: que el crecimiento no depende solo de grandes discursos ni de megaproyectos anunciados, sino de la capacidad cotidiana del Estado para hacer que los procesos funcionen. Cuando una institución reduce tiempos, ordena criterios, digitaliza trámites y permite que la inversión avance con mayor certeza, está creando valor público. Y cuando ese valor público se traduce en miles de millones de pesos en proyectos viabilizados, hospitales en marcha, viviendas reparadas y equipamiento urbano en expansión, entonces la modernización deja de ser una palabra administrativa para convertirse en una política de desarrollo. Ese es, probablemente, el verdadero alcance de la noticia: no que se emitieron más licencias, sino que empieza a consolidarse la idea de que una mejor institucionalidad también construye país. 

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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🏗️🇩🇴 Más licencias, más inversión, más desarrollo. El #MIVHED aumentó en 93 % la emisión de licencias de construcción en el primer cuatrimestre de 2026, alcanzando 594 permisos y viabilizando proyectos con una inversión superior a RD$230 mil millones

💼📈 Este impulso también refleja el dinamismo del sector: la inversión asociada a proyectos aprobados creció 126 % frente al mismo período de 2025, mientras la construcción avanzó 6.6 % en el primer trimestre del año. 

💻✅ Con #InteligenciaMIVHED, los usuarios podrán consultar el estatus de sus expedientes sin intermediarios, en una apuesta por más transparencia, agilidad y eficiencia institucional. 

🏥🏘️ A esto se suman hospitales, viviendas, obras urbanas e infraestructura deportiva en distintas provincias, confirmando que modernizar procesos también es una forma de construir país. 

#ItoBisonó #ConstrucciónRD #Inversión #Infraestructura #Desarrollo #Transparencia #Modernización #Vivienda #ObrasPúblicas #RDAvanza

https://noticiasguasabara.blogspot.com/2026/05/licencias-de-construccion-emitidas-por.html
#MIVHED #ConstrucciónRD #Inversión #Infraestructura #Desarrollo #ObrasPúblicas #Economía #RDAvanza #Vivienda #Innovación #Transparencia @itobisono @mivhed_rd https://x.com/LuisOrlandoDia1/status/2059341430477160707?s=20

Industria dominicana arranca 2026 en terreno expansivo con índices de confianza y clima empresarial sobre 50

Encuesta de Coyuntura Industrial: resultados del primer trimestre 2026

> El Índice de Confianza Industrial y el Índice de Clima Empresarial se mantienen por encima del umbral de 50.0.

Santo Domingo.- Los resultados del primer trimestre de 2026 (enero-marzo) reflejan una industria dominicana en zona de expansión y optimismo moderado. El Índice de Confianza Industrial (ICI) alcanzó 55.1 y el Índice de Clima Empresarial (ICE) se ubicó en 53.9, ambos por encima del umbral de 50, lo que indica una percepción positiva sobre la actividad productiva y el entorno de negocios.

La Encuesta de Coyuntura Industrial (ECI) es elaborada por la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) y recoge información sobre el desempeño y las percepciones de las empresas industriales en un período determinado. 

En comparación con el trimestre anterior (octubre-diciembre 2025), ambos índices registraron descenso en sus valores durante el período enero-marzo de 2026, pero manteniéndose sobre la barrera de los 50.0, como muestra el Gráfico No. 2

Índice de Confianza Industrial (ICI)

El Índice de Confianza Industrial se mantiene sobre la barrera de 50.0 desde el primer trimestre de 2012, mostrando así un período significativo de expansión, según se evidencia en la Gráfica No. 3.

Este índice mide las percepciones empresariales en relación con ventas, producción e inventarios. 

Durante el primer trimestre 2026, el saldo del volumen de producción se situó en 56.9 respecto al trimestre previo y en 60.2 frente al mismo trimestre del año anterior. Las expectativas de producción para el trimestre siguiente (abril-junio 2026) se ubicaron en 61.0. 

En cuanto a las ventas, los resultados del trimestre alcanzaron un saldo de 53.4 en comparación con el trimestre anterior y de 62.3 en términos interanuales. Las expectativas de ventas para el segundo trimestre de 2026 se sitúan en 66.2. 

Respecto a las exportaciones, el 77.4% de las empresas encuestadas reportó haber destinado parte de su producción a los mercados externos durante el trimestre enero-marzo de 2026, proporción similar a la observada en el trimestre previo (78%).

En materia de inventarios, la producción (56.9) creció más rápido que las ventas (53.4) con respecto al trimestre anterior.  Esto condujo a elevar los niveles de inventario adecuado a un 86.3% (versus 74% del trimestre anterior), y disminuir los niveles excesivos e insuficientes de inventario.

Se evidenció una tendencia a incrementar la inversión. En el cuarto trimestre de 2025 el 89% de las empresas manifestó haber realizado inversiones para aumentar su capacidad instalada de producción, mientras que en el primer trimestre 2026 el 92.8% expresó haber realizado inversiones para aumentar su capacidad. Maquinaria sigue siendo el renglón predominante, al pasar de 23.0% en octubre-diciembre 2025 a 27% de las empresas en enero-marzo 2026.

Índice de Clima Empresarial (ICE)

El Índice de Clima Empresarial se ubicó en 53.9 en el primer trimestre de 2026, por debajo del valor estimado al cierre del trimestre anterior (58.8). Para el segundo trimestre de 2026, las expectativas sitúan este índice en 55.1. 

Entre las variables que componen el índice, la percepción sobre la economía dominicana pasó de 51.9 a 52.0, mientras que la percepción de la economía internacional se incrementó de 54.8 a 41.0. La variable correspondiente a la rama de producción se ubicó en 56.1, el clima para invertir en 58.0 y la situación de la empresa en 62.0. 

Las expectativas para el trimestre enero-marzo de 2026 muestran valores superiores a 50.0 en los cinco factores considerados por el índice, según los resultados presentados en las tablas de la encuesta.

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Industria con pulso firme: confianza empresarial, inversión y capacidad productiva en la ruta de 2026

Los resultados de la Encuesta de Coyuntura Industrial del primer trimestre de 2026 confirman que la industria dominicana sigue operando en terreno expansivo. Aunque el ritmo se moderó frente al cierre de 2025, los indicadores de confianza, clima empresarial, producción, ventas e inversión revelan una estructura productiva que conserva dinamismo y capacidad de adaptación en un entorno regional e internacional todavía desafiante.

La industria dominicana ha comenzado 2026 con una señal que merece ser leída con serenidad, pero también con profundidad estratégica: el Índice de Confianza Industrial (ICI) se situó en 55.1 y el Índice de Clima Empresarial (ICE) en 53.9, ambos por encima del umbral de 50 puntos, lo que indica expansión y percepción favorable sobre la actividad productiva y el entorno de negocios. Esa lectura, ofrecida por la Encuesta de Coyuntura Industrial de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), no es un dato aislado ni un espejismo estadístico; es la expresión de una economía manufacturera que, aun en medio de una desaceleración respecto al trimestre anterior, sigue sosteniendo una base de confianza suficientemente robusta como para mirar hacia adelante con moderado optimismo.

Conviene subrayar que la moderación no equivale a debilidad. El hecho de que ambos índices hayan descendido respecto al trimestre octubre-diciembre de 2025, pero permanezcan por encima de 50, revela un aspecto fundamental del momento económico: la industria no está en retroceso, sino en una fase de ajuste dentro de una trayectoria todavía expansiva. En realidad, lo relevante no es solo el valor puntual de los indicadores, sino su capacidad para mantenerse en zona positiva pese a los vientos cruzados de la economía internacional. La AIRD destaca, además, que el ICI se ha mantenido por encima de 50 desde el primer trimestre de 2012, lo que habla de una persistencia estructural en la confianza industrial que no puede desestimarse.

El corazón de esa confianza está en la actividad real. Durante enero-marzo de 2026, el saldo del volumen de producción se ubicó en 56.9 frente al trimestre previo y en 60.2 en comparación con el mismo trimestre del año anterior. Las ventas, por su parte, alcanzaron un saldo de 53.4 en la medición trimestral y de 62.3 en términos interanuales. Más revelador aún es que las expectativas para abril-junio de 2026 permanecen en terreno claramente favorable: 61.0 para producción y 66.2 para ventas. Cuando una industria produce más, vende más y además espera seguir creciendo en el corto plazo, lo que existe no es simplemente resistencia coyuntural, sino una percepción empresarial asentada en fundamentos operativos concretos. 

Esa base productiva se conecta, además, con un componente que resulta decisivo para la economía dominicana: la vocación exportadora. El 77.4 % de las empresas encuestadas reportó haber destinado parte de su producción a mercados externos, proporción prácticamente igual a la del trimestre anterior. Esta estabilidad exportadora es especialmente significativa porque confirma que la industria no depende exclusivamente de la demanda interna, sino que mantiene capacidad de inserción en circuitos internacionales. En un país donde las zonas francas, la manufactura y los servicios exportables forman parte del andamiaje del crecimiento, la persistencia de ese componente externo fortalece la resiliencia del aparato productivo. De hecho, el propio desempeño macroeconómico del país durante marzo de 2026 mostró una expansión interanual de 5.1 %, con la manufactura local creciendo 3.9 % y la manufactura de zonas francas 7.8 %, según reportes basados en datos del Banco Central. 

No menos importante es el comportamiento de los inventarios, a menudo ignorado en la discusión pública, pero esencial para medir salud operativa. La AIRD reporta que la producción creció más rápido que las ventas en el trimestre, lo que elevó los niveles de inventario adecuado a 86.3 %, frente al 74 % del trimestre anterior, al tiempo que disminuyeron los inventarios excesivos e insuficientes. Esta cifra, leída con criterio técnico, sugiere una mejor administración del ciclo productivo y comercial: no se trata de acumulación improductiva, sino de una recomposición más equilibrada entre oferta, colocación y previsión de demanda. En otras palabras, la industria está organizando mejor su capacidad de respuesta.

Pero quizá el dato más promisorio del informe sea el aumento de la inversión para expandir la capacidad instalada. Si en el cuarto trimestre de 2025 el 89 % de las empresas dijo haber realizado inversiones para aumentar capacidad, en el primer trimestre de 2026 esa proporción subió a 92.8 %. La maquinaria, además, sigue siendo el principal renglón de inversión, pasando de 23 % a 27 % de las empresas. Este comportamiento es crucial porque la inversión en capacidad no responde a nostalgia ni a simple mantenimiento: responde a expectativas. Una empresa invierte en maquinaria, en ampliación y en eficiencia cuando considera que hay mercado, horizonte y condiciones razonables para crecer. Ese es, quizás, el mejor termómetro del optimismo empresarial auténtico.

En cuanto al Índice de Clima Empresarial, su nivel de 53.9 —por debajo del 58.8 registrado al cierre del trimestre anterior, pero todavía en zona positiva— ofrece una enseñanza relevante: el empresariado industrial no está desconectado de las tensiones globales, pero tampoco ha entrado en fase de pesimismo. La percepción sobre la economía dominicana se ubicó en 52.0, la rama de producción en 56.1, el clima para invertir en 58.0 y la situación de la empresa en 62.0. Aunque la economía internacional mostró un deterioro en la percepción, las expectativas para el segundo trimestre mantienen el índice en 55.1 y colocan los cinco factores observados por encima de 50. Eso significa que, incluso con cautelas, la visión predominante sigue siendo constructiva. 

La lección editorial que deja esta fotografía del primer trimestre de 2026 es clara: la industria dominicana no solo resiste, sino que conserva capacidad de expansión, reinversión y proyección. Sin embargo, el dato no debe celebrarse con complacencia. Que la confianza siga por encima de 50 no implica que el país pueda descuidar sus tareas pendientes. La competitividad industrial necesita costos energéticos razonables, mayor sofisticación tecnológica, logística más eficiente, financiamiento productivo, formación de capital humano y políticas públicas que acompañen la transición hacia manufacturas de mayor valor agregado. La confianza es una condición necesaria, pero no suficiente. Si no se convierte en productividad sostenida, corre el riesgo de quedarse en expectativa.

Por eso, el verdadero valor de esta encuesta no está solo en confirmar que la industria atraviesa una etapa de optimismo moderado, sino en recordarnos que el crecimiento sostenido se construye sobre decisiones. Las empresas ya están haciendo la suya: invierten, exportan, ajustan inventarios y proyectan mayores ventas. Corresponde ahora al ecosistema económico en su conjunto —Estado, sector financiero, reguladores, academia y actores productivos— responder con la misma claridad. Porque cuando una industria mantiene su confianza en tiempos de incertidumbre, lo que está diciendo no es únicamente que resiste: está diciendo que todavía cree en el país. 

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

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Scotiabank reconoce gestión de gobierno mantiene estabilidad macroeconómica, clima de negocios y potencial de crecimiento del país

Scotiabank reconoce gestión de gobierno mantiene estabilidad macroeconómica, clima de negocios y potencial de crecimiento del país.

Instalará en RD sede regional para liderar operaciones e inversiones en el Caribe, Centroamérica y Colombia
25 de Mayo 2026 | 21:10 Economía

Presidente Abinader

Santo Domingo.- Como una sólida señal de confianza en la estabilidad macroeconómica, seguridad jurídica y crecimiento de la República Dominicana, Scotiabank anunció que el país será su hub regional y sede para las operaciones e inversiones desde donde fortalecerá su liderazgo, capacidades y ejecución en el Caribe, Centroamérica y Colombia, consolidando al país como un centro estratégico. 

Con la presencia del presidente Luis Abinader, el anuncio fue realizado por Jabar Singh, presidente ejecutivo de Scotiabank República Dominicana y el Caribe.

Durante su intervención, el mandatario destacó que la decisión de la entidad financiera constituye una muestra de confianza en el presente y el futuro del país, que se ha consolidado como un destino de confianza para invertir, crecer y proyectarse. 

“Hoy la República Dominicana ofrece certezas. Somos una economía dinámica, resiliente y abierta al mundo; hemos mantenido estabilidad incluso en momentos de incertidumbre internacional, fortalecido nuestras instituciones y consolidado una reputación basada en la confianza y la capacidad de cumplir”, señaló. 

La decisión de Scotiabank fortalece la posición estratégica del país dentro de la visión internacional del Grupo y reafirma el compromiso de largo plazo de la entidad con la nación, donde tiene presencia desde 1920 y actualmente cuenta con más de 5,000 colaboradores. 

“Cuando una institución permanece durante más de 100 años y decide aumentar su apuesta, lo que está diciendo es que cree en el presente, pero sobre todo cree en el futuro”, dijo el presidente Abinader. 

De igual modo, sostuvo que la República Dominicana no solo atrae capital, sino que desarrolla capacidades, innovación y talento humano, factores esenciales para consolidar una economía más competitiva y moderna. 

“Cada inversión especializada genera oportunidades, fortalece el capital humano y contribuye a construir un país con mayor liderazgo económico y proyección regional”, indicó. 

De su lado, Jabar Singh manifestó que “hace más de un siglo tomamos la decisión de apostar por este país. Y hoy, viendo el rumbo que lleva la nación, estamos convencidos de algo: la mejor etapa de la República Dominicana todavía está por escribirse. Y Scotiabank quiere ser parte de ella”. 

Como parte de esta nueva etapa, Scotiabank continuará fortaleciendo su presencia en el país mediante nuevas capacidades de negocio, una futura sede corporativa y un modelo regional liderado desde Santo Domingo, sustentado principalmente en talento dominicano y complementado con experiencia internacional.

A la fecha, la entidad ha invertido en la República Dominicana más de 650 millones de dólares canadienses, de los cuales aproximadamente un tercio se han invertido en los últimos cinco años y para los próximos cinco años proyecta invertir un capital aún mayor. 

El Caribe representa una región estratégica para The Bank of Nova Scotia, con una base de activos superior a los 26,000 millones de dólares canadienses y aporta cerca de un tercio de los resultados de su banca internacional, reflejando así la relevancia y potencial de crecimiento de la región dentro del Grupo. 

En la actividad participaron el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu; el superintendente de Bancos, Alejandro Fernández; los ministros de Vivienda, Ito Bisonó, y de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón; la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, entre otras personalidades gubernamentales y empresariales.

https://presidencia.gob.do/noticias/scotiabank-reconoce-gestion-de-gobierno-mantiene-estabilidad-macroeconomica-clima-de

OPINIÓN

República Dominicana como plataforma regional: la confianza que se convierte en estrategia

La decisión de Scotiabank de establecer su hub regional en el país trasciende lo simbólico: revela la consolidación de un modelo de estabilidad macroeconómica, institucionalidad y proyección internacional que reposiciona a la nación como actor clave en la arquitectura financiera del Caribe y Centroamérica.

La noticia de que Scotiabank ha decidido instalar en la República Dominicana su sede regional para liderar operaciones en el Caribe, Centroamérica y Colombia no es un simple anuncio corporativo; es, en esencia, una declaración estratégica del sistema financiero internacional sobre la credibilidad del país. En un contexto global marcado por volatilidad, tensiones geopolíticas y ajustes monetarios, pocas economías logran sostener un relato consistente de estabilidad y crecimiento. Que una institución con más de un siglo de presencia en territorio dominicano eleve su apuesta confirma que el ciclo de confianza no solo se mantiene, sino que se profundiza.

El presidente Luis Abinader lo sintetizó con precisión al afirmar que hoy la República Dominicana “ofrece certezas”. Esa palabra —certeza— es, quizá, el activo más escaso en la economía global contemporánea. No se trata únicamente de indicadores macroeconómicos equilibrados o de una inflación contenida, sino de un entramado institucional que garantiza reglas claras, seguridad jurídica y continuidad en las políticas públicas. En otras palabras, la estabilidad no es coyuntural, sino estructural, y eso es lo que el capital internacional lee con especial atención.

La decisión de Scotiabank debe analizarse también como parte de un fenómeno mayor: la reconfiguración de los centros financieros regionales. Tradicionalmente, estos nodos se concentraban en economías más grandes o históricamente consolidadas. Sin embargo, el dinamismo de la República Dominicana, su ubicación geoestratégica y su apertura comercial han permitido que el país emerja como una alternativa eficiente para la articulación de operaciones regionales. Desde Santo Domingo, se podrá gestionar inversión, financiamiento y expansión hacia múltiples mercados, reduciendo costos y aumentando la eficacia operativa.

No es casual que esta decisión venga acompañada de un compromiso de inversión creciente. Los más de 650 millones de dólares canadienses ya colocados en el país —con una proporción significativa en los últimos cinco años— reflejan un patrón que va más allá de la permanencia institucional. Se trata de una intensificación de la presencia económica, que incluye nuevas capacidades de negocio, infraestructura corporativa y, sobre todo, capital humano. En este punto, el discurso oficial acierta al destacar que el desarrollo no se mide solo en flujos de capital, sino en la formación de talento y en la transferencia de conocimiento.

El Caribe, con activos superiores a los 26,000 millones de dólares dentro de la estructura del grupo financiero, se convierte así en una pieza clave del ajedrez estratégico de Scotiabank, y la República Dominicana en su centro de gravedad operativo. Este hecho no solo eleva el perfil del país en los mercados internacionales, sino que también genera un efecto multiplicador sobre otros sectores de la economía: servicios financieros, tecnología, consultoría y educación superior, entre otros. Cada decisión de este tipo reconfigura el ecosistema productivo y abre nuevas oportunidades para la innovación.

Sin embargo, este momento exige también una lectura crítica. La consolidación como hub regional implica responsabilidades adicionales. Mantener la estabilidad macroeconómica requiere disciplina fiscal, coordinación monetaria y capacidad de respuesta ante shocks externos. La seguridad jurídica debe seguir fortalecida mediante instituciones transparentes y previsibles. Y el clima de negocios, si bien favorable, demanda una mejora continua en regulación, digitalización y competitividad. En otras palabras, la confianza es un activo que se construye lentamente, pero puede erosionarse con rapidez si no se administra con rigor.

En este contexto, el mensaje de Jabar Singh adquiere un valor simbólico significativo: “la mejor etapa de la República Dominicana todavía está por escribirse”. Esta afirmación no es retórica; es una apuesta basada en evidencia empírica y en proyecciones de largo plazo. El país ha demostrado resiliencia frente a crisis globales recientes, ha diversificado su matriz económica y ha fortalecido su inserción en cadenas de valor internacionales. La narrativa del futuro, por tanto, se construye sobre una base sólida, pero requiere visión estratégica para sostenerse.

En definitiva, la designación de la República Dominicana como hub regional de Scotiabank es una señal inequívoca de que el país ha cruzado un umbral cualitativo en su desarrollo económico. Ya no se trata solo de atraer inversión, sino de dirigirla, gestionarla y proyectarla hacia otros mercados. Este cambio de rol redefine la posición del país en el mapa global y plantea nuevos desafíos de gobernanza y liderazgo económico.

Porque al final, el verdadero significado de esta decisión no reside únicamente en la instalación de una sede corporativa, sino en la validación internacional de un modelo de desarrollo que ha sabido combinar estabilidad, apertura y visión de futuro. Y en un mundo donde la incertidumbre es la norma, esa combinación —escasa y valiosa— es la que convierte a la República Dominicana en un actor cada vez más relevante.

Luis Orlando Díaz Vólquez
#GuasábaraEditor

RD y Ecuador avanzan hacia un acuerdo parcial para impulsar comercio e inversión bilateral

RD y Ecuador avanzan hacia un acuerdo parcial para impulsar comercio e inversión bilateral

El entendimiento establece las bases técnicas para una negociación orientada a fortalecer el intercambio comercial, atraer inversiones y promover el encadenamiento productivo entre ambas economías.

Santo Domingo, R.D., 26 de mayo de 2026.– La República Dominicana y Ecuador dieron un paso relevante en el fortalecimiento de sus relaciones económicas al pactar los términos generales de referencia para la negociación de un posible acuerdo comercial de alcance parcial, una iniciativa que procura dinamizar el intercambio de bienes, promover nuevas inversiones y ampliar las oportunidades de integración productiva entre ambos países.

El entendimiento surge como resultado de los recientes contactos bilaterales de alto nivel sostenidos entre ambas naciones y consolida una agenda orientada a profundizar la cooperación económica en áreas estratégicas. La iniciativa busca crear un marco de diálogo y negociación que permita identificar sectores con potencial de crecimiento, facilitar el comercio y construir mayores espacios de complementariedad entre las dos economías.

Durante el acto oficial, encabezado por el ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Yayo Sanz Lovatón, se establecieron los aspectos generales que orientarán las conversaciones entre las partes, así como la metodología de trabajo para avanzar hacia un acuerdo que contribuya a potenciar las exportaciones, fortalecer la inversión recíproca y ampliar la integración económica regional. El documento fue suscrito por el viceministro de Comercio Exterior del MICM, Daniel Peña, y la viceministra de Comercio Exterior del Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador, Ivanova Cereceda.

En sus declaraciones, el ministro Sanz Lovatón resaltó la relación histórica entre la República Dominicana y Ecuador, así como las oportunidades que ofrece la complementariedad de sus estructuras productivas. Señaló que Ecuador dispone de una importante capacidad en la producción de materias primas, mientras que la República Dominicana cuenta con fortalezas consolidadas en turismo, zonas francas, logística y servicios, además de una ubicación estratégica que favorece el comercio internacional. Afirmó que esa combinación abre espacio para una relación más dinámica, capaz de traducirse en crecimiento, generación de empleo y nuevas oportunidades para ambos pueblos.

Por la delegación ecuatoriana participaron la ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, Gabriela Sommerfeld; el viceministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Dávalos; el embajador de Ecuador en la República Dominicana, Santiago Martínez, y el asesor ministerial Jairo Cueva. La ministra Sommerfeld valoró la firma del documento como una oportunidad para robustecer los vínculos comerciales y crear condiciones favorables para el desarrollo económico y la generación de empleos en beneficio de los ciudadanos de ambos países.

De igual forma, la viceministra Ivanova Cereceda destacó que la firma constituye el inicio formal de una etapa de trabajo que permitirá seguir fortaleciendo una relación bilateral basada en el respeto, la cooperación y la búsqueda de resultados concretos. En esa misma línea, el viceministro Daniel Peña subrayó que este acuerdo representa un avance tangible hacia una relación económica más profunda, sustentada en la complementariedad, la expansión del comercio y la captación de inversiones.

Peña recordó además que en agosto ambos países conmemorarán 140 años de relaciones diplomáticas, un hito que refleja la solidez de los vínculos históricos, culturales y de cooperación construidos entre las dos naciones. Indicó que este nuevo paso contribuye a traducir esa relación en mayores beneficios económicos, mediante la apertura de oportunidades concretas para productores, exportadores e inversionistas.

Tras la firma, los equipos técnicos de ambas partes continuarán coordinando el cronograma y las modalidades de negociación, con miras a avanzar en un proceso ordenado que permita identificar prioridades, compartir información especializada y construir un instrumento que responda a los intereses de sectores clave del comercio exterior.

En 2025, el intercambio comercial entre la República Dominicana y Ecuador ascendió a US$170.2 millones. De ese total, las exportaciones dominicanas hacia el mercado ecuatoriano alcanzaron US$19.9 millones, mientras que las importaciones procedentes de Ecuador sumaron US$150.4 millones. Ecuador ocupa la posición 28 entre los socios comerciales de la República Dominicana, mientras que la nación dominicana se sitúa en la posición 37 entre los socios comerciales del país sudamericano, cifras que evidencian el potencial de crecimiento de la relación bilateral.

OPINIÓN

Más que un acuerdo: la oportunidad de convertir la cercanía diplomática en estrategia productiva

La hoja de ruta entre República Dominicana y Ecuador no debe leerse como un simple gesto protocolar, sino como una señal de madurez económica regional: dos países con fortalezas distintas, pero complementarias, que buscan traducir la afinidad política en comercio, inversión, logística y encadenamientos de mayor valor agregado.

Por Luis Orlando Díaz Vólquez | #GuasábaraEditor

La decisión de la República Dominicana y Ecuador de avanzar hacia un Acuerdo Comercial de Alcance Parcial merece una lectura que vaya más allá del parte oficial y de la fotografía diplomática. En un momento en que América Latina sigue atrapada entre la fragmentación política, la baja densidad comercial intrarregional y la dependencia de mercados extrarregionales, el entendimiento entre Santo Domingo y Quito introduce una señal distinta: la de una integración pragmática, enfocada en resultados concretos, y construida a partir de intereses económicos verificables. Tanto la Cancillería dominicana como las autoridades ecuatorianas han confirmado que el objetivo inmediato es facilitar el comercio, promover la complementariedad económica y acelerar una agenda de cooperación con énfasis en inversión, zonas francas, energía, turismo y movilidad humana. 

La importancia del paso dado radica en que no se trata de una improvisación. Ya en 2024 ambos gobiernos habían suscrito un memorándum de entendimiento para iniciar negociaciones hacia un acuerdo de alcance parcial, con la intención de ampliar y diversificar el intercambio de bienes y servicios, fortalecer la cooperación comercial y crear un cronograma técnico de negociación. Ese antecedente, promovido entonces por el MICM, revelaba que la relación bilateral no partía de cero, sino de una base institucional que ahora recibe un nuevo impulso político y diplomático. En otras palabras, lo que hoy vemos no es una ocurrencia coyuntural, sino la reactivación de una agenda que se había ido incubando y que ahora parece alinearse con una visión más decidida de inserción regional.

Desde la perspectiva dominicana, este acercamiento tiene una lógica evidente. La República Dominicana ha consolidado en los últimos años una plataforma logística, industrial y de servicios con capacidad para proyectarse al Caribe ampliado, Centroamérica y parte de América del Sur. Su experiencia en zonas francas, turismo, logística portuaria, manufactura ligera y servicios empresariales la convierte en un socio con ventajas comparativas para articular cadenas regionales de valor. Del lado ecuatoriano, la fortaleza exportadora en materias primas, agroindustria, pesca y manufacturas específicas le da a esa economía una base productiva capaz de encontrar en el mercado dominicano no solo un destino comercial, sino una puerta de redistribución y articulación con otros mercados del Caribe. Esa complementariedad, señalada tanto por funcionarios dominicanos como por medios ecuatorianos, es precisamente lo que vuelve estratégica la negociación. 

Pero hay una razón adicional para mirar este proceso con atención: la relación comercial ya existe y exhibe dinamismo. Desde la perspectiva ecuatoriana, la República Dominicana se ha convertido en un socio relevante, al punto de que en 2025 las exportaciones ecuatorianas hacia territorio dominicano alcanzaron los 161 millones de dólares, mientras que el intercambio no petrolero dejó un saldo favorable para Ecuador de 128 millones. Más aún, ese mercado recibe más de 250 productos ecuatorianos y más de 510 empresas exportadoras de ese país mantienen operaciones hacia la plaza dominicana. Estas cifras indican que no estamos ante una relación meramente simbólica, sino frente a una corriente comercial viva que puede ampliarse y sofisticarse si se eliminan barreras, se reducen costos y se establecen reglas más claras. 

Sin embargo, precisamente porque la relación ya tiene volumen, el desafío no consiste únicamente en “tener acuerdo”, sino en negociar uno que sirva a los intereses nacionales y corrija asimetrías. En 2024, el MICM explicaba que las exportaciones dominicanas hacia Ecuador estaban limitadas en gran medida al régimen nacional y concentradas en una canasta integrada por farmacéuticos, aceites esenciales y dispositivos médicos, mientras una parte significativa de las importaciones desde Ecuador incluía tabaco, atunes y tableros de madera. Esa estructura revela dos cosas: primero, que hay una base exportadora dominicana con potencial para crecer; segundo, que cualquier avance comercial debe pensarse en función de ampliar la oferta nacional, mejorar acceso preferencial y evitar que el acuerdo termine reproduciendo un intercambio desequilibrado o poco diversificado. 

Por eso el valor real de este proceso está en la palabra menos vistosa y, a la vez, más decisiva: encadenamiento. Un acuerdo moderno no debe agotarse en rebajas arancelarias o en la retórica de la “hermandad latinoamericana”. Debe convertirse en un instrumento para conectar industrias, articular insumos, atraer inversiones recíprocas, aprovechar plataformas logísticas y construir mecanismos estables de cooperación empresarial. En ese punto, la agenda anunciada por ambos gobiernos resulta especialmente relevante: además del acuerdo comercial, se plantea profundizar la implementación del memorando sobre zonas francas, fortalecer la cooperación energética entre EP Petroecuador y Refidomsa, explorar oportunidades ligadas al campo gasífero Amistad, e incluso ampliar la colaboración en transformación digital, salud y servicios consulares. Esa amplitud temática sugiere que el acuerdo no se concibe como un texto aislado, sino como parte de una arquitectura bilateral más ambiciosa. 

En el plano regional, la señal también es importante. América Latina ha padecido durante décadas una integración declarativa, excesivamente dependiente de cumbres, comunicados y afinidades ideológicas pasajeras. Lo que escasea es la integración funcional: la que conecta puertos con cadenas productivas, zonas francas con manufactura regional, energía con seguridad de suministro, comercio con inversión. Si la República Dominicana y Ecuador logran traducir su actual entendimiento en un instrumento operativo, con cronograma, metas, rondas técnicas y participación efectiva del sector privado, estarán ofreciendo un ejemplo útil de regionalismo posible: menos épico, pero más eficaz. No se trataría de refundar la integración latinoamericana, sino de demostrar que todavía es viable avanzar por tramos, con intereses concretos y beneficios medibles. 

Conviene, no obstante, evitar el triunfalismo prematuro. Todo acuerdo comercial genera expectativas, pero también obliga a una disciplina negociadora que muchas veces se diluye entre la euforia del anuncio y la complejidad de la implementación. El reto dominicano será identificar con precisión qué sectores exportadores pueden ganar acceso real al mercado ecuatoriano, qué disciplinas conviene priorizar, qué sensibilidades deben protegerse y cómo se asegura que la apertura venga acompañada de inversión, transferencia de capacidades y mayor valor agregado local. El reto ecuatoriano será similar: consolidar su inserción en el Caribe sin reducir el acuerdo a una mera expansión de su oferta actual, sino utilizándolo como palanca de cooperación productiva. Un buen acuerdo no es el que se firma más rápido, sino el que produce beneficios sostenibles y políticamente defendibles.

También será decisivo el papel del empresariado. Los gobiernos abren puertas, pero son las empresas las que convierten los tratados en comercio real. Si esta negociación aspira a tener impacto, deberá involucrar tempranamente a exportadores, industriales, operadores logísticos, zonas francas, navieras, cámaras binacionales e inversionistas. No basta con una conversación de Estado a Estado; hace falta una conversación de economía a economía. La propia información oficial dominicana y ecuatoriana sugiere que existe espacio para ello: manufacturas, agroindustria, bienes industriales, logística, energía y servicios forman parte de la ecuación. El momento, por tanto, parece propicio para que el sector privado deje de observar el proceso como una formalidad diplomática y comience a asumirlo como una oportunidad competitiva. 

En definitiva, el paso dado entre la República Dominicana y Ecuador es valioso no porque cierre una negociación, sino porque la abre con sentido. Lo trascendente no es la firma del documento preparatorio, sino la posibilidad de que ese gesto se transforme en una política comercial seria, técnica, equilibrada y orientada al desarrollo. Si ambas naciones actúan con visión estratégica, este acuerdo parcial podría convertirse en algo más que un mecanismo de intercambio: en una plataforma para ampliar mercados, densificar vínculos productivos, atraer inversión y demostrar que la cooperación regional todavía puede producir resultados tangibles. En tiempos de incertidumbre global, esa no sería una noticia menor. Sería, en realidad, una lección de realismo económico aplicada a la integración latinoamericana.

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🌎🤝 República Dominicana y Ecuador avanzan hacia una nueva etapa de integración económica, con una hoja de ruta orientada a facilitar el comercio, atraer inversiones y fortalecer la complementariedad productiva entre ambas naciones.

📦⚙️ Este entendimiento abre oportunidades para seguir impulsando sectores estratégicos como las exportaciones, las zonas francas, la logística, la energía y la cooperación empresarial, consolidando una agenda de resultados concretos para ambos países.

🇩🇴🇪🇨 Más que un paso diplomático, se trata de una apuesta por el desarrollo, la competitividad regional y la construcción de vínculos económicos más sólidos y sostenibles. 

#RepúblicaDominicana #Ecuador #ComercioExterior #Inversión #IntegraciónEconómica #Exportaciones #ZonasFrancas #Logística #Competitividad #DesarrolloRegional #CooperaciónBilateral 🌐📈

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RD y Ecuador fortalecen comercio e inversión bilateral

Tras la reunión entre el presidente Luis Abinader y su homólogo Daniel Noboa en Punta Cana.

Santo Domingo, R.D., 26 de mayo de 2026.El gobierno dominicano, a través del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) pactó los términos generales de referencia para la negociación de un posible acuerdo comercial de alcance parcial, con el gobierno ecuatoriano que impulsaría y promovería los intercambios comerciales, las inversiones y el encadenamiento productivo entre ambas naciones.

Esto como resultado de la reunión que sostuvieron recientemente el presidente Luis Abinader y su homólogo de Ecuador, Daniel Noboa, en Punta Cana, durante una visita de Noboa a la República Dominicana.

El acto estuvo encabezado por el ministro Yayo Sanz Lovatón, donde se establecieron los aspectos generales y la forma en que ambas naciones dirigirán las conversaciones para llegar a un acuerdo para potenciar sus exportaciones y fortalecer la integración económica regional. El documento con las especificaciones técnicas, la definición de los equipos de trabajo y la información a intercambiar fue firmado por el viceministro de Comercio Exterior del MICM, Daniel Peña, y la viceministra de Comercio Exterior del Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones de Ecuador, Ivanova Cereceda.

Durante su intervención, el ministro Yayo Sanz Lovatón destacó la histórica relación entre ambos países y las oportunidades de esta relación económica. “Ecuador es un país que respetamos y con el que tenemos una gran historia. Tuve la oportunidad, junto al presidente Abinader, de conocer al presidente Noboa en un encuentro de consultas políticas y comerciales, y allí pudimos confirmar la gran sinergia entre las economías de Ecuador y República Dominicana”, expresó.

Indicó que Ecuador cuenta con una importante producción de materias primas, mientras que República Dominicana posee amplia experiencia en turismo, zonas francas, logística y servicios, además de una ubicación estratégica para el comercio internacional.

“Creo que ambos países podemos hacer grandes cosas, y por eso hoy estamos firmando este convenio. Ojalá sirva de ejemplo para que los demás países de Latinoamérica continúen trabajando unidos, porque juntos somos más y juntos hacemos más por nuestros pueblos”, agregó.

También estuvieron presentes la ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador, Gabriela Sommerfeld; el viceministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Alejandro Dávalos; el embajador de Ecuador en República Dominicana, Santiago Martínez y el asesor de la ministra de Ecuador, Jairo Cueva.

De su lado, la ministra Gabriela Sommerfeld manifestó que para Ecuador constituye un honor visitar República Dominicana y suscribir este acuerdo en beneficio de ambas naciones y sus ciudadanos. “Este documento fortalecerá los lazos comerciales para generar riquezas y oportunidades de empleo para ambos países. Auguro muchos éxitos para esta relación”, expresó.

Asimismo, la viceministra Ivanova Cereceda señaló que la firma representa “el primer paso de una relación que continuará fortaleciéndose en términos positivos y fraternales entre Ecuador y República Dominicana”.

En tanto, el viceministro Daniel Peña resaltó que el Acuerdo de Alcance Parcial representa un paso concreto hacia una relación económica más profunda entre República Dominicana y Ecuador, basada en complementariedad, oportunidades de inversión y crecimiento del comercio bilateral.

Peña recordó que en agosto ambos países celebrarán 140 años de relaciones diplomáticas, caracterizadas por vínculos históricos, culturales y valores compartidos. “Con este acuerdo consolidamos las conversaciones sostenidas entre los presidentes Luis Abinader y Daniel Noboa sobre comercio e inversión, creando una fuente idónea de oportunidades para beneficio de nuestra gente”, afirmó.

Tras la firma, los equipos técnicos continuarán coordinando el cronograma y las modalidades de negociación en beneficio de sectores clave de nuestras exportaciones.

 

Intercambio comercial

En el 2025 el intercambio comercial entre ambas naciones ascendió a US$170.2 millones. Las exportaciones dominicanas hacia Ecuador alcanzan US$19.9 millones, mientras que las importaciones desde Ecuador suman US$150.4 millones. Ecuador ocupa la posición 28 como socio comercial de República Dominicana, mientras que República Dominicana ocupa la posición 37 como socio comercial de Ecuador.

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